DESARROLLO DEL AUTOCONCEPTO

 

Se distinguen 3 etapas en el desarrollo del autoconcepto:

 ETAPA DEL SÍ MISMO PRIMITIVO:

Abarca desde el nacimiento hasta los 2 años.

Desde el momento que nace, el niño se relaciona interactivamente con sus padres, especialmente con su madre.

A partir de esas relaciones va desarrollándose el proceso de percibirse a sí mismo como una realidad diferente de los demás, haciéndose cada día un poco más autoconsciente.

Alrededor de los doce meses llega al reconocimiento visual de sí mismo, frente a un espejo.

Alrededor de los 18 meses comienza a referirse a sí mismo, pero en tercera persona.

 ETAPA DEL SÍ MISMO EXTERIOR:

Desde los 2 años hasta los 12, aproximadamente.

A esta edad ya puede dar información de sí mismo. Poco a poco va agregando elementos y precisión a su visión de sí mismo. Comienza a evaluarse en un sentido positivo y negativo.

Esta etapa es crucial desde el punto de vista de la imagen personal, porque es la más abierta a la entrada de información. Las experiencias de éxito y fracaso y las interacciones con los adultos son decisivas. Por eso es muy importante que los educadores sean lo más positivos posibles al dar al niño retroalimentación acerca de sí mismo.

Al principio de esta etapa, el niño se define a sí mismo y se diferencia de los otros por sus rasgos físicos. Entre los 8 y 9 años comienza la definición personal, basándose en algunos rasgos psicológicos. A esta edad se hacen evidentes los sentimientos de estar avergonzado u orgulloso de sí mismo. El sentimiento de sí mismo que se adquiere en esta etapa resulta difícil de modificar posteriormente.

Al final de la etapa hay un aumento de la autoconciencia: presentan un mayor reconocimiento de sí mismos y una mayor conciencia de cómo son percibidos por los otros.

  

 ETAPA DEL SÍ MISMO INTERIOR:

Desde los 12 años en adelante.

El adolescente busca describirse a sí mismo en términos de identidad y esta definición se va haciendo cada vez más diferenciada y menos global. Este proceso comienza alrededor de los 12 años y a través de él se intenta responder a la pregunta: ¿quién soy yo?.

Los cambios cognitivos, a partir de los 15 años, especialmente en relación al pensamiento abstracto y crítico, afectan su autoconcepto. Esta etapa es muy vulnerable en términos de autoestima, tanto por el propio cuestionamiento personal como por la influencia de la crítica externa. Una vez que comienza a diferenciar su yo como una realidad diferente de las otras personas, empieza también a percibir los efectos que sus acciones despiertan en las personas que lo rodean y, los demás comienzan a ser como espejos que lo reflejan y le dan información significativa acerca de sí mismo.