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BOC Nº 025. Viernes 6 de Febrero de 2004 - 173

III. OTRAS RESOLUCIONES - Consejería de Educación, Cultura y Deportes

173 - DECRETO 10/2004, de 3 de febrero, por el que se declara Bien de Interés Cultural, con categoría de Zona Arqueológica, el Risco de La Sabina, en los municipios de La Matanza de Acentejo y La Victoria de Acentejo, isla de Tenerife.

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Por Resolución de la Consejera Delegada (Accidental) del Área de Cultura, Educación, Empleo y Juventud del Cabildo Insular de Tenerife, de fecha 13 de noviembre de 2002 (B.O.C. nº 7, de 13.1.03), se incoa expediente para la declaración como Bien de Interés Cultural, con categoría de Zona Arqueológica, a favor del Risco de La Sabina, en los términos municipales de La Matanza de Acentejo y La Victoria de Acentejo.

Dicho expediente se ha tramitado de conformidad con lo establecido en la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias.

En su virtud, a propuesta del Consejero de Educación, Cultura y Deportes, previo informe del Consejo del Patrimonio Histórico de Canarias y tras la deliberación del Gobierno en su reunión del día 3 de febrero de 2004,

D I S P O N G O:

Declarar el Risco de La Sabina en los términos municipales de La Matanza de Acentejo y La Victoria de Acentejo, isla de Tenerife, Bien de Interés Cultural, con categoría de Zona Arqueológica, con la delimitación escrita y gráfica, justificación de la delimitación y descripción que figuran en los anexos I y II del presente Decreto.

Contra el presente acto, que pone fin a la vía administrativa, cabe interponer recurso potestativo de reposición ante el Gobierno, en el plazo de un mes a contar desde el día siguiente al de su notificación o publicación, o directamente recurso contencioso-administrativo ante la Sala competente de lo Contencioso-Administrativo, del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, en el plazo de dos meses a contar desde el día siguiente al de su notificación o publicación; significando que, en el caso de presentar recurso de reposición, no se podrá interponer recurso contencioso-administrativo hasta que se resuelva expresamente el recurso de reposición o se produzca la desestimación presunta del mismo, y todo ello sin perjuicio de cualquier otro que pudiera interponerse.

Dado en Santa Cruz de Tenerife, a 3 de febrero de 2004.

EL PRESIDENTE

DEL GOBIERNO,

Adán Martín Menis.

EL CONSEJERO DE EDUCACIÓN,

CULTURA Y DEPORTES,

José Miguel Ruano León.

A N E X O I

BIEN DE INTERÉS CULTURAL.

CATEGORÍA: Zona Arqueológica.

A FAVOR DE: Risco de La Sabina.

TÉRMINOS MUNICIPALES: La Victoria de Acentejo y La Matanza de Acentejo.

DELIMITACIÓN.

El ámbito de protección propuesto se encuentra situado en la gran cuenca que se desarrolla en la desembocadura del Barranco de Acentejo o de San Antonio, compartido entre los términos municipales de La Matanza de Acentejo y La Victoria de Acentejo, así como parte del acantilado costero de este último término municipal.

La delimitación propuesta se corresponde con la siguiente descripción:

El punto origen se sitúa en la costa, en el extremo meridional de la Caleta de la Negra, con coordenadas U.T.M. (355.703; 3.147.375), ascendiendo en línea recta hasta contactar con el punto con coordenadas U.T.M. (355.818; 3.147.299), situado en el extremo de un muro de piedra seca que delimita una sucesión de bancales escalonados. Prosigue por la línea trazada por el eje del camino que discurre exteriormente al citado muro hasta alcanzar una construcción situada en el punto con coordenadas U.T.M. (355.891; 3.147.192).

Desde aquí continúa por el muro exterior de los bancales abandonados hasta conectar con el extremo de un sendero, en el punto con coordenadas U.T.M. (355.978; 3.147.130). Desde este punto avanza en línea recta y dirección SSE hasta contactar con un punto situado en el muro de un bancal, con coordenadas U.T.M. (355.998; 3.147.077). Cruza el cauce del Barranco de Acentejo hasta conectar con un punto en el veril opuesto, con coordenadas U.T.M. (355.983; 3.147.059). Desde este punto prosigue por el muro delimitador de los bancales, sobre el veril de la cuenca de La Sabina hasta conectar con el punto con coordenadas U.T.M. (355.999; 3.146.904), situado en la isohipsa 275 m.s.n.m., por la que se ajusta hasta contactar con el punto situado en un ramal de la vía de servicio de la Autopista TF-5, con coordenadas U.T.M. (355.963; 3.146.839).

Desde este punto el límite continúa por un sendero que bordea el veril del barranco, pasando por el punto con coordenadas U.T.M. (356.127; 3.146.970); avanzando hasta cortar la cota 225 m.s.n.m., en el punto con coordenadas U.T.M. (355.979; 3.147.057). El límite prosigue por esta cota hasta conectar con un barranquillo en el punto con coordenadas U.T.M. (355.659; 3.146.973). Desde este punto, desciende por su cauce hasta la cota 175 m.s.n.m., para avanzar por la misma en dirección oeste hasta el punto con coordenadas U.T.M. (355.532; 3.146.717). Desde aquí se dirige hacia la costa, alcanzándola en el punto con coordenadas U.T.M. (355.246; 3.146.970), desde donde se cierra la delimitación, siguiendo la línea de la bajamar escorada hasta el punto inicial.

JUSTIFICACIÓN DE LA DELIMITACIÓN.

La delimitación del ámbito de protección propuesto se justifica por la necesidad de preservar el entorno de protección de un gran conjunto arqueológico, repartido en varias unidades de asentamiento que se distribuyen a lo largo de las laderas del barranco; mostrando una ocupación en grupos de cuevas naturales de habitación, cavidades con función funeraria, así como una estación de grabados rupestres. Dicho entorno se extiende hasta la parte superior del cantil, con el fin de evitar afecciones urbanísticas o de uso que puedan repercutir negativamente en los valores patrimoniales que definen esta Zona Arqueológica.

La propuesta de perímetro engloba la totalidad de la unidad natural de acogida, es decir el espacio físico en el que, no sólo se encontraba su residencia, sino que proporcionaba los recursos básicos de subsistencia.

DESCRIPCIÓN.

El ámbito geográfico de La Sabina actúa de límite entre los términos municipales de La Victoria y La Matanza, alcanzando una cota de 250 m.s.n.m., justo hasta la altura de la vía de servicio que discurre paralela a la Autovía del Norte (TF-5). El acceso se realiza por un camino que parte de dicha vía y desciende por el borde superior de la margen izquierda del barranco, apreciándose una magnífica panorámica de toda la zona de La Sabina. En su inicio parte un segundo sendero, que desciende hacia el interior del barranco y lo recorre a lo largo del fondo del mismo. La llegada a la playa se ve obstaculizada por un salto de agua, sólo salvable mediante el uso de cuerdas y con grandes dificultades.

Desde el punto de vista geomorfológico, se trata de un profundo cauce que muestra un alto grado de encajamiento y laderas de gran verticalidad, conformadas por el apilamiento de coladas basálticas, de no más de 10-12 m de potencia, correspondientes a la Serie III. Entre las emisiones lávicas aparecen esporádicamente niveles de piroclastos e, incluso, capas de almagre -asociadas a paleosuelos-, intensamente rubefactadas por el contacto con los materiales incandescentes que se le superponen.

Los horizontes de contacto entre las coladas, caracterizados por su naturaleza escoriácea y por su fácil erosionabilidad, presentan un gran número de cuevas y oquedades naturales que se alinean a lo largo del frente de ambas vertientes. La vegetación dominante se integra en un cardonal-tabaibal, con numerosas especies introducidas y un cierto nivel de degradación, mientras que en los sectores costeros predomina la vegetación halófila. Entre las especies más características han de citarse las tabaibas dulces (Euphorbia balsamifera) y amarga (Euphorbia obtusifolia), los cardones (Euphorbia canariensis) y un extenso matorral herbáceo y arbustivo, con cornicales (Periploca laevigata), incienso (Artemisia canariensis), balos (Ploclama pendula) y un sinfín de especies endémicas o introducidas.

Los usos desarrollados en este tramo no han sido demasiado importantes y sólo se aprecia una sucesión de bancales, de gran verticalidad, localizados en el sector más alto del área estudiada. Existe alguna infraestructura hidráulica y un uso pesquero en la playa.

La zona señalada constituye un área arqueológica de gran relevancia en el contexto de la isla de Tenerife, inscrita a su vez en un frente acantilado mucho más amplio extendido desde la desembocadura del Barranco de Milán (Tejina, La Laguna) y El Ancón (Santa Úrsula). A juzgar por los numerosos hallazgos efectuados durante décadas, este sector costero muestra indicios de un importante asentamiento prehispánico aprovechando las numerosas cuevas y oquedades abiertas por efecto de la erosión en los niveles piroclásticos y en los planos de contacto entre coladas basálticas masivas apiladas sin solución de continuidad.

En el sector más oriental de La Sabina (dentro del término municipal de La Matanza) se han localizado numerosas cuevas reutilizadas (habitaciones y funerarias), que aún conservan bastante material arqueológico en superficie. Asimismo, existe un conjunto de cazoletas y canales emplazado en un afloramiento basáltico que corona la margen derecha de la cuenca, con una gran perspectiva visual sobre el litoral norte de la isla.

En el sector central los yacimientos identificados se distribuyen en varios andenes, de los cuales el superior -muy próximo al veril- acoge cuatro cuevas de habitación, con restos de malacofauna, cerámica, obsidiana, basalto y ovicápridos; y una de enterramiento expoliada, con restos óseos superficiales. Presentan unas dimensiones considerables. En el anden inferior aparecen otras cuatro cuevas, con mayor entidad y riqueza arqueológica, de dimensiones inferiores, pero con gran cantidad de material arqueológico en superficie.

En la margen izquierda de la cuenca, el tracto superior de la ladera se conocen dos grandes cuevas, que parecen corresponder a las afectadas por las intervenciones arqueológicas realizadas por J. Álvarez Delgado y L. Diego Cuscoy en los 50. En el tracto intermedio existen otras dos grandes cuevas con gran cantidad de material arqueológico en superficie, abundando la malacofauna, y los restos líticos, entre otros. Asimismo y cercanos a las cuevas, se ha podido detectar un posible enclave de cazoletas, excavado en toba rojiza. En conjunto se han inventariado un total de 16 cuevas con abundantes evidencias y dos grupos de cazoletas y canales.

Las cuevas documentadas en la zona se caracterizan por una funcionalidad doble -habitacional y funeraria- dependiente de su accesibilidad, amplitud, condiciones de habitabilidad, orientación y proximidad a fuentes de recursos diversos. En general, las cuevas de habitación suelen aparecer en el tracto superior del acantilado, más fáciles de acceder, o en aquellos sectores menos abruptos. Los enclaves funerarios correspondientes a estas áreas de ocupación estable aparecen siempre en su entorno inmediato -incluso intercaladas en el ámbito habitacional-, aunque mediatizado por las propias condiciones de las cuevas y su posible uso.

Ver anexos - página 1625

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