. COOPERACIÓN Y PATRIMONIO CULTURAL / BIENES DE INTERÉS CULTURAL
27 / NOVIEMBRE / 2008

Los caseríos de Chirche y Aripe declarados Bien de Interés Cultural

  • Localizados en las medianías altas de Guía de Isora, Tenerife, acogen un conjunto de inmuebles de gran valor histórico, etnográfico y arquitectónico

Los caseríos de Aripe y Chirche, adscritos al término municipal de Guía de Isora, en la isla de Tenerife, forman parte del catálogo del Patrimonio Histórico de Canarias tras la aprobación del proyecto de decreto en Consejo de Gobierno. Este conjunto de inmuebles de gran valor histórico, etnográfico y arquitectónico cuentan con la categoría de Conjunto Histórico.

La declaración contempla una clara delimitación de protección, al tratarse de un conjunto de inmuebles de notable fragilidad y muy sensibles a las afecciones urbanísticas (en forma de nuevas construcciones) que sufren en la actualidad los caseríos, así como a las modificaciones –entendidas como “restauraciones”- que experimentan algunos de los inmuebles. Resulta esencial preservar el ámbito urbanístico y su entorno inmediato, para lograr una percepción visual más idónea desde el punto de vista del equilibrio armónico entre valores paisajísticos, ambientales, volumétricos, tipológicos y urbanísticos; sin que se altere la fisonomía de las edificaciones individuales y del conjunto.

Queda, por lo tanto, protegido el núcleo principal de ambos caseríos, especialmente los sectores que acogen un mayor número de inmuebles de carácter tradicional y que conserva la trama urbanística original, caracterizada por una red de antiguos caminos agrícolas que fueron naciendo al amparo de las necesidades de la vida cotidiana. Asimismo, la delimitación, incluye parte del entorno rural periférico, el inmediato a ambos caseríos y singularizado por el sistema de bancales que articula el terreno. En este espacio abundan las infraestructuras agrícolas tradicionales, como eras, hornos y pasiles. Dichos límites acogen un conjunto de inmuebles de gran valor histórico, etnográfico y arquitectónico, que constituyen los vestigios de los caseríos tradicionales de Chirche y Aripe.

La antigüedad de algunos edificios y, en general, del asentamiento, se remonta a varios siglos, pudiéndose aún apreciar los rasgos esenciales de las formas de vida rural y campesina y de los procesos de evolución cultural de la comunidad asentada en este lugar desde su fundación.  Se protege con esta delimitación un ámbito representativo de los sistemas agrarios tradicionales de las medianías altas del sur, plasmado en la red de bancales, nateros y canteros, junto con las ya citadas infraestructuras tradicionales.

Los caseríos de Aripe y Chirche están localizados en las medianías altas del término municipal de Guía de Isora, compartiendo ubicación con otros asentamientos tradicionales, como El Jaral, Las Fuentes, El Choro, etc. Emplazados entre los 730 y los 950 m.s.n.m., su marco natural muestra un paisaje agreste dominado por malpaíses lávicos relativamente recientes y materiales basálticos y traquibasálticos más antiguos de las Series II y III. La orografía aparece dominada por una red de barrancos –entre los que destacan los del Cazador y Tágara- que confluye junto al núcleo de Chirche, para dar origen al Barranco de Guía. Las adecuadas condiciones climáticas y la fertilidad de unos suelos meteorizados justifican la importante actividad agrícola desarrollada históricamente en esta zona, basada en cultivos de secano y frutales. Las tuneras y almendros que salpican el paisaje se vinculan a aprovechamientos más recientes –de mediados del siglo XIX-.

Ambos caseríos se alinean siguiendo la antigua ruta de conexión con la cumbre, disponiéndose muy próximos uno del otro. El caserío de Aripe se organiza en torno a tres vías de comunicación principales: el Camino Viejo, que sirvió de enlace tradicional con Chirche y Guía, y por donde discurría la tradicional romería que trasladaba a la Virgen de la Luz de Isora hacia el norte de la isla; el Camino Nuevo, trazado a principios del siglo XX y que conducía a Las Cañadas, en torno al que se levantaron nuevas edificaciones; y el Camino de San Pedro, que llevaba a Chiguergue. Por su parte, el núcleo de Chirche está definido por una vía principal que conducía a los Llanitos de Chirche, confiriendo una distribución de tipo lineal al pueblo, seccionada por el camino de Tágara y el del Roquillo, que conducía a Chiguergue. Es notoria la elección de aquellos sectores estériles o poco aptos para la agricultura, como afloramientos rocosos o planchas de toba para el emplazamiento de las viviendas, reservando los sectores más fértiles para la práctica agrícola.

Estos inmuebles tradicionales se caracterizan por sus gruesos muros de mampostería en los que se utiliza un mortero fabricado con barro y pequeñas piedras, y, en ocasiones, un enfoscado parcial o total de los paramentos exteriores con escaso empleo de cal, al tratarse de un producto poco accesible a las humildes economías campesinas. Todavía se conservan algunos de estos elementos en varias edificaciones del caserío. Las cubiertas a una, dos y cuatro aguas, son de teja árabe sobre entramado de madera sobre el que se apoyan directamente las tejas. Los vanos son escasos y en ellos se emplea madera de tea, siendo frecuentes los tapaluces y puertas realizadas con tablones.

A partir del siglo XIX se generaliza la vivienda tradicional con cubierta plana de torta, apta para ambientes de débiles precipitaciones. Las construcciones destinadas a uso no habitacional suelen ser más sencillas, mostrando muros gruesos de piedra seca, con algunos ripios o cuñas que los apuntalan y una  cubierta de teja a dos aguas. En este caso, los vanos se limitan a la puerta de acceso. Los valores patrimoniales de ambos caseríos se completan con una serie de infraestructuras de uso agrícola, como eras, estanques y hornos, a lo que se debe sumar un paisaje agrario configurado por una sucesión de pequeños bancales y nateros que articulan buena parte del espacio y que reflejan un modo de vida tradicional y un sistema de explotación del suelo muy peculiar y exclusivo de estas zonas de la isla.

Asociado a las edificaciones se localizan diversas infraestructuras de uso agrícola, como eras, estanques y hornos de teja y pan, además de una serie de cuevas naturales acondicionadas y utilizadas como dependencias auxiliares. Asimismo, existen varios “pasiles” o estructuras destinadas al secado natural de higos al sol.
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