NUESTRO JARDÍN

Haz click aquí para ir a la página siguiente

UN PASEO POR EL JARDÍN
 

C

uando llegué a este Instituto, en parte recién construido, me encontré en 1983 con unos espacios estupendos para ajardinar. Existían, eso sí, a ambos lados del patio del kiosco, dos filas de bonitos naranjeros que pese a haber disminuido en número y salud, sus naranjas siguen alegrando el gusto de algún alumno/a, en el tiempo del recreo. En la parte baja están todavía las dos palmeras, el drago, un ciruelo, dos parras y el ciprés ya grande dela esquina, que logramos salvar de las obras.

Centro para desarrollar un Jardín de Plantas Canarias, sin muchas pretensiones pero adecuado para el estudio de nuestra flora y cerca de las aulas. Encaminado lo primero, hice un proyecto para la Administración que nos dio una ayuda de sesenta mil pesetas, gastadas en preparar algunos espacios para comenzar la siembra, con plantas del vivero del ICONA de la Laguna, con las cedidas por mi amigo Eduardo Barquín y con las que germinaron de semillas recolectadas en nuestras excursiones.

   Comenzamos la faena con la ayuda del entusiasta y entrañable alumnado de Administrativo, Sanitaria y Automoción del entonces Centro de Formación Profesional. Se plantaron especies de la zona baja, de los llamados bosques termófilos, del Monteverde y del Pinar, con un cierto orden en su distribución por los terrenos dedicados a jardín. 

Salvia canaria: Salvia broussonetii

Salvia canaria: Salvia broussonetii

Faro: Gonospermum fruticosum

Faro: Gonospermum fruticosum

  En ambos lados de los talleres, sendos laureles de indias crecían margullendo sus raíces en la tierra como monstruos imparables, hasta que nos dejaron hace poco, "cansados" de estar encerrados en estos espacios pequeños. En la parte alta sobrevive un viejo peral, generoso en peras para los pájaros.

     Vine con algunas ideas fijas y prioritarias, como eran utilizar una sala grande para un Aula-Taller de Ciencias Naturales y aprovechar la topografía escalonada del  

  
También sembré, casi como un experimento, algunos tajinastes rojos del Teide que vivieron cuatro años y se marchitaron antes de florecer, lejos del clima contrastado de la cumbre de Tenerife.
En la parte que linda con la carretera general, a la derecha de la entrada, destacan hoy varios almácigos, algunas sabinas, dos dragos, dos Pinos canarios, varios laureles, un madroño y otros del monte aún pequeños, junto a tres hermosas tabaibas amargas y otras no arbóreas como faros, gacias, verodes, bejeques, magarzas, margaritas majoreras, sin olvidarnos de los nispereros, de frutos que
     
Haz click aquí para ir a la página siguiente

 

Copyright ® 2008 IES OROTAVA
Manuel González Pérez