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HE RESUELTO:
Primero.- Incoar expediente de declaración de Bien de Interés Cultural relativo a conocimientos y actividades tradicionales, con categoría de ámbito local, a favor de "La Batalla de Lepanto", en el término municipal de Barlovento, según la descripción que figura en el anexo que acompaña a esta Resolución.Segundo.- Continuar la tramitación del expediente de acuerdo con las disposiciones legales en vigor.
Tercero.- Publicar la presente Resolución en el Boletín Oficial de Canarias, abriendo un período de información pública, a fin de que cuantos tengan interés puedan examinar el expediente y aducir lo que estimen procedente durante el plazo de 20 días, a cuyo efecto podrá ser examinado por los interesados.
Cuarto.- Notificar este Decreto al Registro de Bienes de Interés Cultural, a los efectos oportunos, así como notificar a los interesados.
Santa Cruz de La Palma, a 24 de enero de 2008.- El Presidente, José Luis Perestelo Rodríguez.- El Vicesecretario Accidental, Pedro Jesús Acosta Rodríguez.
A N E X O
BIEN DE INTERÉS CULTURAL
CATEGORÍA: Ámbito local.
A FAVOR DE: La Batalla de Lepanto.
TÉRMINO MUNICIPAL: Barlovento.
DESCRIPCIÓN:
La Batalla de Lepanto, como hecho histórico, tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 en el Golfo de Lepanto, y a consecuencia de ella los turcos perdieron la hegemonía en el Mediterráneo y el triunfo fue para la "Liga Santa" lo que motivó que el Papa Pío V instituyese la fiesta de "El Rosario".
El origen y establecimiento de esta fiesta en Barlovento, a la que se refieren también como "moros y cristianos" o "La Naval", es confuso. La tradición oral habla de su celebración durante todo el siglo XX, lo que significa que provenía de épocas anteriores, hecho que según los investigadores no se ha podido comprobar de forma documental.
La primera referencia a la "Fiesta de Naval" se encuentra en el libro segundo de la cofradía de Nuestra Señora del Rosario, en las cuentas de los años 1802 a 1810 y de 1811 a 1829, donde consta el pago de gastos en pólvora para "La Naval". Bien pudiera ser esta fiesta el origen de la representación de la Batalla de Lepanto.
La representación teatral de "La Batalla de Lepanto" se celebra cada tres años, antiguamente el 13 de octubre, último día de las octavas de la Virgen del Rosario y por las "inclemencias del tiempo" se ha trasladado al mes de agosto.
Los preparativos para la fiesta de la batalla comienzan varios meses antes, con la confección de la vestimenta de las dos armadas y la fabricación del barco y el castillo. En las vísperas se realiza el traslado de los elementos de la fortaleza musulmana, elaborada con palos de monte y papel, en la que se pintan alegóricas cúpulas, ventanas y murallas. Con todo el marco preparado, la guardia turca del castillo pasea vigilando cualquier incursión que por el mar se apresure. A más de quinientos metros y sobre un llano comienzan a divisarse los velámenes de la Santa Liga y tras el desconcierto inicial de la fortaleza musulmana, se establece un parlamento, de autor desconocido, que se repite cada año. Al no llegarse a un acuerdo, se desencadena la batalla y las artillerías comienzan a escupir pólvora y metralla que se simula con grandes bolsas de papel cargadas de arena y explosivos. En medio de toda la confusión aparece la armada turca con sus velámenes negros y rojos. A pesar de la evidente desventaja de los cristianos, la batalla culmina con el abordaje de la nave capitana otomana y el último asalto a la fortaleza turca que arría la enseña con la media luna para izar la bandera española a los sones del himno nacional.
En Barlovento se representa el ocaso del poderío musulmán de casi un siglo en el Mediterráneo, mientras, la Virgen del Rosario contempla la escena desde el otro margen del barranco. A continuación, las tropas desfilan en dirección a la iglesia: los cristianos victoriosos bajo el mando de D. Juan de Austria, y la marinería turca, malherida, cabizbaja y encadenada precedida por Alí Bajá. Cristianos y moros rinden pleitesía a la Virgen, que aguarda en el atrio de la iglesia y tras una tácita conversión de los musulmanes al catolicismo y una misa solemne, ambas tropas, el clero, las autoridades locales e insulares y un pueblo respetuoso, acompañan a la imagen en la procesión que recorre las calles adyacentes al templo haciendo un último alto para ver los fuegos artificiales que siembran el cielo de luz, sonido, música, devoción y emociones contenidas.
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