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La Biodiversidad de las Algas Marinas como fuente de interés farmacológico
Los productos naturales se investigan por sus propiedades antimicrobianas, citotóxicas, antitumorales y antiinflamatorias
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El Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (I.P.N.A.),
dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(C.S.I.C.), tiene su sede en La Laguna, en el Campus Universitario de
Ciencias en un edificio contiguo a las Facultades de Biología, Química y
Farmacia. Una de las líneas de investigación que allí desarrolla un
Equipo de Investigación concierne al estudio químico de sustancias
bioactivas de organismos marinos, entre ellos las algas. Parte del
material utilizado en la investigación procede de hábitats singulares
como las Islas Canarias, Antártida y diversas áreas del Pacífico Sur. |

Comunidad de algas rojas.
Katrin Österlund
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Compuestos Bioactivos
Sustancias bioactivas son aquellos compuestos que causan algún efecto
sobre los organismos vivos. Incluyen sustancias con valor terapéutico
(antibióticos, antitumorales, antiviriales, antibacterianos,
antimicrobianos, inmunosupresores), citotóxicas, pesticidas,
insecticidas, compuestos promotores e inhibidores del crecimiento,
atractores, repelentes sexuales y otros. Los compuestos bioactivos
pueden ser sintéticos o productos naturales extraídos de plantas,
animales o microorganismos, tanto marinos como terrestres.
Esta línea de
investigación desarrollada en el IPNA está orientada, en términos
generales, al aislamiento de compuestos biológicamente activos de
organismos marinos seleccionados y supone la extracción de metabolitos
secundarios (productos, compuestos o sustancias naturales), la separación
de los componentes de la mezcla dirigidos por bioensayos y la
caracterización estructural de los componentes puros usando métodos,
espectroscópicos (principalmente espectroscopía de RMN: Resonancia Magnética
Nuclear mono y multidimensional). Las técnicas implicadas utilizan todos
los aspectos de la moderna química de productos naturales, incluyendo
las últimas tecnologías de separación (cromatográficas) y técnicas
espectroscópicas modernas (amplio uso de RMN de alto campo, espectroscopía
de masas de alta resolución, etc.) para analizar las muestras. También
contempla la síntesis parcial o total de aquellos nuevos productos que
dentro del programa de análisis estructural presentan una actividad biológica
relevante. |

Sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Tenerife.
Archivo
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Recurso ilimitado
Las algas, así como otros organismos marinos, producen una increíble
diversidad de metabolitos secundarios. Una especie individual contiene más
de 1.000 entidades químicas únicas (o la maquinaria enzimática que
necesitan para producir compuestos en razón al estímulo apropiado). Una
de las explicaciones que puede justificar la vasta diversidad química
que reside dentro de la biodiversidad biológica de las especies marinas,
incluidas las algas, es que los organismos marinos necesitan
desarrollarse y sobrevivir en un medio muy competitivo por los recursos
y los nutrientes, por lo que han tenido que desarrollar mecanismos bioquímicos
y fisiológicos que les permita producir compuestos bioactivos para múltiples
propósitos, tales como protegerse así mismos de enfermedades virales,
hongos patógenos y depredadores o para otras funciones como la
reproducción y la comunicación. La biodiveridad de las especies de algas
marinas, junto a la diversidad química encontrada en cada especie,
constituye un recurso prácticamente ilimitado que puede ser utilizado de
forma beneficiosa, a través de la biotecnología, con el fin de
desarrollar productos para la agricultura, compuestos farmacéuticos,
materiales de investigación médica, enzimas industriales, etc.
La
elaboración por las algas de metabolitos secundarios puede estar
influenciada por varios factores externos, tales como las condiciones
ambientale predominantes, por ejemplo, la presencia de depredadores,
infecciones producidas por parásitos, temperatura del agua, profundidad
y niveles nutrientes. También factores internos, como el estado de
desarrollo, reproducción, etc. En algunos macroorganismo marinos, la
presencia y tipos de simbiontes dentro o fuera del tejido del huésped
puede ser de importancia, tanto en el almacenamiento como en la
posterior modificación de los metabolitos secundarios. Debido a estos
parámetros cambiantes, el contenido químico de las especies marinas a
menudo varía, dependiendo de cuándo y dónde son recolectadas. |
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La isla de Pascua y Canarias
Teniendo en cuenta la influencia del hábitat en el metabolismo
secundario de las algas marinas (y de otros organismos), y que es
imperativo encontrar nuevos compuestos de referencia (compuestos cabeza
de serie) con interés farmacológico, este grupo de investigación del
INPA estudia algas marinas de hábitats singulares que estimulen en el
organismo nuevas capacidades metabólicas. Por ello se ha seleccionado
como zonas de estudio ambientes marinos con características especiales,
como son las Isla de Pascua y las Islas Canarias. La Isla de pascua es
la isla más alejada de cualquier continente y está ubicada en una
latitud geográfica aproximadamente igual a la de Canarias, pero en un
hemisferio distinto. Estos ecosistemas, por su situación de aislamiento,
latitudes respectivas, lejanía y que estén circundados por aguas oceánicas
profundas que los separan de los ecosistemas continentales, constituyen
un área única de recolección de muestras, para la obtención de
sustancias bioactivas novedosas, para la comparación del metabolismo
secundario de una misma especie recolectada en ambos hemisferios y para
la correlación de hábitat-tipos estructurales.
Los estudios de algas
marinas se remontan escasamente a 30 años atrás, por lo que es una
actividad científica que prácticamente está en sus comienzos si se
compara con los estudios realizados con la flora terrestre tropical. Ésta
ha sido fuente de medicinas durante milenios para los pueblos asentados
en esos lugares. De hecho, más de 120 productos farmacéuticos hoy en uso
se han obtenido de plantas, de los cuales 77% procede de plantas usadas
en la medicina popular. Hasta principios de la década de los 70 hubo un
gran interés en investigar plantas terrestres como fuente de nuevos
agentes farmacéuticos y hay que señalar que muchas compañías farmacéuticas
modernas deben su origen a productos originarios de plantas. En esos
momentos se comenzó a investigar las plantas del mar, eso es, las algas
marinas. De algas rojas se obtuvieron productos halogenados que fueron
intensamente estudiados debido a que la incorporación de halógenos
(bromo, cloro y, en menor medida, iodo) en los procesos biosintéticos
era entonces inusual1. Estos descubrimientos supusieron un rápido
desarrollo de la química de los organismos marinos, que pasó de los
estudios iniciales de algas rojas a las algas pardas y, a medida que las
técnicas de análisis mejoraron, al estudio de invertebrados marinos.
La
ampliación de los productos naturales de algas marinas en el
descubrimiento de drogas que pueden alcanzar el mercado farmacéutico, se
ha visto muy incrementado en estos últimos años debido a la sustancial
mejora de los métodos de screening biológicos. De este modo, los
productos naturales marinos se han investigado predominantemente por sus
propiedades antimicrobianas, citotóxicas, antitumorales y
antiinflamatorias. Hoy se hace extensiva también a la búsqueda de
metabolitos marinos con actividad inmunosupresora, que es un área terapéutica
emergente.
Las células de los mamíferos contienen diversas fosfolipasas
A2 (PLA2) que dan lugar a la liberación de agentes inflamatorios. La PLA2
está presente en altos niveles en fluidos sinoviales, cartílagos
articulares y sangre de pacientes con enfermedades reumáticas, lo que
sugiere la participación de este tipo de enzimas en dichas enfermedades.
Por lo tanto, la inhibición de PLA2 puede actuar en etapas iniciales de
la biosíntesis de mediadores inflamatorios tales como prostaglandinas,
leucotrienos y factor de activación de plaquetas.
Las algas marinas son
una fuente importante de inhibidores de PLA2 y algunos de ellos son de
interés, bien como herramienta farmacológica para establecer el papel de
las diferentes actividades de la PLA2 en la enfermedad o como agentes
antiinflamatorios. Recientemente se han descubierto muchos productos
naturales marinos que son candidatos prometedores a drogas
antiinflamatorias.
En esta línea de actividad farmacológica,
investigadores del IPNA, en colaboración con un grupo de Farmacología de
la Universidad de Valencia, han descrito la actividad antiinflamatoria
de un producto aislado2 de una especie marina recolectada en Tenerife y
en la Isla de Pascua.
También se ha descrito otra serie de sustancia de
biogénesis mixta que inhibe la PLA2, con algunas diferencias en su
potencia y selectividad. Una de ellas es una ligera variante estructural
de un esqueleto carbonado tipo (con una relación estructural muy próxima
a la vitamina E) que fue aislado por primera vez4 de un alga parda
recolectada en Tenerife. Su estructura química constituyó la referencia
para la caracterización de un gran número de productos relacionados que
fueron aislados posteriormente de otras especies de algas de los géneros:
Sargassum, Cystoseira, Taonia y Desmarestia. Este tipo estructural de
compuestos ha demostrado poseer, además, actividad citotóxica en
cultivos de células (linfocitos P-388) de leucemias. |

Comunidad de algas pardas.
Katrin Österlund
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Propiedades antimicrobianas e insecticidas
De estudios de algas rojas del género Plocamium recolectadas en la costa
de Chile y Antártida, en las proximidades de la base antártica española
Juan Carlos I, este grupo de investigación ha aislado una serie de
sustancias polihalogenadas (alto grado de incorporación de cloro y bromo
en la molécula), alguna de ellas con propiedades antimicrobianas5
comparables a las del antídoto de uso comercial erictomicina, utilizado
como referencia en los análisis de actividad biológica. También de un
alga roja del género Laurencia, recolectada en la Isla de pascua,
obtuvieron productos halogenados con propoiedades insecticidas6.
Asimismo estudiaron un alga de la Antártida que tiene un hábitat
exclusivamente polar (regiones próximas al Polo Norte y Antártida). Era
la primera vez que se realizaba el estudio químico de esa especie y
obtuvieron7 más de 20 nuevas sustancias de naturaleza monoterpénica (moléculas
con 10 átomos de carbono) que se originan como consecuencia de una
inusual participación de oxígeno en la biosíntesis8 de estos compuestos.
De otra especie de algas rojas antartáticas del género Delisea aislaron9
productos que poseen actividad antimicrobiana que la planta utiliza para
evitar el asentamiento en sus hojas de organismos patógenos invasores.
A
lo largo de los años, el grupo de investigación del IPNA has proseguido
con el estudio de numerosas algas marinas, que sería prolijo relatar de
forma individual y que ha dado lugar al aislamiento de más de un
centenar de productos. A muchos de ellos se les tiene que evaluar su
actividad con los nuevos métodos de screening de actividad biológica
toda vez que el aislamiento de los productos fue anterior al desarrollo
de estos nuevos métodos. |
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El mar como fuente de nuevos medicamentos
En ningún lugar de la Tierra existe una diversidad biológica tan grande
como en los océanos. En la Biosfera, las clases más importantes de
organismos son originarias de los medios fundamentalmente marinos, de
tal forma que el mar representa una fuente de información genética única.
Por lo tanto, los océanos ofrecen abundantes recursos para la
investigación y desarrollo; sin embargo, este potencial permanece prácticamente
inexplorado como base para nuevas biotecnologías.
Entre las propiedades
de investigación con potencial para alcanzar avances significativos
pueden señalarse:
- Desarrollo de la comprensión básica de los factores genéticos,
nutricionales y ambientales, que controlan la producción de metabolitos
primarios y secundarios en organismo marinos, como base para el
desarrollo y mejora de nuevos productos.
- Identificación de productos
bioactivos con determinación de sus mecanismos de acción y su función
natural, lo que permitirá aportar modelos para nuevas líneas de
materiales activos selectivos, de aplicación en la medicina e industria
química.
La financiación de la investigación en esta área es esencial
tanto para responder a cuestiones fundamentales como para asegurar que
el conocimiento resultante es traducido a tecnologías sostenibles. Así
como es vital cultivar microorganismos marinos para producir nuevos
productos, la aproximación alternativa de transferir genes de interés a
microorganismos no marinos también debería ser investigada. Por ejemplo,
la capacidad de producir polisacáridos por las algas marinas podría ser
transferida a una bacteria fácilmente cultivable (por ejemplo E. coli o
Bacillus subtilis). Esta aproximación puede ser más efectiva que lo que
podría ser cultivar organismos marinos.
También es interesante el estudio
de enzimas de origen marino. En algas marinas se ha demostrado la
presencia de haloperoxidasas, únicas enzimas que catalizan la
incorporación de halógenos en los metabolitos. Estos enzimas pueden ser
productos de valor, puesto que la halogenación es un proceso importante
en la industria química. En base a este conocimiento de investigación
fundamental se han desarrollado métodos para inducir a las algas marinas
a producir una gran cantidad de la enzima superóxido dismutasa, que se
utiliza en grandes cantidades en un amplio rango de aplicaciones médicas,
cosméticas y alimentarias.
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La investigación del siglo XXI
Los organismos marinos pueden suministrar las bases para el desarrollo
de biosensores, bioindicadores y artilugios para la diagnosis en
medicina, acuicultura y monitorización ambiental. Un tipo de monitor que
promete es la sonda génica, que se utilizaría para identificar
organismos que pueden afectar a la salud o que pueden ser útiles para la
investigación. Sondas génicas específicas servirán, por ejemplo, para
detectar patógenos humanos en alimentos procedentes del mar, aguas
recreacionales, peces patógenos en sistemas de cultivos, etc. Se debe
ahondar en el conocimiento de los sistemas ecológicos marinos para
determinar lo que sería la línea base de funcionamiento normal y también
monitorizar los ecosistemas para predecir cambios potenciales y
perturbaciones debidos a los impactos físicos, químicos y biológicos.
La
estabilidad de todos los ecosistemas está influenciada por los procesos
biológicos en el mar. Las algas capturan dióxido de carbono de la atmósfera
y lo convierten en biomasa. Los microorganismos transforman los
nutrientes minerales y degradan los organismos muertos y detritus. Los
animales, incluyendo importantes reservas de peces, dependen del
crecimiento de algas a través de una red compleja de interacciones carnívoras
y hervíboras. Los microorganismos desempeñan un papel principal en el
mantenimiento de estas comunidades marinas, puesto que canalizan
nutrientes fundamentales desde la atmósfera y ambientes terrestres al
ecosistema marino y liberan nutrientes de organismos muertos.
En
definitiva, el conocimiento de las estructuras y actividad de las
sustancias naturales, su origen biogenético, almacenaje, transferencia,
así como su evolución y destino a través de la cadena trófica nos
permitirá comprender su función y nos proporcionará una información
esencial sobre la interación e interdependencia de los distintos
organismos marinos. Esta comprensión ayudará también a proteger
ecosistemas delicados ante la polución y la sobreexplotación. Una de las
consecuencias más dramáticas de tales degradaciones es que la
biodiversidad está desapareciendo rápidamente en un proceso de difícil
reversión.
Las peculiaridades del hábitat marino sugieren el estudio en
profundidad de los mecanismos de acción de ciertas biofunciones específicas
de los organismos, con objeto, no sólo de tener un mejor conocimiento de
sus interacciones con el entorno físico, sino también para tomarlas como
modelo para una aplicación y desarrollo tecnológico de las mismas. La
investigación científico-tecnológica de biofunciones de organismos
marinos constituirá un amplio campo de actividad científica en el siglo
XXI.
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Solieria filiformis cultivada en tanques.
Juan L. Gómez
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