Como hemos podido comprobar, en los últimos años se han utilizado varios sinónimos para designar al lagarto gigante de La Gomera, lo que sin duda puede llevar a confusiones. Hemos querido justificar nuestra decisión mediante un texto explicativo.
Aunque existe constancia escrita de la presencia de grandes lagartos gigantes en La Gomera desde el siglo XVII, su descripción oficial no tuvo lugar hasta bien avanzado el siglo XX. Sería en 1985 cuando el paleontólogo alemán Rainer Hutterer describiera dos taxones supuestamente extintos de lagartos de gran tamaño a partir de restos esqueléticos encontrados en yacimientos del sur de la isla. Para el mayor de los dos lagartos propuso el trinomio latino Gallotia goliath bravoana, en honor del insigne geólogo canario Dr Telesforo Bravo. Para el menor se decantó por Gallotia simonyi gomerana, en clara referencia al nombre de la isla.
Trece años después de la descripción se publicaría una revisión taxonómica de los lacértidos fósiles y subfósiles de Canarias (ver Bischoff, 1998). En ese trabajo se concluía, entre otras cosas, que G. goliath bravoana y G. simonyi gomerana correspondían en realidad a un único taxón, para el que el autor eligió la nueva combinación Gallotia simonyi bravoana.
El Código Internacional de Nomenclatura Zoológica sostiene que en casos similares al expuesto el nombre de un taxón descrito dos veces en el mismo número de una revista debe decidirlo el primer revisor del taxón. Por eso en este caso el epíteto válido para denominar al lagarto gigante de La Gomera debe ser bravoana, y no otro.
A principios del mes de junio de 1999 se descubrió el primer ejemplar vivo de lagarto gomero. Los descubridores de la población de la Mérica se decantarían por el binomio Gallotia gomerana en sus escritos, haciendo uso de conceptos próximos a corrientes de pensamiento que aceptan la separación específica de poblaciones bien diferenciadas y aisladas, entre las que la probabilidad de volver a mantener un flujo genético significativo es nula.
Aunque en este caso el epíteto gomerana no resulte válido por razones de preferencia taxonómica, la separación específica sostenida por los descubridores de la población de la Mérica resulta ajustarse acertadamente al concepto de poblaciones genéticas que se quiere conservar con este Plan. Por eso, y a pesar del relativamente estrecho parentesco que presenta con los lagartos gigantes de El Hierro y Tenerife, el de La Gomera deberá llamarse Gallotia bravoana.