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Bienes de Interés Cultural



El Molino Quemado (Molino de Viento)

El Molino Quemado (Molino de Viento)

Isla: Gran Canaria

Municipio: Mogán

Categoria: Sitio Etnológico

Declaración: Decreto 51/2008, de 25 de marzo

El Molino Quemado, también conocido como Molino de Viento, está situado en el barrio del mismo nombre en el municipio de Mogán. Este inmueble se localiza junto a la Carretera C-812, a unos 500 metros del núcleo de Mogán, en un enclave emplazado a unos 200 metros sobre el nivel del mar. Se trata de un molino harinero de viento, cuyo edificio está constituido por dos cilindros superpuestos: una base de mampostería de 12 metros de diámetro y 1,5 de altura media y el cuerpo del edificio de 6,10 metros de diámetro en el exterior y 4,50 en su interior, por 7 metros de alto. Con esta altura se logra un máximo aprovechamiento de la acción del viento, haciendo más efectivo el trabajo de molienda. Como suele ser habitual en las construcciones tradicionales de esta naturaleza, el llamado Molino Quemado corresponde con una construcción de torre cilíndrica, de mampostería con mortero de cal y arena, de dos plantas, con techumbre cónica de vigas de madera, recubiertas de latón. La maquinaria de estos molinos se estructuraba en un sistema para el aprovechamiento de la energía eólica que iba de 4 a 6 aspas o velas de madera recubiertas con lona e incrustadas en una cruceta de hierro fundido. De ésta partía hacia el interior del molino el eje o árbol de transmisión de madera o hierro, encargado de mover una rueda dentada que se engranaba en la linterna del eje vertical que bajaba hasta las piedras o muelas de la caja de molturación. Esta caja se componía originariamente por los elementos que son comunes en los molinos harineros: muela superior rotativa o móvil, muela inferior fija, caja, tolva, canal, aliviadero y sistemas de frenado y orientación. A fin de solventar los problemas que pudieran derivarse de los cambios en la dirección del viento, el molino contaba con un sistema de orientación de las aspas, que mediante un mecanismo constituido por una gran palanca empotrada en la base del techo del inmueble movía en bloque todas las velas y el árbol de transmisión con el techo del molino. Esta solución era posible gracias a que todo el conjunto superior de la torre, con su base a modo de anilla circular, era un cuerpo móvil apoyado sobre otra anilla fija empotrada en la obra de mampostería. Ambas piezas engatilladas posibilitaban la rotación de la parte superior de esta construcción hasta que las aspas quedaban orientadas al viento. Este molino, muy probablemente fue construido durante el siglo XIX, si bien se desconoce la fecha exacta de su fábrica, asimismo parece ser que en los últimos años de dicha centuria se quemó por completo, y aunque este dato tampoco se sabe con seguridad la tradición oral recoge que el incendio fue provocado por un pastor de La Aldea en venganza contra el poder Municipal, momento a partir del que pasó a conocerse como Molino Quemado perdurando esta designación hasta la actualidad. El incendio supuso el inicio de una progresiva degradación continuada hasta mediados de la década de los noventa del siglo XX, cuando el importante deterioro de la cimentación, así como el agrietamiento vertical del mampuesto provocó la urgente intervención de los servicios técnicos municipales con la intensión de poner freno al proceso de ruina que ya llegaba a constituir un grave peligro para la integridad de la construcción. Más tarde, a finales de 1997 a instancias de la Concejalía de Participación Ciudadana se encargó al técnico M. Bueno de esa misma corporación la redacción de un Proyecto de Rehabilitación para el viejo molino, que se puso en marcha en el mes de mayo de 1998, subvencionado por el Ayuntamiento de Mogán y la Caja Insular de Ahorros de Canarias. Dicho proyecto se fijó como objetivo prioritario mantener en la mayor medida posible el aspecto que en su día había caracterizado al primigenio edificio, además de solventar los problemas estructurales de conservación. Tras esta intervención el Molino Quemado se ha convertido en todo un símbolo de identidad para los habitantes del barrio moganero Molino de Viento al que da nombre. Además, habría que resaltar el gran interés que reviste un edificio de esta naturaleza, completamente restaurado, frente a la escasez de molinos de vientos que se conservan en Gran Canaria. Una construcción que es depositaria de una parte muy importante de la cultura canaria, relacionada con las actividades agrícolas y las condiciones alimentarias y nutricionales de numerosas generaciones de hombres y mujeres de estas islas, vinculada al cultivo de cereales y millo que se transformarían en harina blanca y gofio, uno de los productos fundamentales en la dieta tradicional de los canarios. A todo ello se une que sus actuales condiciones de recuperación arquitectónica y ubicación en un entorno fácilmente accesible representan una notable ventaja para su puesta en uso social, convirtiéndolo en un referente patrimonial de notable valía.