Estás en:
Las condiciones geográficas de Canarias aumentan la probabilidad de que la incidencia climática derivada del calentamiento global sea mayor en nuestro Archipiélago que en la Europa continental. Entre los factores diferenciales determinantes de la específica dimensión probable de los efectos, destaca la lejanía al continente europeo, donde se encuentran los centros administrativos y una parte muy significativa de los factores de producción que constituyen el valor añadido regional, lo que aumenta los costes y disminuye la competitividad, además de reducir la capacidad de reacción ante eventuales emergencias. La insularidad incrementa el déficit de accesibilidad, y los sobrecostes diferenciales, al tiempo que los probables efectos de la subida del nivel del mar. También la latitud supone un mayor riesgo de fenómenos meteorológicos extremos y de transmisión de enfermedades relacionadas con la alimentación y con el clima. Por último, la cercanía al continente africano comporta una especial responsabilidad y directa implicación, al tratarse de una de las zonas geográficas que sufrirán más severamente los efectos del cambio climático. Estas circunstancias, sumadas a las características naturales, territoriales y socioeconómicas de las Islas, suponen un mayor grado de vulnerabilidad de sus sistemas naturales, económicos y sociales.
Entre los impactos del cambio climático en Canarias destacan los relativos a su mayor riqueza natural, la biodiversidad, particularmente vulnerable a causa de la reducida dimensión de los ecosistemas, y la presión y la fragmentación a que se ven sometidos por efecto de la densidad de población y la intensidad de los usos, que reducen la capacidad de adaptación y de supervivencia de las especies ante el calentamiento global. La energía, caracterizada por el carácter aislado de los sistemas energéticos, por su reducida dimensión y la absoluta dependencia de una sola fuente de energía exterior, por su vinculación a la producción industrial de agua, al tiempo que por unas condiciones favorables a la explotación de fuentes energéticas alternativas. El cambio climático incidirá especialmente en el encarecimiento y la inseguridad de la producción convencional basada en energías fósiles. El mayor coste del transporte supondrá un incremento adicional en la exportación de productos agrícolas y pesqueros y la importación de alimentos y otros bienes, en mayor medida que los continentales, dada la lejanía y la ausencia de medios de transporte alternativos. El carácter de ámbitos terminales, lejanos y de reducida dimensión dentro de la cadena de producción de residuos, sumado al incremento de coste del transporte, incrementará las dificultades para la eliminación de determinados residuos, al tiempo que aumentará la conveniencia de la reducción del volumen de residuos y su valorización energética. Los efectos sobre la actividad turística, pueden ser igualmente importantes, ante el previsible encarecimiento del transporte por las medidas de mitigación, el eventual surgimiento de variaciones en la demanda y destinos, y los efectos del calentamiento sobre los atractivos naturales y paisajísticos de las Islas como consecuencia de la reducción de la biodiversidad, la aceleración de los procesos de erosión y desertización y la subida del nivel del mar.
Por otra parte, la contribución canaria al calentamiento global se caracteriza por la importancia emisora de sectores difusos, como el transporte terrestre, y por el hecho de que éste sector y el de la producción energética concentran la generación de gases de efecto invernadero en el archipiélago. Por ello, los esfuerzos de reducción del nivel de emisiones precisarán de un mayor grado de implicación social. Por otra parte, la densidad poblacional, la concentración en las plataformas costeras y el carácter disperso del sistema territorial, generan una mayor demanda de movilidad, al tiempo que provocan una mayor ineficiencia en las redes de transporte y servicios. Ambos factores provocan, en Canarias, una práctica identidad entre los objetivos, las medidas y los procesos sociales de avance hacia formas más sostenibles de desarrollo con los de la lucha contra el cambio climático.
Estas circunstancias cuentan, como contrapartida, con la mayor capacidad de conocimiento desarrollada en las Islas, que puede permitirles generar las mejores medidas para reducir su contribución al calentamiento y las mejores respuestas para afrontar los efectos en el propio archipiélago y en el vecino continente. Canarias está particularmente obligada, por tanto, a plantearse una serie de retos ante el cambio climático, para ser consecuente con su mayor riqueza, su mayor vulnerabilidad, su responsabilidad y su situación fronteriza. La herramienta operativa que puede servir de marco para afrontar estos retos y dar respuesta a los mismos es, justamente, esta Estrategia Canaria de lucha contra el Cambio Climático.
© Gobierno de Canarias