Elija la experiencia que desee
|
El presente artículo pretende contar las experiencias llevadas a cabo en la Escuela Unitaria de El Risco en los cursos 98/99 y 99/2000. Las mismas consistieron en sendos trabajos monográficos; el primero de ellos titulado "El cuidado de las cabras en El Risco: una forma de vida" y el segundo "El trabajo de la loza en Hoya de Pineda". Para comenzar hay que reseñar que la Escuela de El Risco se encuentra en el barrio del mismo nombre, perteneciente al Municipio de Agaete del que dista 14 km. Actualmente tiene dos unidades en las que se imparten todos los niveles desde Infantil de tres años hasta 6º de Primaria y al que asisten, en el presente curso, 19 alumnos y alumnas. Los trabajos a que se hace referencia fueron realizados por el alumnado de 3º a 6º de Primaria. En el curso 98/99 participaron 11 alumnos-as y en el curso pasado lo hicieron 7 alumnos-as. La idea de llevar a cabo el primer trabajo, surge como necesidad de buscar algún complemento al trabajo diario de clase y a la de poner en contacto al alumnado con alguna actividad de su entorno más cercano, que le resultase atractiva y enriquecedora. La elección del tema sobre el cuidado de las cabras resultó desde el primer momento muy estimulante para los niños-as, pues resulta extraña la familia que en El Risco no tiene, o ha tenido, unas cabras cerca de su casa a las que atender. Para la realización del trabajo nos trazamos los siguientes objetivos:
Para tratar de conseguirlos comenzamos con el desarrollo de las actividades que se iniciaron desde el mes de octubre y se prolongaron durante todo el curso. De cada actividad se realizaban grabaciones en vídeo y se tomaban fotografías que luego formarían parte de la documentación y del material didáctico del trabajo. Además, dependiendo de cada una de ellas, se realizaban entrevistas, se cumplimentaban cuadernillos de trabajo, se tomaban notas de procesos o se realizaban dibujos que, posteriormente, también pasarían a formar parte del material didáctico. Las actividades realizadas durante el trabajo fueron las siguientes:
De las actividades realizadas fue surgiendo una gran cantidad de información que luego en clase nos dedicábamos a comentar, clasificar, procesar y a trasladarla a diversos paneles, cuadernillos, láminas... que iban a ir poco a poco conformando una interesante exposición con toda la documentación que íbamos recopilando. Todo el trabajo fue adquiriendo un volumen que a todos-as nos sorprendía y nos entusiasmaba, dada la enorme e interesantísima aportación que nos estaba proporcionando este tema tan cercano a nosotros-as. Prueba de ello, es el material didáctico que elaboramos y que seguidamente relacionamos:
Como conclusión a esta experiencia, debemos reseñar lo gratificante que resultó comprobar cómo un tema tan cercano puede aportar tanta información, cómo puede relacionarnos con tantas personas, cómo nos proporciona un trabajo tan lúdico y enriquecedor en el aula y cómo nos hace partícipes de experiencias tan maravillosas como pueden ser: el nacimiento de un baifo, el desplazarnos por un barranco ayudándonos con un garrote o la realización con nuestras propias manos de un queso. Creemos que con dicho trabajo cubrimos las expectativas que nos habíamos propuesto en un principio; los alumnos y alumnas venían a clase comentando cosas que habían visto, o les habían contado el padre o el abuelo relacionado con las cabras y lo hacían con entusiasmo. Hemos elaborado unos materiales de los que nos sentimos orgullosos, porque con ellos podemos explicar a todos-as los que lo deseen cómo es el trabajo al que muchos de los padres y madres dedican muchas horas al día.
Por último, también hemos podido comprobar los deseos que las personas mayores sienten de contar sus experiencias, aún cuando muchas veces interrumpíamos sus faenas diarias. Es fácil comprender que tras la experiencia llevada a cabo con el anterior trabajo los alumnos-as, antes de terminar el curso, ya estuviesen preguntando "sobre qué tema haríamos el trabajo el año que viene". Y entonces, pensamos que sería interesante decidirnos a conocer otra realidad de fuera de nuestro barrio pero que tuviese una tradición y vinculación con nuestras costumbres y tradiciones, así que no fue difícil la elección de indagar sobre la actividad locera que se lleva a cabo desde tiempo inmemorial en el barrio de Hoya de Pineda, en el municipio de Gáldar. La realización de este nuevo trabajo surge también como necesidad de dar a conocer entre el alumnado de nuestro Centro, algo tan cercano y en otros tiempos tan cotidiano, como es el trabajo con el barro. Tan cotidiano, ya que fueron las piezas de loza elaboradas por las loceras y loceros de Hoya de Pineda y Lugarejos, las que formaban parte del ajuar de cualquier cocina de nuestras abuelas y abuelos y, al mismo tiempo, tan cercano, porque estos barrios se encuentran en las medianías de nuestros vecinos municipios de Gáldar, Guía y Artenara, realizándose en el pasado numerosos intercambios de productos, lo que supuso un estrechamiento de relaciones entre los habitantes de la zona en aquellos períodos de economía de autosuficiencia. El presente trabajo se ha centrado en el barrio de Hoya de Pineda, pues en él permanece una actividad locera que se realiza con asiduidad. Actualmente, el trabajo del barro resulta un recurso plástico que no debe faltar en ninguna de nuestras aulas debido a sus inmensas posibilidades creativas, a las agradables sensaciones que transmite su textura y a la oportunidad de dar a conocer a nuestro alumnado algo tan inherente a nuestra historia, como es la tradición ceramista de nuestro pueblo, que se remonta a tiempos prehispánicos. Otro motivo que nos acerca al trabajo con el barro, es ver cómo en nuestros días es cada vez más cercano a todos-as nosotros-as el trabajo que realizan artesanos y artesanas de todas las ramas, ya que sus creaciones se exponen cada vez con más frecuencia en ferias, fiestas y establecimientos de nuestros pueblos. El respeto hacia su quehacer debe fomentarse desde la escuela, pues ellos-as son, en buena parte, transmisores-as de nuestra cultura. Por último, qué niño o niña, después de ver correr el agua por un barranco, ha podido resistir la tentación de acercarse a su orilla para modelar cuantas figuras han venido a su imaginación con la masa de barro atrapada entre sus manos. Por otra parte la buena experiencia obtenida con el trabajo anterior nos proporcionó mayor seguridad a la hora de enfrentarnos con esta nueva actividad y mantuvimos en muchos aspectos una estructura similar para la recogida de información y clasificación de las mismas, aunque el formato que luego se aplicó a la hora de exponerlas mejoró sustancialmente desde nuestro punto de vista. Los objetivos que nos propusimos conseguir en esta nueva tarea fueron los siguientes:
La consecución de estos objetivos la intentamos alcanzar a través de las actividades que se mencionan a continuación y que se llevaron a cabo a lo largo de todo el curso:
El material didáctico elaborado en el presente trabajo, al igual que el anterior, presenta un formato muy adecuado para exponerse en cualquier sala y está compuesto por los siguientes elementos:
En conclusión, los alumnos y alumnas han sido protagonistas directos de la laboriosidad que lleva consigo obtener un producto artesanal que, si bien, actualmente, es en su mayor parte de uso decorativo, en tiempos no muy lejanos era de uso cotidiano en nuestros hogares. De esta manera, hemos conseguido aprender a valorar el trabajo artesanal y a sensibilizarnos con estas tradiciones que, en algunos casos, están en peligro de desaparecer, como sucede con el trabajo de la loza en Hoya de Pineda. Hemos podido comprobar que los únicos que se ocupan de este trabajo en dicho barrio son tres personas muy mayores y que tras ellas no se observa ningún interés por parte de nadie, para intentar conservar este trabajo. De esta forma parece ser que el futuro que lamentablemente le espera a la loza en Hoya de Pineda es su desaparición a corto plazo. Sin embargo, mantenemos la esperanza de que se realicen proyectos por parte de las instituciones que tengan como objetivos el mantenimiento de esta tradición secular que se lleva a cabo desde generaciones en Hoya de Pineda y que no tengamos que remitirnos en el futuro a la memoria de las personas si en algún momento se quisiera intentar recuperar. Tenemos que destacar la amabilidad y los deseos de contar su oficio que manifestaron los artesanos y artesanas que aún mantienen viva la loza en Hoya de Pineda, Julianita, Rafaela y José, lo cual facilitaría muchísimo cualquier iniciativa encaminada a la conservación del trabajo de la loza. Por último, sólo nos resta agradecerles la amabilidad que han tenido al leer este artículo, pedirles disculpas por su extensión, ya que es muy difícil resumir unos trabajos que han necesitado dos cursos para su realización en unos cuantos párrafos, y ofrecernos para, si lo desean, contarles nuestra experiencia de alguna otra forma más directa. Rafael Sosa Cruz |