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Utilización de la radio como recurso pedagógico

Un enroque al currículo. CEIP Laurisilva

Las Cantoneras: Patrimonio arqueológico de Telde, un trabajo de investigación

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Una mirada a nuestro entorno

La transición a la vida adulta, una estapa de la educación especial

Proyectos europeos en el IES Las Huesas

La voz: nuestra herramienta de trabajo

La salud emocional del profesorado y el trabajo cooperativo Una experiencia innovadora: El ordenador en el aula de Ed. Infantil

Familia y desarrollo del hábito lector

¡Los viernes toca taller! Aprender a aprender

Libro viajero

Educar es un ejemplo de respeto Un proyecto de dinamización de la biblioteca escolar: Claudieta ¡en lectura: una experta!

Intercambios culturales con la cultura japonesa en el CEIP Manolo Ortega

La radio escolar: educación en las ondas Babel: aula de autoaprendizaje

 

LA SALUD EMOCIONAL DEL PROFESORADO Y EL TRABAJO COOPERATIVO.

     El perfil del profesor de secundaria descrito en la Reforma LOGSE ya no es el de un especialista titulado académicamente en un área determinada, sino el de un profesional que ocupa el rol de educador, un papel mucho más complejo que el del sistema anterior y que exige del docente la posesión de una mayor preparación pedagógica. Esta formación inicial incluye el manejo por parte del docente de un bagaje psicopedagógico que le hace conocedor de la psicología del alumnado. El conocimiento de la realidad social y afectiva del alumnado es clave en la creación de climas que favorezcan el aprendizaje y sustenten la intervención psicoeducativa pertinente.

      El educador, en esta medida, juega el papel central en la motivación educativa de su alumnado en cuanto a negociador del aprendizaje, esto es, en cuanto a conocedor de las necesidades, inquietudes e intereses de formación de los participantes en el aula. Dentro de este microcontexto social, el clima idóneo para que se produzca una situación de enseñanza/aprendizaje depende en gran medida de la calidad de las interacciones interpersonales de sus miembros. Es obvio que el alumno llega al centro escolar con una experiencia familiar y social que ha podido condicionar, positiva o negativamente, la actitud del mismo hacia el aprendizaje, pero no debemos olvidar que, principalmente en la educación secundaria, el instituto es el medio social donde ocurren la mayor parte de sus actuaciones interpersonales. Este "contexto de interacciones interpersonales" que citara Ángela Muñoz (curso sobre la Inteligencia Emocional aplicada a los contextos educativos, Málaga, sept. 2000) se convierte en un medio perfecto donde alcanzar la madurez emocional, suscitando así una serie de inquietudes intelectuales necesarias para el enriquecimiento y crecimiento personal del adolescente. Sin embargo, el profesor no siempre se encuentra en el aula con unas actitudes positivas ante la educación: el enfrentamiento diario a estos nuevos roles profesionales derivados de los cambios sociales que vivimos han llevado al profesorado a experimentar ese "malestar docente" que menciona el profesor J. M. Esteve.

     La formación en centros (v. gr. proyectos de innovación) y la labor de carácter cooperativo, esto es, el trabajo profesional desempeñado en equipo como, por ejemplo, los grupos de trabajo estables, seminarios permanentes, ...etc., juegan un papel fundamental en el desarrollo profesional y también emocional de los docentes. Mucho se ha escrito e investigado ya sobre la importancia de la enseñanza de habilidades sociales y resolución de conflictos en el aula, sobre el estado emocional que traen consigo los adolescentes al centro escolar y las consecuencias que de ello se derivan en cuanto a su desarrollo académico. Pero, ¿y del bienestar personal del docente en cuanto a su labor profesional? Como demuestran las estadísticas realizadas al respecto, es innegable que el estrés y la depresión son enfermedades derivadas de nuestra actividad laboral (consultar investigación de F. Mateos Batista, inspector médico de la Dirección Territorial de Educación de Las Palmas de Gran Canaria). No sólo la problemática en el aula sino también las relaciones en el medio laboral se encuentran entre las causas de este malestar que citábamos anteriormente.

     La situación emocional a la que el docente tiene que enfrentarse diariamente en su aula no es en la mayor parte de los casos la idónea para que se produzca el aprendizaje: la falta de hábitos de trabajo y estudio, la agresividad y los cambios sociales a los que el profesor tiene que adaptar su actividad educativa acaban haciendo mella en su propio bienestar personal. Entonces surge el síndrome del profesional "quemado" por su actividad. El burn out se manifiesta cuando estas tensiones laborales se extienden a otras facetas de ámbito personal del individuo causando un alto nivel de estrés para el que el profesor no está preparado y que puede conducirle a la depresión. El docente tiene entonces que empezar a poner en práctica todas las teorías sobre habilidades sociales y resolución de conflictos que él mismo promueve en su aula. También el clima profesional (relación con los compañeros, con la directiva, con las administraciones educativas) puede hacer de la labor docente una fuente de insatisfacciones. El trabajo cooperativo y una formación permanente adecuada pueden ser dos instrumentos que contribuyan a aminorar estos síntomas del profesor "quemado". Los grupos de trabajo son, en este sentido, eficaces principalmente por dos motivos:

1.- se forman a partir de intereses comunes entre docentes del mismo o varios centros que

2.- investigan en la práctica buscando métodos pragmáticos que están más directamente relacionados con la resolución de problemas específicos de la actividad docente;

3.- son los propios miembros quienes gestionan su formación de forma acordada, no impuesta. De este modo, los profesores-investigadores generan teorías que parten de observaciones empíricas de las realidades de aula y no se ven a sí mismos como "técnicos" que ponen en práctica las teorías impuestas por la investigación académica.

    Las aportaciones individuales contribuyen al enriquecimiento de la experiencia y son más fáciles de difundir si se pretende involucrar con ello al resto de la comunidad escolar. La puesta en común de las innovaciones educativas así como la expresión de la problemática profesional particular, incrementa el compañerismo entre los miembros y genera en el grupo un feedback que estimula a sus componentes a repetir la experiencia cooperativa. El mero hecho de ser el profesorado mismo quien opina sobre su práctica, y no observadores externos, suscita en el grupo una necesidad por mejorar la actividad profesional que, consecuentemente, repercutirá en el bienestar personal. El trabajo cooperativo puede, en definitiva, transformar una fuente de insatisfacciones personales en reflexiones profesionales compartidas.

     La actividad docente implica el manejo de habilidades sociales, especialmente las requeridas para la resolución de conflictos, para las que la mayoría de nosotros no hemos sido preparados académicamente. Existen comunidades docentes que ya han empezado a manifestar una necesidad de preparación emocional ante ciertas intervenciones psicoeducativas que han de llevar a cabo en sus aulas. Esta formación generaría en el profesorado unas actitudes positivas para asumir el reto diario de enseñar al que no quiere y adaptarse a los cambios que ha venido sufriendo la sociedad española en las últimas décadas, cambios a los que responden las diferentes motivaciones de sus alumnos.

     Finalmente, es necesario mencionar que el trabajo cooperativo en centros también tiene que disfrutar de ciertos incentivos que verdaderamente potencien la innovación educativa; así, traduciendo de la obra de D. Nunan:

... para que el trabajo cooperativo en la docencia sea efectivo, los docentes necesitan formación y apoyo. No es suficiente agrupar alegremente al profesorado sin concederles oportunidades para que desarrollen las habilidades que necesitan para obtener resultados positivos. Necesitan también tiempo para planificar sus investigaciones y programas, así como oportunidades para revisar su trabajo. Existe suficiente evidencia ... para sugerir que, como fuente de innovación pedagógica, el trabajo cooperativo sólo podrá ser efectivo si:

- el profesorado adquiere las capacidades apropiadas para la innovación que se pretende alcanzar;

- el profesorado tiene disponibilidad horaria para implementar la innovación;

- se desarrollan mecanismos y acuerdos administrativos que funcionen a la par con la innovación pedagógica. (Nunan: 1992, pp. 6-7)

CONCLUSIONES

* Los cambios sociales a los que el docente tiene que adaptarse en su medio laboral requieren una formación psicoeducativa permanente que haga que su labor sea efectiva.

* Las administraciones deben y pueden intentar paliar esta situación profesional promoviendo la formación en centros y apoyando la innovación educativa que parte del propio profesorado.

* Las directivas escolares y los claustros de profesores deben, a su vez, alentar el trabajo cooperativo de los docentes puesto que así se atienden las demandas de formación del profesorado y las necesidades de intervención psicoeducativa del centro.

* Algunos de los beneficios profesionales y personales que se derivan del trabajo cooperativo son:

- búsqueda de soluciones a conflictos de aula comunes en el centro;

- mayor colaboración y acuerdo entre el profesorado;

- motivación del profesorado para involucrarse por ser una innovación potenciada internamente, no exteriormente;

-apoyo emocional y comprensión profesional del docente que comparte, investiga y busca soluciones efectivas a conflictos que perjudican el proceso de enseñanza/aprendizaje.

 

 

Bibliografía consultada.

Bauwcon, L. "Preventing Stress and Burn-Out " en TESOL Spain Newsletter, vol. 23, otoño-invierno 2000, pp.9-10.

Esteve, J. M. "Satisfacciones e Insatisfacciones de los docentes." Conferencia impartida con motivo de las XII JORNADAS ESTATALES DEL FÓRUM EUROPEO DE ADMINISTRADORES DE LA EDUCACIÓN. Puerto de la Cruz, 2 de noviembre de 2000.

Nunan, D. Collaborative Language Learning and Teaching. Nueva York: Cambridge UP, 1992.

Richards, K. "Not-so- idle Talk" en TESOL Spain Newsletter, vol. 22, otoño-invierno 1999, pp.5-6.

Wong, Sh. et alii. "Reflections on Collaborative Action Research for Curriculum Transformation of an SLA Course" en TESOL NNEST Newsletter, vol. 2, nº2, octubre 2000, pp.5-6.

 

M. Luisa Lorenzo Castro
I. E .S. Politécnico Las Palmas

 

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