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Bienes de Interés Cultural



Hacienda El Lamero

Hacienda El Lamero

Isla: Tenerife

Municipio: Garachico

Categoria: Monumento

Declaración: Decreto 19/2015, de 26 de febrero

Se trata de una espléndida casona construida en la finca de este nombre por la familia Gallegos en el primer tercio del siglo XVII. Tiene una de las escaleras de piedra más notables del Archipiélago, con escalones achaflanados, según unos para permitir a las bestias y caballos acceder a la segunda planta donde está la huerta y las habitaciones donde se guardan granos y aperos. Según otros para disimular la existencia de una gran roca que impedía otro tipo de construcción. Una tercera opinión habla de gusto artístico. Podríamos definirlo como un edificio monumental, con planta en U y amplia balconada en toda la fachada principal. Está constituido por dos cuerpos salientes y otro retranqueado que forman su frontis, unidos por la balconada que posee antepecho de mampostería y apoya sobre altos pies derechos. Definido por sus amplios espacios interiores y una configuración de varios módulos adosados, con cubiertas a cuatro aguas de teja curva, en la actualidad se encuentra deshabitado. Situada en un altozano próximo al convento de San Sebastián, escapó a las destrucciones provocadas por la erupción de 1706, que solo le afectó tangencialmente en uno de sus ángulos, en la zona del patio. Perteneció a varias familias ilustres de Garachico, como los Gallegos o la familia del Hoyo Calderón, siendo los Brier y Ponte sus titulares actuales. En la planta baja existe una ermita consagrada a San Antonio y levantada en 1636 por Alonso del Hoyo y Calderón, nuevo propietario de la hacienda tras contraer matrimonio con Catalina de Gallegos Alzola. Destaca por su portada en cantería, una pequeña espadaña, una excelente armadura mudéjar y un pavimento que combina losetas simples de barro con cerámica decorada con motivos geométricos y vegetales. Posee también, como muchas ermitas de las islas, bancos de fábrica y remates de madera adosados a los muros laterales. Por último, un poyo de madera y mampuesto, parcialmente recubierto de cemento en la actualidad, hace las funciones de sencillo altar, una solución repetida en otras pequeñas ermitas de Tenerife. Como elemento singular destaca una pequeña oquedad en la cara interior del muro de fachada de la ermita, en la que se encastra un vaso cerámico que hace las funciones de pila de agua bendita. Entre las estancias de la planta baja destaca la presencia de las antiguas bodegas. A cierta distancia de la edificación principal, existe un antiguo molino de agua en el lateral de la finca, de gran interés patrimonial por su relación con el aprovechamiento del agua y el proceso de elaboración del gofio. Todavía se conserva el cubo troncocónico del molino, así como la antigua casa del molinero, con cubierta de tejas a cuatro aguas. El inmueble ha sufrido una severa afección como consecuencia del desarrollo de un plan parcial en su parte trasera, lo que ha transformado el espacio correspondiente a los terrenos de laboreo vinculados a la misma.