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BOC Nº 109. Lunes 20 de Agosto de 2001 - 3092

IV. ANUNCIOS - Administración Local - Cabildo Insular de Gran Canaria

3092 - ANUNCIO por el que se hace público el Decreto de 15 de junio de 2001, que incoa expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural, con la categoría de Sitio Etnológico, a favor de Salinas de Tenefé en el término municipal de Santa Lucía (Gran Canaria).

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Vista la propuesta del Iltre. Ayuntamiento de Santa Lucía y el informe favorable del Servicio de Patrimonio Histórico para la incoación de expediente de declaración como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Sitio Etnológico, a favor de las Salinas de Tenefé, en el municipio de Santa Lucía.

Resultando que las Salinas de Tenefé son uno de los mejores ejemplos que nos quedan en Gran Canaria de salinas sobre barro, que fue construida en el siglo XVIII, para venta de sal a los barcos de pesca y consumo interno. Dichas salinas presentan actualmente un buen estado de conservación y siguen en uso.

Desde el punto de vista ambiental las salinas constituyen un ejemplo de intervención racional en el medio, generando un paisaje de gran riqueza plástica. Asimismo las Salinas de Tenefé se encuentran en el borde de un saladar que añade valores naturales a este legado histórico.

Es de interés fomentar su conservación, dado los valores que representa para el patrimonio etnográfico, así como el oficio de salinero, en grave peligro de desaparición.

Considerando que el artículo 17 de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, del Patrimonio Histórico de Canarias, determina que se declararán bienes de interés cultural del patrimonio histórico canario aquellos bienes que ostenten notorios valores históricos, arquitectónicos, artísticos, arqueológicos, etnográficos o paleontológicos o que constituyan testimonios singulares de la cultura canaria.

Considerando que el artículo 18.1 de la mencionada Ley de Patrimonio Histórico de Canarias dispone que considera Sitio Etnológico el lugar que contiene bienes muebles o inmuebles, representativos de los valores propios de la cultura tradicional o popular.

Considerando que este Cabildo Insular de Gran Canaria, es competente para incoar y tramitar este expediente en virtud de lo dispuesto en el artículo 19.1 de la citada Ley de 4/1999, del Patrimonio Histórico de Canarias.

Considerando que esta Consejera-Delegada de Cultura es competente para acordar la incoación del procedimiento de declaración de Bien de Interés Cultural, de conformidad con la delegación de facultades efectuada mediante Decreto de la Ilma. Sra. Presidenta de este Cabildo Insular de fecha 4 de enero de 2000 (B.O.P. de 11 de febrero de 2000),

D I S P O N G O:

Primero.- Incoar expediente de declaración como Bien de interés Cultural, con la categoría de Sitio Etnológico, a favor de Salinas de Tenefé, en el término municipal de Santa Lucía, con la descripción y delimitación que figura en el anexo I y II de este Decreto.

Segundo.- Hacer saber al Ayuntamiento de que, según dispone el artículo 20 de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, del Patrimonio Histórico de Canarias, deberá suspender el procedimiento de otorgamiento de licencias municipales intervención en los inmuebles y sus entornos, así como los efectos de las ya otorgadas.

Tercero.- Comunicar, esta incoación, al Registro Regional de Bienes de Interés Cultural, a efectos de su anotación preventiva.

Cuarto.- Publicar el presente Decreto en el Boletín Oficial de Canarias.

Las Palmas de Gran Canaria, a 15 de junio de 2001.- La Presidenta, p.d., la Consejera-Delegada de Cultura (Decreto de 4.1.00), Inés Jiménez Martín.- El Secretario General, p.d., la Oficial Mayor (Resolución de 9.3.01), Mercedes Romaní Martínez.

A N E X O I

BIEN DE INTERÉS CULTURAL SITIO ETNOLÓGICO

SALINAS DEL TENEFÉ

Municipio de Santa Lucía.

DESCRIPCIÓN.

Las Salinas del Tenefé se encuentran situadas en la costa del término municipal de Santa Lucía en la zona conocida como Punta del Tenefé. La parcela que ocupan las salinas está emplazada en la primera línea del borde marítimo, sobre un suelo de conglomerados y arenas fluviales, ocupando una superficie útil de 20.000 metros aproximadamente.

Estas salinas fueron construidas en el siglo XVIII por lo que presentan una dilatada historia dedicada a la producción de sal. Esta producción estuvo orientada hasta los años sesenta del siglo XX al suministro de los barcos que faenaban en la costa del caladero canario-sahariano y cuyo único conservante para las capturas era la sal (salazones), que convirtieron a las salinas en un sector estratégico de la economía insular.

Los antecedentes constructivos de esta salina son de origen mediterráneo y su soporte está fabricado sobre un asiento artificial de barro apisonado. De esta manera la obra de construcción comienza con la nivelación del solar, para lo que es necesario el movimiento de una cantidad importante de tierra que se coloca en el perímetro de las instalaciones como barrera de protección (terreras).

Una vez vaciado y nivelado el solar se procede al trazado de balaches1 (Los balaches en el argot salinero son las calles o pasillos de separación entre los tajos o cristalizadores) y sistemas de riego, de las acequias matrices y caños secundarios. Esta parte de la obra es desarrollada por un especialista (maestro salinero) ya que requiere de conocimientos y habilidades específicas para este tipo de construcción.

Terminada esta fase se comienza con la construcción de los tajos o cristalizadores que suelen tener un tamaño de 4 x 3 ó 3 x 3 de superficie y una altura no superior a los 25 cm. Los bordes de los tajos se refuerzan con cantos rodados para evitar la erosión por el rozamiento del agua. Las Salinas del Tenefé cuentan con unos 386 tajos que ocupan una superficie de 14.250 metros cuadrados.

Los cocederos son los estanques de precondensación a donde llega el agua del mar. Estos estanques son igualmente de barro apisonado, pero su superficie varía entre 250 y 600 metros cuadrados. En las Salinas del Tenefé se construyeron cuatro cocederos a diferentes alturas y ocupan una superficie de 4.930 metros.

Para elevar el agua entre los diferentes cocederos estas salinas disponían de tres molinos de viento que bombeaban el agua hasta la zona alta y que en la actualidad sólo se conserva uno de ellos, en estado precario. Estos ingenios del viento sirvieron para que estas salinas se conocieran también como Las Salinas de los Tres Molinos.

El sistema de captación se realiza mediante un tomadero en forma de canal que conecta el agua del mar con el cocedero más bajo de la salina. Este tomadero es una obra de mortero y canto rodado con una altura de 1,70 m y un ancho de 1 metro.

Además de esta infraestructura la salina cuenta con una casa-almacén que sirve de residencia al salinero y de resguardo para la sal excedente de la zafra. Se trata de un inmueble de cubierta plana y dos alturas y de unos 160 metros por planta. La planta baja está dividida en 5 dependencias destinadas a almacenar la sal y los enseres de la actividad salinera. La segunda altura ha servido como residencia de la familia del salinero. La situación de la casa está localizada para la vigilancia de toda la superficie útil de las salinas, en el centro y en la zona más alta del conjunto. Desde el punto de vista arquitectónico este inmueble presenta un valor alto debido a su antigüedad y a no haber sido intervenida tanto en el interior como en el exterior.

El ciclo del cultivo de la sal comienza con la captación del agua del mar aprovechando la pleamar para que el empuje mareal lleve el agua a través del tomadero hasta los cocederos.

Cuando el agua entra en los cocederos se expone al sol durante unos 9 días en los que se produce una precondensación y en consecuencia se eleva el nivel de salinidad en el agua.

Después de este período el agua llega a los tajos o cristalizadores a través de la red de riego, donde pasa de 3 a 8 días dependiendo de las condiciones de temperatura, insolación, vientos, etc. Durante este período de cristalización el salinero participa acelerando el proceso. Para ello en las horas centrales del día y con el robadillo2 (El robadillo o ruedo es la herramienta protagonista en el ciclo de la sal. Es un útil de madera que consta de un cabo de diferente tamaño unido a una paleta de madera y que se usa tanto para romper la nata, como para picar la sal o para embalacharla) de cabo largo rompe el cristal o película de sal que se forma en la superficie del tajo para permitir que la condensación continúe, lo que se conoce como tumbar la nata.

Cuando la sal ha alcanzado la densidad adecuada se procede a embalacharla o subirle en el balache donde permanece unos días para que pierda los restos de humedad que conserva, antes de ser resguardada en el almacén o transportada directamente al mercado.

En el ciclo del año la salina se halla dividida en dos períodos bien diferenciados. El primero que va de mayo a octubre y que coincide con el de la etapa de zafra en el que las condiciones meteorológicas permite la extracción de sal. En el resto de los meses del año y en especial en las estaciones otoño e invierno, la salina no produce y el salinero se limita a realizar las labores de mantenimiento de las instalaciones.

Después de la crisis de los años sesenta con la introducción de las técnicas de frío, y la caída del sector pesquero las salinas entran en un período de recesión que conduce hasta nuestros días. De esta manera los salineros se ven obligados a reorientar la producción hacia el consumo interno: panaderías, embotelladoras, fábricas de queso, curtido de pieles, etc.

En la actualidad las Salinas del Tenefé constituyen el mejor ejemplo de salina sobre barro que existe en Gran Canaria. Asimismo su producción es de las más altas del Archipiélago pese a que las mejoras de las instalaciones podría elevar el rendimiento hasta una producción estimada de 343.454 kgs.

Las Salinas del Tenefé han sido adquiridas por el Ayuntamiento de Santa Lucía, que es actual propietario y que las mantiene en explotación mediante un contrato de renta con el actual salinero D. Sebastián Viera, hijo y nieto de una larga, dinastía de salineros del sureste de la isla. La propiedad pública de las salinas constituye además una situación favorable a su conservación y mejora.

En este sentido hay que destacar que a los valores de cultura material que hemos reseñado hay que sumar los relativos a la conservación del oficio de salinero de alto valor etnográfico y que guarda un enorme granero de saberes en relación al medio intermareal en el que desarrolla su actividad.

Este oficio se encuentra en serio peligro de desaparición debido a la crisis del sector que ha supuesto la falta de renovación generacional por parte de los jóvenes.

Desde el punto de vista ambiental las salinas constituyen un ejemplo de intervención racional en el medio generando un paisaje cultural de gran riqueza plástica. Este paisaje cultural está construido con los materiales del entorno favoreciendo así su integración en el medio. Por su situación entre la tierra y el mar las salinas constituyen una auténtica marisma artificial en la que tienen su medio un amplio conjunto de animales y plantas adaptadas a estos ecosistemas hipersalinos, entre las que destacan las aves que encuentran en las salinas y su entorno un lugar de avituallamiento para sus desplazamientos migratorios o bien para el período de cría. Asimismo las Salinas del Tenefé se encuentran en el borde de un saladar que añade valores naturales a este legado histórico.

A N E X O I I

B.I.C. SITIO ETNOLÓGICO SALINAS DEL TENEFÉ

SANTA LUCÍA DE TIRAJANA

Delimitación.

Norte: el límite norte de las Salinas comienza en un punto situado en la costa, entre la Punta del Corral y la Punta del Tenefé, punto 1 (long. 458557.455 lat. 3076925.167). Desde este punto la delimitación se prolonga hacia el oeste hasta alcanzar una pista que se encuentra a 50 m de la costa, punto 2 (long. 458498.326 lat. 3076907.634) y que rodea la parte trasera de las salinas. Avanzando unos 50 m más se llega al punto 3 (long. 458450.945 lat. 3076929.991), donde finaliza el límite norte.

Oeste: desde el punto anterior la delimitación sigue la pista que va en dirección sureste, pasando por el punto 6 (long. 458363.350 lat. 3076762.546), hasta llegar a la intersección de la pista citada con otra que viene desde el oeste y accede a las salinas, a unos 225 m del punto 3. El límite de protección recorre 155 m más en dirección suroeste hasta llegar al vértice suroeste de la delimitación, punto 7 (long. 458275.872 lat. 3076589.837).

Sur: a partir del vértice anterior el perímetro recorre en dirección sureste, hacia la costa, 125 m hasta el punto 8 (long. 458394.881 lat. 3076551.687), que se encuentra en la zona costera de la Caletilla de la Punta.

Este: el límite este, recorre toda la línea costera desde la Caletilla de la Punta hasta pasar la Punta del Tenefé y llegar al punto 1 para cerrar el perímetro de delimitación.

Ver anexos - páginas 13330-13332

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