La temporada
2002 se presentaba a priori como cosa de dos, con el incombustible Sestiba
de Alejandro Barrera y el renovado Perico del laureado Santi Ceballos.
Y aunque estos botes confirmaron los pronósticos, tuvieron que
compartir los puestos de honor con un sorprendente Minerva.
El nuevo triunfo de la tripulación portuaria en el Campeonato
Provincial de la Caja, tras imponerse al Perico en el desempate final,
deja constancia de la supremacía de esta embarcación que
seguirá siendo el gran rival a batir en próximas ediciones.

Sin embargo, la temporada no se redujo únicamente al protagonismo
de los abanderados de Telefónica. Tuvo también otras noticias
positivas dignas de mención, como la espléndida actuación
del Minerva rindiendo con dos trofeos como antaño lo hiciera
La Escoba, el dignísimo papel del Santa Catalina
y la mejor clasificación obtenida por el Tara del Mar en su corta
historia de vida, con la majorera Gari Chocho a la caña.
Las mayores decepciones se plasmaron en los fracasos cosechados por
el Porteño que no pudo confirmar las expectativas generadas en
el curso anterior, el Pueblo Guanche que peleó sin éxito
por estar arriba, y un irreconocible Morales con resultados muy por
debajo de lo que de él se esperaba.
En el Torneo
Eliminatorio de la Caja todo presagiaba que el Sestiba o el Perico se
alzarían con la victoria. Pero el histórico Minerva, patroneado
por Israel Cabrera, nieto del añorado Manuel Cabrera la
Fiera, fue asomando su proa en todos y cada uno de los cortes
hasta imponerse en la final. Santa Catalina y San Cristóbal aguantaron
hasta semifinales, enfrascándose en una lucha particular en la
que quemaron todas sus opciones.
La Copa Gran Canaria estuvo marcada por la gran actuación de
un intratable Perico que puso aguas de por medio a las primeras de cambio,
dejando claro desde el inicio sus serias aspiraciones en este concurso.
Y así fue, porque el bote de Santi Ceballos triunfó en
seis de las nueve pegas venciendo con sobrada diferencia al Pueblo Guanche
que mantuvo sus opciones sin alcanzar el premio final.
Como cierre de la temporada se disputó la tradicional regata
de los mejores del año, el Trofeo Federación, midiéndose
los ganadores de las tres competiciones oficiales del año. Nuevamente
todas las apuestan giraban en torno al Sestiba y el Perico, relegando
como convidado de piedra al Minerva. Pero las regatas se ganan en la
mar. Y el Minerva demostró contra pronóstico que su triunfo
en el Torneo Eliminatorio no fue flor de un día, sumando para
sus vitrinas el título que cerraba la temporada en una memorable
jornada.
Con todo, habría que añadir que el reparto de triunfos
dio más brillantez si cabe a la competición de vela latina
canaria en 2002, y promete emoción a raudales el presente año.
Cosa que agradecerán los amantes de este deporte vernáculo
que conserva un amplio arraigo social en Gran Canaria, donde miles de
aficionados viven con la máxima ilusión y fidelidad regata
tras regata.