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R E S U E L V O:
Ordenar la inserción en el Boletín Oficial de Canarias del contenido normativo y plano de zonificación del Plan Especial de Protección Paisajística de Las Lagunetas, en los términos municipales de Tacoronte, El Rosario, El Sauzal, Candelaria, La Matanza de Acentejo, La Victoria de Acentejo y Santa Úrsula (Tenerife), cuyo texto figura como anexo.
Las Palmas de Gran Canaria, a 14 de febrero de 2000.- El Director General de Ordenación del Territorio, Octavio Fernández Perdomo.
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
1. EQUIPO REDACTOR.
2. METODOLOGÍA.
3. CONDICIONANTES DE LA PLANIFICACIÓN.
MEMORIA
1. ASPECTOS DEL MEDIO FÍSICO.
1.1. CLIMA.
1.2. GEOLOGÍA.
1.3. GEOMORFOLOGÍA.
1.4. EDAFOLOGÍA.
1.5. HIDROLOGÍA.
1.6. VEGETACIÓN Y FLORA.
1.7. FAUNA.
1.8. PAISAJE.
2. ASPECTOS SOCIOECONÓMICOS Y TERRITORIALES.
2.1. POBLACIÓN.
2.2. USOS Y APROVECHAMIENTOS.
2.3. TITULARIDAD DEL SUELO Y ESTRUCTURA DE LA PROPIEDAD.
2.4. INFRAESTRUCTURAS.
2.5. RÉGIMEN URBANÍSTICO.
3. ASPECTOS CULTURALES.
3.1. RECURSOS ARQUEOLÓGICOS.
3.2. RECURSOS HISTÓRICO-ARTÍSTICOS.
4. DIAGNÓSTICO Y POTENCIALIDADES.
4.1. SITUACIÓN ACTUAL.
4.2. EVOLUCIÓN PREVISIBLE DEL SISTEMA.
4.3. POTENCIALIDADES.
4.4. UNIDADES DE DIAGNÓSTICO.
NORMATIVA
1. CUESTIONES GENERALES.
1.1. LOCALIZACIÓN Y ENTORNO.
1.2. ANTECEDENTES DE PROTECCIÓN.
1.3. NATURALEZA Y EFECTOS DEL PLAN.
1.4. FUNDAMENTOS Y NECESIDAD DE PROTECCIÓN DEL PAISAJE.
1.5. OBJETIVOS DEL PLAN ESPECIAL.
2. ZONIFICACIÓN.
3. LÍMITE DE LAS ÁREAS DE SENSIBILIDAD ECOLÓGICA.
4. NORMAS DE ADMINISTRACIÓN DEL PAISAJE PROTEGIDO.
5. RÉGIMEN DE USOS.
5.1. RÉGIMEN GENERAL DE USOS.
5.2. RÉGIMEN ESPECÍFICO DE USOS.
6. NORMATIVA PARA LAS POLÍTICAS SECTORIALES.
6.1. USO CIENTÍFICO.
6.2. APROVECHAMIENTOS APÍCOLAS.
6.3. APROVECHAMIENTOS HIDRÁULICOS.
7. CRITERIOS PARA LAS POLÍTICAS SECTORIALES.
7.1. APROVECHAMIENTOS FORESTALES.
7.2. MEJORA SELVÍCOLA.
7.3. RESTAURACIÓN DE LA VEGETACIÓN.
7.4. LUCHA CONTRA LOS INCENDIOS FORESTALES.
8. DIRECTRICES DE ACTUACIÓN EN EL PAISAJE PROTEGIDO.
8.1. ESTUDIOS E INVESTIGACIÓN.
8.2. MANTENIMIENTO DE INFRAESTRUCTURAS Y RESTAURACIÓN DEL MEDIO.
8.3. USO PÚBLICO.
9. ACTUACIONES BÁSICAS EN MATERIA DE SEÑALIZACIÓN.
10. VIGENCIA Y REVISIÓN DEL PLAN ESPECIAL.
ESTIMACIÓN DE COSTES
INTRODUCCIÓN
1. EQUIPO REDACTOR.
La redacción del Plan Especial de protección paisajística del Paisaje Protegido de Las Lagunetas se realizó a partir de un documento previo redactado por la empresa Garome Canarias, S.L., encargado a esta empresa por la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias. El equipo redactor de este documento estuvo compuesto por el geógrafo José Carlos Cabrera Pérez; los biólogos Eduardo Carqué Álamo, Manuel Valentín Marrero Gómez y Carlos Vicente Pérez García; los naturalistas Rubén Barone Tosco y Domingo Trujillo González; y el profesor de E.G.B. Ángel Antonio García Marrero.
Posteriormente, este documento previo, que incluía una propuesta normativa, fue revisado y supervisado por Inocente Carralero Jaime, geógrafo y técnico de la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias, y por Cristina Pascual Castaño, ingeniera de montes y técnica de la empresa pública Gesplan, S.A., para lo cual contaron con el asesoramiento y apoyo del personal adscrito a los servicios de Planificación de Recursos Naturales y Unidad Insular de Tenerife, de la Viceconsejería de Medio Ambiente, así como del resto del equipo técnico de Gesplan, S.A.
2. METODOLOGÍA.
Para la elaboración del Plan Especial de protección paisajística del Paisaje Protegido de Las Lagunetas, la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias optó por encargar un borrador o documento previo, con el objetivo de recopilar toda la información existente sobre este espacio natural, para a continuación valorar la situación actual del mismo y culminar con una propuesta de normativa reguladora. De este documento se encargó la empresa Garome Canarias, S.L.
Durante la fase de recopilación de información, fue necesario rastrear tanto las publicaciones existentes como los trabajos inéditos (tesis, tesinas, etc.), diversos informes técnicos que hacen referencia al área protegida y múltiples datos referentes a usos y aprovechamientos, que generalmente suelen hacer referencia a los diferentes municipios con territorio en el Paisaje Protegido. Es de destacar la información facilitada por diversos departamentos del Gobierno de Canarias, Cabildo Insular y Ayuntamientos de los municipios con presencia en el paisaje protegido. Asimismo, una valiosa aportación se recogió del estudio realizado por Garome Canarias, S.L., para la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias, titulado “análisis y seguimiento de los ecosistemas y ambientes afectados por el incendio de julio de 1995 en los montes de Tenerife”.
En un segundo paso se procedió a realizar diversos estudios de campo sobre aquellos aspectos acerca de los cuales no se dispusiera de suficiente información documental previa, y en especial geología y geomorfología, edafología, flora y vegetación, fauna, paisaje e infraestructuras. Para ello se aplicaron métodos de muestreo, censo o simple observación, adecuados a la materia de que se tratara.
Posteriormente, y utilizando todo este cúmulo de datos como información de base, fue posible proceder a la redacción del apartado “memoria”, que tras la “introducción”, forma la primera parte del Plan Especial. La memoria consta de cuatro grandes apartados; los tres primeros: “aspectos del medio físico”, “aspectos socioeconómicos y territoriales” y “aspectos culturales”, constituyen un breve análisis informativo, mientras que el cuarto, titulado “diagnóstico y potencialidades”, es de carácter sintético y consiste en una valoración del estado actual del espacio protegido, basada en los siguientes criterios: estado de conservación de los recursos naturales, culturales e infraestructuras, potencialidades, amenazas de orden natural o antrópico y previsible evolución.
El diagnóstico se plasma territorialmente en una serie de unidades territoriales llamadas “unidades de diagnóstico”, y entendidas como áreas internamente uniformes en lo que respecta a sus características físicas, bióticas y de usos del suelo, que presentan además una respuesta similar frente a situaciones o actuaciones posibles que afectarían a la integridad ecológica y ambiental del territorio. Las unidades de diagnóstico constituyen, por lo tanto, la integración territorial de todos los aspectos de la información básica elaborada, y del diagnóstico realizado.
Para definir las unidades de diagnóstico se empleó un método descrito en los siguientes puntos:
1) Elaboración de mapas temáticos, que representan las variables con mayor incidencia en el espacio.
2) Superposición de los mapas temáticos, confrontando y comparando la información de unos con la de otros.
3) Delimitación de las unidades homogéneas en un primer mapa global.
4) Introducción de la valoración del estado de conservación de los recursos naturales y culturales del espacio protegido.
Estas unidades de diagnóstico son una parte muy importante del proceso de planificación, y reflejan una valoración común del estado de conservación, usos y aprovechamientos que en las mismas se producen.
El tercero de los grandes bloques en que se divide el Plan Especial es el de “normativa”, que se abre con una serie de cuestiones generales, como son la ubicación del espacio natural protegido, sus accesos y límites o los efectos del propio Plan Especial. Pero tal vez lo más importante de este apartado sea la enumeración de los objetivos del Plan, que se diseñaron en atención tanto a las conclusiones extraídas de la memoria, como al entorno legal en el que se inscribe el propio Paisaje Protegido. Para la consecución de estos objetivos resultaba necesario diseñar una completa reglamentación de actividades, complementada con una adecuada zonificación, consistente en la división del espacio protegido en diferentes áreas, con vistas a diferenciar sectores que tendrán diferente destino y utilización, mediante la aplicación de la normativa de protección. Los límites de estas zonas se han trazado a escala 1:5.000.
En la zonificación del Paisaje Protegido de Las Lagunetas se decidió distinguir dos de los principales enclaves naturales del espacio con la consideración de Zonas de Uso Restringido. Estas áreas, donde está prohibido el tránsito de vehículos a motor, están destinadas a recibir la más estricta protección mediante una detallada regulación de los usos y aprovechamientos tradicionales y de las actividades recreativas que allí puedan desarrollarse.
Una serie de enclaves más o menos alterados, distribuidos por toda la superficie del Paisaje, se delimitaron como Zona de Uso General, y mediante la normativa se ha consagrado la vocación de estos lugares como las áreas más adecuadas para albergar actividades e instalaciones didácticas y recreativas, así como otras de gran interés para el fomento de la agricultura de montaña en las medianías altas de toda la isla.
El resto del territorio ha recibido la consideración de Zona de Uso Moderado, y es aquí donde deberían desarrollarse la mayor parte de los usos y aprovechamientos forestales tradicionales, así como las actividades educativas y recreativas que sean compatibles con la protección de Las Lagunetas.
Como complemento a la zonificación, y a la vez que se elaboraba ésta, se procedió a la redacción de la normativa, que podemos considerar dividida en cuatro grandes apartados: el “régimen de usos”, la “normativa para las políticas sectoriales”, los “criterios para las políticas sectoriales” y, finalmente, las “directrices de actuación en el Paisaje Protegido”.
El régimen de usos es de carácter general y de obligado cumplimiento en todo el espacio protegido, mientras que la normativa sectorial hace referencia a sectores específicos que merezcan un tratamiento diferenciado. Los criterios aparecen con la finalidad de regular las políticas sectoriales, mediante orientaciones sobre formas de actuación compatibles con la finalidad de protección y, finalmente, las directrices de actuación consisten en una definición de las líneas de actuación y los objetivos a cumplir por los proyectos que se desarrollen dentro del ámbito del Paisaje Protegido.
El apartado normativo finaliza con una serie de disposiciones en torno a la vigencia y revisión del Plan Especial, y con un inventario de actuaciones básicas en materia de señalización, que han sido presupuestadas en el cuarto y último de los grandes epígrafes en que se divide el Plan, la Estimación de Costes.
Como anexo al Plan, figura un apartado cartográfico en el que se incluye el mapa de zonificación y el de Áreas de Sensibilidad Ecológica, a escala 1:5.000, así como un plano director de zonificación a escala 1:25.000.
3. CONDICIONANTES DE LA PLANIFICACIÓN.
La existencia de valores naturales de relevancia. Además de los valores estéticos que motivaron su reclasificación como Paisaje Protegido, en Las Lagunetas existe un importante capital natural, cuyo mayor exponente son ciertos enclaves en un óptimo estado de conservación, como puedan ser el pinar de La Esperanza o el bosque de Agua García. Mención aparte, por su situación administrativa, merece la parte baja de los montes de La Victoria y Santa Úrsula, que por albergar una de las principales poblaciones de palomas de la laurisilva de toda Canarias, han merecido su reclasificación como Reserva Natural Especial, por medio de la Ley 12/1994, de 19 de diciembre, de Espacios Naturales de Canarias. En el Plan se ha contemplado la existencia de estos enclaves excepcionales, tanto por medio de la zonificación, como a través de la normativa reguladora, de los criterios para las políticas sectoriales y de las directrices de actuación.
La propiedad. En el Paisaje Protegido de Las Lagunetas existe una gran proporción de territorio de titularidad pública, que además en su mayor parte está incluido en el catálogo de Montes de Utilidad Pública. Este es un factor positivo a la hora de establecer un planeamiento de protección, ya que existe la posibilidad de que sea necesario establecer ciertas restricciones de uso, que garanticen la preservación de los recursos naturales del área protegida. En los sectores de propiedad privada, o en aquellos que siendo propiedad de Administraciones Públicas (Ayuntamientos y Cabildo), no tienen carácter demanial, la planificación ha extremado la precisión de sus determinaciones, con objeto de no lesionar el núcleo de la propiedad.
La gestión forestal. En el Paisaje Protegido de Las Lagunetas, como territorio arbolado que es, ha existido desde años atrás una cierta gestión forestal. Esta gestión, que a lo largo de los últimos años se ha venido intensificando, es valorada positivamente, debido a la necesidad de tratamiento que presentan buena parte de las masas forestales del espacio protegido, con el fin de lograr su óptima evolución natural en unos casos, y garantizar el mantenimiento de los aprovechamientos forestales en otros. Por ello, el Plan Especial prevé el mantenimiento de las actuaciones selvícolas, sin perjuicio del futuro Plan Director que habrá de redactarse para la gestión de la Reserva Natural Especial de Las Palomas, y que concretará los usos a mantener o eliminar en ese área. En el futuro, la gestión forestal y las determinaciones contenidas en este Plan Especial tendrán que convivir, con el mayor grado de armonización posible, en el área protegida.
La accesibilidad. Este espacio protegido limita, por amplias zonas, con el Parque Natural de Corona Forestal, respecto al cual funciona, para buena parte de la población insular, como una auténtica “puerta de entrada”. Esto es así porque el Paisaje Protegido se ve atravesado por la carretera comarcal C-824, de La Laguna al Portillo de La Villa, que es una vía muy frecuentada como lugar de paso hacia o desde el mencionado Parque Natural y el Parque Nacional de El Teide. En consecuencia, una parte importante de este espacio protegido se ve frecuentada por un número de personas muy elevado, que pueden constituir tanto una cuestión problemática desde el punto de vista de la conservación, como un potencial de usuarios para actividades de uso público. Se ha contemplado en el plan la conveniencia de satisfacer la demanda de uso recreativo en un área tradicionalmente utilizada con este fin, en atención a la deseable promoción del desarrollo local de las comunidades próximas o directamente afectadas por la declaración del espacio, establecida en los artículos 2.d) y 3.g) de la Ley 12/1994, de 19 de diciembre, de Espacios Naturales de Canarias.
La demanda de productos forestales. Desde épocas ancestrales, los bosques que hoy han resultado incluidos en el Paisaje, han sido aprovechados por los asentamientos rurales cercanos para la extracción de diversos productos. La crisis de la agricultura de medianías había hecho decrecer considerablemente los aprovechamientos, a lo largo de los últimos años, pero el relanzamiento que experimenta en la actualidad el sector vitivinícola en la isla ha obligado a prever un futuro aumento de la demanda social de productos forestales, aumento que de hecho ya se ha dejado sentir a lo largo del último año. Además, se da la llamativa situación de que una de las zonas para la cual existe una mayor presión extractiva de varas y horquetas, coincide con el principal enclave natural del Paisaje Protegido. En el Plan se ha intentado compatibilizar, en la medida de lo posible, los usos y aprovechamientos tradicionales con los necesarios objetivos de conservación, mediante el establecimiento de una normativa, criterios y directrices que, en ocasiones, hacen referencia explícita a los principales enclaves naturales del territorio y, específicamente, a la Reserva Natural Especial de Las Palomas.
MEMORIA
1. ASPECTOS DEL MEDIO FÍSICO.
1.1. CLIMA.
El clima presente en la amplia franja altitudinal inferior del Paisaje Protegido de Las Lagunetas, comprendida entre los 1.000 y 1.500 m.s.m. se halla notablemente influido por las nieblas debidas a la capa de estratocúmulos, conocida localmente como “mar de nubes”, que se genera por condensación de la humedad oceánica transportada por los vientos alisios. Por encima de los 1.500 m.s.m., en cambio, la capa superior de los alisios, cálida y seca, determina la aparición de una inversión térmica, actuando a modo de tapadera que impide el desarrollo vertical del mar de nubes.
En su circulación sobre la isla, los vientos alisios, después de descargar su humedad en las vertientes de barlovento, asciende hasta la cresta de la Dorsal de La Esperanza y cae comprimiéndose y calentándose más por las laderas de sotavento. Aunque las partes altas de esta vertiente sur del espacio se ven a veces beneficiadas por la humedad procedente del rebosamiento de la capa de estratocúmulos, en las partes bajas se aprecia ligeramente este fenómeno, denominado efecto Foehn.
En ocasiones -especialmente entre octubre y marzo- como consecuencia de perturbaciones oceánicas, la presencia de aire frío y húmedo, provoca la desaparición momentánea de la capa superior del alisio. En esta situación la inversión térmica no existe y nada se opone a los movimientos de convección. Al mismo tiempo, si la inestabilidad atmosférica provoca que la masa nubosa alcance temperaturas negativas, se pueden producir precipitaciones en forma de nieve. Éstas normalmente no suelen suceder en cotas inferiores a los 1.500 m.s.m., aunque muy ocasionalmente pueden descender hasta los 900 m.s.m.
En cuanto al régimen térmico, con los datos aportados por las estaciones ubicadas en Agua García, La Esperanza y Montaña Gaitero, se han confeccionado las siguientes tablas, en las que se indica para cada una de ellas y en grados centígrados, la temperatura media mensual (T), la temperatura máxima absoluta mensual (TM), la temperatura media de las máximas mensuales (TmM), la temperatura mínima absoluta mensual (Tm) y la temperatura media de las mínimas mensuales (Tmm):
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Ver anexos - Página/s 5843-5844
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La amplitud térmica de las tres estaciones, tomada como la diferencia entre el valor máximo y mínimo de las medias mensuales, es de 8,7_ C en Agua García, 11,4_ C en La Esperanza y 14,1_ C en Gaitero. Como puede apreciarse, al mismo tiempo que la amplitud térmica aumenta con la altura, la temperatura media anual disminuye. Este hecho se manifiesta igualmente en el grado de continentalidad, que también aumenta con la altura. En las altitudes superiores del área protegida es frecuente que se alcancen valores mínimos inferiores a 0_ C durante los meses invernales.
A partir del régimen térmico y utilizando el método empírico desarrollado por Thornthwaite (1948, 1951, 1957), se han calculado los valores de evapotranspiración en mm. Este parámetro adquiere valores similares para las dos estaciones estudiadas: 699,3 mm para la estación de La Esperanza y 699,0 mm para la de Agua García.
En la zona de estudio las precipitaciones se producen fundamentalmente como precipitación vertical, aunque también es de considerar la precipitación horizontal generada por la intercepción y goteo de la niebla -sobre todo en zonas de crestería-, dado que la mayor parte de dicha zona se ubica dentro del influjo de los alisios. Desafortunadamente no se dispone de datos sobre este fenómeno pero sí de los valores de precipitación vertical medida en mm (P), en 7 estaciones distribuidas dentro de los límites del espacio natural protegido:
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Ver anexos - Página/s 5844
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Del análisis de la tabla anterior se desprende que las precipitaciones totales anuales suelen ser relativamente abundantes (por encima de los 700 mm). Éstas están concentradas en un período que discurre desde mediados del otoño hasta mediados de primavera, al mismo tiempo que se presenta un período estival bastante seco.
Contrastando los datos anteriormente expuestos de evapotranspiración potencial y de pluviometría (P), se ha estimado la evolución anual del balance hídrico en el territorio, para las estaciones de Agua García y La Esperanza, suponiendo una capacidad de retención máxima de agua en el suelo de 100 mm. Coincidiendo con un claro período estival de déficit hídrico, en el que las lluvias son inferiores a la evapotranspiración, se puede localizar otro de gasto de la reserva de agua en el suelo. Con el comienzo del otoño las lluvias aumentan y la reserva de agua en el suelo comienza a restaurarse, hasta quedar completa en noviembre o diciembre. Después, y desde enero hasta marzo-abril, sobreviene un período en el que la reserva está saturada y el agua caída en las lluvias deriva en fenómenos de escorrentía superficial.
Para obtener una clasificación climática del territorio, se puede proceder al uso de multitud de índices climáticos y bioclimáticos. Los resultados obtenidos para la mayor parte de ellos coinciden en manifestar que las dos estaciones estudiadas, Agua García y La Esperanza, poseen unas características similares, obedeciendo a un clima húmedo con claras connotaciones mediterráneas.
De entre todas las clasificaciones climáticas posibles se ha elegido la de Köppen para caracterizar la zona de estudio. De los datos aportados por las estaciones de Agua García y La Esperanza, se deduce que ambas pertenecen al grupo Csb, definido como mesotermal (templado), con verano fresco y seco, que caracteriza a toda la vertiente septentrional de Las Lagunetas. Si bien las dos estaciones estudiadas se ubican dentro de un mismo tipo de clima, aún existe otro tipo dentro del espacio protegido, que si bien comparte con el Csb sus características de clima templado con período estival seco, se diferencia de éste por la existencia de temperaturas más altas en verano. Este segundo tipo de clima es el definido por Köppen como templado con verano seco y cálido (Csa), propio de la porción del espacio que transgrede la Cordillera Dorsal hacia el sur.
1.2. GEOLOGÍA.
Tenerife surge como consecuencia de un volcanismo fisural guiado por pautas tectónicas (ejes estructurales). Una de estas pautas es la NE-SO, responsable del levantamiento de la gran dorsal o cordillera volcánica de Pedro Gil, gran morfoestructura que constituye el marco geológico en el que se inscribe el Paisaje Protegido de Las Lagunetas.
La construcción insular pasa por diversos momentos o fases, que han provocado la aparición de diferentes series volcano-estratigráficas que reciben los nombres, de más antigua a más moderna, de Serie I o Serie Antigua, Serie II, Serie III o Subreciente y Serie IV o Reciente. En el Paisaje Protegido de Las Lagunetas afloran materiales pertenecientes a las Series II y III, que presentan las siguientes características:
La Serie II acoge los materiales de mayor antigüedad, comprendidos entre 2,32 y 0,67 m.a. Estos materiales, de naturaleza basáltica, están constituidos por coladas de 5 a 10 m de potencia, con un ligero buzamiento de 20 grados. Las lavas predominantes corresponden al tipo pahoehoe, mientras que el espesor de los materiales de esta Serie no supera los 700 m. Se localizan en el sector NO del espacio, aflorando en lomos como el del Cedro, así como en las laderas de los barrancos de mayor grado de encajamiento, que han excavado los materiales de la Serie III, más recientes y superpuestos a los anteriores. Sus centros de emisión se localizan en el eje de la dorsal, encontrándose bastante desmantelados (p.e. Chipeque). El número de diques no es muy numeroso, manteniendo éstos las direcciones estructurales dominantes (NE-SO).
Los materiales de la Serie III son los que ocupan una mayor extensión superficial dentro de este espacio. Su antigüedad no se ha calculado de un modo exacto, al existir una datación aislada que arroja una cronología de 0,53 ± 0,03 m.a. La Serie está constituida por coladas muy monótonas que llegan a ocupar el 86% de la superficie del Paisaje Protegido, caracterizadas por su gran heterogeneidad química, estando presentes no sólo materiales basálticos, sino también rocas de transición hasta llegar a los materiales más sálicos (traquibasaltos y fonolitas). Las coladas basálticas presentan niveles piroclásticos intercalados con paquetes lávicos de gran extensión y monotonía (44% del espacio). Tienen su máxima expresión en el sector oriental, partiendo desde centros de emisión como Montaña Cabeza de Toro y Montaña del Cerro, entre otros. Están poco desmantelados y organizados de un modo aparentemente aleatorio. En el sector occidental, las coladas, de escasa potencia, son emitidas desde puntos localizados paralelamente al eje de la dorsal. Los materiales sálicos aparecen mayoritariamente en el sector occidental, donde se yuxtaponen e imbrican con los básicos. Sus edificios, en el eje de la dorsal, están muy erosionados. En su fluir hacia la vertiente norte han sepultado buena parte de las coladas más antiguas. Dentro de esta Serie encontramos dos domos sálicos (traquitas) de pequeñas dimensiones.
Respecto a las formaciones sedimentarias, destacan los derrubios de ladera, situados en Montaña Grande y en las vertientes del Barranco del Yugo; este último posee un importante depósito aluvial con rasgos heterométricos de tipo rambla.
1.3. GEOMORFOLOGÍA.
Este Espacio Natural Protegido se halla ubicado sobre una morfoestructura bien definida, la Cordillera Dorsal, presentando desde un punto de vista geomorfológico tres áreas diferenciadas.
En el sector noroccidental del espacio se puede observar una red de barrancos que salvan desniveles importantes y que se caracterizan por su encajamiento, así como por el escaso desarrollo de sus cuencas de recepción, a excepción del Barranco de Bensa, que presenta una cabecera bien ramificada. En esta zona se observan elevadas pendientes, hecho que ha propiciado la excavación de profundos barrancos a lo largo de esta ladera de la Dorsal. Muchos de estos barrancos quedan separados por interfluvios en cresta, culminados por aristas afiladas, mientras que otros poseen una morfología en rampa, como el que separa el Barranco de El Pino y el Barranco de La Fortuna. Las cuencas hidrográficas distinguibles en este sector corresponden al Barranco del Pino, los barrancos de La Fortuna y de Las Calderetas, el Barranco de Bensa y el Barranco de El Madroño.
Otro elemento de gran relevancia geomorfológica es el constituido por los numerosos conos de piroclastos que se localizan en el sector noroccidental del espacio. Se pueden distinguir dos grandes grupos: unos que conservan en mayor o menor medida su forma original y parte de su boca eruptiva, como Montaña de los Asientos, Montaña de las Ovejas y Montaña Micheque; y otros que muestran un alto grado de desmantelamiento, representados por el Morro de las Chozas, Lomo de La Fortaleza, Montaña de la Morra, Montaña de las Helecheras y Montaña del Cascajo, entre otros.
En la parte nororiental del espacio protegido los desniveles son mínimos, por lo que la zona presenta una suave pendiente. En el límite norte de este área se pueden observar algunos barrancos estrechos y encajados asociados en su mayoría a la presencia de conos de piroclastos, tales como la Montaña del Filo y Montaña del Cerro. En este sector se localiza el llano endorreico denominado Laguneta Alta.
Los centros de emisión con alto grado de conservación se reducen en este sector a la Montaña de Cabeza de Toro y Montaña del Cerro, mientras que existen varios conos con un alto nivel de desmantelamiento: Montaña del Filo, Montaña del Pozo, Montaña de San Pedro y Lomo de las Jaras.
El sector sudoriental del espacio analizado corresponde a la vertiente sur de la Dorsal, donde se encuentran barrancos estrechos y poco encajados junto a otros amplios y muy encajados, bien representado por Barranco Hondo. Se trata de una zona de transición en la que coexisten materiales antiguos junto a otros más recientes, al alternar materiales de la Serie II básica con materiales de la Serie III sálica. La imbricación de los materiales en el terreno hace que se creen líneas de debilidad que favorecen la incisión por erosión. Los materiales más recientes se han adaptado a los relieves subyacentes, ofreciendo una topografía con una inclinación más suave. En cambio, las formas labradas sobre materiales antiguos ofrecen un elevado grado de incisión que les hace adquirir una morfología más accidentada. La red de barrancos aparece poco jerarquizada, con cuencas de recepción polilobuladas. Estos canales de erosión son estrechos y encajados, excepto el curso alto de Barranco Hondo, que se configura como un canal amplio.
Los conos de piroclastos mejor conservados se corresponden con Montaña Grande y Montaña Pequeña, cuya edad es diferente a tenor del estado de conservación de sus edificios, siendo Montaña Pequeña el cono más reciente. Estos conos presentan una dirección transversal al eje de la Dorsal y derraman sus coladas hacia el este.
Por último, han de citarse como elementos geomorfológicos singulares tres tubos lávicos localizados en el sector oriental de Las Lagunetas, como son la Cueva de La Chatarra y las cuevas de La Labrada y Las Mechas, en las inmediaciones del Lomo de las Jaras.
1.4. EDAFOLOGÍA.
La superficie ocupada por el espacio protegido, presenta cuatro tipos de suelos, que corresponden a otros tantos órdenes de la Soil Taxonomy: Inceptisoles, Ultisoles, Entisoles y Alfisoles.
Los Inceptisoles son suelos muy heterogéneos. Su principal característica es su bajo grado de meteorización. Suelen tener un alto contenido en materia orgánica, lo que les confiere una buena estructura (horizonte úmbrico), y presentan también perfiles arcillosos por alteración in situ de los minerales existentes en el horizonte (horizonte de diagnóstico subsuperficial cámbico). No se dan nunca en zonas con regímenes climáticos arídicos.
Los Ultisoles, segundo grupo de suelos que mayor cantidad de superficie ocupa dentro del espacio protegido, se caracterizan por tener un horizonte de acumulación de arcilla por traslocación de elementos de los horizontes superiores (horizonte argílico). Estas condiciones se ven favorecidas por pendientes suaves, de las que son típicas estos suelos. Poseen un alto porcentaje de arcillas (1:1). Para poderlos diferenciar de los Alfisoles, es preciso realizar pruebas en el laboratorio. Son suelos muy alterados, muy profundos y con bajo contenidos en materia orgánica.
Estos suelos presentan una cierta potencialidad para ser erosionados, pues al tener poco contenido en materia orgánica, si se elimina la vegetación, se produce la rápida eliminación de las arcillas debido a procesos de lavado, dejando suelos infértiles de costosa recuperación.
Los Entisoles son suelos minerales con muy poco o nulo desarrollo, por ser suelos jóvenes sin tiempo de evolucionar. Se forman con materiales jóvenes, o bien en pendientes muy fuertes, donde la erosión es mayor que el acúmulo de materiales. No precisan condiciones climáticas de formación específicas. En el espacio protegido constituyen el tercer grupo de suelos en superficie, y se encuentran dispuestos a modo de manchas, más o menos grandes, dentro de la generalidad del espacio. Coinciden con barrancos muy encajados, coladas volcánicas superficiales, o depósitos de materiales recientes.
Los Alfisoles corresponden al grupo que menor representación tiene en Las Lagunetas, existiendo sólo algunas manchas en la zona NE, este y SE del espacio. Son suelos minerales, con poca materia orgánica, y horizontes de acumulación de arcilla. Son típicos de pendientes suaves, y rara vez se dan en montaña.
Al igual que los Ultisoles, se erosionan muy fácilmente debido al poco contenido en materia orgánica, que provoca una disminución de los agregados y un acentuamiento de la mineralización, siendo fácilmente lavables.
Desde una perspectiva edafológica, la superficie del espacio ha sido dividida en tres grandes zonas:
La zona A, en el sector noroccidental de Las Lagunetas, se caracteriza por ser una combinación de tres tipos de suelos: Inceptisoles, Ultisoles y Entisoles. Los dos primeros predominan claramente, y los Entisoles forman manchas dispersas. En conjunto, es la zona de máximas pendientes. La mayoría de los Entisoles pertenecen al suborden ORTHENTS.
La zona B, o sector nororiental, se caracteriza por estar formada prácticamente en su totalidad por Inceptisoles, salvo una pequeña lengua de Alfisoles en su extremo NE. En esta zona se localizan las pendientes más suaves (la mayoría inferiores al 20%), y donde están los mayores problemas erosivos (ver epígrafe “4.1, erosión”).
La zona C, o sector sudoriental, abarca los cuatro tipos de suelos que componen el Paisaje Protegido. Los Inceptisoles y Ultisoles vuelven a ser los más abundantes.
1.5. HIDROLOGÍA.
En lo que respecta a la hidrología superficial, las zonas de máxima infiltración, y por lo tanto de máxima recarga del acuífero, se corresponden con el sector oeste del espacio protegido. La zona NE del espacio se comporta de manera similar, mientras que en el sector SE se obtienen los máximos valores de escorrentía superficial.
Por su comportamiento hidrogeológico, o de hidrología subterránea, el Espacio Protegido de Las Lagunetas se encuentra inmerso en la Zona VII definida por el Plan Hidrológico Insular, coincidente con la región de la dorsal topográfica NE más próxima a Anaga y que se caracteriza por estar perforada por un elevado número de galerías, y por su topografía más escarpada. Sus reservas se encuentran en situación de acentuado agotamiento. Esta zona se divide a su vez en dos subzonas y cada una de ellas en 4 sectores. El espacio protegido se encuentra situado en los sectores de cumbre, más concretamente en el VII-1-2, VII-2-2 y VII-2-3. Éstos se caracterizan por una buena permeabilidad en sentido vertical y longitudinal (con orientación NE). La permeabilidad es moderada-alta en la superficie del terreno y disminuye con la profundidad. En el sentido cumbre-mar, el flujo subterráneo está obstaculizado por la presencia de diques enteros poco permeables que sobrellevan el acuífero, le dan un perfil transversal escalonado y han permitido la acumulación de ciertas reservas.
1.6. VEGETACIÓN Y FLORA.
Vegetación. Desde el punto de vista biogeográfico, el territorio que alberga el Paisaje Protegido de Las Lagunetas se enmarca dentro del sector tinerfeño, incluido en la provincia Canaria Occidental de la Subregión Canaria, englobada esta última dentro de la gran región Mediterránea. En la zona se distinguen tres series climatófilas y dos series edafohigrófilas:
• Serie climatófila infra-termomediterránea mesofítica tinerfeña seca del madroño canario (Arbutus canariensis): Visneo-Arbuteto canariensis sigmetum.
• Serie climatófila termo-mesomediterránea mesofítica canaria occidental subhúmedo-húmeda del viñátigo (Persea indica): Lauro-Perseeto indicae sigmetum.
• Serie climatófila mesomediterránea mesofítica tinerfeño seco-subhúmeda inferior del pino canario (Pinus canariensis): Sideritido-Pineto canariensis sigmetum.
• Serie edafohigrófila-riparia infra-supramediterránea mesofítica canaria occidental del sauce canario (Salix canariensis): Rubo-Saliceto canariensis sigmetum.
• Serie edafohigrófila de vaguadas termo-mesomediterránea mesofítica canaria occidental del tilo canario (Ocotea foetens): Diplazio-Ocoteeto foetentis sigmetum.
A continuación se describen las unidades vegetales existentes en el Paisaje Protegido de Las Lagunetas. En primer lugar se estudian aquellas comunidades zonales cartografiadas y que responden a un gradiente altitudinal, como son las climatófilas de monteverde Visneo mocanerae-Arbutetum canariensis (monteverde seco), Lauro-Perseetum indicae (monteverde húmedo) y Diplazio caudati-Ocoteetum foetentis (monteverde higrófilo); los fayal-brezales de degradación (Fayo-Ericetum arboreae); los retamonares, matorrales de degradación de ambos (Telinetum canariensis); y los pinares (Sideritido solutae-Pinetum canariensis). En segundo lugar se presentan las unidades vegetales azonales igualmente expuestas en la cartografía, como son Greenovietum aureae (comunidad de pastel de risco) y las comunidades antrópicas propias de los ambientes rurales. En tercer lugar se exponen las plantaciones realizadas con especies autóctonas o foráneas (sobre todo coníferas), que sin poseer caracterización fitosociológica presentan especial interés por ocupar grandes extensiones del territorio estudiado. Finalmente se aportan aquellas comunidades vegetales que estando presentes en el área de estudio, no se expresan en la cartografía ya que se distribuyen por el territorio, formando pequeñas manchas carentes de entidad a la escala cartográfica utilizada.
Dentro de las comunidades vegetales zonales, se han identificado las siguientes asociaciones:
La asociación de monteverde seco Visneo mocanerae-Arbutetum canariensis Rivas Martínez et al. 1993, representa la clímax en sectores infra-termomediterráneos con ombroclima mesofítico seco, constituida por los bosques más xerofíticos del monteverde. Se trata de una formación forestal, relativamente densa y de talla media, dominada por árboles y arbustos planifolios o aciculifolios de hojas glabras y lustrosas, persistentes todo el año. Entre las especies más comunes destacamos Arbutus canariensis (madroño), Ilex canariensis (acebiño), Visnea mocanera (mocán), Picconia excelsa (palo blanco), Myrica faya (faya), Viburnum tinus ssp. rigidum (follao), Rhamnus glandulosa (sanguino), Hypericum canariense (granadillo), Jasminum odoratissimum (jazmín), Daphne gnidium (torvisca), Pteridium aquilinum (helecho), Rubus ulmifolius (zarza), Phyllis nobla (capitana), especies de los géneros Bystropogon (poleo) y Pericallis (flores de mayo), etc. Dentro de la zona de estudio se instala preferentemente en el sector más occidental de la misma, entre los 900 y 1.100 m.s.m.: Lomo de las Paradillas, Barranco de Bensa, Barranco de los Garabatos, Barranco de Las Calderetas, etc.
El monteverde húmedo (Lauro-Perseetum indicae Oberdorfer ex Rivas-Martínez, Arnáiz, Barreno & Crespo 1997), en cambio, es una asociación que representa al bosque mesofítico del monteverde canario, constituyendo la etapa climácica de sectores termo-mesomediterráneos mesofíticos subhúmedo-húmedos. Constituye una formación forestal densa con árboles siempreverdes de talla media y alta, dominando entre ellos especies planifolias y aciculifolias de hojas glabras y lustrosas. Entre las especies más comunes podemos citar Laurus azorica (laurel), Persea indica (viñátigo), Apollonias barbujana (barbusano), Viburnum tinus ssp. rigidum (follao), Ilex canariensis (acebiño), Ilex perado ssp. platyphylla (naranjero salvaje), Erica arborea (brezo), Myrica faya (faya), Pteridium aquilinum (helecho), Hedera helix subsp. canariensis (hiedra), Semele androgyna (gilbalbera), Canarina canariensis (bicácaro), Ixanthus viscosus (reina del monte), Phyllis nobla (capitana), Isoplexis canariensis (cresta de gallo), Cedronella canariensis (algaritofe), etc. Las manifestaciones más extensas de este monteverde húmedo se encuentran, en la zona de estudio, en el sector occidental, en el territorio comprendido entre el Barranco del Madroño y el Barranco de Las Calderetas, a unas cotas que oscilan entre los 1.000 y 1.400 m.s.m. En el sector oriental de la zona de estudio, en las proximidades de Agua García, se encuentra otra importante manifestación de esta formación, entre los 800 y 875 m.s.m.
La asociación de monteverde higrófilo, Diplazio caudati-Ocoteetum foetentis Rivas Martínez et al. 1993, constituye en cambio la etapa madura de la serie edafohigrófila termo-mesomediterránea húmeda de las Canarias Occidentales. Está constituida por formaciones forestales que se instalan en vaguadas y arroyos cuyos suelos se mantienen húmedos casi todo el año. En estos ambientes dominan los árboles planifolios, siempreverdes, de hojas lustrosas, siendo los más característicos Ocotea foetens (til), Laurus azorica (laurel), Ilex perado ssp. platyphylla (naranjero salvaje), etc., junto a los cuales frecuentemente aparecen distintos helechos higrófilos, destacando entre ellos Diplazium caudatum. Dentro de la zona de estudio está presente de forma escasa y relictual, con tan sólo pequeñas formaciones en algún que otro punto del Barranco de Bensa.
El fayal-brezal está representado por la asociación Fayo-Ericetum arboreae Oberdorfer 1965, conformada por fruticedas densas, producto de la destrucción antrópica de los bosques de Ixantho-Laurion, como consecuencia de talas, fuegos o antiguos pastoreos. Suele presentarse como formaciones arbóreas o subarbóreas dominadas por árboles aciculifolios o planifolios entre los que son especialmente dominantes Erica arborea (brezo), Myrica faya (faya) y en menor medida Ilex canariensis (acebiño) y Viburnum tinus ssp. rigidum (follao). En aquellas fases más evolucionadas de estos brezales o fayales-brezales suelen estar además aquellas especies más características de la asociación climácica potencial como Arbutus canariensis (madroño), Persea indica (viñátigo), Laurus azorica (laurel), Ilex perado ssp. platyphylla (naranjero salvaje), etc. Dentro de la zona de estudio se encuentra ampliamente instalada, sobre todo en el sector oriental de la misma, donde ocupa una gran parte del territorio y en los límites con las zonas antropizadas y ruderalizadas. No podemos olvidar su presencia, formando parte del sotobosque, dentro las masas forestales de repoblación de coníferas, algunas de las cuales están siendo erradicadas en la actualidad, propiciándose por tanto el desarrollo del Fayo-Ericetum arboreae y la progresiva recuperación de la vegetación potencial.
Los retamonares (Telinetum canariensis Rivas Martínez et al. 1993) constituyen una asociación que por regresión sustituye al monteverde, fayales-brezales y brezales, en las que suelen ser abundantes arbustos retamoides como Teline canariensis (retamón), Adenocarpus foliolosus (codeso) y Chamaecytisus proliferus (codeso), los cuales prosperan sobre suelos, todavía bien estructurados. Originariamente, estas comunidades presididas por leguminosas, constituían la segunda orla o manto del monteverde, poblando crestas, laderas abruptas, cornisas, etc., del piso termomediterráneo mesofítico subhúmedo. Posteriormente, por talas, fuegos, aprovechamientos agrícolas, pastoreo y otras actividades antrópicas se han ido extendiendo ocupando las antiguas localidades de los bosques de Ixantho-Laurion. En la zona de estudio es posible encontrar rodales dispersos por todo el territorio, sobre todo en el sector oriental, destacando por su extensión los matorrales en las proximidades de la Montaña del Filo.
Los pinares están bien representados, por la asociación Sideritido (solutae)-Pinetum canariensis Esteve 1973, en comunidades mesomediterráneo mesofítico secas, constituidas básicamente por masas forestales relativamente abiertas de Pinus canariensis (pino canario) -que presentan un sotobosque bastante pobre donde suele ser frecuente Cistus symphytifolius (jara)- y matorrales arbustivos formados fundamentalmente por Chamaecytisus proliferus (escobón) y Adenocarpus viscosus (codeso). En la zona de estudio, el pinar se presenta bajo la forma de pinar mixto (subass. ericetosum arboreae), tratándose de una masa forestal ecotónica con el monteverde donde, además de las especies citadas anteriormente, abundan Erica arborea (brezo) y Myrica faya (faya). Es posible encontrar, además, formaciones de matorral dominadas por Adenocarpus viscosus que pueden ser interpretadas como facies de Sideritido-Pinetum, donde Pinus canariensis está ausente.
Se trata de una asociación endémica de la isla de Tenerife, distribuida entre los 1.200 y 2.000 m.s.m. En la zona de estudio, los pinares naturales se encuentran bien representados, cubriendo extensiones apreciables de territorio. Destacan en este sentido los pinares de Las Raíces, en el sector oriental de la zona de estudio, y las masas forestales conocidas como Pinar del Roque ubicadas en el sector occidental, entre la Montaña de Las Ovejas y el Roque de Chimague. Estas masas de pinar a las que hemos hecho referencia son fundamentalmente pinares mixtos (subass. ericetosum arboreae), no existiendo en la zona pinares típicos, más propios de la vertiente sur de la isla. La facie de codesar se localiza, sobre todo, en la zona de Las Lagunetas.
Dentro de las comunidades vegetales azonales, se han identificado las siguientes:
La comunidad de pastel de risco (asociación Greenovietum aureae Rivas martínez et al. 1993), forma comunidades de densidad media, que se asientan sobre rocas y cinglos basálticos de elevada pendiente y relativamente fisurados, con orientación preferentemente norte, instalándose generalmente dentro del ambiente de Sideritido-Pinetum subass. ericetosum y mostrando el óptimo en bioclima meso-supramediterráneo mesofítico. Entre las especies más frecuentes, suelen ser preponderantes Greenovia aurea (pastel de risco), Aeonium spathulatum (bejeque), x Greenonium lambii, Hypericum reflexum (cruzadilla), Festuca agustini, Monanthes brachycaulos, Pimpinella dendrotragium (perejil de monte), especies de los géneros Tolpis y Silene, etc. En cuanto a su distribución, en el área de estudio, aparece más o menos dispersa por todo el territorio pero, generalmente, sin llegar a ocupar grandes superficies, salvo en enclaves concretos como en el Pinar del Roque, Risco Atravesado, Morro de las Chozas, etc.
Otras comunidades antrópicas propias de ambientes ruderales se corresponden con la vegetación ligada a estaciones más o menos alteradas por el hombre, caracterizada en ocasiones por herbazales de gramíneas vivaces y amacolladas, de porte más o menos elevado, que se desarrollan sobre suelos permeables y profundos, ricos en bases (Lygeo-Stipetea). En otros casos suele estar constituida por especies nitrófilas anuales, de claras tendencias antropógenas, principalmente terófitos y pequeños geófitos de carácter ruderal-arvense (Ruderali-Secalietea). También suelen ser frecuentes herbazales nitrófilos donde predominan terófitos postrados (Polygono-Poetea) al igual que herbazales caracterizados por plantas vivaces, rizocárpicas de gran talla entre las que dominan compuestas espinosas o gramíneas altas (Artemisietea vulgaris). Entre los taxa más frecuentes destacan Foeniculum vulgare (hinojo), Dittrichia viscosa (altabaca), Cynara cardunculus, Ageratina adenophora (espumadera), Tropaeolum majus (capuchina), Cynosurus echinatus, Solanum nigrum, Stachys arvensis, Raphanus raphanistrum, así como especies de los géneros Amaranthus (cenizos), Convolvulus (correhuelas), Geranium, Lathyrus, Papaver (amapolas), Vicia, Melilotus, Piptatherum, etc. En la zona de estudio, se distribuyen sobre todo en aquellos sectores más o menos antropizados que se ubican preferentemente en los bordes de la misma, así como en enclaves interiores como Las Lagunetas. De todas formas, pueden aparecer dispersas por todo el territorio, ligadas siempre a bordes de pistas y carreteras o a obras puntuales.
Respecto a las plantaciones, en la zona se han realizado, mayoritariamente, con Pinus canariensis (pino canario) o con Pinus radiata (pino insigne o de Monterrey), y en mucha menor medida con Pinus halepensis (pino carrasco o mediterráneo) y Pinus pinea (pino piñonero). Normalmente poseen una cobertura bastante densa, con una distribución de los árboles que obedece a una trama más o menos regular. Aunque a veces presentan un sotobosque bastante pobre o incluso ausente, en otras ocasiones éste resulta más rico, siendo frecuentes las especies más agresivas de las etapas de sustitución del monteverde.
Las plantaciones de coníferas están presentes en todas las Islas Canarias, y concretamente en Tenerife se distribuyen a modo de cinturón por toda la isla. Dentro de la zona de estudio las plantaciones de Pinus canariensis se distribuyen en una franja que abarca todo el territorio, desde sus límites más orientales sobre La Esperanza, hasta el sector más occidental en las proximidades del mirador de Chipeque. Por su parte, las plantaciones de Pinus radiata, se realizaron a cotas más bajas presentando también una distribución amplia, aunque más disyunta, con plantaciones extensas en las proximidades de Agua García (Montaña del Cerro, Montaña del Haya, Cueva Labrada), Montaña de San Pedro, Lomo del Cedro, Lomo Jerónimo, etc. Por último las plantaciones con P. halepensis y P. pinea, ocupan una superficie mucho menor, presentándose en forma de manchas de escasa importancia y a menudo mixtas con P. canariensis y P. radiata. De ellas destacan las realizadas en las proximidades de La Esperanza y El Gaitero.
Otras plantaciones se han efectuado con eucaliptos y otras especies foráneas; son formaciones forestales dominadas por Eucaliptus globulus y Eucaliptus camaldulensis, que a menudo presentan una densidad y talla elevadas. También incluimos en este apartado las plantaciones de Castanea sativa (castaño) que se pueden observar en las proximidades de ambientes rurales y agrícolas. En la zona de estudio destacan las extensas plantaciones existentes entre La Montañeta y la Cruz del Niño, así como otras muchas de menor entidad realizadas en los bordes de la zona de estudio. Las plantaciones de Castanea sativa son de escasa entidad, ubicándose en los bordes inferiores de la zona de estudio, preferentemente en el sector oriental.
Dentro de las comunidades vegetales no cartografiadas, se han identificado las siguientes:
Los zarzales de la asociación Rubio (periclymeni)-Rubetum Oberdorfer 1965, son comunidades constituidas por matorrales espinosos densos, intrincados y a menudo impenetrables donde dominan distintas especies de zarzas (Rubus bollei y Rubus ulmifolius). Se instalan preferentemente en cauces de barranco hasta el punto de hacerlos impenetrables, y en suelos profundos y húmedos donde suelen constituir una de las etapas de degradación del monteverde. Aquellos zarzales ubicados en ambientes frescos, húmedos y ligeramente umbríos propios de monteverde parecen presentar una mayor participación de la denominada zarza de monte (Rubus bollei), mientras que los establecidos en sectores más térmicos y soleados están dominados por la zarza común (Rubus ulmifolius). En la zona de estudio se pueden localizar de forma dispersa por todo el territorio, colonizando cauces de barrancos, zonas degradadas de monteverde, bordes de pistas forestales, etc.
Los herbazales de orla del monteverde y pinar, Ranunculo cortusifolii-Geranion canariensis Rivas-Martínez et al. 1993, son herbazales de escasa o media talla, semiesciófilos, propios de ambientes humícolas en territorios que generalmente poseen bioclima termo-mesomediterráneo mesofítico subhúmedo-húmedo. Suelen estar constituidos por hierbas vivaces hemicriptofíticas y constituyen la orla natural de las formaciones forestales de Lauro-Perseetum indicae y Diplazio-Ocoteetum foetentis, así como del pinar, prosperando sobre todo en ambientes sombríos y frescos, como fondos de barranco y cantiles umbrosos. En la zona de estudio las comunidades de esta alianza se localizan dispersas por casi todo el territorio, en ambientes como los descritos anteriormente.
En lo que respecta a la flora presente en el espacio natural protegido, se han catalogado 240 taxa: 23 endemismos macaronésicos, 74 endemismos canarios (18 de ellos endémicos de Tenerife) y 143 de amplia distribución. Tan sólo uno (Asplenium hemionitis-anexo IV) se encuentra incluido en alguno de los anexos del Real Decreto 1.997/1995, de 7 de diciembre, por el que se establecen medidas para contribuir a garantizar la biodiversidad mediante la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres.
Por otro lado, son 49 y 11 las especies vegetales incluidas en los anexos II y III respectivamente, de la Orden de 20 de febrero de 1991, sobre protección de especies de la flora vascular silvestre de la Comunidad Autónoma de Canarias, no existiendo ninguna en el anexo I.
En lo que respecta a las categorías de amenaza de las especies endémicas canarias, según el listado elaborado por Barreno et al. (1984), ligeramente modificado por el equipo redactor, se encuentran 12 especies en situación vulnerable (V), 15 raras (R), 32 no amenazadas (NT) y 2 indeterminadas (I), no estando recogidas en los catálogos de amenaza el resto de las especies endémicas.
1.7. FAUNA.
La fauna de este espacio natural se podría considerar como eminentemente forestal, ya que prácticamente toda la superficie del mismo está ocupada por bosques de monteverde (laurisilva y fayal-brezal), de Pinus canariensis (pino canario) y de Pinus radiata (pino insigne), aunque en este último caso se trata de plantaciones realizadas a partir de los años cuarenta con fines productivistas, que están siendo eliminadas paulatinamente en la actualidad. Falta una representación de otros ecosistemas de zonas inferiores, tales como los cardonales y tabaibales, los sabinares y la vegetación termófila, etc., mientras que los cultivos tienen una escasa superficie y se localizan en enclaves concretos de carácter marginal (Las Lagunetas, La Data de Coronado, “la finca del Cabildo”, parte alta de Ravelo, etc.).
La composición específica por clases de la comunidad de vertebrados de este espacio natural está estructurada de la siguiente manera: anfibios (1 taxón introducido), reptiles (3 especies), aves (32 especies nidificantes en la isla, de las cuales al parecer ninguna es alóctona, y al menos 7 migratorias no nidificantes) y mamíferos (10 especies, de las cuales las 5 de quirópteros son autóctonas). El porcentaje de especies vertebradas introducidas en el espacio natural es del 13% -cifra inferior a la conocida para la isla de Tenerife-, siendo éstas el anfibio Hyla meridionalis y todos los mamíferos insectívoros, lagomorfos y roedores.
De los ecosistemas existentes en este espacio protegido, aquéllos que presentan un mayor interés -en lo que a fauna vertebrada se refiere- son el monteverde (laurisilva y fayal-brezal) y el pinar natural de Pinus canariensis con gran cobertura de sotobosque, que podríamos denominar “mixto” por la alta participación de especies arbóreas y arbustivas tales como Ilex canariensis (acebiño), Myrica faya (faya o haya) y Erica arborea (brezo).
En cuanto a los elementos faunísticos (vertebrados) de mayor relevancia ecológica y científica presentes dentro de los límites de este espacio natural, cabe citar entre las aves a Columba junoniae (Paloma Rabiche), Columba bollii (Paloma Turqué), Dendrocopos major canariensis (Pico Picapinos), Fringilla teydea teydea (Pinzón Azul), Accipiter nisus granti (Gavilán Común) y Scolopax rusticola (Chocha Perdiz), y en cuanto a los mamíferos, a todas las especies de quirópteros, en especial Barbastella barbastellus (Murciélago de Bosque) y Plecotus teneriffae (Orejudo Canario). Todas estas especies se incluyen en las diferentes categorías del estado de conservación establecidas por la UICN.
En lo referente a los invertebrados, el espacio natural estudiado destaca primeramente por el relativo buen estado de conservación que presentan las formaciones de Pinus canariensis (tanto las naturales como las repobladas) y de monteverde, lo que se traduce en una fauna claramente forestal rica en grupos como los insectos, los arácnidos y los moluscos terrestres, con altos porcentajes de endemicidad dentro de los mismos. Concretamente, del total de taxa que han podido registrarse para este espacio natural, hay 46 endemismos tinerfeños, 47 endemismos canarios y 7 taxa exclusivos de la Macaronesia (principalmente de Madeira y Canarias).
En particular, dentro de los insectos, destacan por su mayor representatividad en el Paisaje Protegido de Las Lagunetas los órdenes de los coleópteros (en especial los carábidos, con un alto índice de especies endémicas de la isla de Tenerife, tales como Carabus faustus, Canarobius chusyae, Spelaeovulcania canariensis, Lymnastis gaudini y Calathus angustulus), los lepidópteros -tanto ropalóceros como heteróceros-, entre los que destaca el endemismo canario Gonepteryx cleobule, los homópteros (principalmente la especie Trachycixius lavatubus, endémica de Tenerife), los dípteros (p. ej. los endemismos tinerfeños Promachus vexator y Zabrachia occidentalis, así algunas otras exclusivas a nivel regional: Calliphona splendens, Myopa mixta, Dixa tetrica y Chrysotoxum triarcuatum) y los himenópteros (dos endémicos de la isla a nivel subespecífico, Arachnospila consorbrina nivariae y Evagetes cabrerai cabrerai, además de algunos a nivel regional, como Ancistrocerus haematodes y Tossinolodes felicitor). Por otra parte, merece ser destacado el ortóptero tetigónido Calliphona koenigi, endémico de Tenerife y típico de las zonas de monteverde, y los dermápteros Guanchia canariensis y Guanchia guanchiaria, ambos endémicos de Tenerife. A éstos hay que sumar, dentro ya de los invertebrados no artrópodos, a los moluscos gasterópodos terrestres, algunas de cuyas especies son muy características de la zona, principalmente aquéllas incluidas en los géneros Insulivitrina y Hemicycla.
En conclusión, puede afirmarse que la fauna presente en este espacio natural -tanto la invertebrada como la vertebrada- posee un alto interés científico y conservacionista dentro del contexto insular y regional.
En cuanto a las zonas de importancia para la fauna vertebrada terrestre del espacio, se han considerado las siguientes:
Monte de Agua García (Tacoronte). Las especies de vertebrados más relevantes de este área son Columba bollii, Dendrocopos major y Scolopax rusticola. Por otro lado, hay que destacar la presencia de Accipiter nisus granti y Tyto alba.
Pinar de Las Raíces (El Rosario). La especie más destacable de este pinar es Dendrocopos major canariensis, que debe de contar con muy pocos efectivos en la zona. Por otro lado, presenta buenas poblaciones Fringilla teydea, especie endémica de Tenerife y Gran Canaria -aunque cada isla con una subespecie endémica propia. En cuanto a Accipiter nisus, no es rara su presencia a nivel local.
Cuevas de La Labrada y Las Mechas (El Sauzal). Podemos destacar la presencia del endemismo canario Plecotus teneriffae. Por otra parte, en las inmediaciones de las cuevas suele detectarse a Scolopax rusticola.
Pinar del Roque (Santa Úrsula). Las zonas más escarpadas de dicho barranco son un enclave idóneo para rapaces como Buteo buteo, Asio otus, Falco tinnunculus, etc., así como para las distintas especies de quirópteros existentes. La zona también es frecuentada por Columba junoniae -donde probablemente nidifica- y Fringilla teydea.
Reserva Natural Especial de Las Palomas (Santa Úrsula-La Victoria). Es, sin lugar a dudas, el área más importante en términos faunísticos de este espacio protegido, en el que destacan las dos palomas endémicas de la laurisilva canaria, Columba junoniae y Columba bollii, principal motivo de su declaración como Reserva Natural Especial. Por otra parte, Scolopax rusticola y Accipiter nisus mantienen poblaciones destacables en el área. Dentro de los mamíferos, sobresale Barbastella barbastellus, por ser el quiróptero más raro de los presentes en Canarias.
Las Helecheras-Morro de Isarda (Santa Úrsula-La Victoria). Sólo merece destacarse en este sector la presencia de Fringilla teydea, que parece encontrar aquí uno de sus hábitats más óptimos dentro del espacio natural estudiado.
1.8. PAISAJE.
El espacio natural objeto de estudio presenta una orografía que ofrece fuertes contrastes zonales, así como unos valores geomorfológicos y de vegetación que configuran un paisaje variado y de gran diversidad, erigiéndose en uno de los más importantes fundamentos de protección.
Para obtener mayor información sobre las características paisajísticas de un territorio conviene delimitar las unidades de paisaje, atendiendo a criterios de homogeneidad visual respecto a sus elementos bióticos, abióticos y antrópicos. El resultado es la unidad paisajística, que se define como una combinación homogénea de elementos geomorfológicos, de vegetación, usos del suelo y otros elementos antrópicos. Las unidades de paisaje aquí delimitadas han sido inicialmente organizadas atendiendo al criterio orográfico, estableciendo la discriminación entre cauces de barranco -con prioridad a los de mayor grado de encajamiento-; interfluvios que los delimitan, que pueden ofrecer una morfología en cresta -con borde cimero agudo- o en rampa -con superficie a modo de tablero-; laderas y lomos con pendientes poco acusadas; y, finalmente, los centros de emisión que conservan en mayor o menor grado su morfología original. A continuación, y atendiendo al criterio de la cubierta vegetal que poseen, se han delimitado las siguientes unidades de paisaje:
A) Barrancos con pinar: esta unidad paisajística aparece repartida por diversos sectores del espacio, con especial relevancia en los tramos superiores de los barrancos que, partiendo de la Cordillera Dorsal, se introducen en la Reserva de Las Palomas, sustituyendo entonces la vegetación de pinar por el monteverde. Estos sectores altos de barranco presentan aún un débil encajamiento por corresponderse con sus tramos iniciales, encontrándose cubiertos por pinares de repoblación. Con unos rasgos morfológicos similares, pero una cubierta de pinar de pino canario natural, están los tramos superiores de los barrancos de la Fortuna y las Calderas -en la Reserva de Las Palomas-, y las importantes incisiones de los barrancos del SE, en la vertiente de sotavento.
B) Barrancos con monteverde: tienen una localización bastante concreta, restringida a la Reserva de Las Palomas, donde la acusada pendiente de la ladera de barlovento de la Cordillera Dorsal ha propiciado un importante grado de encajamiento de los cauces, flanqueados por agudos interfluvios en cresta y cubiertos por una vegetación de lauráceas, a tenor de unas condiciones microclimáticas significadas por el alto grado de humedad. Se cuenta con una mínima representación de esta unidad paisajística en las proximidades de Agua García, en el Barranco de Toledo.
C) Interfluvios en cresta con pinar: esta unidad de paisaje se restringe igualmente al sector oriental del territorio analizado, de modo que los interfluvios aparecen flanqueando los tramos superiores de algunos de los barrancos ubicados en este sector. En general, el pinar que lo cubre es de pino canario de repoblación, aunque en algunos sectores aparece el pino insigne, con una diferencia cromática marcada por la mayor oscuridad de los verdes.
D) Interfluvios en cresta con monteverde: esta unidad paisajística se restringe exclusivamente a la Reserva de Las Palomas, intercalándose entre los barrancos de mayor encajamiento de la misma: Barranco de Sabugo, Barranco de Bensa, Barranco del Pino, Barranco de El Madroño y de El Lance.
E) Interfluvios en rampa con pinar: esta unidad paisajística se alterna con los interfluvios en cresta señalados con anterioridad. La intensidad de la acción erosiva y el grado de resistencia de los materiales ha establecido diferencias entre interfluvios más atacados y otros que presentan una morfología a modo de tableros planos en su parte superior. Los encontramos delimitando los tramos superiores de la mayor parte de los barrancos de la mitad oriental del territorio que estudiamos, así como a ambos lados del Barranco de Samarín. Salvo el primero de los casos, que presenta pinar natural, el resto de los interfluvios citados presenta una cubierta de pinar de repoblación.
F) Lomos y laderas de orografía suave con pinar: se trata de una unidad paisajística localizada de forma predominante en la mitad oriental del Espacio de Las Lagunetas, donde las pendientes son sensiblemente menores a las del sector occidental. La morfología del terreno es relativamente homogénea y el tipo de vegetación dominante es el pinar natural en la vertiente SE, entre la alineación Montaña Grande-Montaña Pequeña y la Montaña del Cascajo, junto al llano de Las Lagunetas. Sus características visuales están definidas por una textura densa, de grano grueso y coloración verde mate, presentando un notable desarrollo en virtud de su antigüedad. Hacia el norte, el pinar de pino canario es de repoblación, presentando unas características visuales semejantes al anterior.
G) Lomos y laderas de orografía suave con fayal-brezal: esta unidad de paisaje presenta unos rasgos morfológicos muy similares a la anterior, con la diferencia del tipo de formación vegetal que la cubre: el fayal-brezal. Se localiza en la vertiente norte del espacio de Las Lagunetas, en contacto con su límite septentrional.
H) Sectores llanos humanizados: esta unidad de paisaje, aunque de dimensiones modestas, constituye uno de los sectores más representativos del Paisaje Protegido. Se corresponde con el llano del mismo nombre, cuyos rasgos más definitorios vienen marcados por la ausencia de cubierta vegetal arbórea, reemplazada por matorral bajo de sustitución, que confiere unos rasgos de colorido dominados por los tonos verdoso-amarillentos del pastizal y de los arbustos. Se trata de un sector intensamente humanizado, como lo demuestran las numerosas viviendas de segunda residencia y otras construcciones que cubren buena parte de la unidad paisajística. Otro sector que se incluye en esta unidad de paisaje es el correspondiente a la Finca del Cabildo, en la Data de Coronado.
I) Plantaciones de eucaliptos y otras frondosas foráneas: esta unidad de paisaje tiene como característica más importante la existencia de una cubierta arbórea donde predomina una especie introducida con fines económicos: el eucalipto. Se localiza en la Data de Coronado, una estrecha faja de terreno más o menos llana que se extiende desde el límite NE del Espacio hasta las proximidades de Montaña de Cabeza de Toro. También se incluyen en esta unidad las plantaciones aisladas de eucaliptos y castaños localizadas en sectores muy reducidos del espacio ubicados de dispersa a lo largo del límite septentrional de éste.
J) Conos volcánicos con pinar: el principal criterio diferenciador de esta unidad de paisaje es el geomorfológico. Se trata de un conjunto de antiguos conos volcánicos y centros de emisión, que mantienen -en mejor o peor estado- su morfología original, hasta el punto de que algunos de ellos conservan su boca eruptiva o cráter, al menos parcialmente. Constituyen hitos orográficos que destacan sobre el terreno, hallándose cubiertos de pinar, tanto de pino insigne como de pino canario: Montaña del Cerro, Montaña del Pozo, Montaña Grande y Montaña Pequeña, Montaña Cabeza de Toro, la Montaña del Cascajo y el Lomo de Siete Fuentes, y finalmente la aglomeración de antiguos centros de emisión en el extremo occidental del espacio: Montaña de los Asientos, Montaña de Ovejas, así como Las Helecheras.
K) Conos volcánicos con fayal-brezal: esta unidad de paisaje presenta unos rasgos geomorfológicos similares a la anterior, de la que se diferencia por su cubierta vegetal, dominada en este caso por el fayal-brezal. Los centros de emisión que acoge esta unidad se reparten por todo el espacio, localizándose en las cotas más bajas donde las condiciones climáticas favorecen el desarrollo de esta formación arbórea.
Además de las ocho unidades de paisaje anteriormente enumeradas, se ha considerado de utilidad, como uno de los aspectos más importantes a la hora de efectuar un análisis del paisaje, hacer un breve comentario referido a las principales cuencas visuales presentes en el área protegida. Este enfoque se fundamenta en que el paisaje, al margen de su constitución por una serie de elementos que se interrelacionan, se percibe a través de los sentidos, y principalmente por la vista, y a que la identificación de cuencas visuales debe ser una herramienta útil a la hora de prever o corregir posibles impactos.
La cuenca nº 1, cuyo punto visual se ubica en el km 19 de la carretera C-824, constituye un paisaje de tipo panorámico, donde predominan los elementos horizontales o subhorizontales y donde el pinar del primer plano y el cielo dominan la escena. El plano medio está constituido por las lomadas e interfluvios que dibujan los sucesivos barrancos que de forma subparalela descienden hacia el mar. La orografía se halla cubierta por una vegetación de pinar, con tintes verdes claros y matizados, de textura gruesa y escaso contraste interno; mientras que en el fondo escénico se aprecian algunos hitos geomorfológicos incluidos en el espacio de Las Lagunetas, como Montaña del Cerro, el campo de volcanes de Tacoronte y finalmente la masa verde oscura del Macizo de Anaga recortándose contra el cielo.
La cuenca nº 2, cuyo punto visual se sitúa en la conexión de la Pista del Rayo con la que desciende a Las Aguilillas, también puede ser clasificada como de tipo panorámico, debido a su amplísimo fondo escénico, constituido por la silueta de la Cordillera Dorsal -en su vertiente de barlovento-, continuada con las siluetas de Montaña Blanca y el Teide, así como la Ladera de Tigaiga. En un primer plano se encuentra una ladera deforestada, con brotes jóvenes de pinos y otras especies arbóreas. En el plano medio, y en dirección sur, aparece el notable contraste entre la superficie deforestada y el frente arbóreo que fue respetado por el fuego en julio de 1995, que prosigue ladera arriba hasta el borde superior de la Cordillera Dorsal.
Los rasgos generales de la cuenca nº 3, cuyo punto visual se ubica en la cima de Montaña del Dornajo apenas difieren de las comentadas para las cuencas anteriores. Se trata de un paisaje de tipo panorámico, con el fondo escénico señalado por la lejana silueta de las estribaciones del Macizo de Anaga, hacia el este y el mar y el cielo, separados por la línea de fuerza del horizonte hacia el norte. En un plano medio, destacamos la forma redondeada del edificio de Montaña Grande, y la de menores dimensiones de Montaña Pequeña, así como el antiguo centro de emisión de Montaña Cabeza de Toro, los tres con un regular estado de conservación. Junto a ellos, las laderas cubiertas de masas de pinar que descienden suavemente hacia el SE, o las que lo hacen hacia el norte. El dominio de las coloraciones verdes del pinar natural de pino canario, contrasta con los tonos pardo-verdosos del Macizo de Anaga en el fondo escénico, así como con el color blanco intenso de algunos núcleos de población también integrados en el fondo escénico.
El paisaje que se percibe desde la cuenca visual nº 4, cuyo punto visual se sitúa en el cruce de la Pista del Fondo con el Barranco de Bensa, es un paisaje de tipo cerrado, con obstáculos naturales definidos por los dos escarpes que dibujan el cauce del barranco y que impiden percibir un mayor ámbito territorial. La fuerte inclinación del terreno contribuye a cerrar la cuenca visual, que se limita a un único plano constituido por la ladera donde se encuentra el barranco. El depósito anejo a la boca de la galería ubicada en este punto del barranco, como elemento antrópico, constituye un elemento de contraste importante en un paisaje esencialmente biótico.
La cuenca nº 5 tiene como punto visual el Mirador de Chipeque, apreciándose un paisaje de tipo panorámico, que domina un amplio campo visual sobre la ladera ocupada por la Reserva Natural Especial de Las Palomas y el extremo occidental del Espacio de Las Lagunetas, que ocupan el primer plano y el plano medio, mientras que en el fondo escénico, el paisaje se prolonga hacia el NE por los distintos lomos e interfluvios cubiertos de pinares que integran los montes de La Victoria y La Matanza. Al fondo el mar y el cielo constituyen el telón de fondo del paisaje. En el plano medio, destacan algunos volúmenes redondeados correspondientes a los hitos orográficos representados por los centros de emisión, parcialmente conservados, de Montaña de los Asientos, Montaña de Ovejas -algo oculta por la anterior- y Montaña Micheque.
2. ASPECTOS SOCIOECONÓMICOS Y TERRITORIALES.
2.1. POBLACIÓN.
Las características demográficas del espacio protegido en estudio revelan la ausencia de población permanente dentro de sus límites, salvo una unidad familiar establecida en el llano de Las Lagunetas y otra que ocupa la vivienda de la Finca Data de Coronado, propiedad del Cabildo Insular. El asentamiento humano se completa con la presencia esporádica -fines de semana, períodos vacacionales- de unidades familiares en la agrupación de viviendas de segunda residencia que se ha desarrollado en el llano de Las Lagunetas.
El entorno geográfico que rodea al paisaje protegido sí que registra un importante contingente poblacional distribuido en barrios, caracterizados por un poblamiento, en gran medida, disperso y localizado en los sectores de medianías. Esta población se halla ocupada mayoritariamente en los sectores de la construcción y los servicios, aunque la tasa de desempleo alcanza valores importantes (36%), al mismo tiempo que se genera un sistema de agricultura a tiempo parcial orientada al policultivo de secano con una clara tendencia al retroceso en los últimos años. La disminución de estas actividades agrícolas y ganaderas de subsistencia u orientadas a intercambios locales de escasa magnitud lleva aparejado un debilitamiento del impacto que las mismas generan sobre el Paisaje Protegido de Las Lagunetas.
Los sectores con mayor población y, sobre todo, los más próximos a los límites del espacio corresponden a las entidades de población del término municipal de El Rosario -La Esperanza, Lomo Pelado, Las Rosas y Las Barreras-, así como las que se alinean junto al antiguo Camino Real de Taoro en los términos municipales de Tacoronte y El Sauzal: Agua García y Ravelo. Las cifras totales de población que alberga el conjunto de dichas entidades es de 25.702 habs. (1991), el 39,39% de los totales demográficos de los municipios a que pertenecen. En la actualidad, en estos asentamientos se está experimentando el regreso de numerosos emigrantes, además del establecimiento de un importante contingente extranjero, atraído por la benevolencia del clima y la belleza del paisaje. La mejora en el sistema de comunicaciones, finalmente, ha motivado asimismo un desplazamiento de población desde los grandes núcleos urbanos hacia estos municipios norteños que conservan un cierto carácter rural y donde se conjugan las ventajas de la cercanía a los lugares de trabajo con una mejor calidad de vida, alejada de las grandes aglomeraciones urbanas.
Un dato relevante es la existencia de un alto porcentaje de personas analfabetas o carentes de estudios -un 46,63%- entre la población que habita en las entidades próximas al espacio natural, con las graves repercusiones que ello implica en el ámbito laboral, así como de escasa capacidad de innovación y de mentalidad de protección de los valores naturales del entorno. También es importante señalar el alto porcentaje de población dependiente, constituida en su mayoría por jubilados y amas de casa.
2.2. USOS Y APROVECHAMIENTOS.
Aprovechamiento forestal. La zona forestal comprendida dentro de los Espacios de Las Lagunetas y de Las Palomas ha sufrido una evolución histórica similar a la de los restantes montes tinerfeños. Los primeros testimonios europeos describen una isla cubierta de bosques en sus zonas medias y altas. Las modestas explotaciones aborígenes basadas en la recolección de frutos, la obtención de tea para utensilios y el uso del sotobosque como pastizal, no imprimen grandes modificaciones en el área potencial de distribución de las grandes formaciones arbóreas de la isla: monteverde y pinar.
El panorama se transforma radicalmente a partir de 1496. Finalizada la Conquista se asiste al asentamiento de un numeroso contingente europeo que suplanta el modelo de explotación económica aborigen por otros más agresivos con el medio de las islas.
Durante tres siglos -hasta 1800- se produce un intenso proceso de deforestación al hilo del aprovechamiento de los distintos recursos forestales, y conforme a diversos patrones de ocupación del suelo. Las áreas de monteverde se vieron afectadas por una serie de actividades extractivas para la producción de carbón mediante su combustión lenta (las célebres carboneras). La construcción de edificaciones, los trabajos de carpintería, astilleros, la fabricación de útiles o aperos, así como la demanda de combustible para los ingenios azucareros de la isla también se nutrieron de la corta de laurisilva. Grandes extensiones de pinar se talaron para la obtención de tea empleada en la construcción y la fabricación de infraestructuras para la conducción de aguas. Pero, sobre todo, será la producción de pez negra o brea, empleada en la construcción de viviendas y en el calafateado de barcos, la que provocará la casi desaparición de los pinares tinerfeños. Las peguerías -mayoritariamente clandestinas- se localizaban en el interior del monte y su producción era exportada en su mayor parte. La concentración de ganados en las zonas de cumbre -en su mayoría sujetos a un régimen de suelta- no hizo sino agravar el impacto de la acción antrópica sobre los bosques.
Las medidas tomadas por el Cabildo no consiguieron frenar los efectos deforestadores derivados de estas actividades, sólo atenuados por la crisis del modelo azucarero. Bien al contrario, el crecimiento demográfico durante los siglos XVII y XVIII aumentó la presión sobre la masa forestal bajo la forma de nuevas roturaciones destinadas al policultivo de subsistencia, así como para otros aprovechamientos: varas, de pinocha, alimento para el ganado, etc. El proceso desamortizador de mediados del siglo XIX contribuyó sólo a una apropiación de las antiguas tierras comunales y bosques, acarreando una intensificación de su deterioro ante las nuevas roturaciones y aprovechamientos.
Con los primeros años del siglo XX se asiste a tímidos intentos de repoblación, que introducen en los montes tinerfeños especies foráneas: pino piñonero, pino carrasco, pino rodeno, así como eucaliptos. Habrá sin embargo que esperar a los años 50, en que, casi coincidiendo con la creación del Patrimonio Forestal del Estado los ingenieros L. Ceballos y F. Ortuño abordaron un proyecto de repoblación de la isla de Tenerife. Las repoblaciones imbuidas de la orientación política del momento, con un importante sentido económico y basadas en los criterios ecológicos de la época, primaron el grado de recubrimiento vegetal. Se siguió la pauta de plantar Pinus insignis en la vertiente norte entre 1.000 y 1.500 m de altura, eliminándose en ocasiones la vegetación de brezos, fayas y laureles preexistente. Sin embargo deben juzgarse sus positivos efectos para la recarga del acuífero insular, recuperación de la cobertura vegetal, reducción de la erosión y cobijo a diferentes especies de las fauna vertebrada e invertebrada, etc.
Los aprovechamientos forestales que actualmente sostienen tanto las masas de pinar como el fayal-brezal del espacio protegido, tienen un destino eminentemente agrícola. En los pinares la extracción de broza (pinocha y rama verde) se emplea como abono de fincas plataneras y tomateras y como cama de ganado. Las varas, horquetas y horquetillas que se cortan en las formaciones de fayal-brezal sirven de soporte de los viñedos de medianías.
El aprovechamiento de pinocha adjudicado por subasta ha mantenido una pauta bastante estable en los últimos cinco años, recogiéndose para el período 92-96 una media de 21.570 Qm de pinocha al año.
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El descenso que se registró en 1995 fue consecuencia del incendio que asoló parte de la superficie de este espacio. Este mismo siniestro es el que determinó un descenso en las subastas autorizadas para el año siguiente. En cuanto al aprovechamiento vecinal de brozas -de mucha menor entidad- sólo se practica en los montes de las entidades locales. Este incluye la corta de rama verde con fines ornamentales.
La recogida de pinocha, si bien constituye una pérdida de nutrientes en el ecosistema, aporta una componente de protección frente a los incendios. La retirada de material combustible reduce la facilidad de propagación del fuego y aminora las temperaturas alcanzadas en la combustión. Por otra parte, se produce un beneficio en el aspecto económico y de empleo para determinados empresarios y trabajadores dedicados a la recogida de pinocha.
La transformación paulatina de las masas de Pinus radiata en monteverde, han supuesto que en cada uno de los montes públicos de Tacoronte, El Sauzal, La Matanza y La Victoria se subasten cada año unos 2.000 m3 de madera de pie, en rollo y con corteza de los referidos pinos, en dos lotes de 1.000 m3 cada uno, mientras que en Santa Úrsula y El Rosario se subastan 500 m3 por monte y año, medias que a partir del incendio de 1995 se incrementaron. Precisamente, el incendio del verano de 1995 ha motivado un aprovechamiento extraordinario del pino de Monterrey, que facilitará su sustitución por el monteverde.
El aprovechamiento vecinal de leñas representa 350-400 estéreos anuales de media en cada monte público; a excepción del término de Santa Úrsula que consume anualmente 1.000 estéreos de leñas. En las fincas de la Data del Coronado también se llevan a cabo aprovechamientos de leñas -en este caso mediante subasta- por tratarse de puntales de eucalipto.
Aprovechamiento agrícola y ganadero. La superficie ocupada por las explotaciones agrícolas es muy escasa, aproximadamente unas 81 Ha, lo que supone poco más de un 2% de la superficie total del espacio. Se encuadra dentro de la mitad superior de medianías. Tradicionalmente se ha practicado una labor intensiva de productos de huerta, cultivos forzados y otros cultivos herbáceos en regadío, ocasionalmente entremezclados con castaños y otros frutales (e incluso con eucaliptos). Las pequeñas explotaciones que quedan, todas ellas concentradas en las fincas particulares del llano de Las Lagunetas, no presentan ningún peligro para el espacio, y están destinadas al autoconsumo y a una limitada comercialización: manzanos, guindos, kiwis.
La Finca Data de Coronado -propiedad del Cabildo de Tenerife- con 173.005 m2 se constituye como la superficie agrícola de mayor entidad del espacio. Debe no obstante matizarse, que está destinada al fomento de actuaciones agro-ganaderas, desarrollo de proyectos experimentales y actividades para la conservación y cría de especies autóctonas. No es por tanto una explotación agrícola sensu estrictu.
La actividad ganadera se limita a un reducido número de cabezas en régimen estabulado en algunas fincas particulares del llano de Las Lagunetas. También han de ser citados el paso esporádico de rebaños de ovicápridos entre el área de La Hornaca y Las Crucitas, en la zona de la Cruz de Fune (Tacoronte) y el también ocasional aprovechamiento vecinal de pastos que sostiene el monte público de El Rosario.
En las fincas particulares del llano de las Lagunetas están instaladas algunas colmenas.
Aprovechamiento cinegético. El Paisaje Protegido de Las Lagunetas engloba dos figuras cinegéticas. La Reserva Natural Especial de Las Palomas está declarada como Zona de caza prohibida, estando terminantemente prohibida la actividad cinegética en toda su superficie.
El resto del espacio está declarado Zona de caza controlada. Se rige por las normas establecidas en el Plan Insular de Caza del Cabildo de Tenerife, en vigor desde el 1 de enero de 1995 y hasta el año 2005, siendo revisable a los cinco años de su entrada en vigor. El régimen de caza controlada está gestionado hasta el año 2000, por el Consorcio de Sociedades de Cazadores de Tenerife en virtud del contrato suscrito con el Cabildo Insular. Sólo los cazadores a los que les sea concedida la “tarjeta de caza” por el Consorcio podrán actuar en esta zona. Dicho plan contempla, en la modalidad de caza menor, la captura de las siguientes especies: conejo (Oryctolagus cuniculus), paloma bravía (Columba livia), tórtola (Streptopelia turtur), codorniz (Coturnix coturnix) y perdiz moruna (Alectoris barbara), según el Real Decreto 1.095/1989, de 8 de septiembre.
Aprovechamientos hidráulicos. En Tenerife las aguas que circulan en superficie -que son las de mayor calidad por la ausencia de sales disueltas- sólo representan un 1% del total del recurso total utilizado en la isla. Sin embargo, su elevado valor cualitativo las hace valiosas al permitir su mezcla con aguas subterráneas de salinidad media o alta, para su utilización en agricultura. Apenas existen infraestructuras de almacenamiento en superficie: embalses, charcas, etc.; si no que las aguas de escorrentía se recogen mediante una red de cunetas y canalizaciones para la recarga de algunos depósitos situados en zonas altas. Concretamente en el Barranco de San Antonio -entre La Matanza y La Victoria- se han realizado este tipo de obras destinadas a aprovechar los caudales que por él circulan, para llenar los depósitos municipales de ambos ayuntamientos.
Según el Plan Hidrológico Insular, el espacio protegido de Las Lagunetas pertenece a la zona hidrológica VII. La excesiva proliferación de captaciones que existen en la misma ha mermado alarmantemente las reservas; consecuencia de lo cual las galerías en cotas medias y altas ya han quedado secas.
De modo general, en la zona VII, entre 1973 y 1991, se observó un descenso en los caudales de las galerías (convencionales, galerías-pozo y galerías-nacientes) y un aumento en los pozos, tanto convencionales como pozos-sondeo. Hasta 1997 se espera que esta tendencia continúe, pero el caudal neto total de aguas extraídas en la zona, disminuirá. Los caudales de manantiales y galerías también se destinan al llenado de algunos depósitos situados en zonas medias y bajas y orientados a la lucha contra los incendios.
Actividad extractiva. Se registran antiguas canteras de extracción de picón distribuidas en distintos puntos del espacio. En Montaña Grande (El Rosario), Montaña del Cerro (Tacoronte), El Rincón y Risco Negro (La Victoria), así como en Lomo Gómez (Santa Úrsula). Todas ellas se encuentran actualmente abandonadas.
Uso público. La mejora del nivel de vida, las comunicaciones y la disponibilidad de tiempo para el ocio ha propiciado una valoración del medio natural como área de recreo y esparcimiento. El Paisaje Protegido de Las Lagunetas por su proximidad al entorno urbano de La Laguna-Santa Cruz y como paso obligado en el acceso al Teide, registra una importante profusión de visitantes.
El esparcimiento pasivo y la estancia en las áreas habilitadas es la principal actividad desarrollada en las áreas recreativas del espacio. Esta actividad se concentra en fines de semana, sobre todo domingos y festivos, siendo la afluencia entre semana prácticamente nula. Casi todas las áreas recreativas del espacio disponen de zonas de acampada asociadas, que detentan una demanda creciente pero intermitente y muy polarizada hacia los períodos vacacionales de Semana Santa, verano y ciertos puentes.
Asociado al patente incremento de las actividades recreativas al aire libre se ha desarrollado en el Paisaje una tímida oferta de servicios. Así, se contabilizan sendos negocios adscritos a la restauración; uno en el km 10 de la carretera C-824, justo en la desviación que conduce al Monumento de Las Raíces, y el otro en el área de Las Lagunetas. La oferta de ocio vinculada a actividades al aire libre se materializa en una empresa próxima a Huerta Bicho (Agua García), que realiza rutas a caballo con paseos guiados y clases de equitación. Unas instalaciones similares que existían en el llano de Las Lagunetas están actualmente clausuradas, aunque aún se observan los restos del antiguo hipódromo. Otras empresas que ofrecen actividades de senderismo, rutas guiadas sobre el medio natural y opciones afines, se localiza principalmente en la zona turística del norte de la isla.
2.3. TITULARIDAD DEL SUELO Y ESTRUCTURA DE LA PROPIEDAD.
Ayuntamientos y Comunidad Autónoma Canaria constituyen los dos grandes titulares del terreno en los espacios de Las Lagunetas y de Las Palomas, junto a un protagonismo mínimo del Cabildo Insular. La propiedad particular dentro del espacio de Las Lagunetas representa menos del 10% del territorio. Las fincas privadas se localizan en torno al Lomo del Corral (Santa Úrsula), en el extremo occidental del espacio, en el llano de Las Lagunetas (La Matanza, El Sauzal, El Rosario) y sobre la faja de terreno conocida como Data de Coronado. Esta última, la más significativa por la superficie que ocupa, se extiende desde la ladera occidental de La Montañeta (El Rosario), hasta el llano de Las Lagunetas. Configura una banda de unos 4,5 km de longitud, sin rebasar los 500 m de anchura en ningún punto, sobre la que se disponen -según el Catastro de 1956- un sinfín de fincas privadas de pequeño tamaño sometidas a sucesivas segregaciones posteriores. El Cabildo Insular ha adquirido algunas de éstas para establecer una granja de experimentación. Esta anómala concentración de propiedades particulares, incrustadas en los Montes de Utilidad Pública, se remonta en parte al siglo XVII, cuando se estableció una parcelación orientada al aprovechamiento de pasto.
En torno a un 90% de la superficie del paisaje protegido se asienta sobre Montes de Utilidad Pública (M.U.P.). 1. Los M.U.P. incluidos total o parcialmente dentro del espacio protegido son: nº 14 “La Esperanza” (El Rosario), nº 16 “Pozo de Hornas” (La Matanza), nº 17 “Monte de La Victoria” (La Victoria), nº 18 “Las Canales” (Santa Úrsula), nº 19 “El Sauzal” (El Sauzal), nº 20 “Agua García y Cerro del Lomo” (Tacoronte), nº 42 “Fayal, Valle y Chafa” (Candelaria), nº 49 “Cumbres de La Victoria” (La Victoria), nº 54 “Orticosa” (Santa Úrsula). La titularidad de estos montes corresponde mayoritariamente a los Ayuntamientos. Sólo 2 de los 9 M.U.P. incluidos total o parcialmente en el espacio son propiedad de la Comunidad Autónoma Canaria.
Un aspecto legal de gran profusión en los montes del espacio es la figura de los consorcios. Estos convenios de carácter administrativo permitieron a la Administración Forestal repoblar los montes que consideraba degradados eludiendo su problemática adquisición o expropiación. Se establecía además un posterior acuerdo para el reparto de los beneficios derivados del aprovechamiento; pero rara vez se desarrolló una explotación regular de los montes.
2.4. INFRAESTRUCTURAS.
Edificaciones. El Paisaje Protegido no presenta tramas urbanas desarrolladas dentro de sus límites. Únicamente en el llano de Las Lagunetas -con importante concentración de fincas privadas- se ha desarrollado en los últimos 25 años un núcleo de chalets de segunda residencia ajeno a cualquier tipo de planeamiento. Este núcleo se distribuye en la zona de contacto entre Las Lagunetas propiamente dichas y la ladera occidental de la Montaña Cabeza de Toro. La confluencia en este punto de los límites de cinco términos municipales generó una situación confusa que facilitó la edificación.
Este núcleo constituye una precaria trama semiurbana integrada por una veintena de edificaciones sin tipología constructiva homogénea e infraestructuras comunes. Por un lado, aparecen chalets con cierto sentido estético, dotados de tejado a dos aguas, fachadas en madera o en losas de piedra enlucidas y pintadas. Frente a ellas, otras construcciones siguen el modelo cúbico característico de la vivienda canaria contemporánea, sin asomo de estética y con las parcelas limitadas por vallas metálicas; lo que provoca un negativo impacto. En el extremo opuesto del llano, un núcleo de viviendas prefabricadas pese a sus dimensiones reducidas acusan un importante impacto paisajístico.
Red Viaria. La principal vía de acceso al Paisaje Protegido es la carretera comarcal C-824, que atraviesa el espacio desde su extremo oriental hasta la Montaña del Cascajo (p.k. 18). A partir de éste se configura como límite meridional del área natural. Esta vía al discurrir próxima a la cumbre de la cordillera Dorsal, representa un elemento estratégico para la percepción de los valores paisajísticos del espacio. Dispone a lo largo de su recorrido de numerosos miradores tanto naturales como acondicionados para tal fin (el mirador de Ortuño, etc.). Al tratarse de una ruta turística de primer orden, que da acceso al Parque Nacional del Teide, presenta un considerable volumen diario de tráfico, que se acentúa en días festivos.
Otra vía asfaltada de menor importancia por su rango y por el volumen de tráfico que registra es la carretera de Las Rosas a Las Barreras, TF-4117, que forma parte del límite suroriental del espacio. Desde ésta se deriva un desvío que conduce a la Zona Recreativa de Las Raíces y que, durante fines de semana y días festivos, conoce una considerable aglomeración de vehículos. Por último se cita la carretera local TF-412, que llega hasta la zona de aparcamientos septentrional del Área de Las Raíces, junto al Monumento que conmemora el 18 de julio.
Consecuencia de los pasados aprovechamientos y repoblaciones que se realizaron en Las Lagunetas, el Paisaje dispone de un importante entramado de pistas y caminos. La densidad de la red de pistas es superior en el sector oriental del espacio protegido que en el occidental; disimetría que obedece a los condicionamientos físicos del territorio. Así el relieve en la primera de las zonas es mucho más suave, con menor pendiente y menor presencia de barrancos, que en cualquier caso se concentran en la vertiente meridional. En la zona occidental, por el contrario, el relieve es mucho más abrupto, las pendientes muy acusadas y los numerosos barrancos aparecen fuertemente encajados.
La infraestructura viaria del extremo oriental de Las Lagunetas mantiene cierta jerarquía. Dispone de una serie de pistas principales que recorren el espacio según curvas de nivel (la Pista del Rayo y su prolongación de la Pista del Rincón, etc.). Estas vías principales son de mayor anchura y se encuentran en buen estado de conservación. Las labores selvícolas de limpieza de matorral y poda de pies al borde de estas pistas, las convierte en cortafuegos funcionales. Junto a estas vías principales se dibuja una red de pistas secundarias de menor extensión, que transcurren transversalmente sirviendo de conexión de las principales.
El anterior esquema se desdibuja en el sector correspondiente a la Reserva de Las Palomas. El accidentado relieve de sucesión de barrancos reduce el entramado a dos pistas principales que acotan los límites septentrional y meridional del espacio. Éstas se enlazan por una serie de senderos o pistas en regular estado de conservación y difícil tránsito rodado.
Infraestructuras de prevención, detección y extinción de incendios forestales. En el Paisaje Protegido de Las Lagunetas (km 21 de la carretera C-824) se encuentra el centro de control de incendios de El Gaitero, ubicado en el pico del que toma el nombre. Estas instalaciones albergan un centro de comunicaciones por radio, con una nave de almacén, un garaje, y dispone así mismo de una torreta metálica de observación. En el cerro de Las Aguilillas (La Matanza), sobre el área de La Vica y en el Lomo del Corral (Santa Úrsula) existen otras tantas torretas de madera, que han sido construidas por el personal de la Viceconsejería de Medio Ambiente.
La más importante infraestructura de defensa contra incendios del espacio, es el cortafuegos de La Victoria. Parte de El Gaitero y desciende siguiendo la línea del interfluvio hasta conectar con una pista que abandona el espacio de Las Lagunetas, muy cerca de la zona recreativa de Hoya del Abade. Desde el centro del Gaitero discurre otro cortafuegos que sigue la línea de cumbres hasta las inmediaciones del Mirador de Ortuño. Otros cortafuegos destacables son el que sigue los límites entre los municipios de El Sauzal y La Matanza (en el tramo comprendido entre la Pista del Rayo y Montaña Cabeza de Toro), así como el que parte de la Pista del Rayo a la altura de la Finca del Cabildo en dirección NO, o el que arranca de la Casa Forestal de La Esperanza para conectar con la Pista de La Lagunetilla. Además, las labores selvícolas de limpieza y ordenación del combustible realizadas a borde de pista, convierten las infraestructuras viarias del espacio en cortafuegos facultativos.
La construcción de depósitos de agua, distribuidos estratégicamente sobre la superficie del área protegida, son elementos igualmente imprescindibles para acometer la lucha contra incendios. Estos depósitos tienen dimensiones variables y cuentan en casi su totalidad con tomas de agua. Presentan cierta versatilidad de uso al abastecer las infraestructuras de uso público (áreas recreativas y de acampada). Está además prevista la construcción de una infraestructura de conducción hidráulica a lo largo del cortafuegos de La Victoria, que se convertirá en un punto estratégico para el abastecimiento.
Tendidos aéreos. Una línea de transporte de 66 kilovoltios atraviesa Las Lagunetas en su sector central. Discurre sobre el límite meridional del espacio entre el Monte del Pinar y Montaña Dornajo, ajustándose posteriormente al borde oriental del llano de Las Lagunetas. Esta infraestructura lleva asociada una franja deforestada de seguridad que comunica las 17 torretas metálicas de sujeción. Otra línea de transporte de 66 kilovoltios bordea los límites orientales del espacio en la zona conocida como La Montañeta, penetrando puntualmente en el mismo en las proximidades de la Casa Forestal de La Esperanza. Por último, se citan la línea de distribución de 22 kilovoltios que desde el núcleo de Las Barreras abastece de electricidad a la Residencia escolar de Las Raíces, y la línea de alta tensión que atraviesa el extremo norte del espacio en el sector de la Casa Forestal de Agua García. Ésta tiene como infraestructura asociada una torreta de sujeción y un transformador de reducidas dimensiones.
Existe una línea telefónica que discurre casi sobre los límites del Espacio de Las Lagunetas, paralelamente a la carretera que conecta Las Rosas y Las Barreras. La línea alcanza la Escuela-Hogar de Las Raíces.
Infraestructuras para uso público. En el conjunto del Paisaje Protegido de Las Lagunetas existen 7 áreas recreativas: Las Raíces (El Rosario), Lomo de Las Jaras (Tacoronte), Las Calderetas y Fuente Fría (El Sauzal), La Vica (La Matanza), Hoya del Abade (La Victoria) y Las Lagunetas (Santa Úrsula). Todas ellas presentan un área de acampada asociada, sin que ello suponga infraestructuras añadidas.
El grado de utilización de las áreas recreativas es bastante elevado, especialmente en fines de semana y festivos. Las áreas más frecuentadas son Las Raíces y Lomo de Las Jaras, seguidas de La Vica. En una situación intermedia por su acceso algo más complicado se encuentra Las Calderetas (Santa Úrsula). Por último, la más infrautilizada respecto a su capacidad es la Hoya del Abade. Esta zona recreativa poco conocida y de reciente creación, cuenta con un difícil acceso a través de una larga pista con tramos bastante deteriorados.
El área de menor capacidad es Fuente Fría, dotada de pocos servicios e instalaciones, y presentando un regular estado de conservación, así como una dificultad media de acceso.
La carretera comarcal C-821 al discurrir por la cumbre de la Dorsal de La Esperanza, se convierte en un punto estratégico para la observación del paisaje de ambas vertientes de la isla. A su paso por el Paisaje Protegido de Las Lagunetas define multitud de miradores naturales. Aquellos de mayor potencialidad o accesibilidad (Mirador de Chipeque, Mirador de Ortuño y Mirador de La Vica) están incluso acondicionados con cierta dotación de infraestructura.
El Cabildo Insular elabora actualmente un proyecto de mejora y acondicionamiento de la red de miradores de la isla, previéndose actuaciones sobre los ubicados en el espacio de Las Lagunetas, la recuperación del mirador del Pico de Las Flores y la construcción de pequeños apartaderos en las márgenes de la carretera C-824.
Por último en el municipio del Rosario se ubica el Campamento Hoya de Los Pinos (El Rosario) propiedad de la Viceconsejería de Medio Ambiente. Gestionado actualmente por la Dirección General de Juventud, está pendiente su transferencia al Cabildo Insular de Tenerife. Sobre una superficie de 30.000 m2, tiene capacidad teórica para 120 personas y cuenta con un grupo electrógeno y un pozo negro sin depurar, que en ocasiones rebosa vertiendo las aguas negras a un barranquillo cercano.
Respecto a los senderos, a lo largo del Paisaje Protegido de Las Lagunetas discurre parte del denominado gran sendero norte, que enlaza el núcleo de La Esperanza con los altos de Garachico. Este sendero se adentra en el área protegida por la Data de Coronado, y transcurre en gran parte de su recorrido por las pistas del Rayo y del Rincón, para salir del paisaje protegido en el cruce de Cuatro Caminos, en Santa Úrsula. De él parten diversas derivaciones que conducen a las áreas recreativas de Lomo de La Jara, Las Calderetas, La Vica, Hoya del Abade y Las Lagunetas. También cruzan el espacio de Norte a Sur varias rutas de peregrinos; una de las más importantes asciende por el Risco Atravesado (Santa Úrsula), enlaza con pista y cruza la Cordillera Dorsal, saliendo del espacio por el Sur.
Otras infraestructuras que acoge el espacio son:
• Campo de Lucha de Las Rosas: se ubica en el límite exacto del espacio, sobre la carretera que conduce a Las Barreras. Originalmente estaba destinado a terrero de lucha y juego de petanca, aunque actualmente no se encuentra en uso.
• Residencia Escolar de Las Raíces: constituye un complejo escolar dependiente de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, con una superficie total de 7.500 m2. El Centro cuenta con una población escolar de 90 alumnos y 26 trabajadores, disponiendo de amplias instalaciones, aparcamientos y canchas de juego.
• Centro de Visitantes de Agua García: se trata de un edificio en fase de construcción y promovido por el Ayuntamiento de Tacoronte. Se destinará a centralizar las visitas guiadas a este área de gran valor ecológico, mediante un equipo de guías ecoturísticos, cuyo proceso de formación ha corrido a cargo del propio Ayuntamiento.
• Centro de Investigación del Departamento de Biología Vegetal de la Universidad de La Laguna: en la margen izquierda del Barranco de Toledo, este departamento ha desarrollado un centro de estudios de la ecofisiología del monte, contando con una estación meteorológica automatizada. Se prevé su consolidación como área de estudio y de prácticas para los alumnos de ésta y de otras universidades peninsulares y extranjeras.
2.5. RÉGIMEN URBANÍSTICO.
Los instrumentos de planeamiento urbanístico de los municipios del espacio protegido coinciden en clasificar el suelo incluido en su ámbito como suelo rústico, con una gran heterogeneidad a la hora de calificarlo en distintas categorías. No obstante, todos coinciden en la protección y conservación de estos sectores de monte, estableciendo un régimen de usos bastante similar. Excepción de lo anterior es el municipio de La Matanza, que carece de planeamiento general aprobado y, por lo tanto, de régimen específico para los terrenos incluidos en el espacio protegido.
A continuación se exponen los justificantes de la calificación y la protección, así como el régimen de usos permitidos/prohibidos de cada uno de los municipios afectos al espacio natural.
Término municipal de Candelaria. Las Normas Subsidiarias de Planeamiento, actualmente en revisión, incluyen el territorio perteneciente a este Espacio Natural en la categoría de Suelo Rústico de Protección Forestal Integral. En él se protege tanto la integridad del medio físico como biológico, permitiéndose únicamente los aprovechamientos tradicionales, así como actividades recreativas, científicas, etc., siempre que no supongan una alteración de los valores que se protegen. Se permitirá la apertura de pistas públicas y las obras de captación y distribución de aguas, siempre que se justifique y resuelva su adaptación al entorno.
- Usos prohibidos:
• Todo tipo de parcelaciones y roturaciones.
• Todo tipo de construcción.
• La apertura de nuevos caminos, excepto los ya señalados.
• La colocación de señalizaciones, carteles y publicitarios de todo tipo.
• La introducción de especies animales y vegetales foráneas.
• La explotación de todo tipo de canteras, extracción de áridos y trasvases de tierras.
• El vertido de productos potencialmente contaminantes, así como los basureros y vertederos.
• El pastoreo.
• Se limitarán al máximo las explotaciones forestales comerciales, en particular la corta de madera y leña y el aprovechamiento de cisco y hojarasca, con excepción de la limpieza de pinocha en prevención de incendios y el aprovechamiento mínimo familiar de carácter tradicional y con finalidad de uso doméstico.
Término municipal de El Rosario. El territorio perteneciente a este Espacio Natural se halla incluido por las Normas Subsidiarias de Planeamiento aprobadas en 1991, en la categoría de Suelo Rústico de Protección Forestal. El objeto de la protección es la pervivencia y desarrollo de las masas arbóreas. En razón de este objetivo, se excluye todo tipo de actividad edificatoria o alteración del medio natural que no esté directamente vinculada a las tareas de conservación del espacio. Se declaran fuera de ordenación todas las edificaciones existentes dentro del espacio, cuya función no esté directamente relacionada con el mismo.
Son usos permitidos las infraestructuras y su mantenimiento, las actividades de ocio, las acampadas y actividades culturales al aire libre, todas ellas realizadas bajo supervisión de la Viceconsejería de Medio Ambiente.
Término municipal de La Matanza de Acentejo. El único planeamiento vigente de que dispone es un Proyecto de Delimitación de Suelo Urbano, que deja fuera a los terrenos incluidos en el espacio protegido, y cuya condición de suelo rústico, por lo tanto, es consecuencia de la aplicación del artículo 4 de la Ley 5/1987, de Suelo Rústico de la Comunidad Autónoma de Canarias, con un régimen de usos que deriva directamente de la normativa urbanística general.
Actualmente se encuentran en una fase inicial de elaboración las futuras Normas Subsidiarias del municipio.
Término municipal de Tacoronte. El territorio perteneciente a este espacio es calificado por las Normas Subsidiarias de Planeamiento de 1986, como Suelo No Urbanizable de Protección Forestal. Comprende el territorio de bosque que hay dentro del término y la zona determinada como suelo de protección de influencia forestal.
- Usos prohibidos:
• Segregación de fincas.
• Usos que comporten la transformación del destino forestal de la zona, o que lesionen el valor específico de la vegetación arbórea. Se prohíbe todo tipo de edificación excepto aquellas vinculadas a la actividad de mantenimiento de los bosques, o a su explotación en su caso.
• La apertura de otras vías que las previstas en las Normas, o las estrictamente necesarias para el mantenimiento o explotación de los recursos forestales.
• La circulación de vehículos rodados fuera de los caminos existentes, la explotación de canteras, la extracción de áridos, tierras o cualquier otro aprovechamiento de los minerales.
• No se podrán realizar otras construcciones que aquellas destinadas a usos científico o recreativo y que hayan sido declaradas de utilidad pública o interés social.
• Toda autorización requerirá el informe preceptivo del organismo competente en materia de conservación de la naturaleza.
Estas Normas Subsidiarias han sido revisadas con vistas a la redacción de un nuevo Plan General de Ordenación Urbana, que ha sido aprobado provisionalmente.
Término municipal de El Sauzal. El territorio perteneciente al Espacio de Las Lagunetas ha sido incluido por las Normas Subsidiarias aprobadas en 1995, en la categoría de Suelo Rústico Protegido. Su uso característico es el de defensa y mantenimiento del paisaje.
- Usos permitidos:
• Mantenimiento de las infraestructuras preexistentes.
• Edificación vinculada al ocio, actividades deportivas propias del medio rural y las actividades de acampada y culturales al aire libre, bajo control del departamento municipal competente.
• Se autoriza el aprovechamiento acuífero y forestal, bajo control del organismo competente de la Comunidad Autónoma.
Término municipal de La Victoria de Acentejo. El territorio perteneciente al espacio de Las Lagunetas está incluido por las Normas Subsidiarias, aprobadas en 1991, en la categoría de Suelo Rústico Forestal y de Cumbre. Comprende aquellos suelos ocupados por masas arbóreas o susceptibles de consolidar masas arbóreas existentes, y/o al estar ubicados en zona de cumbre precisen, por sus características fisiográficas y valor paisajístico un tratamiento diferenciado. En el momento de aprobarse las Normas Subsidiarias se encontraba vigente la anterior Ley 12/1987, de Espacios Naturales de Canarias, por lo que se acoge a las normas contenidas en la Disposición Transitoria 3ª, apartado 1, de la citada Ley.
Término municipal de Santa Úrsula. El territorio comprendido en el Paisaje Protegido de Las Lagunetas se incluye en la categoría de Suelo Rústico Forestal según las Normas Subsidiarias de Planeamiento aprobadas en 1989. Esta categoría comprende el territorio de bosque que hay dentro de este término y la zona determinada como suelo de protección por influencia forestal.
- Usos prohibidos:
• La segregación de fincas.
• Usos que comporten la transformación del destino forestal de la zona.
• Todo tipo de edificación, excepto las vinculadas al mantenimiento o explotación, en su caso, de los bosques.
• Colocación de carteles publicitarios ni apertura de otras vías que las previstas en las Normas Subsidiarias de Planeamiento, o las estrictamente necesarias para el mantenimiento o explotación de los recursos forestales.
• Circulación de vehículos rodados fuera de los caminos existentes, la explotación de canteras, la extracción de áridos o el vertido de productos.
• La nueva tala de árboles para conseguir nuevos terrenos de cultivo, para extracción de áridos, tierras o cualquier otro aprovechamiento de los minerales.
• No se podrán realizar otras construcciones que aquellas destinadas a usos científico o recreativo y que hayan sido declaradas de utilidad pública o interés social.
• Se prohíbe la instalación de tendidos eléctricos o telefónicos, excepto en casos de excepcional perentoriedad.
3. ASPECTOS CULTURALES.
Las propias características medioambientales del Paisaje Protegido de Las Lagunetas, con temperaturas invernales muy rigurosas y un predominio de las formaciones boscosas, ha hecho que la presencia humana con carácter permanente sea muy reducida, casi inexistente. El aprovechamiento de los recursos forestales y las prácticas ganaderas sólo implicaban una estancia esporádica o estacional en las áreas de monte, cuyos vestigios materiales apenas han llegado hasta nosotros.
3.1. RECURSOS ARQUEOLÓGICOS.
Actualmente, la Dirección General de Patrimonio Histórico ha acometido la elaboración de los inventarios arqueológicos del conjunto de los municipios del Archipiélago, por lo que se carece de una información exhaustiva sobre la ubicación y características de los posibles yacimientos ubicados dentro del espacio. No obstante, no son de esperar demasiados hallazgos prehistóricos en las formaciones boscosas que integran este espacio.
El modelo de yacimiento hipotético en esta zona no debería diferir de los documentados en el entorno de la Cordillera Dorsal. Éstos se reducen a pequeños paraderos pastoriles de factura rudimentaria -abrigos naturales reacondicionados con muros de piedra seca- como los ubicados en Montaña de Joco, restos funerarios como los hallados en la cueva de Roque Blanco (La Orotava); e incluso algunas estaciones de grabados rupestres, como las existentes en Montaña de Ayosa.
3.2. RECURSOS HISTÓRICO-ARTÍSTICOS.
El espacio natural analizado no posee un patrimonio etnográfico, cultural o histórico-artístico importante. Entre los elementos más significativos se señalan la pequeña ermita de reciente construcción de Las Barreras, el Monumento conmemorativo del Alzamiento de julio del 36 en la zona de Las Raíces y la Cruz de Fune.
El hito histórico del Alzamiento está constituido por un obelisco al que rodea un pequeño muro de piedras, definiendo de este modo una plazoleta circular a la que se accede por una escalinata. La pequeña ermita de la Cruz de Fune, se sitúa en un cruce de caminos en la zona alta del Lomo de Las Jaras. Cada 3 de mayo, festividad de La Cruz, recibe una importante afluencia de visitantes que acuden en romería.
4. DIAGNÓSTICO Y POTENCIALIDADES.
4.1. SITUACIÓN ACTUAL.
Vegetación. El Paisaje Protegido de Las Lagunetas es un espacio de características eminentemente naturales, qu