¿Qué motiva a las organizaciones a adherirse al EMAS?
La posibilidad real de reducir el consumo de recursos, el volumen de residuos y/o las emisiones generadas, lo que supone beneficios económicos a largo plazo.
El creciente rechazo social hacia aquellas empresas que degradan el medio ambiente con la consecuente publicidad negativa y pérdida de imagen.
El aumento del interés público por aquellas actividades y/o productos con algún tipo de distintivo ambiental.
Estando el EMAS reconocido por la Comunidad Europea, las posibilidades de negocio ante la creciente demanda de las empresas y sus proveedores de una garantía fiable de buena gestión medioambiental.
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