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BOC Nº 074. Viernes 13 de Abril de 2007 - 563

III. OTRAS RESOLUCIONES - Consejería de Educación, Cultura y Deportes

563 - DECRETO 67/2007, de 2 de abril, por el que se declara Bien de Interés Cultural, con categoría de Conjunto Histórico, El Barrio de Los Hoteles-Pino de Oro, situado en el término municipal de Santa Cruz de Tenerife, isla de Tenerife.

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Visto el expediente instruido por el Cabildo Insular de Tenerife para la declaración de Bien de Interés Cultural, con categoría de Conjunto Histórico, a favor de El Barrio de Los Hoteles-Pino de Oro, situado en el término municipal de Santa Cruz de Tenerife y teniendo en cuenta los siguientes

ANTECEDENTES DE HECHO

I. Mediante Resolución de la Dirección General de Cultura del Gobierno de Canarias de fecha 11 de mayo de 1989, se incoa expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural, con categoría de Conjunto Histórico, a favor del núcleo denominado "Ciudad Jardín", situado en el término municipal de Santa Cruz de Tenerife, sometiendo el mismo a información pública, por el plazo legalmente establecido.

II. Por Resolución del Consejero de Cultura, Patrimonio Histórico, Museos y Deportes del Cabildo Insular de Tenerife, de 8 de septiembre de 2005, se añade la delimitación y descripción del Bien contenidas en los anexos I y II que acompañan a esa Resolución, sometiendo el mismo a información pública por el plazo legalmente establecido, constando la presentación de alegaciones las cuales fueron desestimadas.

III. Posteriormente mediante Resolución del Consejero de Cultura, Patrimonio Histórico, Museos y Deportes del Cabildo Insular de Tenerife de 16 de febrero de 2006, se modifica la denominación del Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico "Ciudad Jardín" por la de "Barrio de Los Hoteles-Pino de Oro" continuando la tramitación del expediente conforme a esta nueva denominación, sometiendo el mismo a información pública por el plazo legalmente establecido, constando la presentación de alegaciones las cuales fueron desestimadas.

IV. Consta la apertura del trámite de audiencia a los interesados por Resoluciones del Consejero de Cultura, Patrimonio Histórico, Museos y Deportes del Cabildo Insular de Tenerife, de 20 de octubre de 2005 y de 16 de febrero de 2006, habiendo sido presentadas alegaciones las cuales fueron desestimadas.

V. Recabados los preceptivos dictámenes a la Universidad de La Laguna y al Organismo Autónomo de Museos y Centros, consta el informe favorable emitido por este último organismo.

VI. Por Resolución del Director Insular de Cultura del Cabildo Insular de Tenerife, de 20 de septiembre de 2006, se resuelve elevar este expediente al Gobierno de Canarias para su declaración como Bien de Interés Cultural, y en sesión celebrada el 14 de diciembre de 2006 el Consejo del Patrimonio Histórico de Canarias emite informe favorable para la declaración como Bien de Interés Cultural, con categoría de Conjunto Histórico, a favor de "El Barrio de Los Hoteles-Pino de Oro", situado en el término municipal de Santa Cruz de Tenerife, isla de Tenerife.

VII. Consta el informe favorable emitido por la Comisión Mixta Comunidad Autónoma de Canarias-Iglesia Católica de 25 de enero de 2007.

VIII. Con fecha 12 de febrero de 2007, el representante de la empresa Majanicho Club, S.L. presenta escrito de denuncia de mora ante el Cabildo Insular de Tenerife. Por lo que de acuerdo con el artículo 9.3 de la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español, se produciría la caducidad del expediente el 12 de junio de 2007.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

I. De acuerdo con lo dispuesto en la Disposición Transitoria Octava de la Ley territorial 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias, la tramitación de dicho expediente se ha llevado a efecto según lo determinado en la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español y el Decreto 662/1984, de 11 de octubre, por el que se regula el procedimiento para la declaración de monumentos y conjuntos histórico-artísticos de interés para la Comunidad Autónoma de Canarias.

II. El artículo 7 del Decreto 662/1984, por el que se regula el procedimiento para la declaración de monumentos y conjuntos histórico-artísticos de interés para la Comunidad Autónoma de Canarias, establece que una vez esté concluido el expediente, el Consejero de Cultura y Deportes lo elevará al Gobierno para su aprobación si procediera.

En su virtud, a propuesta del Consejero de Educación, Cultura y Deportes, visto el informe del Consejo del Patrimonio Histórico de Canarias, y tras la deliberación del Gobierno en su reunión del día 2 de abril de 2007,

D I S P O N G O:

Declarar Bien de Interés Cultural, con categoría de Conjunto Histórico "El Barrio de Los Hoteles-Pino de Oro", situado en el término municipal de Santa Cruz de Tenerife, isla de Tenerife, delimitando su entorno de protección, según la descripción y ubicación en plano que se contienen en los anexos I y II de este Decreto.

Contra el presente acto, que pone fin a la vía administrativa, cabe interponer recurso potestativo de reposición ante el Gobierno, en el plazo de un mes a contar desde el día siguiente al de su notificación o publicación, o directamente recurso contencioso-administrativo ante la Sala competente de lo Contencioso-Administrativo, del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, en el plazo de dos meses a contar desde el día siguiente al de su notificación o publicación; significando que, en el caso de presentar recurso de reposición, no se podrá interponer recurso contencioso-administrativo hasta que se resuelva expresamente el recurso de reposición o se produzca la desestimación presunta del mismo, y todo ello sin perjuicio de cualquier otro que pudiera interponerse.

Dado en Santa Cruz de Tenerife, a 2 de abril de 2007.

EL PRESIDENTE

DEL GOBIERNO,

Adán Martín Menis.

EL CONSEJERO DE EDUCACIÓN,

CULTURA Y DEPORTES,

Isaac Cristóbal Godoy Delgado.

A N E X O I

DESCRIPCIÓN

Hoy la coexistencia en el centro de la ciudad de los dos modelos, el tradicional y la ciudad jardín, constituye por su singularidad uno de los elementos más característicos que definen la esencia de la ciudad de Santa Cruz. Singularidad, no únicamente en lo morfológico, sino en lo económico ya que conserva modelos tradicionalmente poco rentables desde el punto de vista de las plusvalías posicionales y su situación con respecto al centro.

En oposición morfológica al tipo de construcción para viviendas populares -generalmente casa terrera-, propia de los barrios del Toscal, Nuevo, Duggi, Obrero, Cabo y Llanos, surge al norte de la Plaza Weyler -últimas décadas del XIX, un conjunto residencial que será conocido hasta hoy con el nombre de Barrio de Los Hoteles. Entre la Rambla General Franco y calle Méndez Núñez, y las calles Robayna y Numancia, forma un cuadrilátero irregular con entramado de calles paralelas y diagonales; su centro lo constituye la Plaza 25 de Julio, situada, aproximadamente, en la mitad de la avenida del mismo nombre, que no es sino la prolongación de la calle Galcerán a partir de la Plaza Weyler.

Morfológicamente constituye el barrio de los Hoteles un conjunto casi homogéneo, gracias a la rapidez y uniformidad de su construcción. Los edificios se reparten en dos tipos. La vivienda residencial unifamiliar, con pretensiones de palacete, y el tipo más modesto de edificios de dos o tres plantas con varias espaciosas viviendas. Este barrio acogió en la época a los ricos propietarios de plataneras residentes en la capital y, sobre todo, a la nueva burguesía de negocios que controlaba el tráfico mercantil del puerto, especialmente los extranjeros. Por su carácter residencial de lujo enlaza con el conjunto urbano situado frente a él, del lado opuesto de la Rambla General Franco, mera continuación del mismo, si no como unidad urbana sí, al menos, por la composición de su población.

Los primeros burgueses de Santa Cruz tomaron de La Laguna el modelo de casa señorial con dos o tres plantas y amplios espacios interiores, con arreglo al cual se construyeron algunos edificios en las proximidades del puerto. De ellos unos han desaparecido, otros han sido remozados -palacio de Carta-, y otros se hallan en trance de ser sustituidos por nuevos edificios. Durante el siglo XIX este tipo de edificación evoluciona ligeramente para dar cobijo a una burguesía más entusiasta del lujo y la comodidad que de la mera ostentación. Es el momento en el que se construyen las grandes mansiones burguesas situadas entre las calles del Castillo y de Imeldo Serís y a ambos lados de la plaza de La Candelaria. Este mismo tipo de vivienda es el predominante en la construcción del barrio de los Hoteles, donde constituyen un grupo homogéneo, y en las proximidades de las Ramblas.

El Barrio de Los Hoteles terminó por ser la zona residencial de la clase santacrucera, desplazando los antiguos centros que ésta tuviera anteriormente. En él se asentó no sólo gran parte de la clase política, sino muchos de los apellidos de firmas comerciales y gran parte de los profesionales. Ni siquiera la edificación de los hoteles de la Rambla logró eclipsar este barrio tremendamente elitista y vedado a otros grupos sociales.

La Sociedad de Edificaciones y Reformas Urbanas (en adelante S.E.R.U) abarcó gran parte del período de la Renovación Urbana (1888-1922) y si hay algo que caracterice a esos años es la extraordinaria libertad creativa del técnico para elegir la dirección estilística a seguir. Consecuencia de ello son los diferentes enfoques que cada arquitecto dio a sus obras.

Manuel de Cámara se acoge a las posibilidades que el eclecticismo le ofrecía, introduciéndolo más libremente en las dos primeras casas diseñadas para la Compañía. La misma tónica mantendrá en los dos grupos de casas que efectúa, en 1891 en la calle General Antequera aunque con una ornamentación más contenida; en ella preferirá aplanar los amplios guardapolvos de los sobrehuesos y decorarlos con dibujos incisos de marcado carácter simétrico. La misma solución presenta en los frentes de los manchones empotrados o en las falsas guardamalletas que recubren la parte superior del elemento sustentante.

Más simples resultan las primeras realizaciones, en 1892, de Antonio Pintor, situadas también en la calle General Antequera. La decoración se limita al empleo de una moldura que bordea los huecos para manifestar una mayor libertad de diseño en las rejerías. A este mismo esquema, aunque con mayor volumen, se ajustan las levantadas en la calle Viera y Clavijo esquina a Méndez Núñez. Sin embargo, en esta última calle, sus fábricas evolucionan hacia el eclecticismo, que será plenamente aceptado en las viviendas que efectúa en el tramo bajo de Numancia, enfatizando particularmente el eje central del frontis con un recargado repertorio barroco (cartelas, canes, volutas, pilastras, columnas, etc.). El modelo destacable lo constituyen dos casas firmadas el 1 de febrero de 1898.

La unidad estilística que Federico Solé impone a las construcciones de la S.E.R.U. durante su corto período de actuación será un fenómeno nunca repetido. Solé adoptó un eclecticismo muy barroco; los paramentos se ven invadidos por aplicaciones decorativas en alto relieve, en particular en torno a los vanos y en el coronamiento, a base de rosetones, pateras, puntas de diamante, flores, hojas, etc.; si la superficie en relieve lo permite (lambrequines, guardapolvos, fustes ...), introduce decoración incisa vegetal tendente a la abstracción. A esto añade una especial predilección por el cromatismo que se traduce en la aplicación de azulejos en bandas o en la diferente pigmentación que confiere a los adornos (casas de la calle Jesús y María o de 25 de Julio).

Por último, Estanca evoluciona de un refinado eclecticismo de decoración ligera y estilizada (viviendas del segundo tramo de Numancia) a un modernismo igualmente exquisito (casas en la Plaza de 25 de Julio, Costa y Grijalba, etc.) para retornar nuevamente al eclecticismo, ahora más macizo (fábricas del tercer tramo de Numancia).

Si el técnico cuenta con una gran libertad en el planteamiento de las fachadas, ésta se contrapone con el conservadurismo del promotor en la disposición de los espacios interiores. La S.E.R.U no escapa a esta normativa general, de modo que la riqueza del frente esconde una gran parquedad de esquemas casi invariables.

Cuando se trata de un hotel exento, las piezas se disponían en torno a un espacio central, distribución que podía servir asimismo para grupos de casas, en cuyo caso se colocaba, al final de una o de las dos medianeras, un patio tan solo separado del de la vivienda contigua por un muro delimitador. Si el solar es muy amplio, el patio puede recorrer todo el ancho. Se puede emplear, igualmente, sobre todo al principio, la planta canaria, clausurada en C, si bien se cierra el corredor con cristaleras.

La acaudalada clientela de la S.E.R.U. se puede permitir contar con solares mayores y, por lo tanto, con una distribución más desahogada: normalmente poseían una sala de ciertas dimensiones, antesala, gabinete, más de tres dormitorios (llegan a seis), comedor, antecomedor, cocina, despensa, escalera principal y de servicio, y los primeros cuartos de baños con el retrete inglés.

DELIMITACIÓN

El Conjunto Histórico del Barrio de los Hoteles-Pino de Oro comprende la zona de la ciudad del ensanche que mejor ejemplifica la cultura arquitectónica propia de finales del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, caracterizada por una arquitectura de autor, una permanente relación con los movimientos internacionales, y una subordinación disciplinada a un modelo de ciudad concebido desde la segunda mitad de siglo, la ciudad jardín.

La delimitación concreta del ámbito de protección se restringe a la zona que mejor ha conservado las tipologías constructivas características, tanto a nivel de edificios concretos como de manzanas. En consecuencia, han quedado fuera de la delimitación edificaciones individuales o grupos de inmuebles aislados, cuya protección queda garantizada mediante su inclusión en el catálogo arquitectónico municipal.

El ámbito protegido responde a la siguiente descripción: el punto de origen de la delimitación se localiza en la intersección de la Rambla General Franco con la calle Benavides de donde discurre, por el eje de esta calle, en dirección sur, hasta la confluencia con la calle Pérez de Rozas. Desde aquí, el límite continúa, en dirección sureste, por el eje de la calle Pérez de Rozas hasta conectar con la calle Méndez Núñez. Prosigue por el eje de esta última calle, en dirección noreste, hasta intersectar con la calle Dr. José Navieras y transcurre, por su eje, en dirección norte, hasta alcanzar la Avenida Veinticinco de Julio. Luego parte, hacia el sur, por el eje de la avenida hasta el punto en que confluye con el margen sur de la Rambla General Franco, por el que discurre hasta interceptar con el punto de origen.

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