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Aristóteles
La relación entre Biología y Metafísica

IntroducciÓn

Aristóteles

Aristóteles (s. IV a.n.e.)

Plinio el Viejo (23-79).

Galeno

Mosaico griego representando las Cuatro Estaciones

Alberto Magno

Epicuro de Samos

Epicuro.

Teofrasto.

Platón

A lo largo de la historia de la cultura de Occidente la influencia fundamental de Aristóteles se ha basado en sus escritos de física y metafísica. Sin embargo, a pesar de la importancia que el propio filósofo les dio, sus escritos de biología tuvieron escasa relevancia posterior. Hay al menos dos razones que lo explican.

1ª- Su programa de investigación sobre la anatomía y fisiología de los seres vivos no tuvo continuidad más allá de su discípulo Teofrasto. Ni en Alejandría ni en Roma, herederas de la cultura ateniense, pervivieron los estudios biológicos. El mejor naturalista romano, Plinio el Viejo (23-79), se limitó a describir las características visibles de animales y plantas. El médico más famoso del imperio romano, Galeno de Pérgamo (133-200), conocía y citaba los tratados biológicos aristotélicos, pero no realizó investigaciones similares. En la Edad Media hubo que esperar hasta mediados del siglo XIII para que un estudioso, Alberto Magno, volviera a cultivar la biología.

2ª- Desde el Renacimiento hasta el siglo XIX los naturalistas trabajaron mayoritariamente desde una perspectiva taxonómica: descubrir nuevos seres vivos, describirlos y clasificarlos. Aunque eminentes naturalistas como Cuvier y Darwin mostraron su entusiasmo por el trabajo de Aristóteles, la mayoría de los biólogos no se interesaron por sus obras porque no había una tradición interpretativa académica que les permitiera comprender el significado y el valor de esos textos escritos desde una perspectiva muy diferente, producto de otra cultura y otro lenguaje. Como biólogo el interés principal de Aristóteles no había sido realizar una clasificación exhaustiva de los seres vivos en géneros y especies, sino estudiar las diferencias esenciales de cada especie respecto a otra y estudiar las capacidades funcionales de los órganos.  

Biología y metafÍsicaarriba

En Aristóteles está clara la influencia mutua entre sus tratados científicos y sus tratados metafísicos. La Metafísica o Filosofía Primera es la ciencia de los principios más generales de la naturaleza. Esos principios los deduce Aristóteles de sus estudios astronómicos, físicos y biológicos. Los principios “sustancia” y “especie” surgen de la necesidad de explicar la vida y la existencia de grupos de seres vivos semejantes. Los principios “materia” y “potencia” provienen de la necesidad de explicar los cambios que se producen en la naturaleza. El principio “forma” surge de la necesidad de explicar la transmisión de un conjunto de características en la reproducción de los seres vivos. El principio “finalidad” proviene del estudio de la conducta animal y humana.

Es sabido que Aristóteles, tras estudiar los rasgos comunes de los saberes científicos, explicó en su obra Analíticos posteriores sus ideas sobre qué es una ciencia, un tipo de saber que debe basarse en principios contrastados y razonamientos lógicos de los que se deriven las conclusiones. No obstante, el filósofo sabía que eran cosas distintas el trabajo de conocer y el de organizar lo conocido. Por eso, debido a la importancia de la lógica Aristóteles expresa su voluntad de que la ciencia biológica se ajuste al uso de definiciones lógicas, a la distinción entre explicaciones causales y fácticas, a la necesidad de precisar las diferencias y a criterios de utilidad en el uso de clasificaciones. Y por eso mismo también, en su trabajo concreto como biólogo, no se obliga a sí mismo a respetar estrictamente sus propias reglas metodológicas, ni siquiera a la hora de exponer por escrito lo averiguado. 

     Hay un asunto que divide a los historiadores y que tiene difícil respuesta: ¿Fue Aristóteles el autor directo de las investigaciones biológicas cuyos resultados consigna en sus libros? O planteado de otra manera: ¿Fue un biólogo investigador? Las discrepancias radican en la mayor o menor importancia que se le dé a las abundantes referencias médicas y de otras fuentes que cita profusamente Aristóteles, literatura hoy perdida en su mayor parte y que nos impide comprobar la originalidad del filósofo. Hay quienes lo ven como un hábil compendiador de obras que no eran suyas; otros lo ven de modo similar a lo que hizo Euclides en los Elementos: A partir de un conocimiento exhaustivo de los materiales disponibles configura una obra personal que recoge en síntesis las aportaciones anteriores sobre los temas tratados. La pérdida de sus libros sobre disecciones contribuye a la oscuridad del asunto.

La valoración actual sobre la obra biológica de Aristóteles destaca su aguda calidad como observador. En sus libros hace referencia a más de 500 especies, en su mayoría aves,  peces, insectos y mamíferos, y buena prueba de que su mentalidad era más científica que literaria es que no se hace eco de la existencia de animales fantásticos. Aunque se consideran muy meritorias su clasificaciones taxonómicas, en especial la de los no sanguinos –que se corresponde aproximadamente con los invertebrados-, la inclusión de los cetáceos entre los mamíferos y la distinción entre peces óseos y cartilaginosos, así como sus minuciosos estudios de insectos, lo que más se aprecia de su obra es la voluntad de estudiar en múltiples especies los órganos y los tejidos, a nivel anatómico y fisiológico, como elementos estructurales y funcionales unificadores de la inmensa biodiversidad.

Las obras biolÓgicasarriba

La obra biológica de Aristóteles se suele dividir en tratados mayores y menores. Los primeros incluyen:

  1. Acerca del alma, compuesto por tres libros donde define el alma como esencia del cuerpo vivo y estudia la facultad vegetativa, los cinco sentidos corporales, el sentido común, la imaginación, la capacidad intelectual y la motriz.
  2. Historia de los animales, que consta de diez libros donde estudia las diferencias entre las especies animales y sus causas, en función de la anatomía, sus órganos y  tejidos corporales, su sistema de reproducción, así como sus costumbres y medios de vida. Varios de estos libros no se consideran auténticos, sino añadidos por autores posteriores.
  3. Acerca de las partes de los animales, en cuatro libros, siendo el primero una introducción general a la biología y los otros tres estudios biológicos.
  4. Acerca de la generación de los animales, tratado en cinco libros sobre la reproducción.

Los tratados menores, editados bajo el título Parva Naturalia, son pequeñas monografías, escritas en su madurez, que se ocupan de funciones comunes al alma y al cuerpo como la sensación, la memoria, el sueño y el insomnio, la adivinación mediante los sueños, la respiración, la longevidad y la muerte. Hay dudas sobre la autoría de alguno de ellos, debido a la costumbre antigua de que algunos discípulos editaban sus obras propias bajo el nombre de su maestro.

Metodología de la biologíaarriba

En el libro primero de Acerca de las partes de los animales Aristóteles se plantea una serie de cuestiones que sirven como orientación sobre la forma en que debe trabajar un biólogo. En Analíticos posteriores parecía no ver ninguna dificultad en elaborar una ciencia natural a la manera de los matemáticos, mediante axiomas, teoremas, demostraciones y pruebas, pero en Acerca de las partes parece haber abandonado la idea de encajar la ciencia biológica en el molde de las matemáticas.
     La primera cuestión se refiere a cómo hay que organizar la investigación biológica: ¿Hay que estudiar cada especie de modo independiente o hay que empezar estudiando las características generales de las especies conocidas y después pasar a las características específicas? La segunda cuestión atañe a si la biología debe comenzar delimitando un conjunto de hechos como territorio propio y luego pasar a proporcionar explicaciones causales de tales hechos, o bien si debe proceder de otro modo.
     La tercera cuestión indaga sobre qué tipo de causas deben ser prioritarias en las investigaciones biológicas, si las eficientes o las finales. La cuarta cuestión remite a si los procesos naturales se hallan gobernados a la vez por la necesidad mecánica y por la necesidad condicionada o teleológica, y si es así cómo deben ser las demostraciones biológicas que utilicen causas finales. La quinta cuestión se plantea si hay que estudiar el estadio final del desarrollo de los animales a partir de los procesos que llevan a él o viceversa, si debemos estudiar los procesos a partir de la forma final.
     La sexta cuestión trata sobre si la biología debe limitarse a estudiar los componentes materiales de los cuerpos o también debe estudiar sus partes y las capacidades funcionales de cada una. La séptima cuestión versa sobre si ya que la biología debe estudiar el alma de los animales, puesto que estudiarlos desde el punto de vista de sus capacidades funcionales implica estudiar su psicología, debería investigar todas las capacidades del alma o bien si el estudio de las capacidades cognitivas debería quedar fuera de su ámbito. La octava cuestión se ocupa de que los biólogos tienen que estudiar el aspecto material de los seres vivos, no sólo los aspectos que derivan de su forma, puesto que la materia contiene las potencialidades de desarrollo.
     En su tratamiento de todas estas cuestiones vemos cómo Aristóteles va estableciendo ciertos rasgos típicos de su estilo como investigador de la biología: La importancia de estudiar las diferencias entre especies y órganos semejantes; la necesidad de buscar las causas de los hechos; la existencia de dos tipos de causalidad: mecánica y finalista; la inevitabilidad de combinar causas eficientes y finales en las explicaciones biológicas; la importancia de la perspectiva finalista para comprender el desarrollo de los seres vivos; la necesidad de conjugar los estudios anatómicos con los fisiológicos.
     Asimismo Aristóteles va señalando aspectos epistemológicos como la importancia de elaborar buenas definiciones, de distinguir entre lo esencial y lo accidental, entre lo necesario y lo azaroso, de establecer adecuadas clasificaciones de las especies en virtud de sus semejanzas y diferencias. Finalmente hace una exhortación en favor de las disecciones, procedimiento que no era muy del gusto de los estudiosos de la época.

Biología y teleologíaarriba

A partir del triunfo de la filosofía mecanicista en el siglo XVII se generalizó en la cultura europea la crítica a la filosofía aristotélica de la naturaleza, que había pervivido de forma escolástica en las universidades medievales. Uno de los puntos más rechazados por los autores modernos era su perspectiva teleológica, es decir, el uso de causas finales para explicar los fenómenos naturales; se consideraba entonces que sólo era lícito explicarlos mediante causas materiales, formales y eficientes. Esa perspectiva teleológica no era exclusiva de Aristóteles, quien la había tomado de su maestro Platón, que concebía el Bien como causa final de todo lo existente, así como Platón la había tomado de la ética de Sócrates. Aunque Aristóteles rechazó la existencia de un Bien que regulara todo el universo transformó esa doctrina platónica en la creencia de que cada sustancia busca su propio bien. Esa búsqueda se halla ínsita en la forma de cada sustancia y guía su desarrollo. De alguna manera eso queda sintetizado en el principio de que la naturaleza no hace nada en vano, siempre que se entienda que no se está hablando de una naturaleza única, sino de la pluralidad de las naturalezas de los seres existentes.
     Leyendo los escritos científicos de Aristóteles se comprueba que en sus textos biológicos  recurre a explicaciones mediante causas finales con mayor frecuencia que en los textos estrictamente físicos en sentido actual. Eso se debe a la estrecha conexión que hay entre su perspectiva teleológica  y su visión de la conducta de los seres vivos como orientada hacia fines por la acción del alma intelectiva. Y quizás, para Aristóteles, el hecho biológico donde encuentra mejor definida esa actividad finalista sea en la reproducción sexual. En ese acoplamiento de individuos de dos sexos distintos ve retratada Aristóteles la confluencia de dos dinámicas singulares que buscan una finalidad común.


     Uno de los argumentos más comunes contra el uso aristotélico de las causas finales es su ambigüedad, pues dado que la finalidad que dirige el desarrollo del ser vivo se halla en su forma no  resulta fácil a veces distinguir si determinado fenómeno se debe al mero dinamismo de la forma o a su componente de finalidad. Pero lo cierto es que en la mayoría de los casos el contexto permite intuir si se está hablando de causa formal, de causa final o de ambas a la vez. Algunos usos de la finalidad suenan demasiado poéticos a nuestros oídos, como cuando explica respecto a la reproducción que es un modo de participación en lo divino y lo eterno. Su propio discípulo Teofrasto, así como el filósofo Epicuro y el médico alejandrino Erasístrato criticaron ciertas explicaciones finalistas de Aristóteles, bien porque daba por sentado sin mayor justificación que determinadas estructuras o disposiciones eran más valiosas a priori que otras, bien por el reduccionismo de explicar ciertos tipos de conducta remitiendo a necesidades de un tipo distinto.

     Teofrasto, por ejemplo, en su Metafísica revisa ciertos casos donde Aristóteles había proporcionado una explicación finalista que a su juicio era innecesaria o discutible: el flujo y reflujo de la marea, la sucesión de estaciones húmedas y secas, los pechos masculinos y la barba, la menstruación, el tamaño de los cuernos de ciertos cérvidos, la breve vida de ciertas especies de insectos. El caso más interesante quizá sea el de la nutrición y generación de los seres vivos, fenómenos que Teofrasto considera que pueden ser explicados completamente sin recurrir a explicaciones finalistas, al contrario que su maestro. Parece que el discípulo pensaba que Aristóteles había traspasado los límites aceptables del campo de uso de las causas finales y de hecho, en sus obras biológicas, usa explicaciones finalistas con mucha menor frecuencia que su maestro. Para Teofrasto ni el que algo se produjera de modo universal ni el que una característica se diera regularmente en una especie son una justificación suficiente para establecer que son hechos que ocurren en vistas de alcanzar un determinado bien, lo cual es una crítica directa a los criterios usados por Aristóteles.


ACTIVIDADESarriba

  1. Enumerar seis temas importantes tratados por Aristóteles en su “Metafísica”.
  2. Enumerar los temas principales tratados por Aristóteles en “Analíticos posteriores”.
  3. Buscar algún fragmento del libro de Teofrasto “Caracteres” interesante para leer en clase.
  4. Buscar información sobre Plinio el Viejo y redactar una biografía de 15 líneas.
  5. Averiguar cuáles fueron los principales méritos de Galeno como médico.
  6. Investigar qué dice Aristóteles en “Parva Naturalia” sobre la adivinación mediante los sueños.
  7. Enumerar una docena de especies animales estudiadas por Aristóteles en “Historia de los animales
  8. Indagar cuáles son los signos y los cambios de la pubertad en la especie humana según Aristóteles en el libro VII de “Historia de los animales
  9. Averiguar qué conexión establece Aristóteles entre el sabor y el tacto en su obra “Acerca del alma”.
  10. Investigar a qué filósofos anteriores a él estudia Aristóteles en el capítulo segundo del libro primero de “Acerca del alma”.

 

PARA SABER MÁSarriba

  • Una buena parte de este texto se basa en las ideas expuestas por James G. Lennox en su libro Aristotle’s Philosophy of Biology, publicado por Cambridge University Press en 2001.
  • También me ha sido útil consultar la obra de Alfredo Marcos Aristóteles y otros animales, editado por Promociones y Publicaciones Universitarias en 1996.
  • Respecto a las obras aristotélicas puede consultarse “Acerca del alma” en la edición de Gredos, que contiene una buena introducción de Tomás Calvo, su traductor.
  • También en Gredos hay una buena traducción de Almudena Alonso y Elvira Jiménez de “Partes de los animales. Movimiento de los animales. Marcha de los animales”.
  • Para “Historia de los animales” puede consultarse la edición en Akal de José Vara Donado y su introducción.
  • Para los “Tratados breves de Historia natural” puede consultarse la traducción e introducción de Alberto Bernabé en la Editorial Gredos. Hay otra traducción bajo el título “Parva Naturalia” en Alianza Editorial, realizado por Jorge Serrano.
  • Los “Analíticos posteriores” están editados por Gredos con traducción e introducción de Miguel Candel.

     
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