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ECONOMÍA Y SOCIEDAD EN CANARIAS*
José Ángel Rodríguez Martín
Catedrático de Economía Aplicada (ULL) Colaboración de Jerónimo Cabrera, Ángel Suárez y Víctor Núñez.

*Versión actualizada en el otoño de 1997

La Sociedad y la Economía

La Estructura de la Realidad Económica

El proceso económico

Economía canaria

A modo de epílogo

Cuadro 1

Bibliografía

La Sociedad y la Economía

El gran analista de la civilizaciones, el británico A. Toynbee, definía a la "cultura como la respuesta que las personas y sociedades ofrecen a los retos que la Naturaleza y el tiempo histórico siempre plantean". La Economía permite calibrar la dimensión material de esta respuesta, es decir, analiza el esfuerzo humano en su batalla para superar los imperativos de las necesidades humanas básicas (la alimentación, el vestido, la vivienda, la salud y la educación), y también por disponer de un grado de bienestar a nivel social y para el disfrute personal de vivir.

La cultura económica, en este sentido, ayuda a comprender más integralmente las formas de vida, relaciones sociales, comportamientos y, en definitiva, los valores y actitudes que tienen los pueblos sobre las cosas materiales.

Una de las cuestiones que más interesa a una sociedad es la de su situación económica. Esa situación refleja el grado de desarrollo o bienestar que han logrado alcanzar las fuerzas económicas y sociales de ese territorio, así como también el cuadro de problemas viejos y nuevos que van aconteciendo. El alcance social y diversidad de los problemas económicos dependerán principalmente de las siguientes razones: - Fortaleza o debilidad que tenga el sistema productivo (empresas, producciones, evolución del ingreso...). - La adecuación y acierto de las medidas y objetivos que orientan a la economía del lugar. - Las habilidades y competencia que acreditan los agentes económicos. - La influencia o impactos que tienen en los fenómenos económicos locales, lo que ocurra y provenga de los países y economías exteriores.

La cuestión económica siempre tiene una dimensión social, pues no en vano las personas son los exclusivos protagonistas y responsables de toda la acción económica. Ya sea individualmente o en familia, en grupos (organizaciones, asociaciones...), o desde la estructura social que contiene todo espacio geográfico y político, los aspectos económicos están inevitablemente acompañados de ese componente humano.

Esta estrecha vinculación entre Economía y Sociedad podrá comprobarse a lo largo de los epígrafes de un tema que pretende, a modo de síntesis, las claves o señas de identificación de la estructura económica canaria y su funcionamiento. Aclaremos que por estructura se entiende al conjunto de hechos y relaciones que sostienen y enmarcan la trayectoria de esa economía. Una de las características de todo componente estructural es la de su relativa fijeza temporal o permanencia a lo largo de varios años. Con esto se les distingue de los fenómenos llamados coyunturales, los cuales corresponden a momentos puntuales o que suceden dentro de un período de tiempo muy corto. A modo de ejemplo, cuando se califican los problemas o las reformas de estructurales, se está aludiendo a cuestiones o temas que obstaculizan la dinámica de un sector, o al conjunto económico.

Las bases económicas o cimientos estructurales de una economía son las que posibilitan un despliegue determinado de actividades. Los resultados que se alcanzan expresarán el grado de desarrollo, y también las estrategias o estilos que han preferido los agentes económicos. El modelo de crecimiento o de desarrollo consiste precisamente en la selección, o especializaciones, que han impulsado los protagonistas o agentes económicos, así como en el armazón o dispositivo de normas, regulaciones y políticas que respaldan la orientación de las producciones y relaciones económicas.

En los dos epígrafes posteriores que se han incluido, el de la realidad económica y el proceso económico, se dará una sintética plataforma analítica desde la que pueda hacerse comprensible el complejo fenómeno de la Economía Canaria.

La Estructura de la Realidad Económica

En el cuadro número 1 se detallan los elementos o componentes que integran toda realidad económica, concretamente definida por sus dimensiones territorial, temporal y político-institucional.

- Unos agentes, que son las personas realizando funciones o tareas económicas. Los agentes económicos son los verdaderos responsables y protagonistas de la situación económica. Las esferas de actuación las conformarían: a) Los productores, formados por los empresarios y trabajadores. b) Los consumidores, que somos todos y cada uno mientras vivimos. c) El agente público o Sector Público, representado por el colectivo de funcionarios y políticos, y cuya misión es producir bienes y servicios (llamados públicos por proceder del agente público), consumir como un comprador importante, y regular las relaciones entre los agentes y la de los agentes con los recursos, mediante normas y políticas (reglas del juego).

Los agentes productores intervienen en unas organizaciones que son las empresas, protagonistas de producir los bienes y servicios que se ofrecen a los compradores. Por su lado, los consumidores, desde las familias, procuran como compradores satisfacer sus necesidades materiales. Finalmente, el Sector Público actúa mediante las Administraciones, organismos del Estado, empresas y servicios públicos. El sector público tiene a su frente a los responsables políticos con autoridad para tomar decisiones y establecer prioridades en la administración o asignación de los recursos materiales; y a los funcionarios y trabajadores públicos, encargados de ejecutar esas directrices y prestar los servicios seleccionados.

- Unos recursos, que son las cosas, objetos o medios que movilizan o utilizan los agentes de la Economía. Existen dos grandes tipos de recursos: los materiales y los financieros o dinerarios. Los recursos materiales pueden ser para producir o para consumir; a los recursos para producir se les denomina factores materiales de la producción, medios productivos o bienes y servicios para la producción. Una buena parte de los recursos ya producidos u obtenidos lo son para el consumo y se llaman también bienes y servicios finales.

Aclaremos la distinción en el lenguaje económico de lo que es un bien y un servicio: los bienes se pueden ver y tocar, mientras que los servicios son bienes invisibles e intangibles (por ejemplo, el servicio de educación es el de transmitir conocimientos, el servicio del transporte es llevar usuarios o algo desde un punto A a un punto B, siendo el taxi un bien de tipo industrial. Los recursos para producir lo constituyen: a) Las materias primas y recursos naturales (por ejemplo, petróleo, tierras de cultivo...). b) Los llamados bienes intermedios, que son los que tienen cierta transformación y actúan de complementos o auxiliares en la obtención de los productos (la pintura en la construcción). c) Los bienes de inversión o capital, que son los instrumentos que utiliza el trabajo para obtener la producción (edificios, maquinaria, medios de transporte...).

Determinados recursos naturales como las tierras, minas o los recursos hidráulicos están sujetos en sus aprovechamientos a limitaciones de agotamiento. Por su lado, las materias primas y los bienes intermedios normalmente aparecen como ingredientes o componentes del producto ya transformado o final. De ahí que algunos recursos naturales y los bienes intermedios haya que renovarlos en cada ejercicio o ciclo productivo. En cambio, los bienes de inversión o capital permanecen durante cierto tiempo en el seno de las empresas o unidades de producción. En cuanto a los bienes de consumo, constituyen la amplísima gama de lo que compran las familias u hogares (alimentos, tejidos, equipamientos del hogar...). Los servicios, al igual que los bienes, serán también de producción (de apoyo a otras producciones) y de consumo o finales.

- El marco institucional es la parte regulatoria de la economía, incluyendo al sistema de valores, intereses, costumbres, etc., que influyen sobre los agentes en sus decisiones y comportamientos. Así pues, comprende desde la lógica de los principios del sistema económico (por ejemplo, en el capitalismo o economía de mercado el papel del mercado, la propiedad privada, el beneficio privado...), al extenso conjunto de normas jurídicas, la batería de políticas (monetaria, fiscal, sectoriales...) y, finalmente, a esas referencias de orden cultural y social.

- Determinadas organizaciones, asociaciones o grupos cuya presencia e incidencia es asimismo destacada en la economía. Ejemplos conocidos son los sindicatos, las organizaciones empresariales, las empresas multinacionales, las organizaciones no gubernamentales, etc. Tienen entre sus objetivos presionar sobre las decisiones, asignaciones y regulaciones que el poder político adopte en esa sociedad, a fin de defender o mejorar los intereses de sus representados. Esto da origen a conflictos y a debates sobre las coincidencias o desacuerdos entre los intereses generales y las posiciones particulares o de grupo.

- Por último, todo territorio tiene relaciones económicas y de otro orden con otros espacios, por lo que se ha de tener en cuenta en ese inventario de la realidad económica y su estructura los agentes externos (empresas, inversores, clientes, valores y gustos).

El proceso económico

La realidad económica y social nunca es una foto fija. La variación será más o menos acentuada, dependiendo del resultado dialéctico entre los factores de cambio y los intereses para no trastocar el statu quo dominante.

Conviene observar en el proceso económico cómo se entrecruza lo estructural y lo coyuntural, si los agentes locales aprovechan nuevas oportunidades con iniciativas empresariales creadoras de empleo, o si por el contrario las amenazas de crisis y dificultades empeoran la situación que mantenían. Se trata, por consiguiente, de analizar cuáles son las fuerzas y variables por las que avanza la economía, en este caso la canaria.

Para tener una visión 'paisajistica' de la economía canaria y de sus puntos de especial interés, haremos algo parecido a lo habitual en toda excursión: seleccionar la información dándole contenido formativo.

Ante un recorrido que abarca desde los islotes del Archipiélago Chinijo a la herreña Punta del Faro de Orchilla, los apuntes del cuaderno de notas y la guía habrán de combinar las impresiones visuales sobre la piel económica de nuestras islas, con los datos macroeconómicos o globales fundamentales que sean relevantes, pero también con apreciaciones sobre los agentes que se mueven en mercados, empresas, calles, fiestas, reuniones, instituciones, etc.

En el prólogo de ese cuaderno se han subrayado unas recomendaciones y llamadas de atención para no cometer errores de bulto. Entre las mismas: - No olvidar lo que suceda en las dos grandes funciones: la de producción y la del consumo. Concretamente, hay que analizar qué es lo que se produce, dónde y por quiénes, cómo y cuánto, para quién y, por último, cuáles son las condiciones que tienen nuestros productos en los mercados frente a los competidores. En lo que respecta al consumo, se nos pide seguir la pista del poder adquirente, ingreso o solvencia monetaria de las familias, y si hay fuertes desigualdades entre unas y otras familias. Otro punto sugerente es la composición de esas compras. La justificación de esta preferencia parece evidente: no hay economía si no hay intercambio entre los que ofrecen aquello que han producido (oferta) y los que quieren comprar determinados productos para satisfacer sus necesidades (demanda). - Otro foco de interés es averiguar cuáles son los obstáculos o problemas que tiene ese lugar y sus agentes para no incrementar las producciones y las oportunidades que se le brindan a los agentes que operan, o pueden incorporarse, en esa economía. Los apuntes del cuaderno-guía de campo se detienen brevemente en conceptos fundamentales de la producción. Empiezan con la función de producción. Es la combinación técnica que realizan los agentes productores de una serie de recursos materiales, materias primas o recursos naturales, bienes intermedios o auxiliares y los bienes de inversión de las instalaciones. Esta función, que se lleva a cabo en las empresas, consiste, por consiguiente, en transformar las entradas de recursos (inputs) en otros recursos de salidas totalmente distintos (outputs). Esta labor habrá requerido de conocimientos e información y una tecnología para saber transformar. De ahí que en el lenguaje económico esto se conozca como ley técnica de transformación. Además, en todo proceso productivo se ha tenido necesariamente que emplear energía, la empresa está instalada sobre una localización territorial concreta, el empresario o la sociedad empresarial han debido realizar diversas compras de materias e invertir en instalaciones (invertir es incrementar el potencial o la capacidad productiva) y, por último, contratar al personal que formará su plantilla de recursos humanos.

Por esas compras, contratos y relaciones, las empresas y el sector público tendrán que pagarle a sus proveedores y al personal. A esos pagos se les denominan rentas (rentas de los propietarios de factores de producción).

Esas rentas son los ingresos de los que han colaborado en la producción (rentas de la tierra o de los recursos naturales, rentas del trabajo y rentas del capital que incluye los beneficios de las empresas). Ciertamente, para las empresas serían sus costes de producir los bienes y servicios en que se han especializado.

La comparación entre los inputs, o medios utilizados con sus costes, y los outputs en sus cantidades y valoración, mide la eficiencia con la que se opera. Esa eficiencia sostiene la productividad que alcanza una empresa, sectores, actividades, o el conjunto de toda la economía. Conceptualmente, la productividad se evalúa dividiendo el número de trabajadores (o las horas trabajadas) por el valor de la producción correspondiente. Precisamos que cuando se menciona lo de valor o valoración de la producción, sencillamente es el resultado de multiplicar las cantidades (q) de producto generado (o añadido) por los precios que han costado (pcf, precios a coste de los factores) o los que se han vendido (precios de mercado o de salida de fábrica).

El planteamiento que se ha efectuado sobre la empresa ha estado limitado a su funcionamiento interno. Sin embargo, para que una empresa realmente pueda crearse, desarrollarse y mantenerse en ese lugar en la que se localiza (el entorno o contexto territorial), debería contar con una serie de servicios y otros recursos básicos que le facilita ese entorno próximo. Ejemplos relevantes son los de agua, electricidad, urbanizaciones, infraestructuras, comunicaciones, formación, sistemas de salud, etc. La suma de estos aspectos que favorecen la producción equivale a otro factor de producción. Este factor residual recoge elementos vitales para la empresa productiva, pero con la particularidad de que esos aprovechamientos los hace frecuentemente la empresa sin pagar directamente por disponer de los mismos. El análisis económico se refiere a esas partidas llamándolas «economías externas», y las define como aquellos recursos que siendo utilizados por la empresa, no los han comprado ni pagado en el mercado, al habérselos puesto a disposición su entorno territorial y social. Esta apreciación de las economías externas se justifica por el argumento siguiente: los contribuyentes de impuestos "pagan indirectamente" esos recursos-beneficios que reciben en forma de "ingresos" en especie. Podrá deducirse que un país cuanto tenga más y mejores redes de economías externas, mayor poder de atracción tendrá pues traslada favorables condiciones competitivas a las empresas. La competitividad viene marcada por acreditar una empresa, sector o país, productos con precios, calidades y servicios postventa más positivos que los de sus competidores.

La suma de todas las empresas que tiene un territorio producirá un abanico más o menos amplio de bienes y servicios. La amplitud de ese abanico dependerá de la mayor o menor complejidad del aparato productivo con que se cuenta, el cual a su vez estará en función del nivel de desarrollo económico de esa sociedad. Mayor desarrollo productivo significa precisamente que se tiene más capacidad para producir y vender cosas, porque existirán empresas que invierten y conocen diferentes técnicas de transformación. Dado que los productos existentes son tanto y tan variados, se precisa clasificarlos en grupos relativamente homogéneos. Son tres los grandes grupos de bienes y servicios, conocidos como sectores de la producción: el primario, Agrario, Agroalimentario o FAO (siglas en inglés de Alimentación); el Secundario o Industrial (comprende la Construcción); y el Terciario o de los Servicios. Cada uno de estos sectores se subdivide a su vez en grupos menores, denominados actividades, las cuales se componen, a escala más reducida, de las ramas de la producción. La distribución sectorial o de la producción reflejará el porcentaje o la participación que tiene cada sector en el conjunto generado por el sistema productivo de esa sociedad-territorio.

Esa cifra del total sectorial significa el esfuerzo que en el campo de la producción, u oferta, hace la sociedad a través de sus agentes económicos durante un año o ejercicio. No se debe contabilizar sino lo que se crea o añada en cada producto. Para ello se deducen las compras realizadas de otros productos (en eso consiste el denominado valor añadido). La suma de todas las producciones es el Producto Bruto o Valor Añadido Bruto de ese territorio, y equivale por definición al Ingreso o Renta de dicho territorio. El término Bruto es para señalar que existe un desgaste del capital por su uso anual, y que no está siendo deducido o contabilizado. Esa minoración ha de compensarse con la cantidad de dinero correspondiente, que es la Amortización. Cuando se le resta al Producto Bruto, se obtiene el indicador de Neto. Si se divide ese producto, Ingreso o Renta, caso del Regional de Canarias, por el número de habitantes que residen en las Islas, se obtiene el Producto, Ingreso o Renta Canaria por habitante (o per cápita). De acuerdo con lo ya apuntado, la renta obtenida a nivel general se distribuye entre lo percibido por los empresarios (rentas del capital o excedentes empresariales), los trabajadores (Rentas del trabajo o Remuneraciones de Sueldos y Salarios), las Rentas de los Autónomos y profesionales liberales (Rentas Mixtas) y las que detrae y percibe el Sector Público mediante impuestos (Rentas del Estado o Públicas). Esa distribución de la renta, que es conocida como funcional, se puede realizar a nivel personal o por hogares, mediante estratos o decilas que relacionan por tramos de ingresos lo absorbido por cada colectivo de población que tenga ese estrato. La desigualdad del ingreso consiste en relacionar lo percibido por los estratos superiores frente a los de menor ingreso, pero con mucha mayor población.

La última observación que figura en el cuaderno del viaje señalaba que el Ingreso o Renta de los perceptores, puede dedicarse a los siguientes fines: consumir, ahorrar e invertir. Consumir e invertir son funciones representativas del gasto, mientras que ahorrar es aplazar esas decisiones para un futuro que ya se decidirá. Lo que posee la gente de ingreso es dinero en su bolsillo, o en cuentas bancarias o fondos bursátiles, definidos como un medio de cuenta y pago. Este tipo de recursos financieros o monetarios en sus distintos productos (modalidades de cuenta y depósitos, acciones, divisas, en efectivo...) configura la parte financiera o nominal de la Economía. Eso es lo que le otorga solvencia y capacidad adquisitiva a los compradores que integran la Demanda Efectiva, compuesta por las funciones del Consumo y de la inversión. Esa demanda con economía financiera, tiene su respuesta desde la oferta surgida de la producción, que configura la economía real, compuesta por el abanico de los bienes y servicios.

Los agentes económicos se relacionan entre ellos o con los recursos mediante encuentros, destacando los llevados a cabo entre oferentes de economía real y demandantes con economía financiera. El hilo conductor que enlaza tales intercambios es el sistema de precios (tengamos presente que un precio es una relación entre una cantidad o unidades de economía real y una cantidad de unidades de cuenta o dinero). Esos lugares de encuentro ocurren en la institución que simboliza los múltiples contratos de compraventa: el Mercado. Tres son los grandes mercados que tiene una Economía: el de bienes y servicios, el del trabajo y el de los capitales, o mercado monetario y financiero. Cada mercado tiene a su vez un sistema de precios. Los más representativos precios de cada mercado son, respectivamente, los precios al consumo, el salario medio (coste unitario de la mano de obra) y los tipos de interés y tipo de cambio de una moneda o divisa respecto a la de otro país.

Economía Canaria

Una sinopsis

El esquemático repaso conceptual que se ha realizado habrá tenido la aridez de lo teórico y abstracto, pero confiamos en que, caso de haberse comprendido bien, facilitará mucho el entender las referencias aplicadas y datos que seguidamente se hacen para el caso canario (cuadro n.º 2word97).

Si hubiese que resumir el cuadro básico de la situación general de la realidad económica, destacarían los puntos que a continuación se comentan:

Nivel medio de desarrollo

Canarias no es una región o comunidad de alto nivel de desarrollo, pero tampoco es un territorio típicamente subdesarrollado. La medición del nivel de desarrollo es un asunto complejo y controvertido. Los indicadores globales, caso del PIB (Producto Interior Bruto) o la Renta por habitante, no reflejan hechos tan importantes como la distribución desigual, ni circunstancias tan sensibles para el progreso sostenible en el futuro, cual es el uso medioambiental, y tampoco informa sobre la calidad de los valores y la entidad de los problemas sociales ajenos al mercado.

Contando con esa limitación, y teniendo presente lo dicho por un gran especialista sobre los indicadores al sostener que su principal virtud es la de poder seguir su evolución, y comparar con los de otros espacios, el perfil de Canarias tenía en 1995 la siguiente panorámica: en una superficie de 7.273 km. 2 y con una población estimada de 1.523.460 habitantes, las 83.390 empresas que estaban censadas a final de año y los 471,8 mil trabajadores ocupados, obtuvieron un PIB global de 2.604.781 millones de pesetas. A resultas de estos datos de los indicadores generales, el PIB por cada habitante marca un promedio de 1.709.779 ptas. Para que se tenga cierta idea de la posición que ocupa Canarias en relación a otras áreas, frente al nivel 100 de la UE (Unión Europea), en 1995, el Archipiélago se colocaba en 79,9 (20 puntos menos). En relación al conjunto de España, Canarias ya está prácticamente moviéndose en la media nacional, habiendo superado el retraso histórico que había tenido hasta esta fecha de la mitad de los años 90 del actual siglo. Conviene puntualizar que la evolución registrada por la economía canaria desde principios de la década de los años sesenta ha sido realmente positiva y cuantitativamente superior a la española y europea. En ese acercamiento fue decisiva la aportación de actividades como la turística, donde Canarias es verdaderamente una potencia internacional. La expansión de la economía pública, el desarrollo del bloque de servicios formado por la actividad comercial y de transporte, el crecimiento de la construcción, la todavía presencia estratégica de exportaciones agroalimentarias (plátano, tomates, flores, pescado congelado, etc.) y de productos como el tabaco elaborado, derivados petrolíferos... Una modernización productiva y un verdadero salto cualitativo en la cualificación, completarían buena parte del circulo expansivo de la economía canaria.

Sin embargo, el modelo de crecimiento canario no ha evitado todavía el superar 'fallos estructurales' y debilidades vertebradoras. Efectivamente, en esa trayectoria se padecen indudables problemas estructurales, caso de la escasa absorción de fuerza de trabajo y el cuantioso colectivo social al que no ha llegado ese progreso económico tan significativo.

Otra manifestación muy llamativa en esos agujeros del proceso económico canario es el de la desigualdad del ingreso y en las oportunidades laborales y salariales. Así, por ejemplo, los estudios más serios sobre distribución del ingreso y pobreza en Canarias coinciden en que los indicadores canarios son peores que los de la media nacional. Estimaciones del año 1991 configuran a los estratos sociales canarios en muy bajos ingresos, el 28,3% de todos los hogares (9,62% en pobreza severa); medios y medios bajos, el 42,46%; medios y medios altos, el 16,03%; altos y muy altos, el 13,11%. Otros informes insisten en la fuerte bolsa de exclusión y marginación social que alberga la sociedad canaria. El apartado laboral será abordado en un punto posterior.

La especialización

La especialización de una economía es la manera que designa aquellas dedicaciones productivas (sectores, actividades y ramas) que han decidido los agentes económicos del territorio. Esas opciones o preferencias son el resultado de una serie de condicionantes y oportunidades potenciales de aprovechamientos económicos. Entre ellos hay que indicar la disponibilidad de materias primas y sus costes, el tamaño que suman los compradores del mercado, la existencia de inversores y empresas que puedan producir con garantías, el disponer de trabajo y tecnologías adecuadas, existencia de incentivos fiscales y de financiación, los apoyos públicos y del medio en el que se colocan las empresas, la competencia exterior en el mercado, la apreciación que desde el extranjero se tengan sobre productos locales, el tipo de cambio, y un largo etcétera.

Canarias, en el mapa de especializaciones tiene ventajas en algunos capítulos productivos, pero en muchos otros padece limitaciones extraordinarios que le imposibilitan de hacer algo en esos capítulos. En términos generales, he aquí las principales bazas a favor con las que cuenta Canarias:

- Sus excelentes condiciones climáticas y una posición geográfica que favorece actividades comerciales. Producciones como la turística, el plátano y tomate, o la floricultura, tienen en ese aval de tan peculiares recursos naturales unos soportes que, además, le acreditan cierto sello de particular calidad (diferenciación de los productos frente al de los competidores).

- Un régimen comercial y fiscal que le procura bienes del exterior a precios internacionales, lo que tiene sus efectos positivos en renglones como el de materias primas, bienes de capital y los de alimentación. Asimismo, fiscalmente Canarias tiene una "presión" suave, ya que el número y los tipos de impuestos indirectos a las ventas son más bajos que en el resto de España y la mayoría del mundo. Por ejemplo, el IGIC en relación al IVA, los combustibles, el alcohol, etc.

- La integración en el área de España y la UE, una de las zonas del llamado Primer Mundo o desarrollado (junto a Estados Unidos, Canadá, Japón y los aislados casos en el Hemisferio Sur de Australia y Nueva Zelanda). Esto le posibilita a las Islas Canarias un tipo de relaciones, políticas, proyectos y financiaciones con incidencia positiva en su estructura económica. Por supuesto, que en este tipo de balances también hay partidas del debe, pero a nadie se le oculta que la economía canaria históricamente ha estado mayoritariamente entrelazada con inversores, clientes y proveedores del continente europeo. Nuestra relación con América latina ha discurrido fundamentalmente por flujos migratorios, lo que trae consigo afinidades culturales de todo tipo. Con la vecina África, sucesos como las pesquerías de antaño y los intercambios contemporáneos, como la etapa de abastecedores a las posesiones coloniales que España tenía en el oeste africano, o la notable corriente comercial que se ha tenido con varias de las naciones occidentales (incluido el llamado "comercio de maleta" o de lo que se vende in situ en las plazas canarias a los compradores africanos), expresan un grado de integración con esas áreas bastante oscilante, sujeta a contingencias y con fallos enormes. En general, se puede concluir que el escenario dominante, a todas luces que tiene nuestra economía, se corresponde con la del eje España-UE.

Al contrario de los anteriores focos de impulso, que son nuestras fuentes del crecimiento, junto a la inversión y creación de empresas, el empleo y la cualificación con sus niveles salariales y las mayores prestaciones de servicios públicos e infraestructuras en la economía canaria, también existen grandes obstáculos operativos.

Obstáculos operativos

- La pequeñez y fragmentación territorial en siete espacios insulares (más el islote habitado de la Graciosa), unido a la escasez de recursos materiales disponibles para ser procesados económicamente, resta potencial y poder de diversificación a la base de recursos propios. Pero más grave aún es el alejamiento relativo que Canarias tiene respecto de los espacios con los que más se relaciona económicamente, pues repercute negativamente en forma de costes de transporte adicionales, retrasos, no valerse de las ventajas de proximidad, y en resumen, una accesibilidad de ida y vuelta más costosa que si fuera un territorio continuo del continente europeo (coste de insularidad).

- Un mercado pequeño para la inmensa mayoría de producciones que precisan volúmenes de producción que puedan abaratar sus costes (economías de escala o de tamaño, se denominan). Además, lo reducido de nuestro mercado le hace proclive a que la empresa que mejor pueda adaptarse a esas condiciones sea la del monopolio u oligopolio (dos o muy pocas empresas en la oferta), o las microempresas que en gran número trabajan para una cuota pequeña de clientelas. Ese formato productivo provoca que los bienes importados encuentren un ambiente propicio para situarse y hasta desplazar a los productores locales.

- En un tercer bloque se podría resumir toda la problemática derivada de los defectos de nuestro factor humano e institucional, siendo las cuestiones más llamativas las de la cualificación empresarial y laboral, una legislación con muchas trabas para la creación y desarrollo empresarial, y la endeble política de coordinación y promoción que tienen los sectores más sensibles. En otro orden, hay muchos huecos en la información estratégica, los valores vocacionales para emprender actividades, falta de capitales o de préstamos accesibles para los candidatos de iniciativas, y la ya citada dificultad para competir con lo que viene de fuera.

Modelo de crecimiento

En el modelo de crecimiento canario, se están cruzando continuamente palancas e interferencias con sus respectivas adaptaciones a los nuevos tiempos. Ahora bien, no debe obviarse que en el telón de fondo de todo proceso económico subyacen influencias como las del factor histórico, que transmite experiencias y acumulaciones, o la del factor político, con sus orientaciones regulatorias y prioridades, y ese determinante factor social, incorpora a los agentes o sujetos económicos su propia estructura, cambios y aspiraciones. Queremos decir que los resultados económicos o el nivel de desarrollo son el producto de una complicada alquimia forjada en un crisol bastante específico (particularidades del lugar).

El camino más realista para abordar este difícil tema es el de valorar aquellas evidencias sobre las que se tiene información sustancial. Con este tratamiento, se pueden cimentar las principales ideas-fuerza del edificio económico canario. Si se observa la distribución que en el PIB tienen los sectores económicos canarios, las estadísticas no dejan dudas. En 1995, apenas el 4,2 % aportaba el sector primario o agroalimentario, mientras, la industria no rebasa el 10 % (el 9,5 % concretamente), y la construcción el 7,5 %; finalmente el sector de los servicios concentraba el 78,9 %. Estos perfiles productivos tienen alguna variación en cuanto a las tasas de ocupados que absorben; concretamente, el 6,8 % estaba ubicado en el sector primario, el 8,3 en la industria, el 9,4 en la construcción, y un dominante 75,5 % en los servicios. El contraste de ambos datos indica la mayor o menor productividad sectorial que logran las especializaciones canarias. Sin embargo, lo verdaderamente sintomático es lo que sucede a nivel empresarial, pues el tejido en cada sector está compuesto de heterogéneos tamaños, rentabilidades y cuotas de mercados muy diferentes.

La composición de este mosaico participativo explica uno de los vectores definitorios de la producción canaria: los servicios tienen grandes ventajas sobre los bienes. Un juicio que debe matizarse antes de formular cualquier razonamiento tajante. Por ejemplo, para los expertos es muy importante analizar aquellos bienes y servicios donde una economía es competitiva, o sea, donde tiene significativas cuotas de venta o mercado a pesar de la presencia de competidores externos. Pues bien, en el bloque de las exportaciones canarias, el liderazgo mayoritario lo tienen los productos agrícolas, pesca congelada y envíos industriales como cigarrillos y derivados del petróleo. Lógicamente, servicios como el turístico y algunos otros, que no son objeto de comercio convencional o transable (el de partidas que salen y entran por las fronteras), tienen asimismo el sello de competitivos por cuanto resisten bastante en el mercado y trabajan con clientelas locales y externas de considerable entidad selectiva.

Para Canarias, el sector de servicios representa una especialización mucho más fuerte que en el resto de España (11 puntos por encima). En esa acentuación, la propia naturaleza de los servicios de no ser almacenables, poco comercializables o prestarse cercanamente donde están los usuarios, justifica que en las islas haya oportunidades para acoger extensivamente ese tipo de ramas y empresas (una especie de paraguas natural de protección). Además, esas empresas que de modo abrumador son muy pequeñas y con bastantes autónomos (empresarios sin asalariados) y familiares, necesitan poco capital fundacional o desembolso inversor, y utilizan tecnologías poco complicadas. Se dice que las barreras de entrada para operar en esas ramas son muy franqueables, y por ello tienden a saturarse debido a que las clientelas no crecen tanto.

En términos genéricos, la polarización o preferencia muy dominante por unas actividades o negocios sin grandes alternativas, se retroalimenta en función del tipo de barreras o trabas que actúen en ellos. Lo cierto es que el sistema productivo canario tiene el riesgo de saturarse en las actividades donde las barreras sean fácilmente traspasadas, mientras que otras oportunidades o segmentos de clientelas se quedan sin ser cubiertas, o las cubren las importaciones -empresas externas-.

Relaciones económicas con el exterior. Exportaciones e importaciones

Canarias tiene una economía muy abierta al exterior pero sujeta a una fuerte dependencia importadora y con dificultades exportadoras.

Los datos advierten que hay una pérdida de peso de la economía canaria en sus exportaciones y presencia en el exterior. Canarias aún conserva, parcialmente, el prestigio de calidad alta en los productos que tradicionalmente ha colocado en los mercados del exterior. No obstante, esos envíos padecen un endurecimiento de la competencia, debido a la liberalización acelerada de los productos y mercados tradicionales de destino (el europeo comunitario y el peninsular). Los otros capítulos o envíos de la exportación canaria muestran un cuadro no menos preocupante, pues la industria tabaquera sufre los efectos del fenómeno denominado de la "deslocalización", de las campañas antitabaco y del elevado contrabando, lo que explica la huida de las empresas hacia países con salarios más bajos, fiscalidad empresarial menor y mayor permisividad de las normas productivas. En cuanto a la actividad conservera, su declinamiento parece irreversible tras la inflexión ocurrida a mediados de los años 70 con los Tratados Pesqueros de Marruecos, primero, y Mauritania, posteriormente. El subsector o actividad del refino de petróleo está sujeto a un estancamiento por la modificación estratégica y abastecedora de la compañía CEPSA. En el plano de la producción destinada al mercado interior, lo cierto es que se registran avances en algunos productos agrícolas (vinos, quesos, hortalizas, cítricos, mango...), pero se evidencia aún una importante desarticulación o falta de conexión entre islas y zonas productoras del mercado regional.

Es incuestionable que cada vez nos resulta más difícil vender exteriormente nuestros productos, pero la importación mantiene un volumen de extraordinaria magnitud, pese a que ha retrocedido significativamente en segmentos antaño tan estimables como el de los artículos para el comercio de bazar, las reexportaciones, los combustibles de avituallamiento y el "comercio de maleta" hacia África.

El volumen de la importación canaria está multiplicando casi por 3,5 la exportación. Mientras la exportación tiene un pequeño grupo de mercados destinatarios (España, UE y Japón, especialmente), y de productos enviados (agrícolas, pescado, tabaco y petrolíferos), en la importación, la geografía se amplía mucho, caso de los combustibles procedentes del Golfo Pérsico, México y Venezuela, Nigeria y Gabón, los productos de bazar y automóviles adquiridos a países del Extremo Oriente, o las partidas de granos y elaborados de cigarrillos de Estados Unidos. En cuanto a productos, la diversidad de las importaciones suponen una brecha gigantesca, pero lo que es peor: su ritmo está agrandando ese diferencial desde la crisis internacional de mediados de los años setenta y la adhesión a la entonces CEE (Comunidad Económica Europea) y hoy UE (Unión Europea). A título ilustrativo, en 1994, último ejercicio del que se dispone información completa y detallada, Canarias exportó 247.102 millones de ptas., y su importación fue de 900.781,9 millones de ptas. Una consideración igualmente llamativa es la del dominio reciente que la España continental está teniendo tanto en las compras como en las ventas a Canarias.

Los analistas del comercio exterior o internacional se fijan especialmente en lo que se llaman las propensiones de esa economía a exportar e importar. En concreto, se refieren a lo que hacen los agentes de esa economía en relación a lo que globalmente producen e ingresan, calibrando cada 100 ptas. generadas cuánto se exporta y cuánto se importa. En Canarias, durante 1994, de cada 100 ptas. se exportaban 9,47 e importaban 34,52 (el resto de España tenía cifras de 16,38 y 19,44, respectivamente). La suma de uno y otro dato en relación al PIB es lo que se denomina el grado de apertura (o de relación con el resto del mundo) que tiene el sistema económico de un espacio. La cifra de prácticamente un 44 %, muestra que Canarias tiene una alta exteriorización en términos comparativos (aunque la mayoría sea como comprador o importador, tal como se ha insistido).

Casi el 60 % de lo exportado por Canarias en 1994 tuvo como destino el mercado peninsular, un 27,2 % los 14, países restantes de la U.E., el 6,3 % los países asiáticos (Japón el 84,6 % de ese importe), África el 3,5 % (Marruecos y Mauritania el 72,8 %) y el 3 % el resto de países. Por su lado, el 58,4% de lo importado por Canarias procedía de la España continental, el 19,9 % de los países de la UE-14, el 7,8 % de América, el 6,6 % de Asia, el 5,2 % de África y el 1,98 % del resto de países.

Las estadísticas del comercio exterior canario son claras y rotundas en cuanto a quienes son nuestros principales socios comerciales, y a lo dominante que en Canarias es la presencia de intereses y agentes externos (inversores, residentes y trabajadores, turistas, clientes de nuestros productos y servicios más competitivos; suministradores de algunas de las demandas principales que tenemos...). Advertimos que también Canarias es un buen cliente para muchos de esos proveedores e intereses, ya sean operadores turísticos o en el supuesto de la producción peninsular, en la que somos el 6.º mejor cliente, o para las compañías de transporte, bancos, seguros y superficies comerciales, etc.

El problemático protagonismo de la empresa y el trabajo en Canarias. El reto organizativo y la escasa absorción laboral.

Es necesario enfatizar un aspecto básico: la incorporación al trabajo nuevo y de los parados y la mejora salarial están estrechamente asociados a la dinámica sectorial, las relaciones laborales, el sistema de protección pública y a la buena rentabilidad y marcha de las empresas en sus especializaciones concretas. De ahí que esta temática haya de ser analizada en su contexto empresarial, la política de empleo, la calidad de esas relaciones laborales y los distintos factores que desde el entorno y las políticas inciden en el mercado del trabajo y en las iniciativas y fortalezas de las empresas.

En el plano empresarial, la información del censo de 1996 (DIRCE, del INE) muestra que de las 83.390 empresas registradas en la Comunidad Canaria, nada menos que 45.233 no tenían asalariados (54,2 %), el 35,7 % operan con menos de 5 trabajadores, y solamente 315 (el 0,38 %) tenían plantillas superiores a los 100 trabajadores. El sector de servicios, con el comercio, reclutaba el 86,6 % de todas las empresas canarias, sobresaliendo el comercio al por menor (25,5 %) y la rama de hostelería y anexas (14,1 %). De los recursos humanos que movilizan las empresas canarias (empresarios y trabajadores), el 5,15 % son realmente los empleadores, el 9,80 % es el estrato de autónomos, el 49,6 % están contratados como empleados fijos y el 35,4 % corresponde a los empleados eventuales. Solamente el 3,30 % de los empresarios canarios tienen menos de 25 años, y en cambio, el 22,0 % son mayores de 55 años, siendo el colectivo mayoritario el perteneciente al estrato de 26 a 54 años. Algo que es muy clarificador de las dimensiones del agente empresarial son las ratios que tiene ese colectivo respecto a otros participantes, y así, el 6,25 % de los productores son empleadores y el 93,7 % son trabajadores por cuenta propia y ajena. Realmente, los empresarios significan el 18,14 % de todos los recursos humanos empleados; los empresarios con asalariados llegan al 52,6 %, si se les adjuntan los autónomos; y para rematar, Canarias tiene un empresario por cada 5,52 trabajadores (una estructura mayoritaria no de PYME, sino de microempresa).

En el plano laboral, la columna vertebral del tema es la de explicar una aparente paradoja: pese a que la economía haya estado creciendo globalmente a un alto ritmo, la entrada de trabajo local y la bolsa de paro se ha comportado mucho peor. Una chocante espiral que para colmo ocurre en un contexto con otros supuestos negativos, como los que citamos seguidamente: alta economía sumergida, salario medio inferior en un 15 % aproximadamente al del conjunto nacional, elevadísima contratación temporal en relación a la fija, significativas entradas de inmigración laboral externa, reducidas tasas comparativas de trabajo femenino y del colectivo de menores de 25 años.

A finales del ejercicio 1995, la población estimada canaria mayor de 16 años era de 1.225,3 miles de personas, de las cuales 619,1 mil (el 50,5% del total) eran activas. Los 472,3 mil ocupados significaban el 76,3% de esos activos, siendo el 23,7 % los parados y el 5,25 % los que buscaban el primer empleo. De los ocupados, el 65,1 % eran varones y el 34,9 % mujeres. De los parados, el 34,6% tienen una edad inferior a los 25 años, con un nivel de estudios excesivamente bajo, pues el grueso carece de la cualificación mínima (sin estudios y peones).

De acuerdo al último censo de población, el de 1991, el 6,3 % de la población residente canaria tenía estudios superiores, y el 15,8 % fueron clasificados como el estrato superior de profesionales, técnicos y personal directivo (en el otro extremo, el 10,7 % eran peones y trabajadores no especializados). El desigual perfil que tiene la cualificación y el ingreso canario plantea un eventual riesgo de estrangulamiento para hacer más competitiva y dinámica una economía que deseamos sea menos precaria, justa y estimulante para nuestros agentes y la juventud.

La estructura salarial canaria adolece de algunas de las deficiencias que venimos mostrando sobre una estructura que, repetimos, ha elevado extraordinariamente su bienestar durante las últimas décadas. Por ejemplo, el salario medio canario se mueve en umbrales inferiores al 15 - 20 % del español, lo que no ha impedido que segmentos de ejecutivos, responsables públicos y altas categorías de la función pública reciban ingresos superiores a esa media, según las encuestas oficiales. De acuerdo con recientes estimaciones, el 79 % de los ocupados canarios gana menos de 150.000 ptas. mensuales, el 34 % de 75.000 ptas. y el 95 % de los menores de 25 años y de los que no tienen estudios no rebasan las 150.000 ptas. Induce a reflexionar y sacar consecuencias, ponderar que el 47 % de los que trabajan en las administraciones públicas tengan salarios superiores a las 150.000 ptas., mientras que en la empresa privada ese porcentaje no pasa del 12 %.

Importancia economía pública

La economía pública viene desempeñando un papel vital en la economía canaria. La transición democrática, en general, y el periodo posterior al Estatuto de Autonomías de la Comunidad Autónoma de Canarias, promulgado en agosto de 1982, ha reforzado extraordinariamente el protagonismo público inversor, la función de servicios y prestaciones y la contratación laboral. Un fenómeno cuya valoración suele ser poco apreciada por los analistas, pero que los estudios hacen aflorar con una insospechada dimensión. Uno de los informes solventes realizados en España para el ejercicio 1995, calculaba que el peso de sector público en la economía canaria se aproximaba al 11 % (10,94 %, concretamente). Un porcentaje realmente digno de tenerse en cuenta.

Los efectos multiplicadores y hasta 'animadores' de la barroca superposición, y poco coordinado organigrama de las administraciones que intervienen en Canarias (Autonómica, Periférica - Central, Cabildos y Ayuntamientos), han supuesto que la función pública y el estamento políticos tenga posiciones casi exclusivas en la oferta de servicios básicos y en la materialización de infraestructuras. Es más, en algunas islas como las menores o no capitalinas, la economía pública constituye su principal fuente de ingresos. En cierto modo, esa economía pública ha ido encajando el impacto negativo de la suspensión de remesas de emigrantes, frenadas desde mediados de los años sesenta. Exactamente, ha levantado cimientos necesarios para el despegue de actividades y ha servido de contrapeso para amortiguar los fallos en la estructura social.

Los efectivos, o personal al servicio de las administraciones públicas en Canarias, en enero de 1996, lo integraban 75.734 funcionarios y contratados (el 4,37 % del conjunto de España). El 55,5% (41.876) eran los que desempeñaban sus servicios en la Comunidad Autónoma, 21.218 (el 28,1 %) correspondían a la Administración Local (Cabildos y Ayuntamientos), 8.736 el personal de la Administración Central que queda en la periferia de esta Comunidad Autónoma, y 3.904 es el específico colectivo de las universidades, unas instituciones transferidas a esta última, pero que quedaron con alguna particularidad de adscripción. El colectivo de los trabajadores de la función pública supone el 16% de los ocupados de las Islas y el 20,2% de los asalariados (uno de cada cinco asalariados está en el sector público canario).

Es lógico deducir que semejante tamaño alcanzado por lo público haya precisado de un cuantioso esfuerzo presupuestario, y por tanto de incremento en las recaudaciones fiscales. En relación al PIB, los ingresos impositivos (la primera fuente de fondos públicos) han estado subiendo su porcentaje de participación a un alto ritmo. Ahora bien, no hay que obviar la función de transferencias y de redistribución que desde los mayores contribuyentes a los más necesitados ejecuta el sector público. En este orden, hay que ponderar que, por ejemplo, en 1995 la seguridad social realizó pagos por importe de 38.064,3 millones de pesetas (sumando pensiones, desempleo y otras prestaciones). Los pensionistas beneficiados sumaban 181.800 y los cotizantes afiliados eran 45.108 empleadores y 368.614 trabajadores, los cuales permitieron recaudar nada menos que 292.481,5 millones de pesetas.

Para que tengamos una idea aproximada de lo que puede aportar a las rentas del trabajo ese colectivo de trabajo público, sólo los gastos de personal de la CAC, Cabildos y Ayuntamientos importaban en 1995, la considerable nómina de 264.578 millones de pesetas (el 42,3% de los 624.989 millones de pesetas que significaban los presupuestos de esas instancias públicas).

Por esto conviene atender cuidadosamente el frenazo o ralentización que desde hace unos pocos años observa el empleo público y en menor medida los gastos corrientes de las Administraciones. Su actual gravitación estratégica no puede sino desembocar en el cuestionamiento de si el sector privado será capaz de relevar o sustituir el pronunciado peso y cuotas que aún capitaliza el sector público en Canarias.

El reto institucional

Fuerte dependencia funcional a disponer de un marco institucional y regulatorio con menor fiscalidad, compensador del coste de insularidad y con mecanismos de ajuste al proceso de globalización y a la UE.

La economía canaria debe mucho de su trayectoria ascendente a la disponibilidad de un dispositivo regulatorio que procuraba incentivos a la actividad económica general, y además minoraba los efectos negativos de la insularidad. Mecanismos como el de las ayudas al transporte de los pasajeros residentes, unos precios energéticos gravados con menores impuestos, la menor presión fiscal indirecta y la especial financiación de las administraciones locales, han constituido un formato y unas reglas en las que Canarias se había encontrado bastante cómoda. Con la entrada en la CEE, en enero de 1986, y la aceleración de la nueva economía globalizable tras la crisis internacional de los años setenta, esas especialidades canarias representadas por el REF, y por el status y protocolo canario en la UE, con sus reglamentos específicos, precisa un permanente ajuste adaptativo para seguir cumpliendo ese papel impulsor de épocas anteriores. Este objetivo, nada fácil, está acumulando retrasos en las negociaciones para cerrar la nueva normativa, ya que los acuerdos en el seno de proyectos como el de la UE están exigiendo estrategias complejas a las que no estábamos acostumbrados.

A modo de epílogo

La economía de Canarias ha sido históricamente testiga de la grandeza de un combate llevado a cabo por su población en un medio difícil. En el recuento de las principales victorias, es de justicia resaltar ejemplos como los siguientes: haber sido capaces de transformar los eriales de los volcanes y sembrar de diminutos bancales (terrazas cultivadas) las verticales laderas de montañas y barrancos; propiciar buscadores de agua en las entrañas de la tierra, construyendo galerías y pozos, poblando de canales, aljibes y estanques, el paisaje de las islas; surcar el Atlántico en barcos de "nuez" para fabricarse un porvenir y salvar a las familias de una pobreza casi "hereditaria". Además, los agentes canarios han tenido la visión estratégica y habilidad profesional para convertirse en una gran potencia turística. Hoy, las calles y hogares de Canarias son el patrimonio de una sociedad que ha multiplicado su bienestar material y está apreciablemente más cualificada y educada que la de hace pocas décadas. Son de modo gráfico, banderas para retroalimentar esperanzas y soplar a favor de la inmensa tarea que todavía le queda al pueblo canario. Ahí están, lacerantes, esas grandes bolsas de exclusión y de marginación social en colectivos y zonas; un medio ambiente que un día sí y otro también sufre en su frágil textura ocupaciones y destrucciones salvajes, a veces hasta autorizadas oficialmente; un problema laboral que no termina de encauzarse con éxito real; un mercado regional que no está integrado entre sus islas, lo que repercute en la buena vecindad y en la sinergia de las islas; una vida de las instituciones políticas que da pie a frecuentes crónicas de sucesos.

En el balance de los logros alcanzados y de las asignaturas pendientes, unos a conservar y otras a saldar, es vital que domine democráticamente la "masa crítica" de los responsables, honestos, solidarios y cualificados de sus habitantes, al objeto de liderar con sensatez el curso de los acontecimientos.

Ganar futuro en Canarias pasa por la conquista de una estructura económica que, eso sí, sea menos desigual, pero también menos complaciente con la autofagia de las desmesuras, con la mediocridad profesional. Unos requisitos necesarios para darle solidez a la capacidad creativa y competitiva de los agentes y la sociedad canaria.

Cuadro n.º 1

LA ESTRUCTURA Y EL COMPONENTE DE LA REALIDAD ECONÓMICA

1.- Agentes económicos

    • Productores
      • Empresarios
      • Trabajadores
    • Consumidores
    • Sector Público
      • Reglas del juego (Normas)
      • Bienes y servicios públicos
      • Consumo Público
      • Redistribución

1.- Recursos

  • Humanos (Agentes Económicos)
  • Materiales
    • Para producir
    • Para consumir
  • Financieros
    • Depósitos. Ahorros
    • Créditos
    • Otros mercados y productos financieros

1.- Marco institucional

    • Ordenamiento jurídico-económico
    • Especialidad canaria (REF, Protocolo en la UE. Reglamentos)
    • Políticas Económicas
    • Sistema de valores y costumbres

2.- Relaciones económicas con el exterior

    • Mercancias y servicios
    • Flujos de personas
    • Capitales e inversiones
    • Valores y costumbres económicas
    • Acuerdos económicos

El Proceso Económico

- Función de Producción.......Empresas.......Obtención bienes y servicios

Especialización.......Estrategias Crecimiento.......Sectores Económicos

- Cambio Estructural

    • En sectores
    • En empleos
    • En el ingreso y su distribución
    • En el comercio exterior
    • En el marco institucional

Bibliografía

AA.VV. Canarias: La economía. Centro de la Cultura Popular Canaria. 2.ª Edición, 1996.

AA.VV. Canarias. Revista Situación, BBV. Serie de Estudios Regionales. Madrid, 1997.

AA.VV. Canarias. Revista Papeles de Economía Española. Serie de Economía de las Comunidades Autónomas. Madrid, 1995.

CES. Informe anual, 1995 y 1996. «La economía, la sociedad y el empleo en Canarias». Las Palmas, julio de 1996 y 1997.

RODRÍGUEZ MARTÍN, José Ángel (Dir.) Geografía de Canarias. La Economía. Tomos 6 y 7. Ediciones Interinsular. Santa Cruz de Tenerife, 1985 y 1993.

 


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