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El Día de las Letras Canarias llega un año más para darnos la oportunidad de ahondar en la vida y la obra de una figura esencial de la literatura canaria, cuya aportación a nuestro patrimonio artístico e intelectual suponga un enriquecimiento como sociedad.

Con cada edición celebramos la literatura y, por encima de todo, la memoria como uno de los mayores dones que se puede tener; gracias a ella, sabemos no solo por qué estamos aquí, sino cómo hemos llegado hasta aquí.

Este año, Rafael Arozarena será memoria viva a través de las páginas de su obra, fuertemente arraigada a las pasiones y a las preocupaciones de la humanidad. El autor de Mararía y Premio Canarias de Literatura realizó una de las contribuciones más interesantes a la literatura canaria de la segunda mitad del siglo XX, que abarca tanto la poesía como la novela.

Componente del grupo fetasiano, en medio de la opresiva realidad de los años del franquismo, desarrolló una visión sobre la literatura, el ser humano y su difícil relación con el mundo, que constituye un eslabón fundamental de la cultura canaria contemporánea.

En esta corriente narrativa, caracterizada por el aislamiento, la soledad, la interpretación del ‘yo’ en el mundo, Rafael Arozarena afirma que la filosofía fetasiana es “ese caminar sin saber adónde, ese pasear alegres por la vida sin pedirle muchas explicaciones a la muerte… Buscamos una verdad que llene nuestra sangre”.

Perteneció a un grupo que realizó una revolución en la literatura de posguerra, la de los fetasianos que, en años difíciles, hicieron tertulia, confluyeron en comunes lecturas y se aproximaron a una cierta afinidad de pensamientos y de actitudes.

El rechazo a la literatura oficial y la soledad en la que gestaban la suya; la confluencia con algunas de las conquistas de la generación de Gaceta de arte; la atracción por el existencialismo; el afecto por los grandes poetas y narradores occidentales; y el retiro hacia un ambiente primitivo, dieron cuerpo y forma a su literatura y a su experiencia de madurez, de la que da buena cuenta la obra de Rafael Arozarena.

El Día de las Letras Canarias no solo contribuye a proyectar la trayectoria de uno de nuestros más insignes escritores, sino que se preocupa también de fortalecer la presencia de nuestra literatura, con el único propósito de transmitir los valores universales que radican en ella: la sensibilidad que nos hace comprender el mundo e intentar mejorarlo cada día.

María Teresa Lorenzo Rodríguez

Consejera de Turismo, Cultura y Deportes
Gobierno de Canarias

 

 

La celebración del Día de las Letras Canarias nos ofrece la oportunidad, cada año, de ahondar en la vida y la obra de una figura esencial de la literatura canaria, cuya aportación a nuestro patrimonio artístico e intelectual suponga un orgullo para todos. Este año, reconocemos con toda justicia la enorme aportación de Rafael Arozarena a la literatura canaria.

Nuestra Comunidad difundirá sus espacios imaginarios que nos trasladan al mar o al interior de la isla como metáforas, a través de sus libros y poemas, con la intención de que la belleza y la verdad que atesoran sus páginas escritas lleguen al mayor número de lectores. Autor polifacético, su libertad narrativa le sirve para contagiar la esencia insular, revelarla y encontrar su medida.

El Día de las Letras Canarias no solo contribuye a proyectar la trayectoria de uno de nuestros más insignes autores, sino que se preocupa también de fortalecer la presencia de nuestra literatura, con el único propósito de transmitir los valores universales que radican en ella.

El escritor tinerfeño consiguió expresar una filosofía común que brota de cada uno de sus libros desde la complejidad existencial de la isla.

Gracias a su novela Mararía, una joya de la literatura canaria, Rafael Arozarena se convirtió en uno de los escritores canarios más conocidos por el gran público. Una obra de obligada lectura para los escolares de las islas y probablemente la novela canaria más leída. Mararía, que quedó finalista del Premio Nadal de 1971 y se publicó en 1973, le dio al escritor una fama inesperada, pues la obra se llevó al teatro y se realizó una película dirigida por Antonio Betancor, estrenada en 1998.

Cada 21 de febrero, Día de las Letras Canarias, nuestra Comunidad recuerda, también, el fallecimiento de uno de sus más destacados hijos, José de Viera y Clavijo. La herencia de quien en vida mereció el epíteto de “historiador de Canarias” es ingente y su biografía supone un ejemplo de superación personal y de honestidad intelectual. Canarias, además, reconoce en Viera y Clavijo a todos quienes, a través del mundo de las letras, en sus manifestaciones y en tiempos diferentes a lo largo de la historia, han contribuido y contribuyen a nuestro desarrollo cultural.

Canarias quiere con ello mostrar el camino recorrido, la tradición que la conforma y la enriquece, que la vincula y la diferencia del resto de las naciones del mundo. Por eso, cada año, celebramos a uno de los partícipes de esta tradición, cuyas letras nos sirven de ejemplo, de estímulo, y nos ayudan a crear y a impulsar hábitos lectores entre los habitantes de estas Islas.

Aurelio González González
Viceconsejero de Cultura y Deportes
Gobierno de Canarias

 

 

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