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Bienes de Interés Cultural



Caserío de Masca

Caserío de Masca

Isla: Tenerife

Municipio: Buenavista del Norte

Categoria: Conjunto Histórico

Declaración: Decreto 126/2004, de 7 de septiembre

El conjunto histórico de Masca está situado en el interior del Macizo de Teno, la unidad geológica más antigua de la isla de Tenerife, junto al Macizo de Anaga. Surcado por profundos barrancos originados por milenios de inactividad volcánica y por la acción continuada de la erosión pluvial, la abrupta y poco accesible orografía de Teno alberga diversos caseríos tradicionales que aún conservan numerosos ejemplos de arquitectura doméstica y manifestaciones culturales que han pervivido durante siglos. De todos ellos el caserío de Masca es el más representativo, ubicándose en la cabecera del profundo barranco del mismo nombre y limitado por las imponentes moles del Roque Tarucho y los espigones de Abache y La Fortaleza, dentro del término municipal de Buenavista del Norte. El sustrato geológico está constituido por materiales basálticos de la Serie I, correspondientes a la primera manifestación volcánica subaérea acaecida en la isla, con un antigüedad próxima a los 7 millones de años. La cubierta vegetal muestra un predominio de la vegetación xérica, con tabaiba amarga (Euphorbia obtusifolia), verode (Kleinia neriifolia), incienso (Artemisia thuscula) y cerrillo (Hyparrhenia hirta); así como algunos grupos de palmeras y retama blanca (Retama raetam), junto a las especies ruderales propias de antiguas zonas cultivadas y los cultivos actuales, concentrados en las inmediaciones de los núcleos de población. El caserío está conformado por cuatro grupos de edificaciones o "barrios", que se distribuyen de sur a norte entre los 650 y los 800 m.s.n.m., ocupando los espigones rocosos y los sectores menos propicios para el aprovechamiento agrícola. El Lomo de Masca, Lomo del Medio, La Piedra, El Turrón y la Vica aparecen alineados a lo largo de la actual carretera, una antigua vereda que, procedente del Valle de Santiago a través de la degollada de Cherfé, continúa hacia el Valle de El Palmar. Esta vía de comunicación ancestral permite el acceso a la parte alta de cada uno de los barrios, que se prolongan por los lomos siguiendo la pendiente del terreno. El entorno que rodea los grupos de edificaciones se caracteriza por el exhaustivo abancalamiento de las laderas circundantes, como fórmula para superar la escasez de terrenos de cultivo y garantizar una producción agrícola orientada a la autosubsistencia de sus habitantes, que en la actualidad muestra signos de franco abandono. Las características arquitectónicas del núcleo de Masca son comunes a todo el Macizo de Teno y, en gran medida, se documentan en otros caseríos tradicionales, tan alejados incluso como los de Anaga. Se trata de una técnica constructiva muy antigua que apenas evolucionó con el paso del tiempo, debido a su estricta dependencia de las condiciones físicas del entorno y a la disponibilidad de materias primas. Las viviendas responden a dos modelos esenciales. El primero presenta un solo nivel y una planta en L, dividida en habitaciones destinadas a dormitorio y con accesos independientes al exterior. El segundo tipo presenta dos niveles y una planta de tendencia cuadrada, aunque los elementos integrantes y técnicas constructivas son comunes a ambos. Los gruesos muros están fabricados con bloques basálticos escasamente trabajados y de toba rojiza, que se utilizan debidamente tallados como piedras esquineras o como mampuesto irregular. El mortero empleado está constituido por una mezcla de arcilla, agua y, a veces, algo de cal. Los huecos son escasos y las fachadas suelen aparecer sin enlucir, recurriendo a la técnica de "cabeza descubierta", por la que sólo se encalan las uniones entre los bloques que aparejan el muro. Las cubiertas son de teja curva o árabe, y sólo a partir de la década de los 70 se fue generalizando la teja plana o francesa. El sistema a un agua se utiliza preferentemente en las construcciones auxiliares, si bien predominan las cubiertas a dos y cuatro aguas, mediante vigas, hibrones de rollizos y "latas", ocultos por el "enzarzado" de cañas. El Lomo de Masca consta de unos veinticinco inmuebles y se encuentra dividido en dos partes, disponiéndose las edificaciones a diferentes alturas, aprovechando la fuerte pendiente del lomo donde se emplaza. Los caminos son estrechos y gran parte de ellos han sido restaurados sin demasiado acierto en fechas relativamente recientes. No obstante, es el conjunto más armonioso y mejor conservado, aunque se aprecian innovaciones poco afortunadas. El Lomo del Medio se agrupa al pie del Roque Catano, una monolito basáltico que domina el profundo cauce del barranco. Está atravesado por el sendero que desciende hasta la playa. Casi sin solución de continuidad con el anterior, el barrio de La Piedra acoge la ermita de Nª. Sª. de la Concepción (siglo XVIII), con su plaza poblada de laureles y la escuela, una moderna edificación poco integrada en este paisaje rural. La ermita consta de una nave con cubierta de tejas a dos aguas y muros de mampostería. La fachada principal presenta un arco de cantería y una diminuta espadaña. El edificio ha sido recientemente remozado. Asimismo, destaca en este enclave un antiguo secadero de higos asociado a la denominada "Casa de los Avinculados", parcialmente demolida para levantar la escuela. Los barrios de El Turrón y la Bica están situados más al norte y constan de unas dieciocho edificaciones tradicionales (algunas bastante modificadas), caracterizándose por una mayor presencia de construcciones modernas cuya fabricación es bastante reciente. En general, las edificaciones y barrios de Masca han sufrido una importante transformación en las últimas décadas. El empleo de materiales modernos en las reformas y ampliaciones de algunas viviendas, las "restauraciones" de dudoso rigor efectuadas por algunos propietarios, el acondicionamiento de algunos caminos para tráfico rodado y el uso turístico -restaurantes, tiendas, etc.- al que se destinan varios inmuebles, así como el abandono de otros han hecho variar la fisonomía del caserío, haciéndole perder muchos de sus valores arquitectónicos y patrimoniales. Es este uno de los motivos que exige la adopción de medidas tendentes a la protección y ordenación del conjunto.