POEMAS DE LUIS FERIA
No soy de patria alguna ni a nadie pertenezco,
haragán en la yerba vivo por no morir,
sólo acato el desorden y nunca me importuno
por la suerte o la muerte que me pueda ocurrir
(de Calendas)
Qué hondo es este pozo;
bebes y no te sacias; vuelves a tener sed.
Qué inacabable vicio la ternura.
(de Cuchillo casi flor)
Acaso no debiéramos escribir nunca más
sobre una página
pues las palabras son
mayores que la vida
y como ellas tendríamos
que sostenerlas con el brazo
hasta que llegue el día que el cansancio lo
doble.
Las palabras son siempre más anchas que los labios,
mayores que la ausencia y que la infamia.
Tal vez debamos siempre escribir en los aires,
que el sol en los caminos las incendie un momento
y las vuelva a la nada,
al silencio
y al polvo,
las integre a la noche
y a su germen,
intocables y puras como una antorcha viva
(de Conciencia)
Dime cómo es la vida cuando no sé estar vivo,
despójame de sueños, que la tierra no espera.
Que tu empresa y la mía sean sólo el poema,
hiélame si algún día no me asombra mi oficio
(de Calendas)
LUIS FERIA: ASOMBRO DEL OFICIO
Los diarios tinerfeños han ido sacando a cuentagotas algunas reseñas sobre este poeta, premio Canarias de literatura, después de su reciente muerte de la que tuvo mucho que ver el tiempo y la calima africana. Con este título: Asombro del oficio, se presentaba en el Primer Encuentro de Escritores Canarios, el poeta Fernando Senante para reivindicar la obra de este monstruo de las letras. "Uno de los poetas más importantes que ha dado Canarias en la segunda mitad de este siglo (hasta ahora, entre otros nombres) pero reconozcamos, dice, que su obra se circunscribió lamentablemente y por distintos motivos a los muy iniciados".
REDACCIÓN