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Imágenes de la Ciencia

En busca del fuego
Director: Jean Jacques Annaud
Título original: La Guerrre du feu
Año: 1981
Duración 93 min.
Nacionalidad: Canadá/USA/Francia
Género: Aventuras/Fantasia
Protagonistas: Ron Perlman,Everett McGill y Nameer El-Kadi
Guión: Gerard Brach
Música: Philippe Sarde
  Color

Sinopsis:

Hace 80.000 años la supervivencia del hombre en una tierra inexplorada y desconocida dependía de la posesión del fuego, una forma de combatir el frío y ahuyentar a las fieras. La tribu de los Ulam lo tenía, sabían cuidarlo y usarlo pero no sabían crearlo;de modo que preservarlo era su gran desafío. Cuando un torpe Ulam resbala y cae sobre el fuego apagándolo, la tribu sabe que su existencia está gravemente amenazada. Tres hombres comienzan su propia búsqueda de la preciada llama para devolvérsela a los Ulam.

EN BUSCA DEL FUEGO (Jean Jacques Annaud 1982)

Al principio para el hombre todo debiÛ ser asombro, curiosidad y miedo. Los fenÛmenos naturales fueron un torbellino de caprichosos sucesos en cuyo caos nuestros antepasados tuvieron que sobrevivir y evolucionar. Las necesidades b·sicas empujaron a estos seres, mediante el proceso de hominizaciÛn, en primer lugar a desarrollar habilidades, despuÈs a hacerse preguntas y finalmente a intentar responderlas. Las diversas formas de adaptaciÛn a un medio en continua hostilidad generÛ el progreso de la conducta, el cerebro, la mente y, tras muchos milenios despuÈs, ìutensiliosî tan complejos como las teorÌas cientÌficas y sus aplicaciones. Los requisitos de nutriciÛn, defensa o cobijo hicieron posible, en aquellos momentos iniciales, destrezas tales comoÝ la caza, la fabricaciÛn de instrumentos, la cooperaciÛn social, el lenguaje y ... el dominio del fuego.

Tal conquista es la que protagoniza este film del realizador Jean Jacques Annaud , autor de una interesante filmografÌa (En Nombre de la Rosa. El Oso. Siete aÒos en el Tibet. Enemigo a las Puertas...) En esta ocasiÛn partiÛ de la literatura y se rodeÛ de un excelente equipo de colaboradores, no todos vinculados al sÈptimo arte. La pelÌcula se basa en una novela de J. H. Rosny, escritor de ciencia-ficciÛn muy comprometido con las ideas de Darwin. Su ambientaciÛn prehistÛrica fue brillantemente trasladada a la pantalla con una evidente pretensiÛn de realismo. Pronto recibiÛ el apoyo de p™blico y crÌtica, adem·s de m™ltiples premios entre los que se encontrÛ el Oscar al mejor maquillaje. En la faceta cientÌfica contÛ con la participaciÛn del zoÛlogo Desmond Morris (estudioso del comportamiento animal) y del novelista y ling¸ista Anthony Burguess. Entre ambos aportaron la suficiente credibilidad al relato mediante la elaboraciÛn, entre otros muchas aspectos, del ìidiomaî y el comportamiento de los homÌnidos.Ý Se consiguiÛ asÌ que la pelÌcula se ajustara a los conocimientos antropolÛgicos existentes en el momento en el que se realizÛ.

Muchos son los detalles, y tambiÈn controvertidos aspectos, de la vida del hombre prehistÛrico a los que se hace menciÛn a lo largo de esta historia. Como trasfondo aparecen elementos como el origen del erotismo a partir de la sexualidad o el nacimiento de la risa. La sociabilidad, el lenguaje, el aprendizaje y la diversidad cultural son los elementos que empiezan a configurar lo especÌficamente humano. Dentro del conjunto de tan significativos avances destaca el dominio de diversos instrumentos y tÈcnicas. Estas van desde la industria lÌtica, la construcciÛn de cabaÒas y el uso de hierbas curativas hasta el fundamental control del fuego. Sobre esta cuestiÛn, al igual que sobre otras muchas, los paleontÛlogos a™n en la actualidad son bastante precavidos, sin que puedan todavÌa ofrecernos pruebas concluyentes ni teorÌas definitivas.

En el caso concreto de la utilizaciÛn del fuego se puede afirmar que era muy com™n entre los Neandertales, aunque suele asociarse mucho antes con la especie Homo Erectus. Sin embargo el autÈntico problema es el de diferenciar la ìutilizaciÛnî de la ìcreaciÛnî del fuego. Un logro muy importante es el de su uso y mantenimiento a partir de tormentas elÈctricas, incendios naturales o fenÛmenos volc·nicos pero otro muy distinto, e infinitamente m·s valioso, es el de ser capaz de generarlo. Sin embargo, parecen bastante claras sus posibles utilidades entre las que destacarÌanÝ la defensa ante el frÌo o los animales salvajes, ser una herramienta para la caza, servir para la iluminaciÛn del interior de las cuevas o la cocciÛn de alimentos. SÛlo mucho tiempo despuÈs surgirÌan, en la compleja historia de la humanidad y como desarrollo a partir de estos comienzos, logros tales como la metalurgia, la alquimia o las ciencias quÌmicas para las que el dominio del fuego resulta indispensable. Podemos entonces pensar que parte de lo que entendemos hoy por ciencia no surge del intelecto o la curiosidad sino de la capacidad del hombre para satisfacer sus necesidades inmediatas.

Tomás Martín