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ANTECEDENTES DE HECHO
I. Mediante Decreto del Consejero de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo Insular de Gran Canaria, de 19 de mayo de 2006, se incoa expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural, con categoría de Bien Mueble, a favor de "Las Tallas Flamencas que representan a Santa Lucía, Santa Catalina de Alejandría, Santa Clara de Asís, San Bernardo y Santiago el Mayor", localizadas en la Biblioteca Municipal de Valsequillo, sita en la Plaza de San Miguel, de dicho término municipal, sometiendo el mismo a información pública, por el plazo legalmente establecido.II. Mediante Decreto del Consejero de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo Insular de Gran Canaria, de 21 de agosto de 2006, se concede trámite de audiencia a los interesados, por el plazo de 15 días, no constando en este expediente la presentación de alegaciones por parte de interesados en el mismo.
III. Con fecha 22 de junio de 2006 se solicita el dictamen a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y al Museo Canario, emitiendo informe favorable este último.
IV. Por Decreto del Consejero de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo Insular de Gran Canaria, de 20 de diciembre de 2006, se resuelve elevar este expediente al Gobierno de Canarias para su declaración como Bien de Interés Cultural, y en sesión celebrada el 8 de marzo de 2007, el Consejo Canario del Patrimonio Histórico emite informe favorable para la declaración como Bien de Interés Cultural, con categoría de Bien Mueble, a favor de "Las Tallas Flamencas" procedentes del Oratorio de la Era de Mota.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I. La tramitación de dicho expediente se ha llevado a efecto según lo determinado en la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias.II. El artículo 18.2.c) de la citada Ley 4/1999, de 15 de marzo, define la categoría de Bien Mueble como "aquellos que de forma individual reúnen los valores históricos para su declaración".
III. El artículo 22.1 de la mencionada Ley 4/1999, de 15 de marzo, establece que la declaración de Bien de Interés Cultural se realizará mediante Decreto del Gobierno de Canarias, a propuesta de la Administración actuante y previo informe favorable del Consejo Canario de Patrimonio Histórico, trámites todos ellos, que se han cumplido y que constan en el expediente administrativo.
En su virtud, a propuesta del Consejero de Educación, Cultura y Deportes, visto el informe del Consejo del Patrimonio Histórico de Canarias, y tras la deliberación del Gobierno en su reunión del día 26 de marzo de 2007,
D I S P O N G O:
Declarar Bien de Interés Cultural, con categoría de Bien Mueble, cada una de "Las Tallas Flamencas que representan a Santa Lucía, Santa Catalina de Alejandría, Santa Clara de Asís, San Bernardo y Santiago el Mayor", localizadas en la Biblioteca Municipal de Valsequillo, isla de Gran Canaria, según la descripción que figura en el anexo de este Decreto.
Contra el presente acto, que pone fin a la vía administrativa, cabe interponer recurso potestativo de reposición ante el Gobierno, en el plazo de un mes a contar desde el día siguiente al de su notificación o publicación, o directamente recurso contencioso-administrativo ante la Sala competente de lo Contencioso-Administrativo, del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, en el plazo de dos meses a contar desde el día siguiente al de su notificación o publicación; significando que, en el caso de presentar recurso de reposición, no se podrá interponer recurso contencioso-administrativo hasta que se resuelva expresamente el recurso de reposición o se produzca la desestimación presunta del mismo, y todo ello sin perjuicio de cualquier otro que pudiera interponerse.
Dado en Santa Cruz de Tenerife, a 26 de marzo de 2007.
EL PRESIDENTE
DEL GOBIERNO,
Adán Martín Menis.
EL CONSEJERO DE EDUCACIÓN,
CULTURA Y DEPORTES,
Isaac Cristóbal Godoy Delgado.
A N E X O
Descripción de las cinco tallas flamencas.
La fuente empleada para la descripción de las imágenes está constituida por el libro Cuadernos de Patrimonio H 4. "Intervención en cinco imágenes flamencas" de Constanza Negrín y otros autores que fue editado por el Cabildo de Gran Canaria.
Escultura en madera policromada representando a Santa Lucía.
Con unas dimensiones de 60 x 22 x 14 centímetros, esta imagen presenta una mutilación de su brazo izquierdo y la consiguiente pérdida de uno de los atributos originales, quizás el del plato con dos ojos asignado a Santa Lucía. Adopta la elegante actitud de las esculturas de los Países Bajos meridionales de fines del siglo XV y principios del XVI "caracterizadas por el gótico quiebro del talle y el ladeamiento de la cabeza para contrarrestar el ligero avance de una de las piernas, flexionada mientras sujeta con la mano derecha un libro abierto encima del forro de piel, con el que solían protegerse por entonces las lujosas encuadernaciones de los devocionarios nórdicos", aprovechando la tradición de la escuela pictórica flamenca en tales representaciones.
"La misma procedencia y cronología revelan las diversas prendas superpuestas que conforman su indumentaria: una faldilla sólo visible a través del bajo remangado de la saya, de cuerpo ajustado con largas mangas algo ensanchadas en los puños y escote cuadrado, por el cual asoma el borde semicircular de la camisa interior y una fina gorguera cruzándolo en pico, y el manto envolvente cuyos extremos laterales se recogen en torno a los antebrazos."
A la moda imperante allí, en esa época, corresponderían también los demás accesorios del referido atuendo: "la falda perlada que ciñe el vestido, cayendo en sesgo desde la cintura hasta la cadera contraria", "la cinta a juego dispuesta alrededor del cuello, de la cual pende un colgante rombal de orfebrería con una especie de punta de diamante inserta en el centro y tres esquinas achaflanadas por remates esféricos -acaso perlas-".
La propia conformación de los ropajes descritos y su gruesa textura determinan ese plegado "predominantemente angular en sucesivos encajes descendentes por la parte delantera y los flancos de la pieza, cuya base alcanzan ya desdibujados al expandirse los paños por el suelo en abanico".
"El sereno semblante de la santa, de enorme frente abombada, cejas apenas arqueadas, ojos velados por los espesos contornos fusiformes de los párpados que le dan una expresión melancólica y, a la vez, ensimismada, nariz roma, boca menuda con sus carnosos labios contraídos en una tímida sonrisa, mentón atenuado por la plenitud de los carrillos e incipiente papada, unida a un cuello demasiado corto, el minucioso rizado de la rubia cabellera, distribuida, por una raya al medio, en compactos mechones monótonamente surcados por acanaladuras serpeantes" que le cubren la espalda y los costados, enmarcando el óvalo de la cara. El detalle de la ancha diadema metálica adornada con engastes alternos de gemas triangulares y circulares, son rasgos distintivos de la plástica bruselense del momento.
Escultura en madera policromada representando a Santa Catalina de Alejandría.
Con unas dimensiones de 63 x 24 x 13 centímetros, esta imagen adopta una postura similar a la de la imagen de Santa Lucía -antes descrita- portando, en su mano izquierda un libro, símbolo de su sabiduría, encontrándose amputada su mano diestra que podría portar una espada o la palma, símbolos que componen la iconografía habitual de la mártir en la escultura de los Países Bajos meridionales de fines del siglo XV y comienzos del siglo XVI.
"Su indumentaria consta de una faldilla, cuyo bajo asoma a través del borde remangado de la saya, de manga larga y escote en cuadro combinado con una fina gorguera triangular a la que se superpone el surcot -prenda típica de la moda de borgoñona de finales del Medievo- ajustado al torso y provisto de amplias aberturas en los costados con remates lobulados con realces de pedrería a juego con las guarniciones longitudinales de la pechera, donde se marca el talle alto acentuando la anchura de las caderas y el abultamiento del vientre."
Se atendrían a la moda nórdica vigente en esa época, no sólo el sistema de sujeción delantero de manto, con el que se completa su atuendo, consistente en dos cintas abrochadas mediante sendos rombos de orfebrería, con orlas de cuentas en su interior y un florón en el centro de cada lado, sino el tipo de calzado: unos alcorques de cuero con suelo de corcho, sin punta ni talón, acoplándose a los zapatos.
Coincide con la imagen de Santa Lucía en la distribución de su cabellera que se ciñe, en cambio, con una sencilla corona de orfebrería, con picos alternos de diferente tamaño.
Sigue la estética brabanzona del momento, la parcial representación escultórica del ilustre perseguidor cuyo tronco se yergue a los pies de la mártir.
Escultura en madera policromada representando a Santa Clara de Asís.
Con unas dimensiones de 60 x 22 x 14 centímetros, esta imagen portaría en su mano izquierda -hoy mutilada- un libro abierto o acaso el báculo de la abadesa y, en la mano derecha, el ostentorio eucarístico esgrimido para reprimir a los sarracenos, que fueron característicos de su iconografía en la escultura de los Países Bajos meridionales de fines del siglo XV y principios del siglo XVI.
"La fundadora de las clarisas, llevaría también la indumentaria propia de dicha orden, es decir, el hábito franciscano de color pardo, ceñido en el talle con el simbólico cordón y la toca negra combinada con lienzo blanco en su mitad inferior delantera que, después de enmarcarle el rostro se superpone al amplio manto."
A pesar de que su rostro se encuentra deteriorado, se pueden reconocer afinidades con las esculturas referidas anteriormente, como en la estrecha abertura fusiforme de los ojos, con anchos párpados, en el abultamiento carnoso de su boca contraída en una forzada sonrisa o en la redondez del mentón y las mejillas.
Escultura en madera policromada representando a San Bernardo.
Con unas dimensiones de 60 x 25 x 16 centímetros, esta imagen porta, en su mano izquierda, como único atributo el libro abierto de la Regla hacia el cual inclina su cabeza.
Su indumentaria consiste en un hábito de color blanco -ceñido al talle con un cinturón de cuero, de donde pende el estuche "para guardar los utensilios empleados en la escritura- escapulario negro y esclavina con capuchón superpuesta a una capa, ambas antaño doradas".
"El apergaminado rostro imberbe del monje borgoñón, de frente recta, ceño marcado, grandes ojos rasgados con cierta melancolía en su mirada, las señales de las patas de gallo, la prominencia de sus pómulos y el arranque de su aguileña nariz, algo roma en la punta, mentón casi cuadrado y boca carnosa con los labios contraídos, cuya leve sonrisa dulcifica la dureza de sus envejecidas facciones", así como la simétrica distribución de sus cortos cabellos, enlaza con la tendencia realista del gótico tardío brabanzón.
Escultura en madera policromada representando a Santiago El Mayor.
Con unas dimensiones de 35 x 15 x 10 centímetros, esta pequeña imagen recuerda a las anteriormente descritas en su gótico desplome sobre una sola pierna para adelantar la opuesta con una ligera flexión, mientras alza la cabeza volviéndola hacia la izquierda.
"Conforme a su iconografía habitual en la escultura brabanzona de fines del siglo XV y comienzos del siglo XVI, la figura barbada del santo viste una holgada ropa talar o túnica rojiza de manga larga con Valona superpuesta y un amplio manto oblicuamente tendido sobre el pecho para recogerse por delante a nivel del vientre, cuyo extremo le sirve de tocado".
Porta el característico bordón en su mano derecha, en ausencia del libro abierto de Los Evangelios, suprimido de la mano izquierda.
"Las maduras facciones del expresivo semblante del discípulo, encuadrado por una melena semiondulada con rizos frontales y de color oscuro a tono con el bigote y la barba partida, la cortedad de su firme cuello", responden al estilo de las cuatro imágenes anteriormente descritas, con las diferencias derivadas de su menor tamaño.
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