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La tramitación de dicho expediente se ha llevado a efecto según lo determinado en la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias.
En su virtud, a propuesta del Consejero de Educación, Cultura y Deportes y tras la deliberación del Gobierno en su reunión del día 20 de septiembre de 2005,
D I S P O N G O:
Declarar Bien de Interés Cultural, con categoría de Bien Mueble, por su valor histórico, El Balandro "Tirma" , sito en tierra firme a la entrada del Real Club Náutico de Las Palmas de Gran Canaria, isla de Gran Canaria, según la descripción que figura en el anexo de este Decreto.
Contra el presente acto, que pone fin a la vía administrativa, cabe interponer recurso potestativo de reposición ante el Gobierno, en el plazo de un mes a contar desde el día siguiente al de su notificación o publicación, o directamente recurso contencioso-administrativo ante la Sala competente de lo Contencioso-Administrativo, del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, en el plazo de dos meses a contar desde el día siguiente al de su notificación o publicación; significando que, en el caso de presentar recurso de reposición, no se podrá interponer recurso contencioso-administrativo hasta que se resuelva expresamente el recurso de reposición o se produzca la desestimación presunta del mismo, y todo ello sin perjuicio de cualquier otro que pudiera interponerse.
Dado en Santa Cruz de Tenerife, a 20 de septiembre de 2005.
EL PRESIDENTE
DEL GOBIERNO,
Adan Martín Menis.
EL CONSEJERO DE EDUCACIÓN,
CULTURA Y DEPORTES,
Isaac Cristóbal Godoy Delgado.
A N E X O
DESCRIPCIÓN
El Balandro denominado Tirma fue construido en el año 1910 por el carpintero de ribera José González, conocido como el Calafate, en el varadero de San Telmo, de acuerdo al diseño del ingeniero inglés Mr. George, aunque se le introdujeron pequeños cambios para un mejor comportamiento a las condiciones de nuestras aguas canarias.Fue bautizado el 23 de junio de 1910, por el sacerdote D. Alejandro Ponce, siendo la madrina la señorita Luisa del Castillo. Sus características técnicas son las siguientes:
Casco y palo en pino americano, cubierta en vitacola y cámara en caoba, con una eslora total de 12,50 m y una eslora de flotación de 8,20 m, con una manga de 2,30 m, puntal de 2,22 y calado de 1,50 m con una capacidad de desplazamiento de 5,50 toneladas, aparejado con un botalón como soporte de foque y trinquete y mayor cangreja, su orza pesó 2.660 kilos, siendo su primer velamen de diseño trapezoidal construido en los talleres de Dave y Cía., en Inglaterra, con una superficie de mayor de 49,20 m2.
Posteriormente en 1927 se le forra el casco de cobre para evitar su deterioro, siendo robado y embarrancado en 1933, por lo que hubo de ser reparado en su totalidad. En 1940 se le coloca una nueva vela por el carpintero de ribera Juan Suárez.
A lo largo de su historia se le realizaron cambios según detalles aportados por D. Félix Bordes Martín que supuso la pérdida del botalón utilizándose solamente un foque, trinquete y vela mayor marconi. Se disminuyó la longitud de la botavara. Posteriormente sufre una nueva modificación con la supresión del trinquete y disminución de la longitud del palo y la botavara.
A lo largo de su vida obtiene un largo número de triunfos convirtiéndose en el buque representante de la navegación canaria, escuela de varias generaciones de canarios en el aprendizaje de la navegación donde se formaron los grandes campeones que han puesto a Gran Canaria a la cabeza del deporte español de la vela.
Es el más antiguo de Europa, entre los de su clase, en él se combina la belleza formal más clásica con el mejor exponente de la arquitectura naval inglesa de principios de siglo. Joya única e irrepetible donde se conjuga tradición, deporte y cultura, siendo el eje sobre el que giró y giran los recuerdos de la vida socio deportiva de la vela en Gran Canaria.
Fue comprado por el Real Club Náutico de Gran Canaria, a través de los Sres. del Castillo por un total de 4.000 pesetas. Posteriormente se intentó vender en una rifa que se acordó realizar el 15 de agosto de 1914, sorteo éste que no se llegó a celebrar por motivo de la interrupción de la guerra europea, razón ésta que terminó de unir definitivamente el balandro Tirma con la historia del Real Club Náutico de Gran Canaria.
Fue reparado posteriormente por Antonio Cabrera Socorro y Francisco Henríquez Juez, junto a la colaboración de José Castro a finales del año 2000, restaurándose sus cuadernas con pino americano, mástil tambucho de caoba y cubierta en vitacola, encontrándose expuesto actualmente junto a la entrada del edificio del Real Club Náutico de Gran Canaria.
El Tirma fue el vehículo que permitió infundir su acendrado amor por el mar y los resortes de la navegación a vela. Fue el abanderado de la vida activa del deporte de la vela canaria convirtiéndose en escuela para muchos de los conocimientos náuticos. Es un referente que constituye una seña de identidad que nos pertenece a todos.
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