Refuerzo
positivo.
Consiste
en reforzar al alumno siempre que responda con arreglo a la conducta esperada o
deseada. Se pueden emplear varias modalidades:
de razón fija, razón variable, intervalo fijo e intervalo variable.
En
la razón fija, cada determinado número de veces que el alumno lleva a cabo la conducta
objetivo, es reforzado con un premio o estímulo.
En
la razón variable se modifica la frecuencia de los premios, de manera que el
alumno no sepa cuándo va a obtenerlo.
En
el intervalo fijo el alumno es reforzado siempre que actúe bien durante un
espacio de tiempo previa mente establecido.
En
el intervalo variable, el alumno es reforzado siempre que realice la conducta
deseada a espacios de tiempo diferentes y previamente establecidos, de modo que
no sabe cuándo se producirá el refuerzo.
Refuerzo
negativo.
Mediante
esta técnica, siempre que el alumno responda con la conducta deseada, se le
refuerza negativamente, suprimiéndole algo que tenía y que para él era
desagradable. Se consigue una mayor eficacia del refuerzo negativo aplicándolo
de manera continua y permanente.
Castigo.
Cuando el alumno lleva a cabo una conducta inadecuada se le proporciona un castigo o algo que para él es molesto, como eliminar algo grato o proporcionarle algo desagradable. La eficacia del castigo es mayor cuando se aplica de modo intermitente. Es una técnica poco recomendada por los efectos emocionales que puede producir.
Autocontrol.
Técnica en la que el propio alumno se marca objetivos en relación con su conducta y lleva a efecto la observación de la misma, pudiendo proporcionarse refuerzo a sí mismo en caso positivo o auto castigarse en el supuesto contrario. Esta técnica puede considerar la posibilidad de que el propio alumno autorregule su tratamiento o invente las técnicas a aplicarse a sí mismo.
Extinción.
Una conducta que es ignorada siempre que se produce, llega a extinguirse paulatinamente. Esto acontece como consecuencia de no recibir refuerzo y perder fuerza al no presentar interés para el alumno. En ambientes educativos y familiares es una técnica muy apropiada y eficaz, aunque no es tan rápida como el castigo o el refuerzo positivo para provocar el cambio.
Asociación
de estímulos.
Esta
técnica, mediante la asociación de dos estímulos, crea una conducta refleja.
Al provocarse uno de los estímulos apareados se produce de forma automática el
otro. Es una técnica muy apta para ser empleada en ambientes educativos.
Imaginación
emotiva.
Consiste en hacer que el alumno imagine una situación o conducta que le provoque ansiedad, asociándola con un estímulo agradable e incompatible con aquélla, logrando que paulatinamente desaparezca la ansiedad. Es una técnica muy útil en el campo escolar .
Relajación.
Con
la relajación, muscular y psíquica, se logra una distensión y tranquilización
del alumno en las situaciones de tensión o excitación.
Autosugestión.
Con
esta técnica, el alumno se propone o intenta convencerse de la posibilidad de
alcanzar ciertos logros. Esta sugestión le proporciona seguridad y confianza,
facilitando la consecución de sus objetivos.
Racionalización.
Consiste
en hacer razonar al alumno sobre la situación ala que se encuentra abocado si
persiste en su conducta. Se le hacen ver las posibles consecuencias y
perjuicios, tratando de que esta reflexión le provoque el deseo de cambio.
Desensibilización
sistemática.
Es una técnica específica que, mediante la asociación de estímulos, lleva a cabo la disminución de un temor o angustia valiéndose de su apareamiento con la relajación. Constituye una técnica muy apropiada para el tratamiento de problemas en centros educativos.