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TOBY HUFF

Entrevista realizada por Sergio Toledo Prats

Toby_Huff

      Toby Huff es un reputado sociólogo y profesor emérito de la Universidad de Dartmouth, Massachussets, investigador asociado al Departamento de Astronomía de la Universidad de Harvard. Entre sus libros cabe destacar “The rise of early modern science. Islam, China and the West” (Cambridge U.P., 1993) y “An age of Science and Revolution: 1600-1800” (Oxford U.P., 2005). Uno de sus interesantes trabajos accessible en Internet es “Science and Metaphysics in the three Religions of The Book”. En los últimos años ha estudiado los efectos de la globalización en las sociedades islámicas y las políticas tecnológicas de los países desarrollados. Actualmente se halla investigando la difusión del catalejo alrededor del mundo por obra de los embajadores europeos,  los mercaderes y los jesuitas. Con ocasión de impartir en la Fundación Canaria Orotava de Historia de la Ciencia un seminario sobre el desarrollo de la ciencia islámica ha sido entrevistado por su director, Sergio Toledo.

  • ¿Qué factores destacarías en el período inicial de formación de la cultura científica islámica, entre los siglos VIII y X?

    La decisión del califa abasí al-Mamún de establecer la nueva capital en Bagdad, a mediados del siglo VIII y su apoyo para que se tradujera al árabe el vasto corpus de la filosofía y la ciencia griega inauguró una nueva fase en el desarrollo político e intelectual del Islam. Acercó su capital a la antigua y cosmopolita civilización persa, a la vez que la importación de los materiales filosóficos de Platón, Aristóteles y otros eminentes autores griegos cambió profundamente y para siempre el tenor de la civilización islámica. La ciudad atrajo a un variado grupo de estudiosos extranjeros cristianos, judíos y musulmanes de las regiones vecinas, lo que produjo un variado crisol de ideas. Fue una suerte que al mismo tiempo el polifacético al-Kindi, conocido como”el filósofo de los árabes”, formara su círculo de traductores en Bagdad, que a lo largo de su trabajo fue elaborando un nuevo léxico de términos filosóficos en árabe,  constituyendo así una sólida base para todo el posterior discurso filosófico y científico en la civilización islámica.

  • ¿Qué características relevantes señalarías en el sistema educativo de las madrazas, que surge y se institucionaliza en buena parte del Islam a partir del siglo XI?

    La característica más importante de las recién inventadas madrazas fue su dedicación exclusiva a la enseñanza de los”saberes religiosos”, es decir, la ley islámica (sharia), el estudio del Corán, los dichos del profeta Mahoma (hadices), y a la historia y genealogía árabe. Los maestros de ley islámica, que no eran filósofos, fueron el profesorado hegemónico. La conservación de la cultura islámica era su primer objetivo. Eso significó establecer una tradición de transmisión del conocimiento, sin ningún ánimo de innovación. Una vez que las madrazas se hubieron extendido, lo que coincidió con la emergencia por primera vez de mayorías musulmanas en Oriente Medio, a finales del siglo X, la sorprendente fase innovadora de la civilización islámica se detuvo. Los más originales filósofos y científicos islámicos, como al-Kindi, al-Razi, al-Biruni, al-Farabi, Avicena y Ibn-al Haytham, vivieron antes de que el sistema de las madrazas se convirtiera en dominante.

  • La astronomía fue unos de los campos fértiles de la ciencia islámica durante la época anterior a Copérnico, teniendo una considerable influencia en los astrónomos renacentistas europeos. ¿Qué resaltarías en este terreno?

    En los siglos XIII y XIV eminentes astrónomos musulmanes, como al-Tusi y Ibn-al-Shatir, habían realizado inteligentes modificaciones de los modelos de Ptolomeo, pero fueron incapaces de romper con la concepción del universo geocéntrico, que estaba apoyado también por la tradición islámica. Eso implicó la continuidad del calendario lunar, que no conecta las variaciones estacionales con los meses del año; el Ramadán, por ejemplo,  puede caer en cualquier estación del año. Todavía a lo largo de todo el siglo XIX la astronomía en los países musulmanes se seguía basando en los modelos geocéntricos de Ptolomeo (siglo II d.C.).

  • La medicina islámica, aparte de su propia tradición empírica, adoptó con rapidez la teoría hipocrática, dominante en el desarrollo de la medicina griega. ¿Qué cuestiones y figuras te parecen más significativas en sus primeros siglos de andadura?

    La tradición médica islámica se hallaba sólidamente anclada en los fundamentos médicos griegos, sintetizados por Galeno de Pérgamo en el siglo II d.C. Este famoso médico romano fue un gran anatomista, pero su práctica clínica se basaba en la teoría de los humores, tomada del médico griego Hipócrates, que consideraba la salud corporal como el resultado de un equilibrio de cuatro humores: la bilis negra, la bilis amarilla, la flema y la sangre. Galeno confiaba en la cuidadosa investigación de los estados corporales, en el uso de la lógica y en la importancia de adoptar el papel de filósofo para guiar la investigación clínica. En el mundo islámico los médicos formados en la tradición galénica se contaban entre los más importantes estudiosos de la filosofía de Aristóteles. El médico al-Razi (siglo IX) inició la compilación de una enciclopedia médica  basada en su experiencia, que incluía la primera identificación clínica de la viruela. Ibn-Sina, conocido en Occidente como Avicena, se apropió y continuó la obra de al-Razi para elaborar su célebre Canon de enseñanza médica, que sería traducido al latín y explicado en las universidades europeas hasta comienzos del siglo XVI. Sus ideas acerca de cómo llevar a cabo experimentos clínicos controlados influyeron sobre numerosos pensadores científicos europeos.

  • En las más prestigiosas casas de subastas se pagan por los instrumentos astronómicos islámicos, en justa correspondencia, precios astronómicos, no sólo por su antigüedad, sino por la riqueza de sus materiales y su bella factura. ¿Qué puedes decirnos sobre el desarrollo técnico de instrumentos científicos en el antiguo Islam?

    Durante siglos los astrónomos musulmanes fueron fabricantes de instrumentos científicos técnicamente muy desarrollados. Construyeron astrolabios notablemente mejorados, que se podían usar con gran facilidad para estimar la hora. Realizaron toda una serie de artilugios visuales: cuadrantes, sextantes, relojes de sol, que usaron para elaborar tablas horarias para las plegarias y para averiguar la dirección en que se hallaba La Meca desde cualquier lugar del globo. En los siglos XIV y XV usaron los instrumentos y las matemáticas superiores que habían desarrollado para confeccionar mapas. Sin embargo, cuando llegó el telescopio desde Europa a los países islámicos, a mediados del siglo XVII, estos no mostraron interés alguno en usarlo para tareas astronómicas o en fabricarlo.

  • Entre los siglos IX y XV la ciencia islámica fue superior a la europea en casi todos los terrenos. ¿Qué factores explican la súbita decadencia de la ciencia islámica a partir de entonces?

    El estancamiento general de la ciencia islámica se produce realmente a partir del siglo XIII, aunque las matemáticas –álgebra y trigonometría- mantuvieron un alto nivel. Sin embargo, las investigaciones empíricas en astronomía, física, óptica, medicina y biología sufrieron un parón, porque nunca llegaron a incorporarse a las instituciones educativas que permitían o alentaban el pensamiento original. Hacia 1600, en tiempos de Galileo y de la invención del telescopio la curiosidad científica en el Islam se había desvanecido, lo que tuvo como resultado que no hubo exploración de los cielos con el nuevo instrumento, ni tampoco ningún interés en aprender de los descubrimientos de Copérnico, Kepler, Galileo o Newton. La prohibición de efectuar autopsias por parte de las autoridades religiosas islámicas impidió a los médicos emprender estudios anatómicos. Todavía en el siglo XVIII destacados estudiosos continuaban atacando “la filosofía”, lo que para ellos significaba atacar la filosofía natural de Aristóteles. Los profesores otomanos de esa época trataron de expurgar de las madrazas la influencia de la filosofía porque pensaban que destruía la fe religiosa.  El espíritu de investigación científica nunca llegó a establecerse sólidamente en las instituciones islámicas. La búsqueda de la filosofía y de la ciencia natural siempre se vió como un asunto privado.

  • En los últimos tiempos algunos historiadores de la ciencia islámica han enfatizado su influencia sobre la ciencia europea del Renacimiento. ¿Cómo evalúas esa contribución desde la perspectiva de la asimilación y transmisión a la Europa cristiana de la ciencia griega?

    La traducción de los libros de filosofía natural de Aristóteles y de muchos de sus comentaristas islámicos desde el árabe al latín durante los siglos XII y XIII representó una gran ayuda para la educación científica europea desde entonces en adelante. Al revés que las madrazas islámicas, las universidades colocaron la filosofía natural de Aristóteles en el centro de su currículo: el estudio de la física, la ciencia del movimiento; la metafísica, el estudio del cambio y la alteración; la ciencia de las plantas y animales, de los meteoros. Estos estudios dieron un ímpetu dinámico a las investigaciones sobre la Naturaleza durante los siguientes quinientos años. Ya por el siglo XIII los estudiosos europeos habían absorbido la nueva perspectiva de al-Haytham sobre los principios de la óptica -que se puede analizar matemáticamente el hecho de que la luz viaje en línea recta desde el objeto al ojo- y habían inventado los espejuelos. Miles de ellos se exportaron a los países islámicos en los siglos XV y XVI.
    Desde el siglo XIII hasta el XVII muchos estudiosos europeos trabajaron asiduamente en la ciencia del movimiento, intentando explicar matemáticamente la naturaleza del movimiento de los proyectiles. Esto puso los fundamentos de la teoría de la aceleración de los cuerpos en caída libre por Galileo y su descubrimiento de la inercia. Exceptuando el caso de Ibn Bajá, a principios del siglo XII, no se realizó ningún avance en esta ciencia en el mundo islámico. La ruptura del modelo astronómico heliocéntrico por Copérnico fue una invención exclusiva suya, que no tomó nada en préstamo de los astrónomos islámicos. De igual modo los nuevos fundamentos puestos por Kepler en su Astronomia Nova (1609) de una ciencia que unificaba la física terrestre y la celeste se basaban en la asunción del heliocentrismo y no debía nada a la ciencia islámica, aunque sí debía mucho a las precisas observaciones a simple vista del astrónomo danés Tycho Brahe sobre la órbita de Marte, que hicieron posible el descubrimiento de las órbitas elípticas de los planetas. Las tres leyes keplerianas del movimiento celeste serían incorporadas por Newton en sus Principia Mathematica.

  • Aunque se haya ido atenuando en las últimas décadas, el retraso científico y tecnológico de las sociedades islámicas en comparación con las occidentales es patente aún para cualquiera que las visite. ¿Cuándo, cómo y por qué recuperaron los países islámicos el interés por la ciencia occidental?

    La introducción de la ciencia moderna en el mundo islámico empezó en el siglo XVIII, cuando los musulmanes, especialmente en Oriente Medio, comenzaron a darse cuenta de la gran disparidad científica y tecnológica existente entre sus países y Occidente. Los viajeros otomanos se quedaban impresionados por los avances europeos. Pero llevó muchos años todavía el que tal disparidad fuera comprendida y asumida por completo. En el ínterin se fundaron los primeros colegios y universidades de tipo occidental por americanos o europeos, como el Robert College (1863) en Estambul, y en Beirut la American University (1866) -que era un College presbiteriano masculino- y el Saint Joseph College. Las universidades locales no surgieron hasta el siglo XX, empezando por la Universidad de Estambul en 1900 y la Universidad de El Cairo en 1908. En la India el reformador musulmán Sayyid Ahmed Khan ayudó a fundar la Aligarh Muslim University en 1875, cuyo objetivo era promover la formación técnica y científica moderna. Pero ninguna de estas instituciones alcanzó el nivel de excelencia científica que logró Japón mediante sus reformas educativas paralelas.

  • ¿Qué dificultades presenta en el Islam actual la coexistencia de la ciencia con el poder de la religión?

    El problema que acosa hoy en día a los países musulmanes es que carecen aún de una completa libertad de expresión y de estructuras institucionales que a la vez promuevan y protejan la libre investigación. Sin embargo, en un país como Malasia, la promoción de los estudios científicos y técnicos se halla muy avanzada. Indonesia, Túnez, Turquía y otros Estados del Golfo Pérsico también están alentando la formación científica. En muchos países de Oriente Medio la voluntad de preservar las tradiciones seculares impide una decidida reestructuración de las instituciones económicas y sociales necesarias para una  sociedad modernizada y activa en la “era de la información”. El evolucionismo darwinista suscita una gran oposición, no así otros aspectos de la ciencia actual. Turquía ha realizado considerables esfuerzos para renovar sus universidades y reclutar a profesores occidentales que impulsen la formación científica. Pero en la mayoría de los países musulmanes de Oriente Medio las universidades tienen escasa financiación, hay escasez de bibliotecas adecuadas y falta, incluso, el espíritu de la educación científica moderna.

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