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BOC Nº 108. Viernes 3 de Junio de 2005 - 1919

IV. ANUNCIOS - Administración Local - Cabildo Insular de Gran Canaria

1919 - ANUNCIO de 12 de abril de 2005, por el que se hace público el Decreto 89/2005, de 8 de abril, del Sr. Consejero de Cultura y Patrimonio Histórico, que incoa el procedimiento para la declaración como Bien de Interés Cultural, en la categoría de Sitio Etnológico, a favor de "El Charco de la Aldea", situado en el término municipal de San Nicolás de Tolentino (Gran Canaria).

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"En uso de las facultades que me confiere la vigente Ley de Régimen Local y Disposiciones Complementarias, y del Decreto de Delegación de Competencias del Excmo. Sr. Presidente de esta Corporación Insular, nº 11, de 18 de marzo de 2004.

Vista la instancia presentada por Dña. Sara Martín González y otros, registrada de entrada en este Cabildo Insular con fecha 4 de julio de 2002, en la que se solicita la incoación del procedimiento para la declaración como Bien de Interés Cultural, en la categoría de Sitio Etnológico, a favor de "El Charco de la Aldea", situado en el término municipal de San Nicolás de Tolentino, en Gran Canaria.

Resultando que, con fecha 5 de abril de 2005, el Servicio de Cultura y Patrimonio Histórico de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria, emite informe favorable a la incoación del procedimiento solicitado por considerar que "El Charco de la Aldea" reúne los valores históricos exigidos en el artículo 17 de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias, acompañado de la propuesta de descripción del bien, su delimitación y la de su entorno de protección.

Resultando que el citado bien inmueble se localiza en el extremo occidental de Gran Canaria, en el término municipal de San Nicolás de Tolentino, junto a la desembocadura del Barranco de La Aldea. Esta desembocadura constituye una especie de estuario hundido a consecuencia de los diferentes movimientos en la vertical de la isla de Gran Canaria, en el marco de las diversas regresiones y transgresiones marinas ocurridas a lo largo de varios millones de años. Las diferentes alteraciones geomorfológicas, ocurridas entre el Pleistoceno Final y el Holoceno, determinaron la formación de una gran laguna costera que se adentra casi medio kilómetro hacia el interior. La formación de El Charco constituye lo que popularmente se conoce como Marciega, producida por la inundación y encharcamiento del agua del mar en combinación con las escorrentías del barranco que, periódicamente, se producen a consecuencia de la lluvia.

En el mismo centro de la desembocadura del barranco se encuentran los restos de la gran charca costera, hoy denominada "El Charco", con su correspondiente salida al mar -Bocabarranco-, que, a partir de la década de los ochenta, del siglo XX, ha iniciado la recuperación de su singular ecosistema costero conformado, en otro tiempo, por un bosquete de tárales (Tamarix canariensis), junto a otras especies como juncos (Holoschoenus vulgaris), berros (Nasturtium officinale), berraza (Apium nodiflorum), aneas (Typha domingenis), etc., y donde se daban cita distintas especies de animales, especialmente aves migratorias.

En el capítulo histórico-etnográfico, El Charco y la fiesta asociada a este lugar, se ha conformado como una muestra de las pervivencias de prácticas culturales prehispánicas, en concreto, la pesca mediante el sistema de "embarbascado". No en vano, en el entorno de El Charco, se localiza uno de los asentamientos aborígenes de mayor entidad de la isla para el que, en el siglo XIX, se indica la presencia de más de ochocientas construcciones, en el lugar conocido como "Los Caserones".

Dentro de las técnicas de pesca empleadas por estas poblaciones se cita la conocida como "embarbascado", consistente en verter en el agua látex de cardón o tabaiba, la cual aturde a los peces, facilitando su captura. Se trata de una técnica de pesca que continuó usándose en diferentes zonas de Gran Canaria, al menos hasta la primera mitad del siglo XX, como así lo atestiguan diversos documentos históricos (J. Viera y Clavijo, V. Grau Bassas). Se trata, por ello, de una actividad económica que, desde fechas anteriores a la conquista de Gran Canaria, se ha mantenido hasta la actualidad, si bien, adaptándose a las nuevas realidades históricas que, en cada momento, definen la sociedad insular.

El desarrollo de esta técnica de pesca va a incorporar un carácter festivo-simbólico que se materializa en la celebración de la tradicional fiesta de "El Charco de la Aldea de San Nicolás de Tolentino", en el contexto de sus fiestas patronales, erigiéndose como uno de los eventos de mayor significación y tradición en Gran Canaria, aunándose en dicha práctica elementos patrimoniales materiales e inmateriales.

Las referencias más antiguas para la celebración de esta fiesta de El Charco de la Aldea nos remiten, al menos, a la segunda mitad del siglo XVIII. Así, en 1766, el Obispo Delgado y Venegas, tras visita al pueblo, prohíbe bajo pena de excomunión y multa "que ninguna mujer se entre en el charco quando se embarbasca ni enotra ocasión juntamente con los hombres, y a éstos debajo de las mismas penas no lo hagan delante de mujeres desnudándose enteramente y para esta excusión", dándose cuenta en este texto, además, del carácter de celebración que tenía dicha práctica.

El once de septiembre, los vecinos se concentran en el entorno del El Charco para resignificar el contenido de la fiesta, si bien ya sin la práctica del embarbascado y con un carácter esencialmente lúdico y tradicional. Este enclave se convierte en dicha fecha en referencia colectiva para los vecinos de La Aldea, concentrando, en la actualidad, un gran número de personas de la comarca y de toda la isla.

En la actualidad, en el marco de la celebración de la fiesta, el perímetro exterior de El Charco, se marca con una línea de cal que no debe ser traspasada hasta que, a las cinco de la tarde, un cohete lanzado por el alcalde da la señal de aviso. A partir de ese instante, los participantes se lanzan al agua, algunos de ellos portando cestos o guelderas para atrapar los peces de El Charco, rememorando, con ello, el origen de la festividad. Quienes se introducen en El Charco tratan de llevar a su interior a quienes permanecen en la orilla, concitándose un ambiente festivo cargado de tradición.

Sin duda, El Charco concentra un singular valor patrimonial, aunándose en un mismo espacio importantes valores históricos y etnológicos, tanto materiales como inmateriales, de fuerte arraigo en la población.

Considerando que el artículo 17 de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias, determina que "1. Se declararán bienes de interés cultural del patrimonio histórico canario aquellos bienes que ostenten notorios valores históricos, arquitectónicos, artísticos, arqueológicos, etnográficos o paleontológicos o que constituyan testimonios singulares de la cultura canaria.

2. La declaración de un bien de interés cultural conlleva el establecimiento de un régimen singular de protección y tutela".

Considerando que el artículo 18.1.g), de la precitada Ley de Patrimonio Histórico de Canarias define la categoría Sitio Etnológico como el "lugar que contiene bienes muebles o inmuebles, representativos de los valores propios de la cultura tradicional o popular".

Considerando que este Cabildo Insular de Gran Canaria es competente para incoar y tramitar este expediente en virtud de lo dispuesto en el artículo 19.1 de la referida Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias.

Considerando el artículo 20 del Texto Legal anteriormente mencionado, sobre los efectos de la incoación del expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural, que dispone que dicha incoación "determinará la aplicación provisional del mismo régimen de protección previsto para los bienes declarados de interés cultural y su entorno, en su caso.

Cuando se haya incoado expediente para la declaración de bienes de interés cultural los Ayuntamientos deberán suspender el procedimiento de otorgamiento de licencias municipales de intervención en los inmuebles, y sus respectivos entornos, así como los efectos de las ya otorgadas. Una vez que se haya producido la declaración de interés cultural, el titular de una licencia cuyos efectos hayan sido suspendidos por motivo de la incoación podrá solicitar el levantamiento de la suspensión según el procedimiento establecido para las autorizaciones previas a que se refieren los artículos 55 y 56 de esta Ley.

Durante la tramitación del expediente para la declaración, sólo se permitirán en el bien objeto de protección las obras y actuaciones que por razón de fuerza mayor hubieren de realizarse y aquellas de conservación y consolidación a que se refieren los apartados a) y c) del artículo 46 de esta Ley que contribuyan a la preservación de sus valores históricos".

Considerando lo dispuesto en la Disposición Transitoria Primera del Reglamento de Procedimiento de Declaración y Régimen Jurídico de los Bienes de Interés Cultural, aprobado mediante Decreto 111/2004, de 29 de julio, que establece que los procedimientos iniciados con anterioridad a la entrada en vigor de este Decreto, se ajustarán a las normas que fuesen de aplicación en el momento en que fueron iniciados,

D I S P O N G O:

Primero.- La incoación del expediente de declaración como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Sitio Etnológico, a favor de "El Charco de la Aldea", situado en el término municipal de San Nicolás de Tolentino, en Gran Canaria, conforme a la descripción y delimitación que acompaña al informe técnico del Servicio de Cultura y Patrimonio Histórico de fecha 5 de abril de 2005 y que figura en los anexos I y II de este Decreto.

Segundo.- Notificar el presente Decreto al Iltre. Ayuntamiento de San Nicolás de Tolentino, poniendo en su conocimiento que, según dispone el artículo 20 de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias, la incoación del expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural determinará la aplicación provisional del mismo régimen de protección previsto para los bienes declarados de interés cultural y su entorno, en su caso, que deberá suspender el procedimiento de otorgamiento de licencias municipales de intervención en los inmuebles, y sus respectivos entornos, así como los efectos de las ya otorgadas. Una vez que se haya producido la declaración de interés cultural, el titular de una licencia cuyos efectos hayan sido suspendidos por motivo de la incoación podrá solicitar el levantamiento de la suspensión según el procedimiento establecido para las autorizaciones previas a que se refieren los artículos 55 y 56 de esta Ley y que, durante la tramitación del expediente para la declaración, sólo se permitirán en el bien objeto de protección las obras y actuaciones que por razón de fuerza mayor hubieren de realizarse y aquellas de conservación y consolidación a que se refieren los apartados a) y c) del artículo 46 de esta Ley que contribuyan a la preservación de sus valores históricos.

Tercero.- Notificar el presente Decreto a los interesados, así como a la Dirección General de Patrimonio Histórico del Gobierno de Canarias, solicitando que comunique la incoación del procedimiento de referencia al Registro de Bienes de Interés Cultural, a efectos de la correspondiente anotación preventiva.

Cuarto.- Que se solicite la publicación del presente Decreto y sus anexos, en el Boletín Oficial de Canarias.

Dado por el Excmo. Sr. Presidente en la Casa-Palacio Insular, a 8 de abril de 2005, de todo lo cual como órgano de apoyo al Consejo de Gobierno Insular, y en ejecución de lo previsto en la Disposición Adicional Octava.d) de la Ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las Bases del Régimen Local, modificada por la Ley 53/2003, de 16 de diciembre, y Decreto nº 9, de 15 de marzo de 2004, doy fe.- El Presidente, p.d., el Consejero de Cultura y Patrimonio Histórico.- El Vicesecretario General."

ANEXO I DEL DECRETO PH 89/2005, DEL SR. CONSEJERO DELEGADO DE CULTURA Y PATRIMONIO HISTÓRICO DE FECHA 8 DE ABRIL DE 2005.

DESCRIPCIÓN DEL BIEN DE INTERÉS CULTURAL, SITIO ETNOLÓGICO "EL CHARCO DE LA ALDEA", TÉRMINO MUNICIPAL DE SAN NICOLÁS DE TOLENTINO, CONFORME AL INFORME TÉCNICO DEL SERVICIO DE CULTURA Y PATRIMONIO HISTÓRICO DE FECHA 5 DE ABRIL DE 2005.

Descripción.

El Charco de la Aldea se localiza en el extremo occidental de Gran Canaria, en el término municipal de San Nicolás de Tolentino, junto a la desembocadura del Barranco de la Aldea. Esta desembocadura constituye una especie de estuario hundido a consecuencia de los diferentes movimientos en la vertical de la isla de Gran Canaria, en el marco de las diversas regresiones y transgresiones marinas ocurridas a lo largo de varios millones de años. Las diferentes alteraciones geomorfológicas ocurridas entre el Pleistoceno Final y el Holoceno determinaron la formación de una gran laguna costera que se adentraba casi medio kilómetro hacia tierra. La formación de El Charco constituye lo que popularmente se conoce como "marciega", producida por la inundación y encharcamiento de agua de procedencia marina, en combinación con los aportes de las periódicas escorrentías del barranco que se producen como consecuencia de las lluvias.

Lo que en la actualidad denominamos El Charco, constituye una pequeña laguna que se encuentra ocupando el centro de la desembocadura del Barranco de la Aldea, a escasos metros del mar y con una salida hacia el mismo, del que está separado por un frente de cantos rodados (callaos) marinos. La profundidad habitual del Charco no suele superar los 1,50 metros de altura y el fondo está formado por depósitos sedimentarios y cantos rodados procedentes del arrastre del barranco.

A lo largo de los años esta formación lacustre fue sufriendo una progresiva desecación, por lo que en la década de los 80 se iniciaron los trabajos de recuperación de este singular ecosistema costero, conformado en otro tiempo por un bosquete de tarahales (tamarix canariensis), junto a otras especies como juncos (Holoschoenus vulgaris), aneas (Typha domingensis) o berrazas (Apium nodiflorum), que aún se conserva en parte, y donde están presente un importante número de especies animales, especialmente aves, que hacen del Charco y su entorno su espacio de hábitat, estación de paso o lugar de nidificación.

En el capítulo histórico-etnográfico El Charco, y la fiesta popular asociada a este enclave, se han conformado como una muestra de la pervivencia de prácticas culturales prehispánicas, en concreto de la pesca mediante la técnica del "embarbascado". La misma consistía en el vertido del látex de determinadas plantas, como el cardón o la tabaiba, que produce un efecto sedante en los peces facilitando su captura. Se trata de una técnica de pesca que continuó usándose en diferentes zonas de Gran Canaria, al menos hasta la primera mitad del siglo XX, como así lo atestiguan diversas referencias históricas (J. Viera y Clavijo, V. Grau-Bassas, etc.). Así, éste parece ser el origen de la fiesta, que presenta un sustrato prehispánico que da contenido a la celebración pagana. No en vano, en el entorno de El Charco se localiza uno de los asentamientos prehistóricos de mayor entidad de la isla, para el que en el siglo XIX se cita la presencia de más de 800 construcciones (casas, túmulos, goros, etc.) en el lugar hoy conocido como Los Caserones.

El desarrollo de la técnica de pesca del embarbascado, incorporaba un componente festivo-simbólico que se materializa en la celebración de la tradicional fiesta de El Charco en la Aldea de San Nicolás, en el contexto de sus celebraciones patronales, erigiéndose como uno de los elementos de mayor significación y tradición de Gran Canaria, aunándose en dicha práctica elementos patrimoniales de carácter material e inmaterial.

Las noticias documentales más antiguas que hacen referencia a esta celebración, nos llegan del Obispo Delgado y Venegas en el año 1766, que tras visitar el pueblo prohíbe bajo pena de excomunión y multa "que ninguna mujer se entre en el charco cuando se embarbasca ni en otra ocasión juntamente con los hombres, y a estos debajo de las mismas penas no lo hagan delante de las mujeres desnudándose enteramente y para esta excursión". En este texto se da cuenta, además, del carácter de celebración que tenía dicha práctica.

Cada once de septiembre los vecinos se concentran en el entorno de El Charco para rememorar el contenido de la fiesta, si bien ya sin la práctica del embarbascado. Este enclave se convierte, en dicha fecha, en referencia colectiva para los vecinos de La Aldea, concentrando además a un gran número de personas de la comarca y de toda la isla. En la actualidad, en el marco de la celebración de la fiesta, el perímetro exterior de El Charco se marca con una línea de cal que no puede ser sobrepasada hasta que, a las cinco de la tarde, un cohete lanzado por el alcalde da la señal de aviso. A partir de ese instante, los participantes se lanzan al agua, algunos de ellos portando cestos o "guelderas" para atrapar a los peces (lisas) que se encuentran en El Charco, rememorando así el origen de la festividad. Quienes se introducen en el agua tratan de llevar a los que permanecen en la orilla mirando, en un ambiente divertido y festivo.

Sin duda, El Charco concentra un singular valor patrimonial, aunándose en un mismo espacio importantes valores históricos y etnológicos, tanto materiales como inmateriales, de fuerte arraigo en la población, que transgrede las fronteras municipales.

ANEXO II DEL DECRETO PH 89/2005, DEL SR. CONSEJERO DELEGADO DE CULTURA Y PATRIMONIO HISTÓRICO DE FECHA 8 DE ABRIL DE 2005.

DELIMITACIÓN DEL BIEN DE INTERÉS CULTURAL, SITIO ETNOLÓGICO "EL CHARCO DE LA ALDEA", TÉRMINO MUNICIPAL DE SAN NICOLÁS DE TOLENTINO Y DE SU ENTORNO DE PROTECCIÓN, CONFORME AL INFORME TÉCNICO DEL SERVICIO DE CULTURA Y PATRIMONIO HISTÓRICO DE FECHA 5 DE ABRIL DE 2005.

Criterios de delimitación del Bien de Interés Cultural.

Los criterios que definen la delimitación del BIC El Charco de la Aldea están basados en su localización física, definida por su situación en la zona intermareal situada junto al borde litoral de la Playa de la Aldea, en la desembocadura del Valle.

La delimitación de este bien patrimonial pretende recoger en un mismo área la zona habitual de inundación de dicho enclave, y que explica la conformación del Charco, además del entorno inmediato que lo rodea debido a su potencial extensión. A este respecto ha de tenerse en cuenta que debido a los flujos provocados por las mareas y las escorrentías del barranco, la superficie de inundación no siempre es la misma, razón por la cual los criterios de delimitación deben ajustarse a tal premisa.

Por otra parte se ha incluido dentro de dicha delimitación el frente marítimo, quedando la línea de costa incluida en el área del Bien de Interés Cultural, por ser la zona natural de entrada del agua del mar a El Charco.

Criterios de delimitación del entorno de protección del Bien de Interés Cultural.

Los criterios para la delimitación del entorno de protección del Bien de Interés Cultural han tenido en cuenta varios aspectos:

- El primero de ellos se centra en la naturaleza del Charco y del entorno que lo circunda. Las escorrentías del barranco en los inviernos de lluvia y las pleamares son los que alimentan a El Charco. El ecosistema de desembocadura presenta importantes valores naturales, también incluidos en el entorno de protección, que permiten también, por su parte, explicar y significar los valores patrimoniales que se aúnan en este emplazamiento.

- Además de estos criterios que atienden a los valores naturales que circundan El Charco, también se ha tenido en cuenta el espacio ocupado en la celebración de la fiesta (11 de septiembre), donde se concentran cada año miles de personas que rememoran esta celebración ancestral, y que, por ello, debe mantenerse libre de afecciones a efectos de preservar el entorno en el que se desarrolla la fiesta de El Charco.

Así el entorno de protección del Bien de Interés Cultural, con categoría de Sitio Etnológico, se extiende por su extremo sur, hasta el pie del risco y junto al borde del litoral, alcanzando hasta el lugar donde presumiblemente, se localizaba la antigua ermita de fundación mallorquina en los inicios del proceso de colonización de Gran Canaria. En su extremo Norte, dicho entorno acoge dentro de su ámbito al yacimiento paleontológico situado junto al Parador y por debajo de la carretera que lleva al Puerto de la Aldea. Toda esta zona forma parte de un espacio libre, en su mayoría de titularidad pública (Ayuntamiento de San Nicolás de Tolentino), y que viene siendo utilizada como parque y área recreativa por parte de los vecinos y visitantes de La Aldea.

Delimitación del Bien de Interés Cultural.

La superficie ocupada por el BIC El Charco tiene un área de 40.286,864 metros cuadrados y un perímetro de 1.103,659 metros lineales.

La delimitación del Bien de Interés Cultural parte del extremo Norte actual del paseo marítimo de la Playa de la Aldea, donde se sitúa el vértice nº 1, y recorre el lado norte del BIC hasta el nº 11 con las siguientes georeferencias:

Ver anexos - páginas 9613-9617

En el lado Este, el entorno cruza el barranco, situado en los siguientes puntos de acotado:

A partir de este último vértice el entorno recorre el lado Sur bordeando la desalinizadora, hasta coger el borde la pista que por este frente baja hacia la playa, pasando por debajo del puente del barranco, hasta encontrarse con el punto 23 que es el extremo del BIC, con los siguientes puntos de acotado:

Las Palmas de Gran Canaria, a 12 de abril de 2005.- El Vicesecretario General, Sergio Ramírez Rivero.

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