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El silbo gomero en el arte

“... Y me impresionó la característica de las notas, un tono grave y líquido, pero muy claro, que me recordaba más a las notas que los ruiseñores cantan que a ningún silbo humano que hubiese escuchado yo con anterioridad”. (David A. Bannerman, Las Islas Canarias, su historia, historia natural y paisaje)

Es la propia naturaleza del silbo gomero la que hace de él un elemento netamente estético. El silbido tiene en sí mismo unas connotaciones musicales indudables, por lo cual el lenguaje silbado ha llamado la atención de todos cuantos lo han escuchado por primera vez en todas las épocas. En muchas ocasiones, y en una primera aproximación, se suele comparar al silbo gomero con el canto de los pájaros. Este símil poético se ajusta absolutamente a la realidad y supone el reconocimiento intuitivo de algunas de sus cualidades: belleza, originalidad y potencia.

Por otra parte, el silbo gomero es un lenguaje y, como tal, cumple una función comunicativa. Ahora bien, la comunicación también está presente, de diferentes maneras, en todas y cada una de las manifestaciones artísticas humanas. De ahí que, además de la valoración estética que pueda hacerse del lenguaje silbado de la Gomera, éste sirva de motivo en el que se apoyan numerosas obras de arte de diversa índole. 

En las últimas décadas, gracias al mayor conocimiento del silbo gomero en ámbitos académicos e intelectuales, artistas de diferentes especialidades lo han empleado en sus creaciones. También hay que tener en cuenta que las nuevas tecnologías aplicadas al arte precisan de elementos innovadores, y que el silbo gomero se adapta perfectamente a las tendencias artísticas más novedosas en su doble vertiente de elemento tradicional y a la vez poco conocido.

La literatura ya había escogido en numerosas ocasiones al silbo gomero como eje temático o recurso poético. Más recientemente, la música, la pintura, la escultura o la fotografía han utilizado este lenguaje y sus componentes estéticos, culturales y sociales como referente para la creación de obras de gran valor.

Música

JUNONIA MINOR es un montaje escénico de alta tecnología realizado en 2002 por el grupo ARTENARA con la colaboración del maestro de silbo gomero D. Isidro Ortiz. 

A continuación se relacionan algunos de los temas de Junonia Minor.

 

Siete estrellas

Tú, mar
Teide helado
Luces y aromas
El poeta doliente
Lo que conoces de mí
Palabras
Apenas una sombra
Informe esclavitud
Cuadros primitivos
Atlántico sonoro
El tesoro oculto

Literatura


GOMERA

A cara o cruz he lanzado
a la mar una moneda;
salió cuna y nací yo:
cuna o concha es La Gomera

Súbete al roque más alto,
silba con todas tus fuerzas
hacia atrás, hacia la infancia,
a ver si el eco recuerda
las bordadas camisillas
que abrigaron mi inocencia.

Sílbame más, mucho más,
que oiga las primeras letras
del alba silabeando
los renglones de mis venas.

Silba, silba sin cesar,
y tráeme la escopeta,
los caballitos de caña
con sus bridas y cernejas,
el croar de los barrancos
y las palmas guaraperas.

Silba, silba sin descanso,
hasta llamar a la puerta
de los que en lucha cayeron
con la rebeldía a cuestas.

Sílbame el Garajonay,
que va siempre sin pareja
bailando el santodomingo
camino de las estrellas.

Sílbame el ritmo de fuego
con que danzan tus hogueras
dando a la noche madura
la juventud de doncella.

Sílbame el faro sus luces,
los alfileres que vuelan
a hundirse en el aceríco
redondo de las tinieblas.

Sílbame la sal y el agua,
sílbame el pan y las penas,
y la libertad que amamos
sílbala a diestra y siniestra.

Cierto que no morirás,
mas si algún día murieras
entra en el cielo silbando
y silbando pide cuentas
de por qué te condenaron
a soledades perpetuas.

Y ahora silba más hondo,
silba más alto y sin tregua,
silba una paloma blanca
que dé la vuelta a la tierra.

 

“El árbol que silba” del escultor José Darias

Escultura en homenaje al silbo gomero

Ubicada en el Mirador de Igualero,

en el corazón del Parque Nacional de Garajonay

 

(Pedro García Cabrera)

- ¿Qué significa eso? Faaa-fiii-aa-¿Fii? - Aquel hombre que ves arriba, en el risco, está llamando a su hija. Su nombre es maría. Y silba Faaa-fiii-aa ¿Fii?, que quiere decir “María, eh”, o bien “María, ¿dónde estás? ¿ya vienes? - ¡Y dónde está María? - Abajo, en el barranco. ¿La ves? Aquel punto blanco que pasa ahora bajo las palmeras. Va cargada con dos latas llenas de agua. - FAAA-FOOOOOO-FOOOIII - ¿Qué ha respondido? - Ya voy, ya voy. La respuesta fue más débil, quizá porque nos llegó en sentido contrario, el viento frenaba el sonido y la chica carecía de la potencia que mostró su padre en la llamada. (Faaa-fiii-aaa- ¿Fii? Faaa-foooooo-foooiii ¿Cómo llevar al papel aquel impresionante eco? Las últimas notas parecían eternas, y uno no sabe cómo escribirlas). Íbamos bordeando el barranco de Aguajilba, por la antigua ruta de los pastores. Dejamos atrás la pequeña ermita de Lourdes. (Elfidio Alonso, Con los dedos en la boca)

 

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