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EL MEDIO NATURAL CANARIO
Isaac Godoy
Coordinador del Programa de Medio Ambiente

Cernícalo

Introducción

Origen y evolución de las Islas

El clima

Territorios insulares

Fauna, flora y comunidades naturales

Bibliografía

Medios Audiovisuales

Introducción

El medio natural de las Islas Canarias se caracteriza, de forma general, por ser un claro exponente de las secuencias y consecuencias determinadas por su origen, la localización espacio-temporal del mismo, y los procesos de especiación geográfica y adaptativa de la flora y fauna que las colonizó y evolucionó en ellas. Estos procesos, similares a otros en el planeta, han generado, sin embargo, en nuestro caso, una riqueza y variedad de ecosistemas y formaciones geológicas que determinan la importancia, singularidad y especial fragilidad de las Islas. Así, el Archipiélago presenta unas especificidades únicas tanto en su conjunto como de forma individual frente a otras áreas de su entorno, junto a las que constituye la región macaronésica (Cabo Verde, Azores, Madeira e Islas Salvajes). Por todo ello, el mismo se configura en un área especialmente particular dentro del panorama biogeográfico mundial, con singular importancia desde el punto de vista zoológico y botánico tanto por su diversidad, como por el elevado número de endemismos

Canarina Canariensis

y la pervivencia de especímenes de flora Terciaria, virtualmente desaparecidos en el resto del planeta. Asimismo, y dado su volcanismo activo, rico y reciente, abundan especialmente elementos y formaciones de esta naturaleza que constituyen el sustrato esencial de sus paisajes y estructuras geomorfológicas.

Un acercamiento al medio natural canario ha de comprender, pues, los diferentes aspectos antes citados que caracterizan de extraordinaria manera estas Islas. Es necesario un somero acercamiento a la historia natural de las Islas, a sus parámetros biogeográficos para posteriormente describirlas como entorno natural y paisajístico condicionado, en gran medida y en los últimos tiempos, por la acción humana.

 

Origen y evolución de las Islas

 Hemos de empezar señalando que las Canarias, como islas oceánicas, emergieron del mar debido a la actividad magmática que se generó, a mediados del Terciario, en esta zona del fondo atlántico. La tensión zonal a la que estaba sometida la corteza oceánica por la expansión del fondo atlántico y el choque de África con Europa, se resolvió con la fractura de la corteza oceánica en bloques, el desplazamiento ascensional de éstos, y la formación y salida de masas de magma entre los mismos.

 

El magma, junto a los bloques levantados, conformó la base de los edificios insulares a través de la cual se abrieron paso las posteriores emisiones magmáticas.

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Proceso de formación

 El proceso se inicia en el Mioceno, aunque el volumen principal de las islas emergidas se formó, en algunos casos, hacia el Plioceno, incluso en el Cuaternario. Sin embargo, las Islas no presentan la misma edad, dado que su formación no fue simultánea, sino que las dataciones efectuadas sobre las rocas superficiales aportan unas edades de entre 20 y 10 millones de años para las islas más antiguas (Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria y La Gomera) y entre 10 y 0,5 millones de años para las más jóvenes (Tenerife, La Palma y El Hierro). De igual modo, hay que señalar, que cada isla es el resultado no de un único episodio eruptivo, sino que se ha formado por etapas o ciclos eruptivos relativamente cortos, separados por largos períodos de inactividad volcánica en los que actuó, tras la emersión del edificio insular, la erosión. En cada ciclo, la superposición de nuevos materiales extendía y elevaba los edificios insulares.

 

Construcción del edificio insular

 Estos ciclos, dos o tres según la isla, fueron construyendo el edificio insular en torno a unos ejes que determinaron la forma de cada isla; las islas con dorsales definidas y de mayor actividad reciente (La Palma, Tenerife, El Hierro, y Fuerteventura) de forma triangular o alargada, y las islas con manifestaciones centrales (Gomera, Gran Canaria) circulares y cupuliformes. No obstante, la actividad constructiva no ha tenido continuidad en todas por igual, hecho que ha caracterizado de forma diferencial el crecimiento y el relieve de cada una de ellas.

Durante, pero principalmente después de cada ciclo constructivo, han actuado los agentes erosivos, desmantelando y excavando los perfiles de las islas,

que volvían en muchos casos a ser suavizados por posteriores aportes volcánicos seguidamente reerosionados. Los sucesivos aportes volcánicos se superponían sobre materiales volcánicos y sedimentarios preexistentes en capas y estratos que hoy descubre la erosión, llegando incluso a aflorar, en algunas islas, el complejo basal, formado por materiales producto de emisiones submarinas (Gomera, Fuerteventura y La Palma).

 

Materiales volcánicos

 Estos materiales volcánicos, coladas lávicas y depósitos de piroclastos, recubren amplias zonas de las Islas, creando campos de picón y cenizas volcánicas, así como campos lávicos de suave y plegadas superficies o malpaíses de superficie agreste e intransitable. Asimismo, aparecen distribuidas, desde la cumbre hasta la costa, elevaciones del terreno, que corresponden a conos volcánicos, reunidos o aislados y que son las montañas de nuestro paisaje.

Otros materiales se enfriaron bajo la superficie, y han sido descubiertos por la erosión, como diques, pitones, domos, etc., relacionados con la solidificación de la lava en grietas, fisuras y chimeneas volcánicas y visibles en todas las Islas, como roques, cuchillos, fortalezas etc. En muchos casos, las coladas lávicas, al fluir lentamente y solidificar su exterior, dejaban a su paso unos tubos volcánicos huecos de gran longitud y amplitud que dan origen a los jameos y cuevas, en cuyo interior aparecen especies animales únicas.

Asimismo, otro elemento especialmente significativo en nuestro paisaje es el que constituyen las calderas volcánicas, de mayor o menor amplitud y múltiple origen (erosión, hundimiento o explosión), que de mayor o menor tamaño se localizan en todas las islas (Taburiente en La Palma, Cañadas del Teide en Tenerife, Bandama y Tejeda en Gran Canaria, etc.). Por todo ello es un relieve eminentemente montañoso y abrupto, al menos en las islas más altas (occidentales y centrales), con cumbres o dorsales con fuerte pendiente en sus laderas y desde las que nacen profundos barrancos, que bajan hacia la costa creando a su paso valles más o menos amplios con perfiles que varían con la edad y con los fenómenos de relleno y reexcavación de sus cauces. Estos barrancos determinan en sus cabeceras y en su recorrido zonas con grandes lomos y rampas, divisorias, cuchillos y degolladas. Mientras, en su zona más baja aparecen piedemontes y otros depósitos sedimentarios, que dan lugar a lomos y terrazas de gran amplitud, sobre las que se superponen materiales procedentes de otras erupciones y de procesos sedimentarios posteriores.

Por otro lado, en las proximidades de la costa, las cuencas de los barrancos se extienden en llanuras, en general escasas en las islas occidentales, donde su extensión la determinan la orientación de la cuenca y la altura y superficie de la isla en cuestión. Sin embargo, en las dos islas más orientales (Lanzarote y Fuerteventura), las montañas son de menor altura y sus pendientes son suaves, dando lugar, al llegar al mar, a grandes playas, y hacia el interior, a amplios llanos con jables y dunas. En este mismo sentido, las coladas lávicas han creado, en muchos casos, al llegar al mar, una extensión de la superficie insular conocida como isla baja. La conformación del litoral viene determinada además de por la acción erosiva del mar y la naturaleza de la costa, por la componente norte mayoritaria de sus embates y por las dinámicas especificas de sedimentación en el sur de las islas y en el interior de sus bahías y calas.

 

Diferentes procesos (construcción-destrucción)

 Estos dos procesos constructivos y destructivos se han visto acompañados por movimientos isostáticos (elevación-hundimiento) de los edificios insulares que, junto a los movimientos eustáticos del mar (cambios del nivel del océano), han contribuido a la formación de plataformas costeras y playas levantadas.

La acción modeladora de la erosión es determinada por la naturaleza volcánica de los materiales y los parámetros climáticos derivados de la situación y características orográficas de las Islas. Así, debido a su origen volcánico, los materiales rocosos sobre los que actúan son esencialmente rocas volcánicas, formadas bien por la consolidación de las lavas como el basalto, traquitas y fonolitas, o bien por compactación de cenizas volcánicas, como las ignimbritas.

 

El clima

 Por su localización, el clima templado de las Islas está sometido a la acción de efectos muy variados como los anticiclones atlánticos y, en especial, al régimen de los alisios. Estos vientos presentan dos componentes: una capa inferior húmeda, de dirección nordeste, y otra superior con aire seco y cálido de dirección noroeste, que al interactuar generan una zona de inversión térmica con efectos visibles como el mar de nubes. Estos vientos fluyen hacia las Islas de forma permanente en verano, mientras que en invierno se alternan con entradas de aire polar. Junto a ello, se hace sentir la influencia del continente africano, cuya proximidad permite la intrusión, en verano sobre todo, de masas de aire caliente sahariano.

A su vez, el contacto con la corriente marina fría de Canarias atempera y suaviza las temperaturas, que oscilan entre los quince y los veinte grados centígrados por término medio, y cuyas máximas y mínimas se sobrepasan con las intrusiones de masas de aire polares o saharianas antes mencionadas. Otro aspecto climático determinante viene representado por las precipitaciones, relacionadas con los vientos dominantes, y limitadas en las islas altas por el efecto barrera de los macizos de sus dorsales y cumbres. Esto genera, junto al efecto de lluvia horizontal de los alisios, una región nororiental húmeda o Alisocanaria y otra suroccidental seca o Xerocanaria. Estas condiciones, el relieve de las islas y en especial sus respectivas alturas y la exposición al alisio, producen hechos diferenciales que generan una gran variedad microclimática en el interior de las Islas. Este efecto se manifiesta en la compartimentación barlovento-sotavento patente en todas las Islas y en sus costas y medianías especialmente. En general, podemos afirmar que en las Islas pueden presentarse combinaciones climáticas que las dividen en zonas áridas, semiáridas, subhúmedas y húmedas, atendiendo a las temperaturas y precipitaciones medias anuales de sus diferentes comarcas, aunque esta variedad sólo está presente, al completo, en las islas altas.

 

Territorios insulares

 A partir de lo descrito anteriormente, las diferentes Islas presentan, cada una de ellas, un territorio insular específico cuyo relieve y la exposición a los factores climáticos más sobresalientes de su clima, en especial el casi constante régimen de los Alisios, generan en la orografía insular unas condiciones que posibilitan la gran variedad de ecosistemas presentes.

 

Comarcas naturales

 Según el relieve, la altura y la vertiente de que se trate, podremos encontrarnos comarcas naturales que pueden abarcar espacios de cumbre, medianías o de costa, e incluso áreas continuas que incluyen varios de estos espacios o zonas. De esta manera, en las Islas con cierto relieve y altura, las comarcas naturales abarcan espacios que van, en muchos casos, desde la cumbre a la costa, siendo esta pendiente la que configura la gran variedad de microclimas, originando, dentro de la misma comarca, una gran variedad de paisajes. En islas como La Gomera y Gran Canaria esto se traduce en comarcas radiales debido a los barrancos que mayoritariamente caracterizan sus peculiares relieves. En Tenerife y La Palma, dos islas altas con cumbres en forma de dorsales, aunque una perpendicular y otra paralela a la dirección del alisio, se producen comarcas naturales a ambos lados de las dorsales, además de las de sus cumbres y que abarcan áreas que van desde estas cumbres hasta la costa. El Hierro muestra un modelo parecido, aunque menos variado por su condición de isla joven y de construcción rápida. Lanzarote y Fuerteventura presentan una menor diversidad de comarcas así como una mayor amplitud de éstas debida lógicamente a su suave topografía y escasa altura.

 

En cuanto a la morfología de sus costas, la acción marina ha determinado su conformación, en general escarpadas a barlovento,

Dedo de Dios (Agaete, GC)

y con llanos costeros y playas a sotavento. Los acantilados y calas en las desembocaduras de barrancos y valles de la zona norte y en las islas jóvenes contrastan con los llanos costeros, playas, jables y campos de dunas costeras formadas por materiales de origen orgánico marino, que en muchos casos se superponen o intercalan a materiales volcánicos, sobre todo en las áreas del sur de algunas de las islas, pero con mayor intensidad en las orientales. Por lo que respecta al litoral, este se continúa bajo el mar sobre unas plataformas insulares de escasas dimensiones y fuerte pendiente. Esto da lugar, junto a las condiciones de las aguas, de baja productividad, y a la naturaleza de sus fondos, arenosos o rocosos, a una gran diversidad de especies, pero con pocos individuos, lo que genera unos ecosistemas litorales bastante diversificados, con lagunas litorales, túneles y tubos volcánicos, zonas intermareales rocosas y fondos submareales rocosos o arenosos, todos ellos extremadamente frágiles desde el punto de vista ecológico.

 

Es importante destacar que el tamaño y los límites de las comarcas lo determinan la orografía y la geología de nuestro Archipiélago de volcanismo rico y reciente, así como otros factores biológicos y ambientales en el caso de la superficie emergida y la pendiente, el tipo de fondo, las corrientes, la luz, y la temperatura en la plataforma insular. Por ello, además de grandes unidades naturales, aparecen también, pequeños hábitats donde se localizan en muchos casos ecosistemas únicos y extremadamente inestables así como endemismos locales de gran importancia biológica.

 

Fauna, flora y comunidades naturales

 La variabilidad climática concordante con la geográfica y sumada a todo un singular número de factores constituye el sustrato esencial que, desde su origen, colonizaron especies de flora y fauna, marina y terrestre, que procedentes de la zonas próximas o relacionadas arribaron a las islas y sus costas.

Las especies colonizadoras, llegadas bien por fenómenos de dispersión activa (volando, nadando, etc.) o pasiva (flotando, suspendidas, etc.), sufrieron procesos de especiación geográfica y adaptativa que han generado, hasta el presente, un valor genético en endemismos que sitúa a las Islas entre las regiones más importantes del mundo en cuanto a flora. Así, teniendo en cuenta la edad de las Islas y su cercanía a los continentes africano y europeo, su flora y su fauna terrestres proceden originariamente de estas zonas. Sin embargo, gran parte de estas especies son hoy el resultado de la especiación que sufrieron por el aislamiento geográfico y genético del Archipiélago respecto de los continentes próximos y de sus islas entre sí.

 

De idéntica forma (aislamiento geográfico y genético) y la relativa estabilidad climática de la zona permitió la pervivencia de especies y formaciones arcaicas desaparecidas en el resto del planeta, como es el caso de la flora terciaria.

Esto ha originado un elevado índice de endemismos, tanto archipielágicos como insulares, en algunos casos representados por un escaso número de individuos, en biotopos excesivamente reducidos y en continuo peligro de extinción. Por lo que respecta a la flora y fauna marinas, estas presentan la influencia de los aportes biológicos de las corrientes marinas procedentes de la zona caribeña, mediterránea y africano-atlántica. Además, hay que señalar que dada la continuidad de estos aportes, la endemización se produce en tasas mucho más bajas que en los ecosistemas terrestres.

 

La fauna de las islas está representada por varios miles de animales, entre los que existen algunos grupos cuya baja capacidad de dispersión posibilitó la evolución hacia endemismos insulares, como muchos de los reptiles e invertebrados terrestres, endemismos canarios y macaronésicos en aves y a casi ningún endemismo en mamíferos o muy pocos entre la fauna marina. No obstante, la presencia de los diferentes grupos en cada isla viene determinada por las condiciones de ésta, existiendo especies exclusivas de una o varias islas o islotes pero representativas del valor natural de la zona.

 

La fauna terrestre está representada por una gran variedad de invertebrados (más de cinco mil especies) que ocupan todos los hábitats de las Islas y en los que existe un alto índice de endemicidad. La fauna vertebrada, no tan numerosa, está compuesta de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces, éstos últimos introducidos en presas y embalses recientemente.

 

Las dos especies de anfibios presentes y probablemente introducidas son la rana meridional y la común, que habitan zonas húmedas y entornos acuáticos. Los reptiles terrestres, lagartos, perenquenes, salamanquesas y lisas, son casi todos endémicos, con frecuentes endemismos insulares, y en ocasiones en peligro de extinción como el lagarto gigante de El Hierro.

 

En cuanto a los mamíferos, salvo las dos musarañas endémicas, la canaria en Lanzarote, Fuerteventura e islotes, y la de Osorio en Gran Canaria, así como las siete especies de murciélagos, el resto son animales introducidos, como conejos, erizos, ratas, ratones, muflones, arrruis, ardillas, etc., a los que se suman las especies domésticas asilvestradas, como gatos, cabras, perros, etc.

 

Las aves son el grupo de vertebrados con mayor diversidad, con cerca de setenta especies nidificantes y unas doscientas cincuenta no nidificantes. Aunque hay especies para todos los hábitats, ni éstos ni aquéllas están presentes en todas las Islas, por lo que muchas de las especies son exclusivas de una o varias islas e islotes, e incluso de áreas determinadas dentro de las mismas. Así, de las setenta especies nidificantes, existen cuatro endemismos canarios: la paloma turqué y la rabiche ligadas a los bosques de laurisilva en La Palma, La Gomera y Tenerife, el pinzón azul Pinzón azulde los pinares de Gran Canaria y Tenerife y la caldereta o tarabilla canaria endémica de Fuerteventura. A éstas se añaden otras muchas especies endémicas de la Macaronesia, como el canario, el bisbita caminero y el vencejo unicolor, que junto a otras con características de subespecies propias, conforman un mosaico zoológico de pardelas, petreles, guinchos, guirres, halcones, hubaras, alcaravanes, corredores, abubillas, picapinos, herrerillos, jilgueros, cuervos, etc. Sin embargo, sus poblaciones están sometidas en la mayoría de los casos a factores que las reducen y limitan a zonas, islas e islotes, con el consiguiente peligro de desaparición de las mismas. Las especies no nidificantes se caracterizan, en general, por ocupar de forma temporal lagunas y embalses, saladares, marismas y otras zonas de costa. Abundan las garzas y garcetas en estanques de agua dulce junto al ánade real y la cerceta común, mientras que en las costas podemos observar chorlitejos, vuelvepiedras, zarapitos y otra gran cantidad de especies de aves limnícolas.

 

Por su parte, la fauna marina, que presenta grandes semejanzas a las de las costas atlánticas de uno y otro lado del océano, se mezcla con la mediterránea, generando un panorama de gran diversidad de especies pero de poblaciones con pocos individuos. Así, aparecen cinco especies de tortugas que arriban a nuestras costas y que posiblemente nidificaron en ellas en algún momento, como la tortuga laúd, y otras habituales de sus aguas, como la tortuga boba y la carey. Los peces con algo menos de seiscientas especies distintas son, junto a los invertebrados marinos, uno de los grupos más numerosos. Sin embargo, en ambos se muestra un bajo índice de endemismos, con raras excepciones como el cangrejo ciego de los jameos en Lanzarote. Por lo que respecta a los mamíferos marinos, si bien existieron ejemplares de foca monje viviendo en el Archipiélago (isla de Lobos), los mamíferos más habituales que nadan en las aguas interiores y las costas isleñas son el delfín mular y el común, el cachalote común, los calderones y el zifio común, aunque están descritas casi veinte especies de cetáceos.

 

Las comunidades naturales ligadas a los ecosistemas marinos de las Islas aparecen divididas, atendiendo al tipo de fondos que constituyen la zona intermareal y submareal. En cada una de estas zonas y fondos se asientan gran variedad de algas, al igual que una ingente diversidad de crustáceos, moluscos, esponjas, equinodermos y peces, ligados al fondo (bentónicos), o con posibilidad de nadar libremente por sus aguas (pelágicos). La riqueza de fondos y las dimensiones de la plataforma costera determinan preferentemente varios tipos de zonas: la intermareal, con playas arenosas, rocosas o mixtas, y la submareal, con los mismos tipos de sustrato y con sebadales característicos. Los fondos arenosos aparecen como sistemas pobres y limpios de vegetación, mientras que en el rocoso se produce una exaltación de la diversidad ecológica.

 

La flora de las Islas presenta más de dos mil especies con casi setecientos endemismos propios y otros compartidos con los otros archipiélagos próximos y la zona mediterránea-africana, siendo el resto especies mayoritariamente introducidas. Esta flora se distribuye en una serie de pisos bioclimáticos, sobre los que se localizan ecosistemas basados en la altitud y exposición al alisio, y una serie de pequeños hábitats sobre los que se ubican especies que dependen especialmente del sustrato. No obstante, es necesario aclarar que la intervención humana en los últimos siglos ha transformado y variado la distribución potencial de muchas especies, introduciendo nuevas y cambiando la estructura de los suelos para uso agrícola o urbanístico.

 

Así, las Islas presentan además de las dos grandes vertientes, nororiental y suroccidental, desde su litoral hasta sus cumbres, más o menos elevadas, una serie de comunidades caracterizadas especialmente por sus elementos vegetales.

 

El área inferior corresponde al piso basal o matorral costero, que alcanza desde el borde superior del intermareal hasta los 300-400 mts. en la vertiente de barlovento y hasta los 800 a sotavento. Sus precipitaciones son escasas, menos de 250 mm. anuales, su temperatura media es alta, unos 20º C, y sufre gran insolación. En esta área podemos distinguir una zona litoral rocosa o de acantilados costeros, caracterizados por la salinidad que aporta la brisa marina y donde predominan las plantas halofitas como las siemprevivas y otras que soportan bien este estrés hídrico y salino. Hacia el interior aparecen formaciones suculentas de tabaibas y cardones (Cardonal-Tabaibal) y en menor medida aulagas, incienso, vinagreras, pitas y tuneras, todas ellas especies especialmente adaptadas a este medio. Esta zona, existente en todas las Islas, presenta además una gran variedad de pequeños biotopos y hábitats ocupados por saladares, playas y jables con plantas como la mostaza de mar, uva de mar y otras especies como la barrilla y los salados, dunas en la franja costera y modificaciones curiosas en desembocaduras de barranco con tarajales y palmerales. El Cardonal Tabaibal es como formación vegetal un conjunto de plantas arbustivas donde se intercalan balos, berodes, bejeques y magarzas. En esta zona se presenta una fauna rica e interesante con gran parte de la avifauna migratoria y parte de la nidificante. Los lagartos y otros reptiles, conejos erizos y mamíferos mas comunes y, por supuesto, una gran variedad de insectos ligados a las comunidades vegetales, no presentan especificidades y se distribuyen, salvo algunos insectos, con carácter general por toda la isla.

Por encima del área inferior aparece la formación denominada bosque termófilo o piso de transición, con mayores recursos hídricos y temperaturas moderadas; en el mismo se localizan sabinares, palmerales, dragonales y bosques de almácigos, lentiscos y acebuches. Estas formaciones están ausentes en los islotes pero aparecen en las islas mayores, con formaciones ligadas a cuencas de barrancos, como sauzales y cañaverales. Es una zona relíctica muy deteriorada, que se localizaba entre los matorrales de suculentas de la zona inferior y los bosques de medianías superiores, entre los 300 y los 500 metros, en los que se produce una gran ocupación agrícola y urbana junto a la franja costera. En esta área se presentan gran número de especies de aves, sobre todo pájaros, ligadas a zonas de cultivo, abandonadas o productivas y a las formaciones vegetales potenciales de la zona.

 

El piso superior o montano presenta en su vertiente de barlovento el monteverde, entre los 600 y los 1200 metros, ocupado por dos formaciones características; la laurisilva, con laureles, barbusanos, viñatigos, acebiños, tilos, palo blanco, etc., en su límite inferior, y el bosque de fayas y brezos (fayal-brezal) por encima. Estas formaciones no están presentes en Lanzarote y Fuerteventura dado que su altura las hace inviables, mientras que en el resto ocupa una franja, con temperaturas medias de quince grados, y precipitaciones cercanas a los 1000 mm. anuales. Es un bosque perennifolio, con abundancia de helechos, musgos y líquenes, relicto de la flora terciaria mediterránea (15 a 40 millones de años), que recibe el aporte de la lluvia horizontal de los alisios y con singular riqueza en endemismos vegetales animales. Actualmente perdura en pocas zonas ya que de ellos se obtenía la madera necesaria para combustible y construcción, y se localizaban zonas agrícolas, con la consiguiente deforestación y pérdida de masa boscosa, que supuso y supone pérdidas de suelo importantes. Sin embargo, estas zonas cultivadas regeneran la vegetación potencial al ser abandonadas en secuencias, donde las cerrajas, vinagreras y otras especies comienzan la tarea de recuperacion natural.

 

El piso climático siguiente o zona de montaña tiene al pinar como formación predominante, que se distribuye a sotavento en la franja correspondiente al monteverde y por encima de este hasta los 2300 metros en barlovento, a excepción de La Gomera, Fuerteventura y Lanzarote donde no está presente. Junto a las masas de pino canario endémico aparecen asociados escobones, jaras, amagantes, codesos y otras especies arbustivas, entre las que viven especies de avifauna como el pinzón azul, el picopicapinos y el herrerillo.

Las cumbres por encima de los 2000 metros presentan una vegetación de alta montaña (retamal-codesal)susceptible de ser apreciada claramente en Tenerife y La Palma, y en menor medida en Gran Canaria. Destacan los matorrales de retamas y de codesos, y en algunos caso el fastuoso tajinaste. Por encima de estas formaciones sólo existen especies adaptadas a la gran altura del pico Teide, soportando un gran estrés térmico y hídrico: son los casos de la violeta del Teide y formaciones de líquenes. Asimismo, hay que señalar que dependiendo de las características del sustrato suelen aparecer pequeños enclaves, en riscos, sobre coladas recientes, etc., comunidades o incluso escasos individuos adaptados a estas situaciones particulares, bejeques, berodes y otra vegetación rupícola.

 

Bibliografía

 

AGUILERA, Federico y otros: Canarias, economía, ecología y medio ambiente. Ed. Lemus, La Laguna, 1994.

Trabajo interdisciplinar que aborda la economía, la ecología y el medio ambiente en el archipiélago canario. Asimismo, contiene capítulos (el 2.º especialmente, y el 3.º) dedicados a conceptos básicos sobre el funcionamiento del medio natural canario y sus principales hábitats. Ahonda en cuestiones como sus condiciones biogeográficas y aspectos relacionados con la dinámica de sus ecosistemas.

 

BRAMWELL ,David & Zöe: Historia Natural de las Islas Canarias, Guía Básica. Rueda, Madrid, 1987.

Un gran libro de carácter divulgativo sobre las principales características del medio natural canario, sus ecosistemas y las especies más representativas de su flora y fauna.

 

GARCÍA RODRÍGUEZ, José; Jesús HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ y otros: Atlas Interinsular de Canarias. Interinsular Canaria, Tenerife, 1990.

Atlas de gran calidad que recoge los aspectos más significativos del relieve y conformación de los grandes sistemas o paisajes naturales de las Islas. La información ilustrada sobre pisos de vegetación y estructura de las comarcas naturales es especialmente didáctica.

 

PAREDES, Rafael y otros: Naturaleza Canaria, una Historia Natural Ilustrada. Consejería de Presidencia y Turismo, El Día, Tenerife, 1993.

Dos tomos con colaboraciones de investigadores y divulgadores ambientales y con ilustraciones de gran calidad. Estos autores introducen al lector en el medio natural de una forma sosegada a la par salpicada de anécdotas, apuntes y esquemas que profundizan en aspectos singulares de la flora, la fauna y los diversos ambientes.

 

VV.AA: Gran Biblioteca Canaria. Interinsular Canaria, Tenerife, 1986.

Esta colección contiene tomos específicos sobre flora y vegetación; fauna y aspectos geográficos . Esta obra constituye hasta el momento uno de los materiales de consulta más completo sobre el medio natural de las Islas.

 

VV.AA: Natura y cultura de las Islas Canarias. Litografía Romero, Tenerife, 1987.

Esta obra trata aspectos de la geografía, geología, flora, fauna, etc., de las Islas.

 

ARAÑA, Vicente y Juan C. CARRACEDO: Los volcanes de las Islas Canarias. Rueda, Madrid, 1978.

Colección de cuatro libros dedicados a los volcanes y aspectos geológicos de Tenerife(I), Lanzarote-Fuerteventura (II), Gran Canaria (III) y La Palma-Gomera-Hierro (IV). Los autores caracterizan adecuadamente algunas de las principales estructuras geológicas y geomorfológicas de las Islas

 

VV.AA.: Geografía de Canarias. Prensa Ibérica-Prensa Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 1993.

Colección en fascículos de gran capacidad divulgativa y elaborada por un equipo de especialistas de las islas. Esta obra abarca todos los aspectos de la geografía de las Islas, en especial, el tomo I hace referencia al origen, evolución, clima, conformación del paisaje y de sus estructuras geomorfológicas más destacadas.

 

YANES LUQUE, Amalia: Morfología litoral de las Islas Canarias Occidentales. Universidad de La Laguna, Tenerife, 1990.

Trabajo de investigación sobre los diferentes aspectos que, desde el punto de vista geológico y geomorfológico, inciden en la configuración del litoral de las Islas. Asimismo, realiza una descripción de las principales formas y estructuras de las costas canarias.

 

BACALLADO, J. J.; T. CRUZ; A. BRITO; J. BARQUIN y M. CARRILLO. Reservas Marinas de Canarias. Consejeria de Agricultura y Pesca del Gobierno de Canarias, Tenerife, 1989.

Trabajo de investigación con aproximaciones al conocimiento del medio marino y de los principales enclaves de mayor riqueza biológica de las costas canarias.

 

BRITO, Alberto: Catálogo de los Peces de las Islas Canarias. Ed. Fco. Lemus, La Laguna, 1991.

Catálogo ilustrado fotográficamente de los peces de las aguas del archipiélago canario, agrupados por familias, con un interesante glosario de términos relacionados con el medio marino.

 

GARCÍA BECERRA, Rafael; Gloria ORTEGA MUÑOZ y José Miguel PÉREZ SÁNCHEZ. Insectos de Canarias. Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria, Las Palmas, 1992.

Guía con ilustración fotográfica de los diferentes grupos y especies de insectos de las islas con descripción de sus principales características.

 

GONZÁLEZ J., J.; C. HERNÁNDEZ G.; P. MARRERO G. y E. RAPP. B: Peces de Canarias, guía submarina. Ed. Fco. Lemus, La Laguna 1994.

Libro divulgativo acerca del medio marino canario, sus ecosistemas y especies representativas. Fotografía submarina de gran calidad.

 

HERRERO MASSIEU, Rafael: Bajo el azul, Fauna submarina de las Islas Canarias. UNELCO S.A.,1995.

Libro sobre la fauna marina del archipiélago, de excelente calidad fotográfica y gran valor divulgativo.

 

MORENO, José Manuel: Guía de las Aves de las Islas Canarias. Interinsular Canaria, Tenerife, 1988.

Como su nombre indica se trata de una guía de aves, sin embargo contiene una introducción al conocimiento de las características del medio natural de las Islas, sus diferentes hábitats y generalidades sobre la avifauna. Incluye ilustraciones de calidad del propio autor y realiza un recorrido por diferntes aspectos de la biología de las diferentes aves, nidificantes y no nidificantes.

 

MORENO, José Manuel: Fauna de las Islas Canarias. Turquesa, Tenerife, 1992.

Carpeta que contiene un mapa ilustrado con las especies más representativas de cada isla, acompañado de un texto complementario en el que se realiza una aproximación sencilla al conocimiento de los endemismos, de los principales grupos y especies de fauna terrestre y marina de las Islas. Existe una específica de la Fauna de Tenerife. Las ilustraciones son de gran calidad.

 

NORDSIECK, Fritz y Francisco. GARCÍA TALAVERA: Moluscos marinos de Canarias y Madera. Aula de Cultura del Excmo. Cabildo Insular de Tenerife, 1979.

 

PÉREZ SÁNCHEZ, José M. y Enrique MORENO BATET: Invertebrados Marinos de Canarias. Cabildo Insular de Gran Canaria, Las Palmas, 1990.

Guía de invertebrados (esponjas, moluscos, crustáceos, equinodermos, etc,) con interesantes capítulos destinados a conocer las características del medio natural marino de las Islas y sus diferentes ecosistemas. Está ilustrada con láminas y fotografías.

 

FLORA

BRAMWELL, David y Zöe: Flores Silvestres de las Islas Canarias. Rueda, Madrid, 1990.

Tratado ilustrado de la flora canaria con introducción a los factores determinantes de sus hábitats y ecosistemas y, en general, al medio natural de las Islas y a sus principales enclaves botánicos.

 

KUNKEL, G.: Árboles y arbustos de las Islas Canarias. Edirca, Las Palmas de Gran Canaria, 1981.

Guía de campo con ilustraciones y fotos de gran calidad.

 

KUNKEL, G.: Flora de Gran Canaria. Cinco volumenes. Cabildo Insular de Gran Canaria.

Guía de flora acompañada de láminas de Mary Anne Kunkel.

 

MORENO, José Manuel: Flora de las Islas Canarias. Turquesa, Tenerife, 1992.

Carpeta que contiene un mapa ilustrado con las especies más representativas de cada isla, acompañado de un texto complementario en el que se realiza una aproximación sencilla al conocimiento de los endemismos, de los principales grupos y especies d la flora canaria. Las ilustraciones son de gran calidad.

 

PÉREZ DE PAZ, Pedro L.; Marcos SALAS; Octavio RODRÍGUEZ y otros: Atlas cartográfico de los pinares canarios. Viceconsejería de Medio Ambiente, 1992-1994.

Cuatro volúmenes que realizan un recorrido por la historia y estado de los pinares de Canarias, sus características, medio físico en el que se asientan, evolución y diagnóstico ambiental de los mismos.

 

PÉREZ MARTÍN, José Alfredo: Flora Canaria. Láminas. Siempreviva, Tenerife, 1993.

Colección de láminas fotográficas en gran formato sobre las principales especies de la flora canaria, con textos explicativos en tres idiomas (español, inglés y alemán) acerca de su descripción, localización, usos y otros aspectos de interés.

 

Enclaves de interés

VV.AA.: Guías de Senderos. Colección de la. Consejería de Política Territorial, Viceconsejería de Medio Ambiente, Canarias, 1995.

Esta colección está realizada con la participación de expertos en diferentes materias. Se trata de guías sobre rutas y senderos que recorren las diferentes Islas, con profusión de imágenes y datos sobre los valores naturales, paisajísticos y patrimoniales de las distintas comarcas de cada una de isla. Presenta una colección de vídeos.

 

VICECONSEJERÍA DE MEDIO AMBIENTE DE CANARIAS. Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos. Consejería de Política Territorial, Gobierno de Canarias, 1995.

Libro con anexo cartográfico sobre los espacios naturales y sus valores más representativos. Se presenta tambien con colección de vídeos y material multimedia.

 

Medios audiovisuales

Vídeos

EL AGUA EN CANARIAS

Colección de cuatro vídeos de una duración total aproximada de una hora, sobre diferentes aspectos relacionados con la dinámica del agua en las Islas (aguas superficiales, subterráneas, etc.). Guión de Carlos Soler, Gobierno de Canarias, Consejería de Educación, 1986.

 

EL VOLCANISMO CANARIO

Colección de cuatro vídeos de una duración total de una hora y cuarto, sobre diferentes aspectos y manifestaciones del volcanismo, desde el origen de las islas hasta las manifestaciones más actuales del mismo. Guión de Juan C. Carracedo, Gobierno de Canarias, Consejería de Educación, 1986.

 

LA RED CANARIA DE ESPACIOS NATURALES PROTEGIDOS

Colección de cuatro vídeos acerca de los diferentes espacios naturales y sus elementos más representativos. Gobierno de Canarias, Consejería de Política Territorial, 1995.

 

PISOS DE VEGETACIÓN EN CANARIAS

Vídeo (33 min.) con introducción a la distribución de las comunidades vegetales, atendiendo a factores climáticos y altitudinales. Guión de Arnoldo Santos, Gobierno de Canarias, Consejería de Educación, 1987.

 

Diapositivas

FAUNA DE LAS ISLAS CANARIAS

Colección de diapositivas y guía con fichas explicativas de las mismas. Gobierno de Canarias, Consejería de Educación, 1986.

 

GEOGRAFÍA DE LAS ISLAS CANARIAS. FÍSICA Y ECONÓMICA

Colección de diapositivas sobre los recursos naturales, el medio físico y el paisaje, y guía con fichas explicativas de las mismas. Gobierno de Canarias, Consejería de Educación, 1986.

 

GEOLOGÍA DE LAS ISLAS CANARIAS. CONSTRUCCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL PAISAJE

Colección de diapositivas y guía con fichas explicativas de las mismas. Gobierno de Canarias, Consejería de Educación, 1987.

 

NATURALEZA DE LAS ISLAS CANARIAS

Colección de diapositivas sobre el origen, evolución, poblamiento, flora y fauna de las Islas, y guía con fichas explicativas de las mismas. Gobierno de Canarias, Consejería de Educación, 1986. Tres tomos.

 


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