

|
|
|
Santa Cruz de Tenerife, a 25 de julio de 2005.- La Secretaria General, María del Carmen Alonso Díaz.
A N E X O
Decreto 1/2005, de 18 de enero, por el que se actualiza el Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil de la Comunidad Autónoma de Canarias (PLATECA).
La Ley 2/1985, de 21 de enero, sobre Protección Civil, en su artículo 10.1 in fine, establece que los Planes de Comunidad Autónoma deberán ser aprobados por el Consejo de Gobierno de la misma y homologados por la Comisión Nacional de Protección Civil.
Por su parte, el artículo 8.2 del Real Decreto 407/1992, de 24 de abril, por el que se aprueba la Norma Básica de Protección Civil, atribuye a las Comunidades Autónomas la competencia para la elaboración y aprobación de sus correspondientes Planes Territoriales, así como los Planes Especiales cuyo ámbito territorial de aplicación no exceda del de la propia Comunidad Autónoma.
El Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil de la Comunidad Autónoma de Canarias (PLATECA) se aprobó por el Gobierno en sesión celebrada el 12 de noviembre de 1997, siendo homologado por la Comisión Nacional de Protección Civil el 19 de diciembre de ese mismo año.
Dicho Plan materializa el marco orgánico-funcional y los mecanismos que permiten la movilización de los recursos humanos y materiales necesarios para la protección de personas y bienes en caso de grave riesgo colectivo, catástrofe o calamidad pública, así como el esquema de coordinación entre las distintas administraciones públicas llamadas a intervenir.
Los Planes de Emergencia no constituyen una estructura rígida e inmutable, por lo que deben adaptarse y modificarse en función de las condiciones particulares de cada territorio, de los cambios que se produzcan en la organización, y del progreso de los conocimientos técnicos. Por ello es necesario, en estos momentos, proceder a una revisión y actualización de los contenidos del PLATECA a fin de adecuarlo a las nuevas estructuras y escenarios.
En su virtud, previo informe de la Comisión de Protección Civil y Atención de Emergencias de Canarias, a propuesta de la Consejera de Presidencia y Justicia, y previa deliberación del Gobierno en su sesión del día 18 de enero de 2005,
D I S P O N G O:
Artículo único.- Se aprueba la actualización del Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil de la Comunidad Autónoma de Canarias (PLATECA), que queda redactado en los términos del anexo al presente Decreto.
DISPOSICIÓN DEROGATORIA
Única.- Queda sin efecto el Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil de la Comunidad Autónoma de Canarias (PLATECA), aprobado por el Gobierno en sesión celebrada el 12 de noviembre de 1997.
DISPOSICIÓN FINAL
Única.- El presente Decreto entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial de Canarias.
Dado en Santa Cruz de Tenerife, a 18 de enero de 2005.
EL PRESIDENTE
DEL GOBIERNO,
Adán Martín Menis.
LA CONSEJERA DE
PRESIDENCIA Y JUSTICIA,
Mª Australia Navarro de Paz.
A N E X O
PLATECA
PLAN TERRITORIAL DE EMERGENCIASDE PROTECCIÓN CIVIL
DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE CANARIAS
Plateca 2/2004
(INFORMADO FAVORABLEMENTE EN LA COMISIÓN AUTONÓMICA DE PROTECCIÓN CIVIL Y ATENCIÓN DE EMERGENCIAS EL 21 DE MAYO DE 2004).
ÍNDICE
1. DEFINICIÓN. OBJETIVOS Y MARCO LEGAL.1.1.- INTRODUCCIÓN
1.2.- DEFINICIÓN Y CARÁCTER DEL PLAN
1.3.- OBJETIVOS
1.4.- MARCO LEGAL
1.5.- PLANIFICACIÓN DE EMERGENCIAS DE PROTECCIÓN CIVIL
1.5.1.- Planes Territoriales
1.5.1.1. Contenido mínimo
1.5.1.2. Activación
1.5.2.- Planes Especiales y Específicos
1.5.2.1. Contenido mínimo
1.5.2.2. Activación
1.5.3.- Planes de Autoprotección
1.5.3.1. Activación
1.5.4.- Aprobación, homologación y registro
1.5.4.1. Comisión de Protección Civil y Atención de Emergencias de Canarias
1.5.4.2. Aprobación y homologación de Planes Territoriales
1.5.4.3. Aprobación y homologación de los Planes Especiales
1.5.4.4. Aprobación y homologación de los Planes de Autoprotección
1.5.4.5. Registro de Planes de Emergencia de la Comunidad Autónoma de Canarias
2. ÁMBITO GEOGRÁFICO
2.1.- GEOGRAFÍA FÍSICA
2.1.1.- Situación
2.1.2.- Relieve
2.1.3.- Costas y litoral
2.1.4.- Hidrografía
2.1.5.- Vegetación
2.1.6.- Espacios Naturales Protegidos
2.1.6.1. Sitios de Interés Científico
2.1.6.2. Paisajes Protegidos
2.1.6.3. Monumentos Naturales
2.1.6.4. Reservas Naturales
2.1.6.5. Parques
2.2.- CLIMATOLOGÍA
2.2.1.- Régimen térmico
2.2.2.- Régimen pluviométrico
2.2.3.- Insolación y nubosidad
2.3.- GENERALIDADES SOBRE LA ESTRUCTURA ECONÓMICA CANARIA
2.3.1.- Sector Primario
2.3.1.1. Agricultura
2.3.1.2. Ganadería
2.3.1.3. Pesca
2.3.2.- Industria
2.3.3.- Construcción
2.3.4.- Sector Servicios
2.3.4.1. Turismo
2.4.- TRANSPORTES
2.4.1.- Carreteras
2.4.2.- Puertos
2.4.3.- Aeropuertos
2.5.- POBLACIÓN
3. EVALUACIÓN DE RIESGOS
3.1.- INTRODUCCIÓN
3.2.- CLASIFICACIÓN DE RIESGOS
3.2.1.- Tipos genéricos de riesgos
3.2.2.- Clasificación
3.2.3.- Interconexión de riesgos
3.3.- IDENTIFICACIÓN Y EVALUACIÓN DE RIESGOS
3.4.- CATÁLOGO Y MAPA DE RIESGOS
3.5.- INCENDIOS FORESTALES
3.5.1.- Análisis de riesgos y zonificación territorial
3.6.- LLUVIAS TORRENCIALES
3.7.- RIESGO VOLCÁNICO
3.7.1.- Redes de vigilancia
3.8.- MOVIMIENTOS SÍSMICOS
3.8.1.- Intensidad y magnitud de los terremotos
3.8.2.- Maremotos
3.9.- ACCIDENTES EN EL TRANSPORTE DE MERCANCÍAS PELIGROSAS POR CARRETERA
3.9.1.- Mapa de flujos
3.10.- RIESGOS TECNOLÓGICOS DE ORIGEN INDUSTRIAL
3.10.1.- Explosiones
3.10.2.- Incendios o llamaradas
3.10.3.- Dispersión de gases
3.10.4.- Fuga de líquidos tóxicos o corrosivos
3.11.- OTROS RIESGOS NATURALES
3.11.1.- Vientos muy fuertes o huracanados
3.11.2.- Grandes Nevadas
3.11.3.- Aludes
3.12.- OTROS RIESGOS ANTRÓPICOS Y TECNOLÓGICOS
3.12.1.- Riesgos por falta de servicios básicos
3.12.2.- Accidentes de Transporte
3.12.3.- Epidemias
3.12.4.- Intoxicación y contaminación
4. ESTRUCTURA, ORGANIZACIÓN Y FUNCIONES
4.1.- ESQUEMA GENERAL DE LA ESTRUCTURA ORGANIZATIVA
4.2.- ÓRGANOS DE DIRECCIÓN
4.2.1.- Dirección del PLATECA
4.2.1.1. Concepto y titularidad
4.2.1.2. Funciones
4.2.2.- Jefe de Puesto de Mando Avanzado
4.2.2.1. Concepto y titularidad
4.2.2.2. Funciones
4.3.- ÓRGANOS DE APOYO
4.3.1.- Comité Asesor
4.3.1.1. Concepto y composición
4.3.1.2. Funciones
4.3.2.- Gabinete de Información
4.3.2.1. Concepto y composición
4.3.2.2. Funciones
4.3.3.- Puesto de Mando Avanzado (P.M.A.)
4.3.3.1. Concepto y composición
4.3.3.2. Funciones
4.3.4.- Responsable Insular
4.3.4.1. Concepto
4.3.4.2. Funciones
4.3.5.- Responsable Municipal
4.3.5.1. Concepto
4.3.5.2. Funciones
4.4.- ÓRGANOS DE COORDINACIÓN OPERATIVA
4.4.1.- Estructura de coordinación
4.4.2.- Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad CECOES
4.4.2.1. Concepto
4.4.2.2. Funciones
4.4.3.- Centro de Coordinación Operativa Insular CECOPIN
4.4.3.1. Concepto
4.4.3.2. Funciones
4.4.4.- Centro de Coordinación Operativa Municipal CECOPAL
4.4.4.1. Concepto
4.4.4.2. Funciones
4.5.- ÓRGANOS DE INTERVENCIÓN OPERATIVA
4.5.1.- Grupo de Intervención
4.5.1.1. Definición y composición
4.5.1.2. Funciones
4.5.2.- Grupo Sanitario
4.5.2.1. Definición y composición
4.5.2.2. Funciones
4.5.3.- Grupo de Seguridad
4.5.3.1. Definición y composición
4.5.3.2. Funciones
4.5.4.- Grupo de Comunicaciones
4.5.4.1. Definición y composición
4.5.4.2. Funciones
4.5.5.- Grupo Logístico
4.5.5.1. Definición y composición
4.5.5.2. Funciones
4.5.6.- Grupo de Apoyo Técnico y de Rehabilitación de Servicios Esenciales
4.5.6.1. Definición y composición
4.5.6.2. Funciones
4.6.- EL VOLUNTARIADO
4.6.1.- Disposiciones generales
5. OPERATIVIDAD
5.1.- INTRODUCCIÓN
5.2.- FASES Y SITUACIONES
5.3.- NIVELES DE ACTUACIÓN DEL PLATECA
5.3.1.- Nivel Municipal
5.3.2.- Nivel Insular
5.3.3.- Nivel Autonómico
5.3.4.- Nivel Estatal
5.4.- PROCEDIMIENTOS OPERATIVOS. PROTOCOLOS DE ACTUACIÓN
5.4.1.- Notificación de la emergencia
5.4.2.- Activación del PLATECA
5.4.3.- Evolución del siniestro
5.4.4.- Fin de la intervención
5.5.- PARTICULARIDADES EN LA APLICACIÓN DEL PLATECA
5.6.- INTERFASE CON LOS PLANES DE EMERGENCIA DE ÁMBITO INFERIOR
5.6.1.- Interfase del PLATECA con los Planes de Emergencia Municipales
5.6.2.- Interfase del PLATECA con los Planes de Emergencia Insulares
5.7.- MEDIDAS OPERATIVAS DE PROTECCIÓN
5.8.- MEDIDAS DE PROTECCIÓN A LA POBLACIÓN
5.8.1.- Avisos a la población
5.8.2.- Control de accesos
5.8.3.- Movilización de la población
5.8.3.1. Confinamiento
5.8.3.2. Dispersión
5.8.3.3. Evacuación
5.8.3.4. Albergue
5.8.4.- Asistencia sanitaria
5.9.- PROTECCIÓN DE BIENES
5.10.- MEDIDAS DE AUXILIO, INTERVENCIÓN Y REPARADORAS
5.10.1.- Medidas de intervención
5.10.1.1. Valoración de daños y evaluación de riesgos
5.10.1.2. Control y vigilancia
5.10.1.3. Intervención
5.10.2.- Medidas de Auxilio
5.10.2.1. Búsqueda
5.10.2.2. Socorro
5.10.2.3. Rescate y salvamento
5.10.2.4. Primeros auxilios y transporte sanitario
5.10.2.5. Clasificación, control y evacuación con fines de asistencia sanitaria y social
5.10.2.6. Abastecimiento
5.11.- MEDIDAS REPARADORAS
5.11.1.- Reparación de suministros
5.11.1.1. Suministro de energía eléctrica
5.11.1.2. Suministro de combustible
5.11.1.3. Suministro de agua, alimentos y medicamentos
5.11.2.- Medidas reparadoras de servicios básicos
5.11.2.1. Servicios de salvamento
5.11.2.2. Servicio de sanidad e higiene
5.11.2.3. Servicio de asistencia y albergue
5.11.2.4. Servicio de transporte
5.11.2.5. Servicio de comunicaciones e información
5.11.3.- Vuelta a la normalidad
6. METODOLOGÍA DE ELABORACIÓN DEL CATÁLOGO DE MEDIOS Y RECURSOS
6.1.- INTRODUCCIÓN
6.2.- CONTENIDO DEL CATÁLOGO
6.2.1.- Medios
6.2.1.1. Medios disponibles permanentemente
6.2.1.2. Medios que se activan en caso de emergencia
6.2.1.3. Medios movilizables en caso de emergencia
6.2.2.- Recursos
6.2.2.1. Recursos naturales
6.2.2.2. Recursos de infraestructura
6.3.- TAREAS DE CATALOGACIÓN. DIRECTRICES PARA SU ELABORACIÓN
6.3.1.- Nivel Municipal
6.3.2.- Nivel Insular
6.3.3.- Nivel Autonómico
6.3.4.- Normas de elaboración del Catálogo
6.4.- ADMINISTRACIONES QUE DEBEN CATALOGAR SUS RECURSOS
6.5.- CRITERIOS DE MOVILIZACIÓN DE MEDIOS
6.6.- INFORMATIZACIÓN. SOFTWARE ESPECÍFICO
7. IMPLANTACIÓN Y MANTENIMIENTO DEL PLAN TERRITORIAL
7.1.- IMPLANTACIÓN
7.2.- MANTENIMIENTO
7.3.- PROGRAMAS DE INFORMACIÓN Y CAPACITACIÓN (PIC)
7.4.- EJERCICIOS DE ADIESTRAMIENTO
7.5.- EJERCICIOS DE SIMULACIÓN
7.5.1.- Diseño y Normalización de Simulacros
7.5.2.- Periodicidad
7.6.- CAMPAÑAS DE INFORMACIÓN A LA POBLACIÓN
7.6.1.- Información a la población
7.6.2.- Educación y formación
7.7.- COMPROBACIONES PERIÓDICAS
7.8.- ACTUALIZACIÓN DEL PLAN
8. DIRECTRICES PARA LA PLANIFICACIÓN A NIVEL LOCAL
8.1.- INTRODUCCIÓN
8.2.- CONTENIDO DEL PLAN DE EMERGENCIAS
ANEXOS
ANEXO 1 CATÁLOGO DE MEDIOS Y RECURSOS
ANEXO 2 COMUNICADOS Y AVISOS
ANEXO 3 REDES DE COMUNICACIONES
1. DEFINICIÓN. OBJETIVOS Y MARCO LEGAL.
1.1.- INTRODUCCIÓN.
El Gobierno de Canarias, consciente de que la seguridad de las personas es una aspiración indiscutible, se ha dotado de una plataforma estratégica capaz de atender con eficacia las necesidades de los ciudadanos en esta materia, el Plan de Seguridad Canario, ratificado por el pleno del Parlamento de Canarias el 29 de abril de 1998. En su Línea de Actuación número 4 establece la implantación de un dispositivo global de atención de urgencias y emergencias que garantice una respuesta eficaz, coordinada y eficiente tanto a las ordinarias como a las extraordinarias de todo tipo, que se produzcan en el conjunto del archipiélago y que requieran la intervención de los servicios públicos de emergencia y seguridad.
La planificación de emergencias de Protección Civil, trata de establecer el marco organizativo y funcional, y definir los mecanismos que permitan la movilización de recursos humanos y medios materiales para la protección de las personas, los bienes y el medio ambiente en caso de grave riesgo, catástrofe o calamidad pública, así como la coordinación necesaria entre las distintas Administraciones públicas y privadas intervinientes en la emergencia.
La Ley 2/1985, de 21 de enero, sobre Protección Civil, y la Norma Básica de Protección Civil aprobada por el Real Decreto 407/1992, de 24 de abril, constituyen el marco legal que determina el sistema de planificación, preparación y respuesta ante situaciones de riesgo grave colectivo, calamidad pública o catástrofe extraordinaria, en la que la seguridad y la vida de las personas pueden peligrar y sucumbir masivamente. Esta Ley establece las disposiciones cuyo desarrollo normativo permitiría la configuración integral del sistema de protección civil.
El Real Decreto 407/1992, por el que se aprueba la Norma Básica de Protección Civil, contiene las directrices para la elaboración de los Planes Territoriales, e indica los tipos de Planes Especiales, que habrán de elaborarse para hacer frente a los riesgos específicos. Este Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil de la Comunidad Autónoma de Canarias PLATECA ha sido realizado conforme a estas directrices.
En la Comunidad Autónoma de Canarias, la estructura central y periférica fue determinada por el Decreto 123/2003, de 17 de julio, y por el Decreto 40/2004, de 30 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento Orgánico de la Consejería de Presidencia y Justicia, en que se determinan las competencias en materia de protección civil y atención de emergencias.
El Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil de la Comunidad Autónoma de Canarias PLATECA fue aprobado por el Consejo de Gobierno de Canarias el 12 de noviembre de 1997, siendo homologado por la Comisión Nacional de Protección Civil el 19 de diciembre de ese mismo año.
Dados los cambios habidos en materia de emergencias de Protección Civil, se muestra necesaria una actualización del contenido de este Plan Territorial que contemple la nueva estructura orgánica y funcional de la Administración Pública de Canarias y convierta al PLATECA en la herramienta eficaz y eficiente que corresponda con el concepto integral de seguridad pública que demanda una sociedad moderna.
1.2.- DEFINICIÓN Y CARÁCTER DEL PLAN.
El Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil de la Comunidad Autónoma de Canarias PLATECA se define como el mecanismo que determina la estructura jerárquica y funcional de las autoridades y organismos llamados a intervenir, y establece el sistema de coordinación de los recursos y medios, tanto públicos, como privados. Todo ello adecuadamente integrado para la prevención y actuación ante situaciones de grave riesgo, catástrofe o calamidad pública.
Así pues, en el Plan de Emergencia se diferencian:
· La organización jerárquica y funcional en el que quedan incluidas todas las personas que intervienen en caso de una situación catastrófica definiendo sus funciones y responsabilidades.
· Los métodos y procedimientos que permitan a los integrantes de la organización de emergencias llevar a cabo sus funciones, destacando el sistema de comunicaciones como herramienta básica de coordinación.
En virtud del artículo 3.2 del Real Decreto 407/1992, el PLATECA tiene el carácter de Plan Director, estableciendo el marco organizativo general para que puedan integrarse todos aquellos planes territoriales de ámbito inferior al autonómico (insulares y locales) y todos aquellos planes especiales o sectoriales cuyo ámbito sea la Comunidad Autónoma de Canarias.
De acuerdo a este carácter, el PLATECA:
1. Define los elementos esenciales y permanentes a tener en cuenta en todo tipo de planificación, territorial o especial, que se efectúe dentro del ámbito de su competencia.
2. Establece el marco organizativo general, en relación con su correspondiente ámbito territorial, de manera que permite la integración de los Planes Territoriales de ámbito inferior.
3. Establece directrices particulares para la elaboración de los planes especiales de ámbito autonómico previstos en la Norma Básica, en conjunción con las directrices básicas correspondientes aprobadas por el Gobierno del Estado, y de cuantos planes sectoriales o específicos de autoprotección existan dentro del ámbito de la Comunidad Autónoma Canaria en el momento de la publicación del PLATECA.
4. Establece el marco organizativo y funcional para permitir la integración y coordinación de todos los planes de ámbito inferior, así como con los planes de ámbito estatal.
5. Determina su programa de implantación, así como sus estrategias de actualización y perfeccionamiento continuo.
La responsabilidad del desarrollo e implantación del PLATECA recaerá en el órgano del Gobierno Canario que actualmente asume las competencias en materia de Protección Civil, esto es, la Dirección General de Seguridad y Emergencias, adscrita a la Consejería de Presidencia y Justicia, o en su caso, el órgano que en un futuro pueda configurarse a estos efectos.
1.3.- OBJETIVOS.
El PLATECA tiene como objetivos generales: proporcionar un instrumento de actuación planificada y respuesta inmediata ante riesgos susceptibles de generar una situación de emergencia y, por otro, establecer las normas para la elaboración de los planes territoriales de ámbito inferior, estableciendo la interfase y coordinación necesaria entre los distintos planes. Basándose en el principio de solidaridad, fundamental para una acción de conjunto, ya que las consecuencias de una catástrofe o calamidad pública son incumbencia de la totalidad de las Administraciones Públicas.
Además de éstos, se pueden indicar los siguientes objetivos específicos:
· Dimensionar y planificar el dispositivo necesario de intervenciones en cada situación tipificada de emergencia y establecer la adecuada coordinación de todos los servicios públicos y privados llamados a intervenir.
· Establecer el marco en el que deben integrarse todos los planes territoriales, especiales y sectoriales de la Comunidad Autónoma de Canarias.
· Establecer el esquema organizativo y funcional que garantice la coordinación y/o integración de los distintos planes de ámbito inferior, definiendo exhaustivamente los supuestos y modalidades de activación y aplicación del Plan.
· Permitir la integración del PLATECA, en el caso de que se produzca una emergencia de interés nacional, en aquellos otros planes de ámbito superior.
· Establecer directrices para la planificación territorial de ámbito municipal o insular, así como para la elaboración o adaptación de planes especiales y sectoriales cuyo ámbito no supere al de la Comunidad Autónoma.
· Identificar, localizar y tipificar todos los riesgos previsibles en el ámbito de la Comunidad Autónoma de Canarias.
· Identificar, localizar y catalogar todos los medios y recursos disponibles en la Comunidad Autónoma de Canarias dependientes de cualquier Administración Pública o de índole privada.
· Establecer los mecanismos necesarios para la implantación y mantenimiento del Plan.
1.4.- MARCO LEGAL.
El PLATECA ha sido elaborado de acuerdo a la normativa vigente, nacional y autonómica, en materia de Protección Civil y Atención de Emergencias que a continuación se cita. Siendo competente el Gobierno de Canarias para desarrollar y establecer las directrices básicas definidas por la Administración General del Estado en materia de protección civil en la Comunidad Autónoma de Canarias.
· Constitución Española de 1978.
· Ley Orgánica 10/1982, de 10 de agosto, de Estatuto de Autonomía de Canarias.
· Ley Orgánica 11/1982, de 10 de agosto, de transferencias complementarias a Canarias.
· Ley Orgánica 4/1996, 30 de diciembre, reforma del Estatuto de Autonomía de Canarias.
· Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, reguladora de los estados de alarma, excepción y sitio.
· Ley 2/1985, de 21 de enero, sobre Protección Civil.
· Ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las Bases del Régimen Local.
· Real Decreto 1.378/1985, de 1 de agosto, sobre medidas provisionales para la actuación en situaciones de emergencia en los casos de grave riesgo, catástrofe o calamidad pública.
· Real Decreto 888/1986, de 21 de marzo, sobre composición, organización y régimen de funcionamiento de la Comisión Nacional de Protección Civil, modificado por el Real Decreto 573/1997, de 18 de abril.
· Real Decreto 407/1992, de 24 de abril, por el que se aprueba la Norma Básica de Protección Civil.
· Orden de 30 de julio de 1996 por la que se modifica parcialmente la de 18 de marzo de 1993, reguladora del procedimiento para la concesión de ayudas en atención a determinadas necesidades derivadas de situaciones de emergencia, catástrofes y calamidades públicas.
· Decreto 62/1997, de 30 de abril, por el que se regula la implantación del Servicio de Atención de Urgencias y Emergencias a través del Teléfono Único Europeo de Urgencias 112.
· Plan de Seguridad Canario, aprobado por el Gobierno de Canarias en su sesión de 30 de abril de 1997 y ratificado por el Parlamento de Canarias el 29 de abril de 1998.
· Orden de 21 de diciembre de 1999, por la que se determina el marco de funcionamiento del Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (CECOES).
· Real Decreto 1.123/2000, de 16 de junio, por el que se regula la creación e implantación de unidades de apoyo ante desastres.
· Orden de 11 de septiembre de 2000, por la que se determinan los números de Teléfono de Urgencias de Interés general dependientes de las Administraciones Públicas Canarias.
· Decreto 195/2000, de 2 de octubre, por el que se crea y regula el Grupo de Intervención de Emergencias.
· Decreto 178/2003, de 23 de julio, que determina la estructura central y periférica de la Consejería de Presidencia y Justicia.
· Resolución de 1 de febrero de 2001, por la que se establece el procedimiento operativo en la atención de emergencias por fenómenos meteorológicos adversos.
· Orden de 23 de febrero de 2001, por la que se delega en el Director General de Seguridad y Emergencias la competencia para la firma de acuerdos operativos a celebrar con Corporaciones Insulares y Municipales del Archipiélago Canario relativos a asuntos en materia de Protección Civil y Atención de Emergencias.
· Decreto 40/2004, de 30 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento Orgánico de la Consejería de Presidencia y Justicia.
· Resolución de 22 de mayo de 2001, por la que se establece la organización y funciones de las Unidades Terrestre, Marítima y Aérea del Grupo de Intervención de Emergencias (G.I.E.) Dirección General de Seguridad y Emergencias.
1.5.- PLANIFICACIÓN DE EMERGENCIAS DE PROTECCIÓN CIVIL.
En el marco del Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil de la Comunidad Autónoma de Canarias, son Planes de Protección Civil los siguientes:
1. Planes Territoriales.
2. Planes Especiales.
3. Planes de Autoprotección.
1.5.1.- Planes Territoriales.
Los Planes Territoriales se elaboran para hacer frente a las emergencias generales que se puedan presentar en cada ámbito territorial y establecen la organización y recursos necesarios. Según su ámbito geográfico pueden ser:
- Municipales.
- Supramunicipales.
- Insulares.
- Autonómicos.
1. El Gobierno de Canarias es competente para elaborar, aprobar y modificar el Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil de la Comunidad Autónoma, PLATECA.
2. Todas las islas de la Comunidad Autónoma de Canarias deben prestar el servicio de protección civil a través de la aprobación y la efectiva implantación de su respectivo Plan de Emergencia Insular (P.E.I.N.).
3. Los municipios en función de su población, de sus características y de los riesgos por los que estén afectados han de elaborar los Planes de Protección Civil siguientes:
a) Los municipios de población superior a 20.000 habitantes, los que puedan llegar a tener esta población por ser municipios turísticos o los que sean considerados de riesgo especial por su situación geográfica o actividad industrial, según la Comisión Autonómica de Protección Civil y Atención de Emergencias de Canarias, deben prestar el servicio de protección civil a través de la aprobación y la efectiva implantación del respectivo Plan de Emergencia Municipal (PEMU).
Los municipios en cuyo territorio se aplican planes especiales deben incorporar en sus Planes de Actuación Municipal (PAM), las previsiones derivadas del plan especial en aquello que les afecte.
b) Los municipios no incluidos en el punto a) que estén afectados por riesgos concretos diferentes de los riesgos especiales deben realizar planes específicos municipales, que deberán elaborarse y aprobarse por el mismo procedimiento que los PEMU. En el caso de elaborarse posteriormente planes especiales en materias sobre las que existan planes específicos municipales, éstos se integrarán en el correspondiente plan especial y pasarán a convertirse en planes de actuación municipal.
c) El Gobierno de Canarias deberá promover la elaboración de planes en los municipios que, en base a lo anterior, no tienen obligación de realizarlos. La Dirección General de Seguridad y Emergencias en el marco de sus competencias, facilitará asistencia y asesoramiento técnico para la elaboración de estos planes.
1.5.1.1. Contenido mínimo.
El contenido de los Planes de Emergencia Insular y Municipal, se ajustará, como mínimo, a lo establecido en el Capítulo 8 del PLATECA, "Directrices para la Planificación a Nivel Local".
1.5.1.2. Activación.
En el capítulo 5 del PLATECA se establecen las directrices a seguir para la activación de los distintos planes territoriales.
1.5.2.- Planes Especiales y Específicos.
Para hacer frente a los riesgos especiales cuya naturaleza requiere unos métodos técnicos y científicos adecuados para su evaluación y tratamiento, se elaborarán los correspondientes Planes Especiales. Según las características de los riesgos se dividen en:
- Planes Básicos, de competencia exclusivamente estatal y cuya aplicación viene exigida siempre por el interés nacional. Son elaborados para los riesgos derivados de:
· Situaciones bélicas.
· Emergencias nucleares.
- Planes Especiales, para los siguientes riesgos:
· Inundaciones.
· Seísmos.
· Químicos.
· Transporte de Mercancías Peligrosas.
· Incendios forestales.
· Riesgos Volcánicos.
El Gobierno de Canarias elaborará y aprobará Planes Especiales, para hacer frente a los riesgos específicos que se puedan producir en el territorio de la Comunidad Autónoma de Canarias.
1.5.2.1. Contenido mínimo.
Los Planes Especiales de la Comunidad Autónoma de Canarias se rigen por las respectivas Directrices Básicas y las Directrices Complementarias establecidas en la legislación vigente.
Los Planes Específicos, son aquellos de diferentes características no contemplados en la normativa del estado y que no se rigen por Directrices Básicas o complementarias.
1.5.2.2. Activación.
En caso de activación de Planes Especiales o Específicos que se puedan elaborar, se aplicarán los procedimientos específicos definidos en los mismos.
El PLATECA actuará como marco integrador y apoyo complementario de los medios y recursos incluidos en dichos planes cuando éstos se vean desbordados por la gravedad de las consecuencias derivadas del riesgo específico.
Sin perjuicio de actuaciones posteriores, en cualquier caso se remitirá información sobre la situación que ha motivado la activación del correspondiente plan de emergencias y su evolución a la Dirección General de Seguridad y Emergencias a través del CECOES, que realizará labores de seguimiento y evaluación de la situación, garantizando, en su caso, la prestación de apoyo.
1.5.3.- Planes de Autoprotección.
La autoprotección tiene como objetivo primordial el procurar que los ciudadanos estén preparados para alcanzar por sí mismos la protección a la que aspira todo sistema de Protección Civil.
Las actividades, establecimientos o instalaciones que sean generadores o susceptibles de riesgos dispondrán de un sistema de autoprotección, dotado con sus propios recursos, y del correspondiente Plan de Emergencia para acciones de prevención de riesgos, alarma, evacuación y socorro.
Estos Planes de Emergencia formarán parte de los Planes de Autoprotección comprendiendo el conjunto de medidas destinadas a dar una respuesta adecuada a una situación de emergencia.
Los Planes de Autoprotección se integrarán en los planes territoriales del municipio en el que se ubique la actividad, establecimiento o instalación de referencia, y cuando éstos no existan se incluirán en el de ámbito superior.
Deberán contar con Planes de Autoprotección las actividades, establecimientos o instalaciones, ubicados en el territorio de la Comunidad Autónoma de Canarias que se relacionan a continuación, con independencia de que su titularidad sea pública o privada y de acuerdo con los criterios que se establezcan en la normativa vigente.
· Centros docentes.
· Puertos y aeropuertos de titularidad de la Comunidad Autónoma de Canarias.
· Presas y embalses.
· Túneles.
· Centros Hospitalarios.
· Edificios Públicos de titularidad de la Comunidad Autónoma de Canarias.
· Hoteles, Residencias y Centros Geriátricos.
· Instalaciones deportivas.
· Grandes superficies comerciales.
· Actividades que originen gran afluencia de personas y que precisen de una autorización administrativa para su celebración.
Sin perjuicio de lo establecido anteriormente, los Ayuntamientos, Cabildos Insulares o el Gobierno de Canarias, a iniciativa propia o a propuesta de la Comisión Autonómica de Protección Civil y Atención de Emergencias de Canarias, podrán establecer otros tipos de actividades, establecimientos o instalaciones que tendrán la obligación de dotarse de Plan de Autoprotección.
El Gobierno de Canarias a través del Órgano competente en materia de Protección Civil y Atención de Emergencias en el marco de sus competencias, facilitará asistencia y asesoramiento técnico para la elaboración de estos planes.
1.5.3.1. Activación.
Los Planes de Autoprotección, en caso de activación, atenderán a la operatividad y los procedimientos de actuación en ellos definidos, garantizando en todo momento su integración, si fuese necesario, en el Plan Territorial correspondiente.
Los directores de los Planes de Autoprotección deberán comunicar al Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (CECOES) la activación de sus Planes de Emergencia, así como cualquier circunstancia que provoque la materialización de las situaciones de riesgo previstas en los planes de autoprotección.
Los directores de los Planes Especiales y Territoriales podrán declarar, previo requerimiento al director del Plan de Autoprotección, la activación de los planes de emergencia. En este caso, el director del Plan de Autoprotección quedará sujeto a las instrucciones de la autoridad que haya declarado la activación.
1.5.4.- Aprobación, homologación y registro.
1.5.4.1. Comisión de Protección Civil y Atención de Emergencias de Canarias.
La Comisión de Protección Civil y Atención de Emergencias de Canarias constituye el órgano de participación, coordinación e integración en materia de protección civil y atención a las emergencias en el marco de las normas básicas aplicables (artº. 87 del Decreto 40/2004, de 30 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento Orgánico de la Consejería de Presidencia y Justicia).
La Comisión ejercerá, en todo caso, las competencias previstas en el artículo 18.3 de la Ley de Protección Civil.
Entre las funciones que tiene atribuidas se encuentra la homologación de los planes de emergencia que se desarrollen en la Comunidad Autónoma de Canarias.
1.5.4.2. Aprobación y homologación de Planes Territoriales.
Los Planes Municipales se aprobarán por el Ayuntamiento correspondiente y los Planes Insulares por el Cabildo Insular afectado.
Los Planes Territoriales, cualquiera que sea la autoridad a la que corresponda su aprobación, y que afecten al territorio de la Comunidad Autónoma de Canarias, deberán remitirse, después de su aprobación interna, a la Dirección General de Seguridad y Emergencias que emitirá informe vinculante y los remitirá a la Comisión de Protección Civil y Atención de Emergencias de Canarias para su homologación definitiva.
Los acuerdos de la Comisión de Protección Civil y Atención de Emergencias de Canarias, relativos a la homologación de los Planes de Protección Civil y los correspondientes de la Comisión Nacional de Protección Civil que homologan los planes de la Comunidad Autónoma de Canarias, se publicarán en el Boletín Oficial de Canarias como condición para su entrada en vigor. La vigencia de los planes es indefinida, sin perjuicio de posteriores modificaciones.
Las actualizaciones de los planes deben ser notificadas por sus directores a las personas e instituciones públicas y privadas afectadas.
1.5.4.3. Aprobación y homologación de los Planes Especiales.
Los Planes Especiales que se desarrollen en la Comunidad Autónoma de Canarias se aprobarán, previo informe de la Comisión de Protección Civil y Atención de Emergencias de Canarias, por el Consejo de Gobierno y serán homologados por la Comisión Nacional de Protección Civil.
Las actualizaciones de los planes deben ser notificadas por sus directores a las personas e instituciones públicas y privadas afectadas.
1.5.4.4. Aprobación y homologación de los Planes de Autoprotección.
Los titulares de las actividades, establecimientos e instalaciones relacionados en el apartado 1.5.3 de este Plan, deberán elaborar y aprobar sus planes de autoprotección, que enviarán a sus respectivos Ayuntamientos.
Para su homologación definitiva, se remitirán a la Comisión de Protección Civil y Atención de Emergencias de Canarias previo informe de la Dirección General de Seguridad y Emergencias.
Las actualizaciones de los planes deben ser notificadas por sus directores a las personas e instituciones públicas y privadas afectadas.
1.5.4.5. Registro de Planes de Emergencia de la Comunidad Autónoma de Canarias.
Todos los planes de emergencia de la Comunidad Autónoma de Canarias aprobados y homologados por la Comisión Autonómica de Protección Civil y Atención de Emergencias de Canarias estarán recogidos en un registro que tendrá carácter público.
El Órgano competente en materia de Protección Civil y Atención de Emergencias será responsable del mantenimiento y actualización del registro.
2. ÁMBITO GEOGRÁFICO.
2.1.- GEOGRAFÍA FÍSICA.
2.1.1.- Situación.
El Archipiélago Canario está formado por un conjunto de islas de origen volcánico situadas en el sector NE del Atlántico Central, separadas por un estrecho brazo de mar del continente africano. Estas islas forman parte del territorio español desde el siglo XV, estando totalmente integradas en la cultura y economía occidental.
El Archipiélago Canario se sitúa entre las siguientes coordenadas:
Latitud norte 27û 37' 29û 25' Longitud oeste 13û 20' 18û 10'Respecto a la costa peninsular cercana, la distancia más próxima desde Canarias es de 1.000 km. Respecto al continente africano, la distancia menor es de unos 115 km desde las costas de Fuerteventura y la mayor, de unos 500 km desde la isla de El Hierro.
Está compuesto por siete islas mayores, cuatro islotes y seis roques próximos a las islas. Administrativamente, las Islas Canarias se organizan en dos provincias:
· Santa Cruz de Tenerife, formada por las islas de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro.
· Las Palmas, formada por las islas de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura.
En la Tabla 2.1 se presentan las islas que configuran el archipiélago:
<
Ver anexos - Página/s 14981
>
La isla de Tenerife está presidida por el pico del Teide que, con sus 3.717 m, es el más alto del territorio español. El Teide está ubicado en el interior de Las Cañadas una gran caldera volcánica de reciente formación, cerrada en su flanco meridional por una cordillera dorsal. Al norte del Teide, en pronunciada pendiente, se encuentra el Valle de La Orotava. Completan los accidentes montañosos de la isla dos cordilleras: la del Teno, al oeste, y la de Anaga, al norte.
La isla de La Palma ha tenido una actividad volcánica reciente, lo que puede verse en las calderas volcánicas, entre las que destaca la Caldera de Taburiente, cuyas alturas alcanzan los 2.000 m; el pico más elevado de la isla es el Roque de los Muchachos (2.423 m).
La isla de La Gomera es la más montañosa y posee numerosos y abruptos barrancos, entre los que destaca el del Cedro; el pico Garajonay (1.487 m) es la máxima altura insular.
La isla de El Hierro es la menor de las llamadas mayores y la más occidental; está presidida por el pico Malpaso (1.501 m); hacia el norte se sitúa una amplia y fértil llanura litoral que se abre en un golfo conocido como bahía de los Pozos.
La isla de Gran Canaria tiene un perímetro circular y su centro lo forma un macizo montañoso que contiene la principal altura, el pico de las Nieves (1.950 m); las zonas meridional y oriental están constituidas por llanuras litorales que, en la zona de Maspalomas, forman una faja arenosa con sectores de dunas; la zona septentrional es muy escarpada: algunos acantilados, como el de Fanoque o el de Andén Verde, alcanzan los 1.000 m de altura.
Fuerteventura es la isla de formación más antigua; está muy erosionada. Presenta pocos accidentes montañosos y zonas arenosas en sus costas; su extremo sudoeste está formado por la península de Jandía, en la que está la principal altura: el pico de Jandía.
Lanzarote es la isla más oriental del archipiélago; está formada por materiales volcánicos recientes y muy visibles; destaca especialmente el volcán Timanfaya; los materiales volcánicos constituyen el paisaje más común de la isla, cuyas mayores elevaciones no superan los 500 m, tan sólo las peñas del Chache, junto a los riscos de Famara, destacan por sus 670 m de altitud.
2.1.3.- Costas y litoral.
El litoral canario está sujeto a un intenso proceso de erosión, que, en general, se traduce en un lento pero continuado retroceso de la costa, aunque en ocasiones éste haya sido compensado por movimientos de avance, a partir de erupciones volcánicas recientes.
A lo largo de los 1.291 Km de litoral canario, se pueden distinguir tres tipos de formas del relieve costero: grandes acantilados, acantilados de menor envergadura y playas.
Por islas, se observa que en La Palma, El Hierro y La Gomera predominan las costas acantiladas interrumpidas por desembocaduras de barrancos y escasas playas de cantos rodados y arenas volcánicas; Tenerife y Gran Canaria presentan costas acantiladas en la vertiente norte y oeste, mientras que las del sur y este son menos accidentadas, con formación de playas; por último las islas orientales, Fuerteventura y Lanzarote, presentan costas mucho más bajas con formación de extensas playas tanto de cantos rodados y arenas volcánicas como de arenas organógenas.
Los grandes acantilados se caracterizan por tener alturas comprendidas entre 100 y 500 metros de escarpes verticales, desarrollados sobre todo en las formaciones subaéreas más antiguas, algunos de ellos tan espectaculares como los Gigantes en Tenerife o Andén Verde en Gran Canaria. Algunos de estos acantilados han quedado retranqueados por efecto de la socavación de su base que han tallado rasas o plataformas de abrasión, a veces de gran desarrollo areal.
Otras veces, al pie de estos grandes cantiles, se han creado plataformas lávicas como resultado de erupciones recientes, que han ganado tierra al mar, como es el caso de El Golfo en El Hierro o la Isla Baja de Teno, en Tenerife.
Además del efecto del oleaje sobre la costa, alguno de estos acantilados tienen su origen en grandes deslizamientos hacia el mar, favorecidos por líneas de debilidad coincidentes con la inyección de diques y grandes fracturas.
Los acantilados de menor envergadura presentan alturas por debajo de los 100 metros, siendo muy frecuentes los que tienen alturas comprendidas entre 5 y 10 metros. En general, suelen estar desarrollados sobre formaciones volcánicas recientes, que se encuentran en fase de erosión y que producen una línea de costa irregular.
Las playas canarias, que por lo general tienen escaso desarrollo, suelen consistir en franjas dispuestas al pie de los acantilados o desembocadura de los barrancos, aunque también existen largas formaciones arenosas asociadas incluso a dunas, en las costas de sotavento, como es el caso de Corralejo, Vigocho y Jandía en Fuerteventura, la Bahía de Penedo en Lanzarote y el complejo dunar de Maspalomas en Gran Canaria.
En cuanto al régimen mareal, éste responde a un esquema oceánico, con poca amplitud entre pleamar y bajamar (las máximas amplitudes observadas no sobrepasan los 2,7 metros). Esto unido a la marcada inclinación de la reducida plataforma costera, implica que la franja litoral sumergida durante la pleamar sea bastante estrecha, con excepción de puntos concretos como Orzola y Arrecife, en Lanzarote, donde se cubren superficies considerables.
<
Ver anexos - Página/s 14983
>
Debido a la fuerte presión demográfica, las costas canarias sufren una acción antrópica creciente allí donde la morfología litoral lo permite, como es el caso del asentamiento de cultivos, urbanizaciones y puertos. Además, para favorecer la actividad turística, de gran auge en el Archipiélago, se han llevado a cabo la ejecución de playas artificiales y la ampliación de otras naturales aportando arenas de fondos litorales, como en la playa de La Laja en Gran Canaria, e incluso del exterior como es el caso de Las Teresitas en Tenerife.
2.1.4.- Hidrografía.
Los recursos hidrográficos del Archipiélago Canario son escasos, constituyendo un problema tradicional cuyo origen se encuentra en la sequedad general del clima canario. No obstante, el régimen pluviométrico de cada isla varía en función de su altura y de la distancia al continente africano, siendo así las más secas Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro, y las más húmedas, La Palma, La Gomera, y Tenerife.
Esta escasa pluviometría y la gran permeabilidad del sustrato de las islas condicionan la inexistencia de verdaderos ríos, limitándose la red hidrográfica a la existencia de barrancos más o menos profundos que discurren desde las cumbres hasta el mar y que funcionan sólo con ocasión de lluvias torrenciales que periódicamente afectan al Archipiélago. Por otro lado, la elevada evapotranspiración, que supera generalmente el 75%, hace que tanto la escorrentía superficial como la infiltración sean extraordinariamente reducidas y, como consecuencia, los recursos disponibles de agua dulce sean muy limitados.
· Aguas superficiales. Las aguas superficiales, aprovechadas por medio de presas, sólo constituyen una mínima parte (8%) de los recursos hídricos de Canarias. No obstante a pesar de su bajo coste de explotación, este tipo de aprovechamientos hídricos cuenta con una serie de inconvenientes en Canarias, como son la irregularidad de las avenidas, la escorrentía baja, la existencia de cuencas vertientes reducidas, la alta permeabilidad de los suelos y el arrastre de gran cantidad de sedimentos. Las islas con un mayor número de presas son Gran Canaria y La Gomera.
· Aguas subterráneas. Más de un 80% de los recursos hídricos convencionales que se consumen en Canarias provienen del subsuelo, explotados mediante obras de captación tales como galerías, pozos y sondeos o, en menor proporción, proceden de manantiales. Son de bajo rendimiento y, con frecuencia el agua extraída tiene elevados índices de salinidad. Lanzarote depende mayoritariamente de los recursos no convencionales, que representan el 97% del total.
La creciente demanda de agua para abastecer a la agricultura y al turismo, han hecho necesario incrementar en gran medida las extracciones, produciéndose en las zonas altas el agotamiento de estos recursos, con el consiguiente desplazamiento de las captaciones a cotas más bajas. Además, esta permanente situación de escasez de agua, ha hecho preciso acudir a recursos no convencionales de agua como es la desalación de agua marina o salobre lo que ha resuelto en gran medida el abastecimiento a la población, aunque este servicio básico se haya convertido así en extremadamente vulnerable a contingencias de carácter técnico o de otra índole.
2.1.5.- Vegetación.
El principal rasgo que caracteriza a la vegetación de las islas Canarias es su clara diferenciación según los niveles de altitud. Así, se pueden distinguir:
· Vegetación en zonas entre 400 y 800 m: Se nutre de matorral subarbustivo, abierto y no uniforme, debido a desiguales recursos hídricos. En determinadas cotas se desarrolla una especie de bosques de transición, que no presentan una clara continuidad espacial, sino que serían pequeños bosques aislados con predominio de determinadas especies.
· Vegetación en zonas entre 500 y 1.200 m: En las vertientes septentrionales aparece un tipo de bosque pluriespecífico, llegando a distinguir hasta 18 especies distintas en su interior. También aparecen zonas como el monteverde de laurisilva.
· Vegetación en zonas a partir de 1.200 m: En las vertientes de barlovento y de los 400-500 m en las de sotavento, aparece un piso montano seco, en el que destaca el pino canario, siendo la manifestación forestal más extensa.
· Vegetación en zonas a partir de los 2.000 m: El desarrollo de zonas boscosas es desfavorable en estas cotas, por lo que aparecen matorrales de leguminosas, con arbustos abiertos y una gran diversidad florística.
2.1.6.- Espacios Naturales Protegidos.
La Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos se compone de 145 Espacios, que en su conjunto constituyen el 40,4% de la superficie del Archipiélago, englobando una estadística que se diferencia a nivel insular a consecuencia de las particularidades de cada isla. Esta red es un sistema de ámbito regional en el que todas las áreas protegidas se declaran y se gestionan como un conjunto armónico con un propósito común: contribuir al bienestar humano y al mantenimiento de la biosfera mediante la conservación de la naturaleza y la protección de los valores estéticos y culturales presentes en los espacios naturales.
<
Ver anexos - Página/s 14984
>
En función de los valores y bienes naturales que se protegen, los Espacios Naturales Protegidos del Archipiélago se integran en una Red en la que están representados los hábitats naturales más significativos y los principales centros de biodiversidad, en las categorías siguientes:
2.1.6.1. Sitios de Interés Científico.
Son lugares naturales que generalmente se encuentran aislados, suelen presentar una reducida dimensión y contemplan elementos naturales de elevado interés científico, especímenes o poblaciones animales o vegetales amenazadas de extinción o merecedoras de medidas específicas de conservación temporal.
<
Ver anexos - Página/s 14985
>
2.1.6.3. Monumentos Naturales.
Espacios o elementos de la naturaleza de dimensión reducida, constituidos básicamente por formaciones de notoria singularidad, rareza o belleza, que son objeto de protección especial, como formaciones geológicas, yacimientos paleontológicos y demás elementos de la gea que son objeto de un interés especial por la singularidad o importancia de sus valores científicos, culturales o paisajísticos.
<
Ver anexos - Página/s 14986
>
2.1.6.4.2. Reservas Naturales Especiales.
Son espacios, de dimensión moderada, cuyo objeto es la preservación de hábitats singulares, especies concretas, formaciones geológicas o procesos ecológicos naturales de interés especial y en la que no es compatible la ocupación humana ajena a fines científicos, educativos y, excepcionalmente, recreativos, o de carácter tradicional.
<
Ver anexos - Página/s 14987
>
2.2.- CLIMATOLOGÍA.
Tras el estudio de los mapas, de superficie y de altura, del Instituto Nacional de Meteorología, los fenómenos atmosféricos que configuran el clima de las islas se pueden agrupar en seis.
1.- El régimen de los alisios.
El anticiclón de las Azores, ubicado al norte de las islas, emite sobre esta zona vientos de dirección NE, los alisios, que por su propia estructura interna (inversión térmica y gran estabilidad) no dan lugar a precipitaciones.
El factor orográfico desempeña, en este caso, un importante papel sobre este flujo, al provocar el ascenso del aire de la capa inferior, fresca y húmeda, hasta que se ve frenada por la capa superior, cálida y seca, y que da lugar a la aparición de un "mar de nubes", cuyo límite está determinado por el nivel de inversión de los alisios (entre 950 y 1.500 m por término medio).
Tras rebasar la barrera montañosa, el viento desciende por la vertiente de sotavento como un aire seco, experimentando un calentamiento adiabático que acentuará su sequedad.
El influjo de este régimen de vientos provoca un tiempo estable, con cielos cubiertos por masas nubosas en las áreas de medianías y costas septentrionales de las islas, y despejados en las vertientes meridionales.
De este modo, aquellas islas que están afectadas por los alisios poseen unas condiciones de humedad más o menos constantes. En cambio, las vertientes meridionales que se encuentran a sotavento de los vientos húmedos, y las islas de Fuerteventura y Lanzarote, que por su altitud no alcanzan la capa nubosa, presentan una mayor aridez.
Los vientos alisios producen en el mar, sobre todo en verano que son más intensos y constantes, un afloramiento de aguas que proceden de hasta 250 metros de profundidad, de bajas temperaturas, conocidos como "corriente de Canarias" y cuyo efecto más directo es la acentuación de la estabilidad de los alisios, además de atemperar el régimen térmico de las islas.
2.- Las invasiones de aire sahariano.
La situación próxima al continente africano introduce otro de los rasgos característicos del clima de Canarias, que se traduce en la frecuencia que adquiere el denominado "tiempo sur".
Bajo este tiempo, el archipiélago se ve afectado por una elevación de las temperaturas, un descenso acusado de la humedad atmosférica y una pérdida de visibilidad en relación con la existencia de polvo en suspensión, transportado por las masas de aire procedentes del Sahara.
Estas invasiones se producen en cualquier época del año, si bien adquieren una mayor intensidad durante el verano y el otoño.
3.- Las perturbaciones oceánicas.
En invierno y principios de la primavera, el archipiélago Canario se ve afectado por la llegada de borrascas atlánticas, de dirección NO-SE, que ocasionan abundantes precipitaciones de gran intensidad, descensos bruscos de la temperatura y un aumento de la humedad atmosférica.
Son producidas a consecuencias de depresiones que llegan del flanco meridional del frente polar, que alcanza la latitud de las islas, por lo que la presencia de este aire frío y húmedo provoca la desaparición momentánea de la capa superior del alisio, la inversión térmica no existe y nada se opone al desarrollo de los movimientos de convección.
4.- Las invasiones de aire polar.
Si las depresiones frías toman dirección NE favorecen las irrupciones de aire polar continental sobre las islas. Se trata de irrupciones de escasa humedad, por su largo recorrido sobre el occidente del continente europeo, pero provocan bruscos descensos de temperatura, pudiendo llegar a producirse precipitaciones en forma de nieve en las cumbres, durante los meses de diciembre a marzo.
5.- Las borrascas del Suroeste.
Son perturbaciones formadas en el sector meridional, de las latitudes medias, muy potentes, que descienden hacia el SO, cargándose de humedad y aumentando su temperatura.
Al descender penetran en las islas por su cuadrante SE y aportan las precipitaciones más importantes y de mayor intensidad, provocando verdaderos destrozos en la agricultura y vientos muy fuertes en las cumbres. Las temperaturas en los bajos niveles apenas cambian, pero en altura desaparece la capa cálida y seca, así como la inversión térmica.
Son frecuentes durante todo el invierno, desde finales de noviembre hasta mediados de abril. Poseen una duración de pocos días y se alejan rápidamente hacia el NE.
6.- Las depresiones frías o "gota fría".
Si se embolsa aire frío en las latitudes cálidas, forman ondulaciones, que permiten que se produzca un amplio transporte de masas de aire polar y tropical en el sentido de los meridianos.
Como resultado de ello, el aire polar llega a latitudes bajas y el aire tropical cálido se remonta a zonas polares. Tras esto, ambas masas, colocadas anómalamente, no pueden volver a sus respectivas zonas formándose "gotas frías" en las zonas subtropicales y "gotas cálidas" en las regiones polares.
Las "gotas frías" son llamadas así por su semejanza con una gota cuando se desprende, y pueden o no ser portadoras de precipitaciones sobre las Islas Canarias, pero originan, en cualquier caso, una gran inestabilidad en todo el área.
2.2.1.- Régimen térmico.
Desde un punto de vista térmico, el clima de Canarias se define por la suavidad y moderación de las temperaturas, aunque existen algunos matices introducidos por el factor orográfico, la exposición y la mayor o menor proximidad al mar.
Van a ser los sectores costeros de las islas los que registren las temperaturas medias más cálidas (entre 19ûC y 22ûC). En las áreas de medianía de barlovento, bajo la influencia más o menos constante del "mar de nubes" que desempeña un papel de filtro de la radiación solar, las temperaturas son moderadas y poco contrastadas (entre 17ûC y 19ûC).
No obstante, lo benigno de las temperaturas del Archipiélago Canario, durante la estación estival, en ocasiones se pueden alcanzar temperaturas extremas que superan el umbral de los 40ûC. Umbral que ha sido superado y registrado en más de cincuenta ocasiones, en los últimos tiempos, alcanzándose en la estación termopluviométrica del Valle de San Lorenzo, municipio de Arona, el día 17 de agosto de 1988 los 44ûC.
Por último, los sectores de cumbres, inmersos en la capa cálida y seca del alisio, están sometidos a una fuerte insolación. A la par, la sequedad del aire ocasiona que existan grandes pérdidas de calor por radiación hacia la atmósfera. De estos hechos, se derivan unas temperaturas medias más bajas y contrastadas (entre 9û y 11û).
El mes más cálido es agosto y el más frío enero, a excepción de los sectores costeros que sufren otro mínimo en febrero, relacionado con el enfriamiento de las aguas oceánicas.
2.2.2.- Régimen pluviométrico.
El relieve y la exposición a los vientos húmedos, son los factores que regulan la distribución espacial de las precipitaciones y justifican las grandes disimetrías que se originan en el interior de cada isla.
En los sectores costeros, la combinación de una débil pluviometría anual, unos 200 mm por término medio, y elevadas temperaturas, otorga un marcado carácter de aridez al conjunto.
Las medianías de barlovento, abiertas a la llegada de los vientos húmedos, son las que reciben el mayor volumen de precipitación anual (600 mm). En las cumbres los totales pluviométricos vuelven a descender (400 mm), en relación con el nivel de inversión del alisio.
En ocasiones, estas precipitaciones en forma de intensos chubascos de carácter intermitente pueden alcanzar gran intensidad, recogiéndose en 24 horas totales superiores a las medias anuales, tal es el caso de estaciones como San Andrés en la isla de El Hierro, que el 24 de febrero de 1988 contabilizó 590 mm, o Los Sauces en la isla de La Palma, que en el Espigón del Atravesado, recogió 450 mm. Asimismo el 17 de diciembre de 1991, en Tigalate (Mazo, La Palma), se midieron en menos de 24 h, 350 mm.
Las precipitaciones más recientes, en marzo de 2002, han tenido lugar en Santa Cruz de Tenerife, donde se registraron unos 220 litros en menos de dos horas. Además hay que reseñar las fuertes precipitaciones que afectaron a la isla de La Palma y el sur de Gran Canaria el 20 de noviembre de 2001.
Las precipitaciones en forma de nieve sólo afectan a las cumbres de las islas más altas (Tenerife, La Palma y Gran Canaria) y están en relación con las irrupciones de aire polar marítimo, de temperaturas muy bajas, que se suelen producir en los meses de diciembre a marzo.
En general, nieva por encima de los 1.800 m de altitud y generalmente durante los meses de diciembre a marzo.
2.2.3.- Insolación y nubosidad.
Dada la latitud subtropical en la que se encuentran las Islas, están expuestas a una fuerte radicación solar, sólo limitada por la nubosidad o los relieves significativos.
Los meses con mayor número de horas de sol son los de mayo a agosto, recibiendo más horas de luz las cumbres, que las zonas con influencia de la capa nubosa (372,3 horas, durante el mes de junio, en las cumbres de Izaña, Tenerife y 206 horas, en mayo, en Las Palmas de Gran Canaria, que viene a ser la máxima más baja).
La nubosidad se reparte de forma muy desigual en cada isla. Aquéllas, en que por su altitud se estanca el mar de nubes, presentan, en sus vertientes Norte, un elevado número de días cubiertos al año (255 días al año, de media, en Las Palmas de Gran Canaria).
Por el contrario, en las vertientes orientadas al Sur y en las islas más llanas, oscilan entre los 50 días del Acantilado de Los Gigantes, en Tenerife, y los 97 días de Maspalomas, en Gran Canaria.
Todos estos fenómenos se combinan en el espacio y en el tiempo, ocasionando la gran diversidad de ambientes climáticos que existe en Canarias, tanto más llamativa si se tiene en cuenta el reducido espacio sobre el que se desarrolla.
2.3.- GENERALIDADES SOBRE LA ESTRUCTURA ECONÓMICA CANARIA.
El Archipiélago canario se halla situado a más de 1.000 km del continente europeo y a un centenar de km de las costas africanas. Esta lejanía del resto del Estado y de los demás países de la Unión Europea ha llevado a encuadrar a Canarias en el grupo de las regiones denominadas "ultraperiféricas", con un amplio reconocimiento jurídico en el marco normativo de la Unión Europea.
Las desventajas que la insularidad provoca en la economía de las Islas Canarias se acentúan por la fragmentación del Archipiélago en siete islas distantes entre sí, un relieve generalmente escabroso y un clima dominado por el problema de la sequedad y escasez de agua.
La pequeña extensión territorial de las islas, a menudo con alta densidad demográfica, hace que la presión sobre los recursos naturales existentes, en concreto el suelo y el agua, sea elevada, al igual que sobre los ecosistemas naturales.
Durante la última década Canarias ha experimentado un proceso de crecimiento económico sin precedentes, que le ha llevado a mejorar su producción por habitante de forma notoria, a la par que incrementaba la propia población.
La estructura productiva de las diversas islas está lejos de mantener un perfil homogéneo. Según la distribución del Valor Añadido Bruto (VAB) por sectores productivos, el Archipiélago se podría dividir en tres grupos: el de las islas capitalinas o centrales, el de las islas orientales y el de las islas occidentales.
Las islas de Lanzarote y Fuerteventura se caracterizan por tener la participación más alta del sector servicios en sus economías. El subsector de la construcción ocupa en ellas el segundo lugar en importancia, representando para las dos islas el 11,4% de su VAB, mientras que su sector primario tiene una escasa significación.
En las dos islas capitalinas, Gran Canaria y Tenerife, los servicios tienen una función dominante. Se trata, sin embargo, de un complejo de actividades donde el turismo se halla acompañado de una gama de servicios más amplias entre los que resalta el peso de las Administraciones Públicas, finanzas y servicios a las empresas.
Además, en ellas la industria ocupa el segundo lugar en importancia (representa el 10,3% del VAB de Gran Canaria y el 10,4% del de Tenerife). La economía de estas dos islas, más diversificada, dispone de importantes recursos potenciales, tanto en el campo del turismo como en el resto de los servicios e incluso en la agricultura.
En las islas occidentales La Gomera, La Palma y El Hierro, la industria tiene un escaso papel, pero la agricultura cobra sin embargo una fuerte importancia, que llega a representar, en el caso de La Palma, el 11% del VAB. Estas islas comienzan a consolidar una oferta turística muy singularizada que genera oportunidades alternativas a sus actividades agrarias, vinculadas con el sostenimiento de las políticas agrarias comunitarias.
2.3.1.- Sector Primario.
El sector primario ocupa un papel modesto en la estructura productiva de Canarias con tendencia a la baja (-2.5% crecimiento 1999-2000). Estratégicamente presenta gran relevancia en algunas islas por su importancia local, su contribución a evitar el abandono del medio rural y a preservar el medio ambiente, su participación en las exportaciones del Archipiélago, su influencia en las actividades portuarias y el amplio colectivo humano al que de una u otra manera afecta. Al mismo tiempo, juega un papel muy importante como elemento conformador del paisaje, un activo fundamental para la actividad turística.
2.3.1.1. Agricultura.
El sector agrario, que agrupa al 7% de las empresas canarias, sigue mostrando su tradicional estructura dual: una agricultura dirigida al mercado interior, dominante en las zonas de medianía, y otra de exportación, muy especializada, ubicada en las plataformas costeras.
El sector agrícola canario está condicionado por sus peculiaridades orográficas y climáticas. La topografía accidentada y la elevada pendiente media de las Islas han influido en el reducido tamaño de las explotaciones y dificulta el acceso a las mismas y su mecanización. El clima, determina la implantación de los cultivos en las distintas zonas.
2.3.1.2. Ganadería.
La ganadería tiene un escaso peso en el sector agrario canario, muy por debajo del que alcanza en el resto de España y en la Unión Europea. Actualmente, las producciones animales representan un 25% de la producción final agraria y están integradas por la producción cárnica propiamente dicha en un 40% y la correspondiente a los productos animales en un 60%.
2.3.1.3. Pesca.
La actividad pesquera se encuentra formada básicamente por cuatro tipos de pesquerías: litoral, artesanal, industrial y cerquera. Cada una de ellas dispone de embarcaciones, caladeros, puertos, personal, productos y problemática diferentes, pero todas tienen en común el estar atravesando una etapa regresiva.
2.3.2.- Industria.
El subsector industrial (sin incluir la construcción) se viene caracterizando por su escaso dinamismo y por su pérdida de peso relativo dentro de la estructura productiva de la región, próximo al 11%. Estas pautas adquieren mayor significación si se tiene en cuenta que casi la mitad del VAB industrial es imputable en exclusiva a la actividad energética. El reducido peso del subsector contrasta con el papel de la actividad industrial en el conjunto español y europeo, que en 1995 se situaba en el 25,6% y 25,9% respectivamente, mostrando claramente la baja especialización de la región en este campo.
La industria canaria está integrada básicamente por un reducido número de empresas que cubren la demanda regional de energía y por un conjunto de industrias manufactureras destinadas a la provisión de bienes intermedios para el consumo regional (vidrio, envases, muebles, edición y artes gráficas, etc.) y a la transformación de productos agrarios, donde comienzan a aparecer con fuerte empuje un buen número de empresas productoras de vino, queso y aguas minerales, bienes que en la mayor parte de los casos atienden a nuevos segmentos del mercado regional.
2.3.3.- Construcción.
En la década de los años noventa se produjo una reactivación de la actividad constructora.
La mencionada reactivación encuentra su origen tanto en el impulso de las inversiones en infraestructuras como en el dinamismo de la construcción turística y residencial, con un fuerte crecimiento en las islas orientales.
2.3.4.- Sector Servicios.
El alto grado de participación del sector servicios en el conjunto de la economía canaria, cifrado en un 76,7% según datos disponibles referidos a 1996, y su comparación con su equivalente en el ámbito nacional, situado 13 puntos por debajo, pone de manifiesto la importante terciarización de la economía canaria. La aportación del VAB de los servicios canarios en el conjunto nacional, situada en torno al 5%, por encima de la aportación correspondiente al conjunto de su economía, refuerza la evidencia de la mencionada terciarización.
En 1997 este sector reunía el 87% de las empresas canarias y se caracterizaba, a grandes rasgos, por el predominio de la empresa pequeña, con frecuencia unipersonal.
Por tipos de actividad destaca el predominio de las empresas de servicios pertenecientes al subsector comercial (el 40,2%, del total del sector), así como a las ramas de hostelería (el 16,1%) y transporte (11,9%). Finalmente, un amplio número de empresas (el 31,8% del total) desempeña actividades terciarias de muy diversa naturaleza.
2.3.4.1. Turismo.
La actividad turística -que se extiende por numerosos campos, desde las empresas estrictamente hoteleras, de restauración y ocio, hasta otras más genéricamente vinculadas con la misma, como pueden ser las de catering- representa aproximadamente un 80% del VAB del sector servicios y se ha visto sujeto durante los últimos años a una considerable expansión, gracias al aumento constante de la afluencia de visitantes y al incremento del gasto turístico en Canarias.
Demanda.
La demanda turística, compuesta mayoritariamente por extranjeros, ha experimentado en los últimos años un crecimiento sustancial. Esta mejora se basa, sobre todo, en el aumento de los visitantes extranjeros que, en el período 1993-1997, fue del 28,8%. Los principales mercados emisores son Alemania (28,6%), seguida muy de cerca por el Reino Unido (26,3%) y, ya a más distancia, los países nórdicos (8,1%), Holanda y Francia. La demanda española, por otro lado, representa, aproximadamente, el 18,5% del turismo receptivo en las islas.
Oferta.
La oferta alojativa en Canarias, integrada por plazas hoteleras (34,6%) y extrahoteleras (65,4%), ascendió en 1997 a 397.137 unidades, distribuidas fundamentalmente en las islas de Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura. La actual oferta extrahotelera, orientada a un turista de tour operador, se concentra en las categorías de calidad intermedias.
La capacidad hotelera ha ido aumentando con el paso de los años, creándose apartamentos, residencias y hoteles a lo largo de las zonas costeras. Las zonas de mayor concentración turística son en la isla de Gran Canaria: Las Palmas de Gran Canaria y San Bartolomé de Tirajana (San Agustín-Maspalomas); en la isla de Tenerife: Adeje (Las Américas, Torviscas, Fañabé y La Caleta), Arona (Los Cristianos) y Puerto de La Cruz; en la isla de Lanzarote: Teguise (Costa Teguise), Tías, Yaiza y en la isla de Fuerteventura: La Oliva, (Corralejo, El Cotillo) y Pájara (Jandía).
2.4.- TRANSPORTES.
La infraestructura de transportes tiene un papel estratégico en la economía y en la vida de las islas, debido fundamentalmente a la insularidad, el dinamismo de la actividad turística, la progresiva integración del conjunto de la actividad económica canaria en Europa y la creciente movilidad interinsular de la propia población canaria. El abastecimiento, la movilidad y el acceso de bienes y personas dependen por entero de los elementos que forman ese sistema, los cuales, a medida que la región progresa, van requiriendo notables cambios en capacidad y tecnologías de gestión.
Canarias basa su sistema de transporte en una red de aeropuertos de diversa dimensión, un conjunto de puertos de muy diversos niveles y una red de carreteras que crece lentamente. La región carece de otros medios de desplazamiento tales como el ferrocarril.
El accidentado relieve requiere que las vías terrestres deban superar en cortas distancias elevados desniveles, obliga a que la mayor parte de la red sea de un trazado muy sinuoso, con las consiguientes bajas velocidades comerciales, o deba recurrir a soluciones constructivas donde las numerosas obras de fábrica elevan notablemente los costes. Por otra parte, la escasez de suelo propia de un medio insular densamente poblado, es un factor que encarece notablemente y a veces impide el desarrollo de las infraestructuras terrestres, tanto las viarias como las aeroportuarias o marítimas.
El carácter de sus costas, formadas a menudo por acantilados de difícil acceso, con grandes profundidades a escasa distancia de la franja terrestre y expuestas a una gran afección por la fuerza del mar, exige que las obras portuarias tengan por lo general una gran envergadura y una limitada capacidad de expansión terrestre.
Todas estas dificultades se ven incrementadas por la circunstancia del alto valor ambiental y paisajístico de la mayor parte del espacio regional, que hace aún más compleja cualquier operación, obligada a extremar su armonía con tales valores.
Tal situación ha conducido a la región a fomentar una serie de elementos de infraestructuras que permitan articular unos corredores o ejes capaces de satisfacer las actuales y previsibles demandas mayoritarias de movilidad, lo que se ha convenido en llamar Eje Transinsular de Transporte, parte del cual forma parte de las redes transeuropeas de transporte. Este Eje está formado por los principales puertos y aeropuertos, las vías terrestres que los conectan entre sí y con las aglomeraciones urbanas más destacadas, y los elementos de interconexión, los intercambiadores. Además de estos componentes de infraestructuras, el Eje contiene también los servicios necesarios para su buen funcionamiento y las tecnologías de gestión que los hagan operativos y competitivos.
Consolidar cuantos elementos forman este Eje, que permite la fluida comunicación entre todas las islas y de éstas con el exterior, constituye un objetivo fundamental del Gobierno canario en esta materia.
<
Ver anexos - Página/s 14993
>
2.4.1.- Carreteras.
La carretera constituye en el entorno insular un elemento articulador del territorio, así como un verdadero sistema arterial que posibilita la movilidad y la accesibilidad, el flujo económico interno, la productividad, la calidad de vida y demás factores inherentes al equilibrio y al desarrollo.
La fragmentación geográfica de las islas, la cual impide compartir la mayor parte de sus infraestructuras viarias básicas, su peculiar topografía, su reducido tamaño, la escasez y carestía de suelo útil, sus recursos naturales, etc. no cabe duda que son rasgos que dificultan su desarrollo viario. Todos esos condicionantes configuran un contexto que supone un constante reto para el adecuado desarrollo de las infraestructuras viarias necesarias.
A todo esto, se debe añadir la consolidación, en la mayor parte de las islas, de nuevas y extensas áreas residenciales, lo cual ha dado lugar a fuertes demandas de infraestructuras viarias de todo orden. Asimismo, la importancia adquirida por la actividad turística y la correlativa pérdida de relevancia del sector primario ha dado lugar a cambios en los asentamientos poblacionales de las islas redundando, todo ello, en cambios en los requerimientos tanto de infraestructuras como de servicios.
La inexistencia de transporte ferroviario hace, además, que el autobús sea el único modo de transporte colectivo de viajeros y que la flota destinada al transporte de mercancías sea notablemente superior a la media peninsular, diferencia que se traduce en un incremento del tráfico lento y en un mayor deterioro de la red viaria existente.
En las islas, la necesidad de accesibilidad y comunicación ha configurado dos tipologías básicas en el desarrollo de las redes de carreteras. Una, basada en los anillos de circunvalación, a los que confluyen los sistemas radiales de articulación con los distintos núcleos (lo que sucede en Tenerife, Gran Canaria, La Palma y La Gomera); otra, basada en ejes longitudinales, a los que se unen los accesos a los distintos núcleos (lo que sucede en Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro).
2.4.2.- Puertos.
Los puertos canarios han sido, hasta hace unas décadas, las únicas vías de comunicación con el exterior y en torno a ellos se fue concentrando la población y la actividad económica. Hoy, cuando los aeropuertos contribuyen también a esta función, los puertos siguen teniendo una destacada función económica, prestan un relevante soporte a la demanda de movilidad de personas y bienes, apoyan al fluido funcionamiento de la actividad turística y vertebran a su alrededor gran parte de la actividad económica que tiene lugar en cada isla y, en especial, los espacios especializados en actividades productivas.
La situación periférica de Canarias respecto a la península, las grandes concentraciones industriales centroeuropeas y su situación estratégica como punto de abastecimiento en las líneas marítimas internacionales han condicionado el tamaño y funcionalidad de los puertos, sus dimensiones y volumen de tráfico.
Esto ha dado lugar a un sistema portuario con dos grandes puertos comerciales en las islas centrales, otros de cierta importancia en las islas no capitalinas y un buen número de puertos pequeños y dispersos de actividad básicamente deportiva y pesquera. Esta variedad de situaciones diversifica las problemáticas, necesidades, y posibles demandas y criterios de actuación.
La red portuaria de Canarias descansa principalmente sobre dos sistemas, con funciones que se solapan cada vez con más frecuencia: la red de puertos del Estado, formada por los que hasta ahora eran las principales puertas de acceso a cada isla, y la red gestionada por la Comunidad Autónoma de Canarias, más heterogénea y que está conociendo un rápido desarrollo de sus actividades. A estas redes deben sumársele algunos otros puertos, gestionados por municipios y Cabildos.
La significación de los puertos del Estado en Canarias queda de relieve cuando se constata la posición que éstos mantienen dentro del conjunto de puertos de Interés General del Estado de España, tanto en tráfico de mercancías como de pasajeros.
Sobre los puertos que gestiona la Comunidad Autónoma de Canarias destacan por sus tráficos los de Playa Blanca, en Lanzarote, Corralejo y Morro Jable en Fuerteventura, y Agaete en Gran Canaria.
2.4.3.- Aeropuertos.
Las infraestructuras aeroportuarias son vitales en el Archipiélago Canario, tanto para asegurar la movilidad de los ciudadanos, como por la circunstancia de que, al estar la economía fundada en el turismo, estas instalaciones constituyen la puerta de acceso del visitante, y determinan la capacidad de acogida de cada isla.
Todas las islas cuentan actualmente con uno o más aeropuertos.
Los aeropuertos canarios, con un movimiento de aeronaves, en el año 2000, superior a las 269.000 y más de 29 millones de pasajeros, han sido declarados de interés general y forman parte de las Redes Transeuropeas. El aumento en el tráfico de pasajeros y de mercancías muestra la actividad creciente de los aeropuertos canarios.
Los aeropuertos de las islas de Gran Canaria, Tenerife, Fuerteventura y Lanzarote disponen de una infraestructura capaz de recibir a un elevado número de visitantes y de mercancías. Los de La Palma, La Gomera y El Hierro, de otra dimensión, constituyen, sin embargo, una importante infraestructura para la inserción regional y la actividad económica de estas islas.
2.5.- POBLACIÓN.
La organización económica y social ha condicionado, a lo largo de la historia, el asentamiento y desarrollo de la población. Las vertientes de barlovento de casi todas las islas, al tener los suelos mejores y más húmedos, presentan mayor densidad de población.
El origen de los pueblos y ciudades está ligado a diversas causas, como la riqueza agrícola, la posición estratégica o la existencia de puertos marítimos. Por el cambio económico de las últimas décadas, la población ha ido concentrándose en zonas urbanas y en grandes núcleos rurales, extendiéndose hacia la costa por la expansión turística.
A pesar de que el crecimiento demográfico en Canarias ha sido muy elevado, continuo y superior al del resto del país, dentro de las propias islas el reparto de la población es desigual, dado que en Gran Canaria y Tenerife este crecimiento ha sido más acentuado que en el resto de las islas.
Debido a la escasez de recursos naturales, su posición geográfica y su estructura económica y social ha favorecido la existencia de una fuerte tradición migratoria. El principal destino de estas corriente migratorias ha sido América y, recientemente, una pequeña parte de la población se ha dirigido hacia países de la Unión Europea.
La inmigración hacia las islas se ha acentuado durante las últimas décadas. Por una parte, han llegado habitantes desde la península y a través del movimiento interno entre islas, debido al crecimiento del mercado de trabajo, de los servicios y de la Administración pública. Por otra parte, también han llegado ciudadanos de otros países de la Unión Europea, que han establecido su residencia habitual, en Canarias y por último un fenómeno de especial preocupación lo constituye la inmigración ilegal que esta afectando principalmente a las islas de Lanzarote y Fuerteventura, por su cercanía con el continente africano.
La juventud demográfica es una característica destacada, así como el mayor número de mujeres que de hombres, quizá por el hecho de que la migración ha afectado más a éstos que a aquéllas.
En los últimos años la tendencia al crecimiento de la natalidad se ha ido reduciendo y va aumentando el envejecimiento de la población.
La población ha ido sufriendo un cambio en cuanto a su orientación económica y ha pasado, de concentrarse la población activa en la agricultura, a hacerlo en el sector servicios y en la construcción, sobre todo en las islas afectadas por el desarrollo turístico. Sin embargo, en las islas pequeñas, la población activa sigue siendo mayoritariamente agrícola.
A continuación se expone el último censo de habitantes de los municipios del Archipiélago Canario 2003.
<
Ver anexos - Página/s 14995-14997
>
3. EVALUACIÓN DE RIESGOS.
3.1.- INTRODUCCIÓN.
La identificación de los riesgos en Canarias, debido a la peculiar situación y geografía de las islas, supone un trabajo continuado, que conlleva una participación activa de todas las Administraciones públicas y entidades privadas localizadas en nuestro territorio.
Los recientes acontecimientos han puesto de manifiesto la importancia que para nuestra Comunidad Autónoma tiene el estudio de determinados riesgos como inundaciones o incendios forestales, dos de los riesgos que con más frecuencia azotan nuestras islas.
Las características del tejido industrial canario limitan el riesgo específico químico a determinadas empresas y zonas industriales que están incluidas en planes especiales. Asimismo, deben considerarse los riesgos derivados del transporte de mercancías peligrosas existentes en todas nuestras islas, que en la mayoría de los casos afectan a núcleos densamente poblados.
No cabe duda de la importancia de los estudios de riesgos que se realicen tanto en los planes municipales como en los insulares, cuya integración en el PLATECA conformarán un único instrumento de prevención y actuación ante situaciones de grave riesgo, catástrofe o calamidad pública.
3.2.- CLASIFICACIÓN DE RIESGOS.
3.2.1.- Tipos genéricos de riesgos.
La sociedad actual se ve sometida a una multitud de riesgos, cuya identificación y valoración se hace absolutamente necesaria, no solamente desde un punto de vista individualizado, sino contemplando las distintas interacciones entre ellos, que pueden ser, a su vez, origen de nuevos riesgos.
Se puede afirmar que el riesgo más peligroso es aquél que existe pero no está identificado y por tanto, se desconoce.
Los distintos riesgos se pueden clasificar siguiendo multitud de variables: causa que lo origina, ámbito geográfico, etc. En este documento se han estructurado en tres tipos:
· Naturales.
Son los riesgos que tienen su origen en fenómenos naturales. Dado su origen, la presencia de esta clase de riesgos está condicionada por las características geográficas y particulares de la región.
· Antrópicos.
Son aquellos riesgos producto de las acciones o actividades humanas.
· Tecnológicos.
Son los riesgos antrópicos que están derivados por el desarrollo tecnológico y la aplicación y uso significativo de las tecnologías.
3.2.2.- Clasificación.
Basándonos en lo expuesto anteriormente, a continuación, se presenta una relación de los riesgos que potencialmente pueden producir situaciones de emergencia en el Archipiélago Canario.
<
Ver anexos - Página/s 14998-14999
>
3.2.3.- Interconexión de riesgos.
Desafortunadamente, la evolución de un siniestro conlleva, en múltiples ocasiones, la aparición de otros riesgos. Esto supone la dificultad de planificar actuaciones en la lucha contra siniestros tipo, ante la posibilidad de que el hecho real sea la conjunción de varios tipos de desastre.
Una catástrofe de origen natural, al propagarse, puede ser el detonante para que se desarrolle otro riesgo, y así llegar a provocar una catástrofe aún mayor, alterando por completo los medios y recursos necesarios para combatir la emergencia inicial.
Para poder estudiar, de forma más efectiva y en la medida de lo posible, la interconexión de riesgos, es más fácil hacerlo desde los ámbitos territoriales más pequeños, es decir, empezando por el nivel Municipal, de forma que sea más rápido determinar y afrontar los posibles riesgos adicionales que se puedan añadir.
Para ello habría que:
a) Definir cuales son los principales puntos de concentración de personas.
b) Definir los puntos que pueden verse afectados por el incidente, ya sea de origen natural o tecnológico.
c) Definir cuales son los puntos que necesitan una planificación a un nivel distinto del nivel local.
3.3.- IDENTIFICACIÓN Y EVALUACIÓN DE RIESGOS.
Para la identificación de riesgos en nuestro ámbito territorial es preciso recopilar toda la información disponible ya sean datos históricos, información de instalaciones meteorológicas, instrumentos de medición u otros informes que nos faciliten la elaboración de un estudio exhaustivo de riesgos.
La evaluación de riesgos es el proceso dirigido a estimar la magnitud de aquellos riesgos que no puedan evitarse, obteniendo la información necesaria para que se adopten las decisiones apropiadas sobre la necesidad de aplicar medidas preventivas y, en tal caso, sobre el tipo de medidas que deben adoptarse.
En los planes de emergencia, territoriales, especiales, específicos o de autoprotección, se realizará la identificación y evaluación de riesgos en el ámbito territorial y competencial de su responsabilidad. Para cada tipo de riesgo se evaluarán las posibles consecuencias que pueden derivarse del mismo, con especial atención a bienes y personas afectadas. En consecuencia, esta evaluación deberá profundizar en los puestos o zonas permanentes y ocasionales de concentración de personas (zonas de acampada, fiestas locales, etc.) que puedan ser afectadas por una situación originada por riesgo natural y otros riesgos tecnológicos, para posteriormente definir puntos negros en consideración con la interconexión de riesgos. Además se deberá elaborar un catálogo descriptivo y cuantitativo de bienes, posiblemente afectados, haciendo especial mención a: viviendas, centros educativos, centros sociales, centros sanitarios, servicios públicos, industrias, patrimonio material, vías de comunicación, suministros de agua, suministros de energía y otros.
A la hora de evaluar los riesgos existentes en una zona, se deben considerar dos parámetros básicos:
· Severidad, o posible intensidad de las consecuencias del acaecimiento del mismo.
· Probabilidad, grado de que el siniestro se produzca.
A partir de estos dos parámetros, se pueden establecer prioridades en la elaboración de planes especiales en Canarias.
Los análisis de riesgo habrán de concretar, cuando sea posible y para cada zona territorial afectada, las épocas del año de especial probabilidad, la frecuencia y los daños posibles, con el objeto de establecer en estas zonas las correspondientes medidas de protección específicas.
El método de evaluación de los riesgos a aplicar en el Plan Territorial, será determinado por el responsable de su elaboración, en función de sus características específicas y de técnicas reconocidas en la predicción y estimación de los mismos.
3.4.- CATÁLOGO Y MAPA DE RIESGOS.
Conforme a los estudios que se realicen de los riesgo en Canarias, la Dirección General de Seguridad y Emergencias elaborará y actualizará el correspondiente catálogo y mapa de riesgos de la Comunidad Autónoma de Canarias.
Para la elaboración tanto del catálogo como del mapa de riesgos se podrá solicitar la colaboración del resto de las Administraciones Públicas, así como de otras instituciones o entidades públicas o privadas, suscribiéndose, si fuera necesario, los correspondientes convenios de colaboración. Estos mapas de riesgos, una vez confeccionados, se incluirán como anexos al presente documento.
3.5.- INCENDIOS FORESTALES.
Se define un incendio como "un fuego grande que abrasa lo que no está destinado a arder". Científicamente hablando, el fuego es el producto de una reacción química exotérmica de oxidación-reducción, con emisión de gases inflamados.
Generalmente, se incluyen los incendios forestales dentro de los riesgos no naturales. Esto es debido a que el 90% de los incendios producidos, han tenido en su origen, intencionadamente o no, directa o indirectamente, intervención humana.
En las islas Canarias, desafortunadamente, son los incendios forestales los siniestros más frecuentes. Año, tras año, en los períodos estivales sobre todo, se producen gran cantidad de incendios que van reduciendo la masa forestal de las islas.
La distribución anual, tanto en número de incendios como en superficie quemada (en Hectáreas), durante el período 1983-2001 se presenta en las siguientes tablas:
<
Ver anexos - Página/s 15000-15001
>
Durante este período, la totalidad de los incendios forestales se han producido en las cinco Islas más occidentales del archipiélago (La Palma, La Gomera, El Hierro, Tenerife y Gran Canaria). Esto es debido, fundamentalmente, a la presencia de monte verde y pinares en las vertientes septentrionales de las Islas más occidentales frente a la ausencia de cualquier tipo de foresta, susceptible de ser quemada, en las Islas más orientales. Además, en el caso de Fuerteventura, hay que añadir la excesiva explotación de la cabaña ganadera caprina que ha ido sufriendo con el tiempo esta isla.
Respecto a las causas desencadenantes de los incendios, resulta muy difícil saber el verdadero origen de la mayoría de ellos, predominando, en las estadísticas, la indicación de "causas desconocidas".
Si bien, el estado de la atmósfera Canaria, en sus distintos niveles, no es la causa directa de los incendios más importantes, sí contribuye a su propagación y, en ocasiones, a una mayor virulencia.
Los bosques de pinares son los más afectados por esta quema, y la naturaleza de los Pinun Canariensis que rebrotan tras el paso del fuego, no es suficiente para evitar las graves repercusiones que tienen, estos incendios, sobre el medio físico canario. La superficie del suelo que ha sido calcinada durante el caluroso y seco estío queda al descubierto en los meses del invierno, los más lluviosos, acelerándose así la capacidad erosiva de las aguas y contribuyendo a la degradación irreversible de estos ecosistemas.
Las actuaciones frente al desarrollo de un incendio pueden tener como finalidad su "control" o "extinción".
Controlar el incendio es reducir su ámbito de destrucción a los límites en que ya se está desarrollando, de modo que se evite su propagación fuera de dichos límites. Extinguirlo es interrumpir el proceso de la combustión que lo origina.
3.5.1.- Análisis de riesgos y zonificación territorial.
En los mapas insulares se ha reflejado el riesgo de incendio forestal y su zonificación. Esta zonificación es la indicada en el Plan Canario de Protección Civil y Atención de Emergencias por Incendios Forestales INFOCA.
<
Ver anexos - Página/s 15002
>
3.6.- LLUVIAS TORRENCIALES: ANÁLISIS E INFORMACIÓN HISTÓRICA.
En el Archipiélago Canario, es el relieve el que condiciona el reparto de la lluvia, provocando diferencias locales muy acusadas. Así, las islas más montañosas son las que tienen las mayores intensidades de lluvia conocidas y previstas.
En general, la lluvia disminuye del Norte a Sur y de Oeste a Este del Archipiélago y aumenta en función de la altitud del relieve.
La época del año en la que se producen las más fuertes precipitaciones está comprendida entre Noviembre y Febrero. Según estudios recientes se ha comprobado que, entre 1.950 y 1.980, de las 579 situaciones en que se recogieron más de 50 l/m2 en un día en algunas de las 72 estaciones pluviométricas, el 72,5% se produjo en éste intervalo de tiempo.
En la década 1986-1995, en más de 600 ocasiones se han superado los 60 mm en 24 horas, destacando la estación de San Andrés, en la isla de El Hierro, a 1.300 metros de altitud, que recogió el día 24 de febrero de 1988, 590 mm. Estas cifras superan ampliamente los umbrales contemplados en el Plan Regional de Avisos para Canarias del Instituto Nacional de Meteorología.
A continuación se presenta una relación de los antecedentes históricos de lluvias torrenciales en las Islas Canarias con intensidades máximas en 24 horas de más de 200 mm:
<
Ver anexos - Página/s 15003
>
La primera referencia histórica que se tiene de lluvias torrenciales data de 1.826, cuando las lluvias afectaron a la isla de Tenerife, causando la muerte de 232 personas.
En las inundaciones de 1953 se vio afectada principalmente la isla de Gran Canaria. En el barranco de Arguineguín las aguas subieron más de 6 metros del nivel habitual, arrastrando a su paso uno de los puentes. En el embalse de Las Niñas, a pesar de tener las compuertas abiertas, el agua desbordó la presa.
En 1957, las lluvias produjeron el mayor número de víctimas y daños materiales de los últimos 50 años.
Las máximas intensidades de lluvia se contabilizaron en el este de La Palma, donde el desbordamiento de los barrancos de Aguacencio y Amargavino (Las Breñas, La Palma) produjo formación de una barranquera de más de 100 m de ancho, por donde discurrió un aluvión que arrastró ingentes cantidades de materiales, y que ocasionó la desaparición de numerosas viviendas y la muerte de 32 personas.
En las inundaciones de 1968, las islas más afectadas fueron las de El Hierro, La Gomera, Tenerife y Gran Canaria. Por el Barranco de Las Goteras, en el este de Gran Canaria, corrió el agua tras 20 años de total inactividad, y en el Guiniguada, las aguas llegaron a alcanzar dos metros de altura a su paso por Las Palmas. Así mismo, las lluvias recogidas en las cumbres hizo que se desbordaran las presas de Caidero La Niña y Parralillo.
Pero la localidad que sufrió mayores daños humanos y materiales, fue el Puerto de la Cruz, en el norte de Tenerife, ya que a las intensas lluvias, que en algunos momentos adquirieron el carácter de torrenciales, se añadieron vientos fuertes que descendían por la ladera, desde la cumbre hacia el Valle de La Orotava.
En 1977, las lluvias provocaron la desaparición de algunos tramos de la carretera que une Bajamar con Punta del Hidalgo (Norte de Tenerife). Sin embargo, en esta ocasión el siniestro fue debido, principalmente, a la acción humana. El trazado de la carretera a mitad de la ladera con pendientes muy fuertes, había modificado el perfil de la pendiente de dicho talud, favoreciendo el arrastre de gran cantidad de derrubios en el momento que el volumen de agua fue más acusado de lo normal. Los derrubios ocasionaron el adelantamiento de la costa, en la Punta del Puerto, en 10 metros. A escasos metros de este lugar, y como consecuencia de las mismas lluvias, se produjo un aluvión de barro y piedras, en el Barranco de San Juan (Bajamar). El material arrastrado por las aguas llegó a taponar la desembocadura del barranco, calculándose en 40.000 m3 el material acumulado en el último tramo.
A parte de las lluvias de la década de los 70, hay que destacar las ocurridas en el otoño-invierno de 1987-1988 (por su importancia tanto en cantidad de lluvia como en intensidad de la misma).
En el otoño-invierno de 1987-1988, se puede considerar catastrófico en especial para la Isla de El Hierro, donde hubo un fuerte temporal, debido a la existencia de una depresión atmosférica tropical, con aire húmedo y caliente procedente de bajas.
El temporal declarado en La Palma en noviembre de 2001 tuvo como consecuencia tres muertes, 300 afectados, de los que 151 fueron rescatados de la Caldera de Taburiente por aire y tierra, y cuantiosos daños materiales. Además se produjeron importantes pérdidas económicas en la zona turística del sur de Gran Canaria.
La precipitación torrencial más importante producida en los últimos años tuvo lugar el día 31 de marzo en Santa Cruz de Tenerife, la intensidad máxima medida en 10 minutos fue de 162,7 litros/hora. Los daños y pérdidas materiales fueron muy importantes especialmente en la parte baja de Santa Cruz de Tenerife y los barrios construidos en las laderas de los barrancos. La mayor pérdida han sido las 8 vidas humanas, además de los 30 heridos y 500 personas afectadas y evacuadas.
3.7.- RIESGO VOLCÁNICO.
El Archipiélago Canario está formado por un conjunto de islas de carácter volcánico. Canarias es la única región de España con vulcanismo activo donde ha habido erupciones volcánicas y hay riesgo de que haya más en el futuro. Se asienta en el interior de la placa Africana, de carácter pasivo, esto es, tectónicamente estable.
Las fracturas de la placa sobre las que se asienta el Archipiélago Canario son las siguientes:
· Dos de dirección NE:
- La primera abarca las islas de Lanzarote y Fuerteventura.
- La segunda, las islas de La Gomera, El Hierro y Tenerife.
· Otra de dirección NW-SE sobre la que se asientan las islas de Gran Canaria, La Palma y Tenerife.
En Canarias la actividad volcánica observada en los últimos 600 años ha producido 18 erupciones volcánicas en las islas de La Palma, Tenerife, Lanzarote y El Hierro. Tenerife, La Palma, Lanzarote y El Hierro han tenido erupciones en los últimos siglos (la última en 1971 el volcán Teneguía en la isla de La Palma) y son volcánicamente activas. Fuerteventura y Gran Canaria hace más tiempo que no han tenido erupciones y el riesgo es menor y en La Gomera la actividad volcánica puede considerarse extinta.
En Tenerife hay riesgo de alguna erupción explosiva, porque el volcán Teide podría tener actividad violenta. La probabilidad de que esto pase es muy baja, pero si sucediera sería muy destructiva y por eso se vigila con atención la actividad de este volcán. Las erupciones de los volcanes canarios suelen ser de tipo efusivo y no muy peligrosas para las personas ni muy destructivas. Fue excepcional la erupción que ocurrió en Lanzarote entre los años 1730 y 1736 que cubrió con lava la cuarta parte de la isla, destruyendo campos de cultivo y provocando que la población tuviera que emigrar a las otras islas.
En la Tabla 3.2 se presenta una relación de la actividad volcánica de la que se tienen datos:
<
Ver anexos - Página/s 15005
>
3.7.1.- Redes de vigilancia.
El sistema de vigilancia actual contempla una estructura especifica para el Teide y otra para el conjunto del archipiélago, con especial atención a las islas de La Palma (con erupciones en 1949 y 1971) y Lanzarote (donde se mantienen anomalías térmicas residuales). La infraestructura de vigilancia que mantiene la Red de Investigación Vulcanológica del CSIC en colaboración con la Consejería del Política Territorial y Medio Ambiente del Gobierno Canario, la instrumentación consta de siete estaciones de una Red Sísmica Telemétrica en las islas centrales y occidentales; dos módulos del Laboratorio de Geodinámica de Lanzarote; dos redes geodésicas de distanciometría, nivelación y gravimetría en las Cañadas del Teide y otra red GPS en La Palma. También se incluye la red sísmica regional del Instituto Geográfico Nacional.
3.8.- MOVIMIENTOS SÍSMICOS.
Los seísmos son movimientos vibratorios, que se originan en zonas internas de la tierra, y se propagan en forma de ondas elásticas por los materiales rocosos.
Los movimientos sísmicos se dan con mucha frecuencia, pero la mayoría de ellos no son percibidos por la población. Solo cuando el movimiento de tierras es muy brusco y se mueve una gran cantidad de tierra, es cuando se le denomina terremoto.
El Archipiélago Canario no se encuentra enclavado en una zona considerada de actividad sísmica, y los antecedentes de seísmos conocidos han estado siempre asociados a erupciones volcánicas.
Hasta ahora, el asociar fallas con sismicidad es difícil de realizar, debido a la dificultad de localización del epicentro de los microseísmos ocurridos en la zona, dado que la instalación de estaciones sismológicas ha sido tardía y tampoco se ha realizado a la vez en todas las Islas.
De los estudios realizados, se deduce que la mayor actividad se ha producido en la fractura existente entre las Islas de Tenerife y Gran Canaria, y entre ésta y las de Lanzarote y Fuerteventura.
Por todo ello, y en base a los escasos datos sobre antecedentes disponibles, se puede deducir que la actividad sísmica se concentra, principalmente, entre las dos grandes islas debido a un accidente sismotectónico consistente en una falla dirección NE-SO, paralela a la costa oriental de la isla de Tenerife.
El resto del Archipiélago presenta una sismicidad más difusa, con mayor incidencia al N y NE de las dos islas principales, destacándose la escasa sismicidad en la isla de El Hierro.
El primer dato que se conoce de seísmo en las Islas Canarias lo proporciona el Centro Internacional de Sismología (ISC) de Newbury, que detectó microseísmos en la zona situada entre las Islas de Tenerife y Gran Canaria, durante los años 1981-1983.
Posteriormente, se pueden destacar dos terremotos producidos en el año 1984 y otro, más definido, el 9 de mayo de 1989, que se consideraron de magnitud moderada.
3.8.1.- Intensidad y magnitud de los terremotos.
La intensidad es una medida subjetiva de los efectos de los sismos sobre los suelos, personas y estructuras hechas por el hombre. No usa instrumentos sino que se basa en las observaciones y sensaciones ocasionados por el terremoto. Es útil para describir el terremoto en zonas en las que no hay sismógrafos próximos y para comparar los terremotos antiguos. Hay más de 50 escalas distintas para medir la intensidad, pero las más conocidas son dos:
1. La Mercalli modificada. Tiene doce grados y es la más internacionalmente usada.
2. La M.S.K. es la que se utiliza en la mayoría de los países europeos y es la oficial en España. Va del grado I al XII.
<
Ver anexos - Página/s 15006-15007
>
La magnitud es una medida objetiva de la energía de un sismo hecha con sismógrafos. La escala más conocida y usada es la de Richter (1935) y mide el "logaritmo de la máxima amplitud de un sismograma registrado por un instrumento estándar, a una distancia de 100 kilómetros del epicentro". Posteriormente ha sufrido correcciones, pero la idea básica sigue siendo la misma. Como la escala es logarítmica el paso de una unidad a la siguiente supone multiplicar la energía por diez.
Este concepto permite clasificar a los terremotos en:
Terremotos grandes M > = 7
Terremotos moderados 5 = M 7
Terremotos pequeños 3 = M 5
Microterremotos M 3
3.8.2.- Maremotos.
Los maremotos, producen una serie de olas marinas de grandes dimensiones, originadas por un seísmo cuyo epicentro se encuentra en el mar.
Las oscilaciones de vastas zonas del fondo marino producidas por ondas sísmicas pueden generar olas de hasta 10 metros de altura, desplazándose a gran velocidad.
Mar adentro, estas olas son de muy baja frecuencia y largo período, por lo que no son advertidas por los navíos. Al llegar a la costa, su amplitud se multiplica produciendo grandes daños.
En la Comunidad Canaria no se conocen casos de maremotos de suficiente magnitud, como para producir efectos en las zonas costeras.
3.9.- ACCIDENTES EN EL TRANSPORTE DE MERCANCÍAS PELIGROSAS POR CARRETERA.
El crecimiento de la actividad industrial, el incremento de la población en los núcleos urbanos, las altas velocidades, y la intensidad del tráfico rodado, llevan a un gran inconveniente para el transporte por carretera de las mercancías clasificadas como peligrosas.
Las mercancías peligrosas han sido clasificadas, atendiendo a sus características de riesgo, por varios organismos internacionales y nacionales. Según la clasificación de las Naciones Unidas pueden ser:
· CLASE 1.- Sustancias y objetos explosivos. En esta clase se incluyen algunos productos considerados como altamente peligrosos. Su transporte esta regulado.
· CLASE 2.- Gases comprimidos, licuados o disueltos a presión.
· CLASE 3.- Líquidos inflamables. Se transportan en recipientes a presión, lo que les confiere una alta sensibilidad a los aumentos de temperatura, pudiendo provocar estallidos o, en el peor de los casos, nubes.
· CLASE 4.- Sólidos inflamables: sustancias que presentan riesgos de combustión espontánea, o aquellas que, en contacto con agua, desprenden gases inflamables. Su peligrosidad varía mucho, oscilando entre el bajo riesgo que presentan algunos sólidos, hasta el alto riesgo de aquellos espontáneamente inflamables.
· CLASE 5.- Sustancias comburentes y peróxidos orgánicos. Estos productos no arden propiamente, pero aumentan notablemente el riesgo de incendio de otras sustancias cercanas. Su peligrosidad radica en que se vean envueltos en un incendio.
· CLASE 6.- Sustancias tóxicas y sustancias infecciosas. Su principal riesgo es la inhalación de los vapores o gases, en caso de accidente, y de la extraordinaria dificultad de su control.
· CLASE 7.- Sustancias radiactivas. Estas sustancias, por su alta peligrosidad, están sujetas a normas especiales de seguridad.
· CLASE 8.- Sustancias corrosivas. Son sustancias capaces de lesionar gravemente los tejidos vivos. Su peligro se restringe al contacto físico.
· CLASE 9.- Productos con riesgos múltiples. Sustancias que presentan más de uno de los peligros expuestos.
Por el Real Decreto 387/1996, de 1 de marzo, por el que se aprueba la Directriz Básica de Planificación de Protección Civil ante el riesgo de accidentes en los transportes de mercancías peligrosas por carretera y ferrocarril, se indica en Anexo Apartado IV "El plan de Comunidad Autónoma establecerá la organización y los procedimientos de actuación de los recursos y servicios cuya titularidad corresponda a la Comunidad Autónoma de que se trate y los que puedan ser asignados al mismo por otras Administraciones públicas y entidades públicas y privadas, al objeto de hacer frente a las emergencias por accidentes en el transporte de mercancías peligrosas, por carretera y ferrocarril, que ocurran dentro de su ámbito territorial".
La clasificación y tipología de los accidentes es:
Tipo 1. Avería o accidente en el que el vehículo o convoy de transporte no puede continuar la marcha, pero el continente de las materias peligrosas transportadas está en perfecto estado y no se ha producido vuelco o descarrilamiento.
Tipo 2. Como consecuencia de un accidente el continente ha sufrido desperfectos o se ha producido vuelco o descarrilamiento, pero no existe fuga o derrame del contenido.
Tipo 3. Como consecuencia de un accidente el continente ha sufrido desperfectos y existe fuga o derrame del contenido.
Tipo 4. Existen daños o incendio en el continente y fugas con llamas del contenido.
Tipo 5. Explosión del contenido destruyendo el continente.
3.9.1.- Mapa de flujos.
El mapa de flujos del transporte de mercancías peligrosas por carretera constituye el análisis numérico y la expresión gráfica, en relación con un período de tiempo y un territorio determinado. En Canarias se realizó un Mapa de flujos a finales de 1998. Debe estar en constante actualización e incluido como elemento clave del análisis de riesgos en el Plan de Emergencias por accidentes en el Transporte de Mercancías por Carretera a elaborar por la CC.AA. de Canarias.
Según el Mapa de Flujos de Mercancías Peligrosas en la Carreteras Canarias realizado por la Consejería de Política Territorial en el año 1998.
CLASE 1.
En la Isla de Gran Canaria estas mercancías tienen su origen en el Puerto de La Luz y de Las Palmas, distribuyéndose por vía terrestre a los centros distribuidores situados en la zona centro-sur de la isla, dichas zonas se localizan en los municipios de Las Palmas de Gran Canaria, Teror, Santa Brígida, Telde y Valsequillo.
En Las Palmas de Gran Canaria y Telde se encuentran almacenamiento de materias explosivas por los que aumenta considerablemente el tráfico de vehículos.
En Tenerife, además de los almacenamientos militares, se encuentra ubicada en el municipio de Santa Cruz la empresa con mayor volumen de mercancía distribuida.
CLASE 2.
Los productos que más se transportan son el butano, propano, metano, etc. tanto para uso industrial como doméstico.
La Isla de Gran Canaria tiene dos puntos de origen el Puerto de la Luz y de Las Palmas y el de Salinetas donde se halla localizada la empresa DISA, que distribuyen a toda la isla.
En Tenerife, desde la refinería de CEPSA se distribuye a toda la isla por empresas transportistas. En Granadilla se encuentra un almacenamiento importante de GLP´s.
En las islas menores sus puntos de distribución son los puertos.
<
Ver anexos - Página/s 15008
>
CLASE 3.
La distribución geográfica se asemeja a la de la clase 2, en su mayoría se trata de productos cuyo uso principal es para vehículos, aviones o barcos.
Su distribución incluye a las zonas industriales que funcionan con combustibles como gasoil, fuel-oil, etc.
Los puntos de origen son las zonas portuarias de las islas, y la refinería, las cuales distribuyen a las estaciones de servicio por medio de camiones cubas, sin horarios fijos y con un mayor volumen de transporte con dirección a los distintos aeropuertos.
<
Ver anexos - Página/s 15009
>
Sobre el resto de Clases y Materias, actualmente no se disponen de datos completos para la elaboración del Mapa de Flujos que se actualizará en el año 2001-02.
3.10.- RIESGOS TECNOLÓGICOS DE ORIGEN INDUSTRIAL.
Varias empresas de la Comunidad Autónoma de Canarias están afectadas por el Real Decreto 1.254/1999, por que se aprueban medidas de control de los riesgos inherentes a los accidentes graves en los que intervengan sustancias peligrosas.
Este Real Decreto se dicta en desarrollo de la Ley 2/1985, de Protección Civil y sustituye a los Reales Decretos 886/1988 y 952/1990.
La Comunidad Autónoma de Canarias ha realizado y homologado cinco Planes de Emergencia Exterior y están en proceso el resto que afectan a las empresas químicas.
En base a la normativa se aplicarán las medidas técnicas necesarias para prevenir los accidente graves y limitar las consecuencias de estos respecto a la salud y la seguridad de las personas, del medio ambiente y de los bienes.
En caso de que la información incluida en el Informe de Seguridad demuestre que la repercusión de los accidentes previstos en dicho Informe no presenten consecuencias en el exterior, las autoridades pueden no establecer el Plan de Emergencia Exterior.
En Canarias las instalaciones afectadas por esta normativa son:
<
Ver anexos - Página/s 15010
>
3.10.1.- Explosiones.
Una explosión es una reacción química exotérmica, que tiene lugar en un período de tiempo muy reducido, con desprendimiento de energía en forma de calor y abundante cantidad de gases. Se produce debido a la expansión rápida y violenta de una masa gaseosa.
Según su naturaleza, se pueden considerar explosiones de tres tipos:
· Físicas, como puede ser la explosión de una caldera de vapor etc.
· Químicas, como es el caso de los explosivos comunes (dinamita, goma-2 etc.).
· Nucleares.
Cuando se desencadena una explosión, el accidente se desarrolla instantáneamente. En la mayoría de las ocasiones, la explosión provoca un incendio y la respuesta ante el siniestro es similar a la realizada ante un incendio de origen industrial.
Los efectos asociados a una explosión tienen dos componentes principales, por un lado las ondas de presión que genera la expansión violenta de los gases, las cuales pueden producir desde derrumbe de equipos e instalaciones a la pérdida de vidas humanas, por otro la radiación térmica generada como producto de la combustión puede igualmente provocar el derribo de estructuras y afectación grave a las personas.
3.10.2.- Incendios o llamaradas.
Los incendios también son reacciones químicas exotérmicas que producen una combustión incompleta y se ocasionan por fugas de líquido o vapores de las sustancias. El principal agente de riesgo es la radiación térmica, sin embargo, como resultado de los incendios también se pueden generar humos o gases tóxicos que p