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COMPRENSIÓN ESCRITA 1: Los fantasmas (P14)

Lee el cuento y contesta a las siguientes preguntas.

En el planeta Bort vivían muchos fantasmas. ¿Vivían? Digamos que iban tirando, que salían adelante. Habitaban, como hacen los fantasmas en todas partes, en algunas grutas, en ciertos castillos en ruinas, en una torre abandonada, en una buhardilla. Al dar la medianoche salían de sus refugios y se paseaban por el planeta Bort, para asustar a los bortianos.

Pero los bortianos no se asustaban. Eran gente progresista y no creían en los fantasmas. Si los veían, les tomaban el pelo, hasta que les hacían huir avergonzados.  Por ejemplo, un fantasma hacía chirriar las cadenas, produciendo un sonido horriblemente triste. En seguida un bortiano le gritaba: -Eh, fantasma, tus cadenas necesitan un poco de aceite. 

Supongamos que  otro  fantasma  agitaba  siniestramente  su  sábana  blanca.  Y  un bortiano, incluso pequeño, le gritaba: -A otro perro con ese hueso, fantasma mete esa sábana en la lavadora. Necesita un lavado biológico.

Al  terminar  la  noche  los  fantasmas  se  encontraban  en  sus  refugios,  cansados, mortificados, con el ánimo más decaído que nunca. Y venían las quejas, los lamentos y gemidos.

-¡Es increíble! ¿Sabéis lo que me ha dicho una señora que tomaba el fresco en un balcón?: ¡Cuidado, que andas retrasado!, me ha dicho, ¡tu reloj atrasa! ¿No tenéis un fantasma relojero que os haga las reparaciones?

-¿Y a mí? Me han dejado una nota en la puerta sujeta con una chincheta, que decía: "Distinguido señor fantasma, cuando haya terminado su paseo cierre la puerta; la otra noche la dejó abierta y la casa se llenó de gatos vagabundos que se bebieron la leche de nuestro minino".

-Ya no se tiene respeto a los fantasmas.

-Se ha perdido la fe.                                                                                                                                                      

-Hay que hacer algo.

-Vamos a ver, ¿qué?

Alguno propuso hacer una marcha de protesta. Otro sugirió hacer sonar al mismo tiempo todas las campanas del planeta, con lo que por lo menos no habrían dejado dormir tranquilos a los bortianos.

Por último, tomó la palabra el fantasma más viejo y más sabio.

-Señoras y señores- dijo mientras se cosía un desgarrón en la vieja sábana-, queridos amigos, no hay nada que hacer. Ya nunca podremos asustar a los bortianos. Se han acostumbrado a nuestros ruidos, se saben todos nuestros trucos,  no  les  impresionan  nuestras  procesiones.  No,  ya  no  hay  nada  que hacer… aquí.

-¿Qué quiere decir "aquí"?

-Quiero decir en este planeta. Hay que emigrar, marcharse…

-Claro, para a lo mejor acabar en un planeta habitado únicamente por moscas y mosquitos.

-No señor: conozco el planeta adecuado.

-¡El nombre! ¡El nombre!

-Se llama planeta Tierra. ¿Lo veis, allí abajo, ese puntito de luz azul? Es aquel. Sé por una persona segura y digna de confianza que en la Tierra viven millones de niños  que  con  solo  oír  a  los  fantasmas  esconden  la  cabeza  debajo  de  las sábanas.

-¡Qué maravilla!

-Pero ¿será verdad?

-Me lo ha dicho-dijo el viejo fantasma-un individuo que nunca dice mentiras.

-¡A votar! ¡A votar!- gritaron de muchos lados.

-¿Qué es lo que hay que votar?

-Quien esté de acuerdo en emigrar al planeta tierra que agite un borde de su sábana. Esperad que  os  cuente… uno,  dos,  tres…  cuarenta… cuarenta mil… cuarenta millones… ¿Hay alguno en contra? Uno, dos… Entonces la inmensa mayoría está de acuerdo: nos marchamos.

-¿Se van también los que no están de acuerdo?

-Naturalmente: la minoría debe seguir a la mayoría.

-¿Cuándo nos vamos?

-Mañana, en cuanto oscurezca.

 Y la noche siguiente, antes de que asomase alguna luna (el planeta bort tiene catorce; no  se  entiende cómo  se  las  arreglan para  girar  a  su  alrededor sin  chocarse), los fantasmas bortianos se pusieron en fila, agitaron sus sábanas como alas silenciosas… y helos aquí de viaje, en el espacio, como si fueran blancos misiles.

-No nos equivocaremos de camino ¿eh?

-No hay cuidado: el viejo conoce los caminos del cielo como los agujeros de su sábana.

En unos minutos, viajando a la velocidad de la luz, se encontraron en el territorio de la Luna y ya se preparaban para pasar a la Tierra, y poner manos a la obra, cuando vieron que por el espacio se acercaba otro cortejo de fantasmas.

-¡Hola! ¿Quién va?

-¿Y quiénes sois vosotros?

-No vale, nosotros os lo hemos preguntado primero. Contestad.

-Somos fantasmas del planeta Tierra. Nos marchamos porque en la Tierra ya nadie le tiene miedo a los fantasmas.

-¿Y a dónde vais?

-Vamos al planeta Bort, nos han dicho que allí hay mucha guerra que dar.

-¡Pobrecillos! ¿Pero  os  dais  cuenta?  Justamente  nosotros  nos  largamos  del planeta Bort porque allí los fantasmas ya no tienen nada que hacer.

-¡Cáspita! Con esto no contábamos. ¿Qué hacemos?

-Unámonos  y  busquemos  un  mundo  de  miedosos.  Habrá  quedado  alguno, aunque solo sea uno, en el inmenso espacio…

-Bien, de acuerdo…

Y eso es lo que hicieron. Unieron los dos séquitos y se hundieron en los abismos, refunfuñando de mal humor.

 GIANNI RODARI Cuentos para jugar. Alfaguara Infantil

14. ¿Dónde se desarrolla la historia? En un…

Pregunta

Respuestas

A.  planeta llamado Bort.

B.  castillo lleno de fantasmas. 

C.  planeta azul llamado Tierra.

D.  agujero negro del espacio sideral.

Retroalimentación