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1999/105 - Viernes 06 de Agosto de 1999

I. DISPOSICIONES GENERALES
Consejería de Obras Públicas, Vivienda y Aguas

Regresar al sumario 1408 DECRETO 81/1999, de 6 de mayo, por el que se aprueba el Plan Hidrológico Insular de Fuerteventura.

La Ley Territorial 12/1990, de 26 de julio, de Aguas, regula, en el Capítulo III de su Título III, los criterios a que habrá de ajustarse la redacción y aprobación de los Planes Hidrológicos Insulares como instrumentos básicos de la planificación hidrológica.

Los artículos 7.c) y 41 de la citada disposición legal establecen que la aprobación definitiva de los Planes Insulares compete al Gobierno de Canarias, que la otorgará salvo que aprecie en su texto vulneración de disposiciones legales, inadecuación al Plan Hidrológico Regional o defectos formales graves, en cuyo caso procederá la devolución del proyecto, con expresión motivada de la causa, al Cabildo que, cuando proceda, lo remitirá al Consejo Insular.

El Consejo Insular de Aguas de Fuerteventura presentó ante la Consejería de Obras Públicas, Vivienda y Aguas, para su aprobación por el Gobierno de Canarias, el Plan Hidrológico Insular de Fuerteventura. Dicho Plan fue aprobado provisionalmente por el Pleno del Cabildo Insular de Fuerteventura, en sesión celebrada el 23 de julio de 1998.

En razón a la inexistencia del Plan Hidrológico Regional, y a la adecuación de este Plan Insular a las disposiciones legales, la Dirección General de Aguas, según establece el artículo 23.5 del Decreto 161/1996, de 4 de julio, ha informado favorablemente la solicitud de aprobación del Plan Hidrológico Insular de Fuerteventura.

En su virtud, a propuesta del Consejero de Obras Públicas, Vivienda y Aguas y previa deliberación del Gobierno en su reunión del día 6 de mayo de 1999,

D I S P O N G O:

Artículo único.- Aprobar el Plan Hidrológico Insular de Fuerteventura que consta como anexo, con los siguientes condicionantes:

a) Que las propuestas de fuentes de financiación de los programas de actuaciones del Plan Hidrológico Insular de Fuerteventura tendrán un carácter meramente indicativo.

b) Que en el plazo de seis meses posteriores a la aprobación del Plan Hidrológico de Canarias, al Cabildo Insular de Fuerteventura eleve al Gobierno de Canarias, para su aprobación, un Plan Especial relativo a la programación temporal de las inversiones públicas en materia hidráulica de la isla, donde se especifiquen los plazos de ejecución de todas las actuaciones contempladas en el Plan Hidrológico Insular y las aportaciones financieras de los distintos organismos e instituciones públicas con competencia en la materia.

DISPOSICIÓN FINAL

El presente Decreto entrará en vigor el día de su publicación en el Boletín Oficial de Canarias.

Dado en Santa Cruz de Tenerife, a 6 de mayo de 1999.

EL PRESIDENTE

DEL GOBIERNO,

Manuel Hermoso Rojas.

EL CONSEJERO DE OBRAS PÚBLICAS,

VIVIENDA Y AGUAS,

Antonio Ángel Castro Cordobez.

A N E X O

ÍNDICE

1. INTRODUCCIÓN Y METODOLOGÍA.

1.1. Introducción y objetivos.

1.2. Estado de situación, planteamiento global y metodología.

2. DIAGNÓSTICO.

2.1. Recursos naturales.

Recursos superficiales y cauces.

Recursos subterráneos.

2.2. Recursos no naturales.

2.3. El uso del agua.

Uso urbano y turístico.

Uso agrícola.

2.4. Gestión.

3. MARCO NORMATIVO Y TERRITORIAL.

Definición del marco normativo y territorial.

4. MODELO DE ORDENACIÓN.

4.1. Introducción.

4.2. Asignación de recursos a usos.

4.3. Zonificación.

4.4. Gestión de los recursos naturales.

4.5. Gestión del abastecimiento y saneamiento.

5. ORDENANZAS (incluye índice aparte).

I.- Disposiciones normativas generales.

II.- Ordenanzas de carácter jurídico.

III.- Normas de procedimientos administrativos.

IV.- Normas técnicas reguladoras del régimen de explotación y aprovechamiento.

6. PROGRAMACIÓN.

6.1. Catálogo de programas.

6.2. Catálogo de actuaciones y Plan de Obras.

6.3. Valoración de las Actuaciones.

1. INTRODUCCIÓN Y METODOLOGÍA

1.1. Introducción y objetivos.

La Ley 12/1990, de 26 de julio, de aguas, define la planificación hidrológica como el instrumento para la ordenación del dominio público hidráulico, estableciendo el nivel insular como ámbito para la planificación y gestión de los recursos hídricos, sin menoscabo de las prescripciones y directrices de la planificación regional.

La citada Ley expone como objetivos generales el conseguir la mejor satisfacción de las demandas de agua y equilibrar y armonizar el desarrollo insular y sectorial, incrementando las disponibilidades del recurso, protegiendo su calidad, economizando y racionalizando sus usos en armonía con el medio ambiente y los demás recursos naturales.

Asimismo establece que los instrumentos de planificación hidrológica estarán debidamente coordinados con las demás planificaciones territoriales, especiales y sectoriales y que vinculan a la Administración y a los particulares.

El Plan Hidrológico Insular es de naturaleza integral en todo lo que afecte a recursos, aprovechamientos, obras e instalaciones superficiales y subterráneas, plantas de producción industrial e infraestructuras de conducción, distribución, depuración o reutilización de aguas, abarcando cuanto se refiere a su captación, alumbramiento, producción, gestión, conducción, distribución, utilización y protección.

Además de todo ello, el Plan Hidrológico de Fuerteventura se aborda recién constituido el Consejo Insular de Aguas y por lo tanto en un momento crucial para la gestión del agua en la isla.

1.2. Estado de situación, planteamiento global y metodología.

Ha habido varios intentos de abordar la planificación hidrológica de la isla de Fuerteventura sin que nunca haya llegado a aprobarse avance o plan alguno. Como consecuencia de ello y de otras iniciativas han ido abordándose diferentes estudios cuyo contenido es fundamental como punto de partida e información de base de este documento.

Este plan se estructura en tres partes con entidad propia en las que el resultado y conclusiones obtenidas en cada uno aporta los datos necesarios para abordar las otras con la debida coherencia. Son las siguientes:

- Diagnóstico de la situación hidrológica de la isla.

- Previsiones de evolución de la situación. Definición del marco normativo y territorial.

- Herramientas para la consecución de los objetivos fijados.

En cada una de estas partes se han definido unos objetivos y se han realizado unas tareas para llegar a unas conclusiones que permitan la adecuada planificación del dominio público hidráulico.

Diagnóstico de la situación actual de la isla de Fuerteventura.

Objetivos.

El objetivo principal de este apartado es la caracterización de la situación hidrológica con la finalidad de hacer un diagnóstico de la misma que permita plantear los medios para la corrección de posibles disfunciones y carencias, así como evaluar el grado de conocimiento actual sobre los aspectos más importantes y obtener las bases de un modelo de ordenación adecuado a la realidad insular.

En general se procura evitar descripciones contenidas en la documentación de base, destacando sólo aquellos aspectos fundamentales y que incidan directamente en el objeto del trabajo. Para ello se recurre al uso de gráficos y planos indicativos de forma que puedan sintetizarse y exponerse claramente los aspectos y datos relevantes.

Tareas realizadas.

T1• Recopilación y análisis de la documentación de base existente.

T2• Descripción y caracterización hidrológica de la isla.

T3• Actualización de datos significativos.

T4• Conclusiones: disfunciones, carencias y grado de conocimiento. Diagnóstico.

Previsiones de evolución de la situación hidrológica de la isla de Fuerteventura. Definición de su marco normativo y territorial.

Objetivos.

Es imprescindible para la viabilidad del Plan el adaptarlo al marco normativo y territorial afecto. Este es un aspecto importante para que la isla tenga un desarrollo coherente y para que las distintas planificaciones estén debidamente coordinadas. Por ello hay que definir y analizar este marco que es el objetivo principal de este apartado.

Por otra parte, habrá que proyectar y definir, con base en las distintas planificaciones y tendencias, supuestos de evolución que permitan prever las necesidades futuras. Para ello se han estudiado las previsiones de desarrollo de la isla.

Con todo ello se llega a configurar la situación futura deseable.

Tareas realizadas.

T5• Definición del marco legal.

T6• Previsión de la evolución de las demandas.

T7• Previsión acerca de los recursos.

T8• Definición del futuro deseable.

Herramientas para la consecución de los objetivos fijados: ordenanzas y programación.

Objetivos.

De nada sirve planificar si no se diseñan las herramientas precisas para hacer posibles las metas fijadas. Este apartado tiene por objeto el desarrollo y estructuración de las normas y programas que regulan los aspectos administrativos, jurídicos, económicos, técnicos y de gestión que constituyen el motor de este plan.

Se han dividido conceptualmente en siete apartados, aunque se presenten con distinta estructura en el documento:

- Planteamiento de futuro: modelo de ordenación propuesto. Una vez realizado el diagnóstico de la situación y analizado el marco normativo y territorial, se plantea el modelo de ordenación y gestión que se considera adecuado para hacer posible un futuro deseable.

- Normas jurídicas: crean los instrumentos legales imprescindibles para una adecuada ordenación.

- Normas de procedimiento y estrategias de gestión: son la exposición estructurada de los aspectos relevantes a tener en cuenta en el procedimiento administrativo, especialmente en lo relativo al aprovechamiento del dominio público hidráulico. Asimismo se incluyen estrategias para la integración de la gestión hidrológica en instrumentos que forman parte del procedimiento habitual y competencias de otros Organismos de la Administración. Una adecuada utilización de estos instrumentos puede ser muy eficaz ya que guardan relación directa con los objetivos de la planificación hidrológica.

- Normas técnicas: las que regulan el régimen de aprovechamiento del Dominio Público Hidráulico para captación de aguas o utilización de cauces, y las relativas a aforos y controles técnicos de aprovechamientos. A este respecto es fundamental que las normas se adecuen a las peculiaridades del sistema insular.

- Programas de actuación: agrupan y priorizan las actuaciones y obras necesarias para alcanzar los objetivos fijados.

- Programa de inversión: define las previsiones de financiación de las actuaciones.

Tareas realizadas.

T9• Análisis de las peculiaridades del sistema insular.

T10• Elaboración de Normas Técnicas.

T11• Análisis de los procedimientos administrativos y elaboración de Normas de procedimiento.

T12• Análisis de otros instrumentos administrativos relacionados con la gestión hidrológica y elaboración de estrategias.

T13• Análisis de aspectos a regular y elaboración de Normas jurídicas.

T14• Programación de actuaciones.

T15• Análisis de posibles fuentes de financiación.

T16• Definición de obras y programación de la inversión necesaria.

< Ver anexos - Página/s 11808 >
2. DIAGNÓSTICO

2. DIAGNÓSTICO DE LA SITUACIÓN HIDROLÓGICA

2.1. Recursos naturales.

Son aquellos que proceden del ciclo natural del agua, cuyo origen es la lluvia. No obstante, no toda el agua que cae en forma de precipitación es realmente un recurso. El que finalmente lo sea depende en buena parte de la climatología y de las características físicas del medio.

La isla de Fuerteventura es la que tiene el clima más árido y seco del Archipiélago, con una precipitación media anual de 120 mm. De los factores que condicionan el clima el más determinante es la escasa altitud, observándose pequeñas variaciones asociadas al relieve y la orientación. El plano de isoyetas evidencia la coincidencia de los máximos de pluviometría con los de altitud.

< Ver anexos - Página/s 11809 >
Para el seguimiento de la precipitación Fuerteventura dispone de una red pluviométrica constituida por 54 estaciones de las que 9 están dadas de baja, con una densidad media de un pluviómetro cada 37 km2. Si bien la distribución no es uniforme, sus registros diarios permiten evaluar con suficiente garantía las precipitaciones que tienen lugar sobre la isla. No obstante, sería deseable la presencia de pluviógrafos que permitan valorar la intensidad.

Esencialmente, de la precipitación total una parte se evapora (o evapotranspira), otra da lugar a escorrentía (potenciales recursos superficiales) y otra se infiltra (potenciales recursos subterráneos), con interrelaciones entre las dos últimas. Es decir, parte de la escorrentía se infiltra y parte de la infiltración descarga en forma de nacientes.

Las altas temperaturas medias (18-20_ C), la elevada insolación y la intensidad y constancia de los vientos dan lugar a una alta evaporación que, expresada como evapotranspiración potencial media calculada mediante el método de Thornthwaite, es de unos 900 mm. Aunque este valor es una aproximación grosera, manifiesta que la media anual del valor potencial de evapotranspiración es muy superior al de la precipitación total.

Dada la irregularidad de las precipitaciones, para poder realizar una aproximación a la realidad, los períodos de tiempo a considerar para hacer una valoración de la lluvia útil (la que no se evapora o evapotranspira) deben ser más pequeños, considerando períodos lluviosos, cuantificando intensidades y realizando balances diarios.

La descripción del funcionamiento del sistema y la valoración del aprovechamiento se realiza en el apartado correspondiente a cada tipo de recurso.

< Ver anexos - Página/s 11810 >
- Recursos superficiales y cauces.

Las características naturales de la isla hacen que a pesar de la escasa precipitación ésta tenga lugar pocos días del año, dando en ocasiones valores de intensidad altos. Este es un aspecto que favorece la escorrentía frente a la infiltración.

Por otra parte, la escasa cobertera vegetal, las características de los suelos (elevada salinidad y alto contenido en sodio) y los encostramientos calcáreos (caliches) disminuyen la capacidad de infiltración y hacen que el umbral de escorrentía sea muy bajo. Esto es, que la cantidad de precipitación necesaria para que se inicie la escorrentía es muy baja (según observaciones del SPA15, la escorrentía generalizada tiene lugar en la mayor parte de la isla después de una precipitación de 10-15 mm/24 h).

Es destacable por su funcionamiento la existencia de cuencas endorreicas (sin desagüe) y otras cuyo funcionamiento es casi asimilable a tal. Particularmente importante es la de Lajares, entre las montañas La Blanca y La Oliva que se representan en el plano correspondiente, produciéndose encharcamientos e inundaciones ocasionales. Existen otras cuencas como la de Agua de Bueyes, cerrada por los bordes del Malpaís Chico en Laguna de Las Mujeres y la formada por el Barranco de Arrabales con otros colectores, cerrada por las erupciones de los Malpaises Grande y Chico.

La escorrentía tiene lugar en muchas ocasiones sin una red de drenaje definida, que va excavándose en parte de la superficie a partir de las modificaciones antrópicas del terreno y en consecuencia va alterando el funcionamiento del sistema.

No se han realizado mediciones directas de escorrentía en la isla por lo que la información disponible es cualitativa y su cuantificación es sólo aproximada o calculada. Destaca entre las constataciones hechas sobre el terreno la apreciación de las modificaciones introducidas en la cuenca de Gran Tarajal que podrían afectar a la forma de desagüe en la zona baja del cauce, con posibilidad de desbordamientos y/o inundaciones.

< Ver anexos - Página/s 11811 >
De lo anteriormente expuesto se desprende que en principio cabe esperar que la potencialidad de aprovechamiento de la escorrentía sea alta; sin embargo, ésta se produce en muy poco tiempo por lo que su regulación es difícil y requeriría de una alta capacidad de captación, almacenamiento o retención.

El aprovechamiento de estos recursos se efectúa mediante presas de embalse, presas secas o charcas, gavias, nateros y aljibes.

Existen tres presas de embalse diseñadas para una capacidad individual de más de un (1) hm3, hoy prácticamente inutilizadas. La vida útil de estas obras se encuentra limitada por el rápido aterramiento que sufren como consecuencia de la erosión de sus cuencas vertientes. Por otra parte la posibilidad de ejecución de obras nuevas de este tipo está restringida por la escasez de emplazamientos adecuados. Ninguna de ellas tiene un aprovechamiento aceptable presentando problemas como aterramiento, pérdidas y salinización del agua embalsada.

El resto de los sistemas están más adaptados a las características geomorfológicas y climáticas de la isla:

Las presas secas o charcas son obras que no son inicialmente estancas, aunque se van impermeabilizando de forma natural por decantación de los finos arrastrados por la avenida. Cumplen en principio una doble función: la de almacenar temporalmente el agua y la de favorecer la infiltración. Estas obras tienen también una vida útil limitada por la pérdida de capacidad por aterramiento y difícilmente pueden ser reexcavadas.

En ocasiones se impermeabilizan con una lámina de plástico; pero tiene el inconveniente de que, dadas las altas tasas de evaporación y el volumen almacenado, el agua se saliniza si se almacena durante mucho tiempo.

En el año 1981 el Cabildo de Fuerteventura empezó a ejecutar presas de tierra. Ya en el año 1989 (Estudio Agrohidrológico de la isla de Fuerteventura) se contabilizan 121 a las que se estima una capacidad máxima aproximada total de almacenamiento de tres (3) hm3. Actualmente se sabe que hay muchas más que han ido construyéndose por iniciativa privada, aunque con maquinaria del Cabildo en la mayor parte de los casos. Así que se desconoce el número exacto, su estado de conservación y capacidad, destacando la circunstancia de que dados los métodos constructivos utilizados carecen de garantías de seguridad.

Las gavias son terrenos destinados a cultivos de secano y están generalmente situadas en las proximidades de las zonas de escorrentía. Pueden recibir el agua directamente o canalizada a través de los denominados caños. En ellas se retiene el agua de escorrentía, sin superar nunca el metro de altura, que va desaguando a otras. Así pues el aprovechamiento consiste en general en interceptar el agua de escorrentía e inducir su infiltración en el terreno, suministrando así el contenido de humedad o tempero requerido para la siembra. En consecuencia el aprovechamiento es eventual y la mayor parte del volumen se infiltra en el terreno por lo que finalmente constituyen verdaderas obras de recarga más que aprovechamientos de agua superficial.

La superficie transformada por gavias es difícil de cuantificar y especialmente el situar cuáles se encuentran en uso, ya que varía todos los años sin que haya control o registro alguno al respecto. En el año 1989 el Estudio Agrohidrológico de la isla de Fuerteventura cifra la superficie de gavias en 3.800 ha.

Los nateros son otra forma de aprovechamiento eventual en el que se recoge agua que luego se infiltra, al tiempo que se recogen los arrastres de finos hasta que se colmata y puede utilizarse como terreno de cultivo. En consecuencia hace una doble función: retener suelo e infiltrar agua, por lo que constituyen obras que frenan la erosión y favorecen la infiltración. No obstante hay que tener en cuenta que pueden romperse con cierta facilidad por estar en muchos casos en los fondos de los barrancos, pudiendo favorecer entonces la erosión.

Los aljibes se han utilizado tradicionalmente para almacenamiento y recogida del agua de lluvia en las zonas rurales. Se desconoce el número de obras de este tipo y su estado de conservación.

Como consecuencia de todo lo anterior, puede decirse que la cuantificación de la escorrentía total y de su aprovechamiento es muy difícil, con variaciones interanuales apreciables de una y otra. Su conocimiento preciso supone un trabajo considerable sin que redunde en un mejor aprovechamiento. No obstante, puede afirmarse que el aprovechamiento o retención es insuficiente en algunas zonas ya que son frecuentes los años en que los barrancos desaguan al mar y aquellos en los que se producen daños a las estructuras viarias, especialmente en la zona este, entre el barranco de Guisguey y Las Salinas. Este último fenómeno es debido en parte a las variaciones que provocan las intervenciones antrópicas sobre el territorio.

En cuanto a la calidad de los recursos superficiales, se constata en la documentación de base que la salinidad del agua de escorrentía aumenta desde las cabeceras hacia la costa. Este hecho posiblemente se deba al lavado de la superficie del terreno. Asimismo van incorporando finos en su recorrido que dan turbidez al agua por lo que su uso directo requiere de decantación.

Por otra parte, como ya se ha expuesto, las presas presentan fenómenos de salinización del agua retenida por evaporación, aportes de nacientes salinos y lavado de sales depositadas en el suelo. La valoración de este problema es objeto de los estudios que se están realizando en el marco del proyecto “Evaluación de la incidencia de los tarajales y otros factores ambientales en la salinización de las aguas de las presas de la isla de Fuerteventura” desarrollado en el marco de un convenio entre el Cabildo Insular y la Universidad de La Laguna.

Problemas principales.

- Las presas de embalse tienen una vida útil muy baja y el agua presenta problemas de calidad (turbidez, evaporación y aportes salinos).

- Escasez de cerradas adecuadas.

- Cuantificación y estado de los aprovechamientos difícil de actualizar.

- Modificaciones de la red por intervenciones antrópicas.

- Erosión y pérdidas al mar.

- Falta de adecuación a la normativa de seguridad en presas.

Prácticas a fomentar.

- Control de la evaporación.

- Aumento de la capacidad de infiltración.

- Aumento de la capacidad de recogida y almacenamiento del agua de lluvia.

- Adecuación a la normativa de seguridad en presas.

- Consideración de los efectos de las intervenciones antrópicas sobre la red de drenaje, antes de su ejecución.

- Recursos subterráneos.

En un medio sin intervención alguna el único origen del agua es la lluvia. Parte de ésta penetra en el suelo, en terrenos cuya permeabilidad lo permite, y se infiltra. El agua circula en el interior y va discurriendo, tendiendo a hacerlo desde las áreas más altas hacia las más bajas. En consecuencia, además de las características y comportamiento hidrogeológico del terreno, la fisiografía y las pendientes juegan un papel importante en la circulación del agua superficial y subterránea. El conocimiento del funcionamiento hidrogeológico es fundamental para la gestión de los recursos subterráneos.

En un medio como el que nos ocupa es muy difícil cuantificar de forma precisa la cantidad de agua subterránea explotable o disponible. Es importante saber la cantidad de recursos disponibles, pero también lo es la calidad de los mismos y su posibilidad de adecuación a los distintos usos.

En la documentación de base están contenidos distintos intentos de evaluar y cuantificar los recursos subterráneos, dándose valores de entradas y salidas al sistema que no dejan de ser aproximaciones. La utilidad de éstas a la Planificación es muy limitada ya que un factor importante a tener en cuenta es que no puede darse un tratamiento integral y homogéneo a toda la isla ya que tanto sus condiciones naturales de partida como las transformaciones sufridas son diferentes según la zona considerada y el tamaño de la misma.

Por ello es importante ser conscientes de los márgenes de error aceptables según la escala de trabajo utilizada. Mucho más sencillo e igualmente importante es valorar las prácticas y factores que favorecen un uso sostenible y una gestión adecuada del recurso. Han de tenerse en cuenta las entradas y salidas al sistema, así como los efectos que las mismas tienen en la calidad y cantidad de recursos.

Entradas	Salidas
Infiltración en cauces	Evapotranspiración					
	Infiltración en zonas 	Nacientes
	permeables	
	Infiltración en gavias, 	Extracción
	nateros y presas
	Retornos de riego	Salidas al mar
Ver esquema de recursos naturales en página 11808.

Entradas

• Infiltración en cauces.

Pueden considerarse como las principales zonas naturales de recarga, condicionadas por la presencia de derrubios y cantos rodados. En muchos casos la recarga va a parar al subálveo, siendo explotable a escasa profundidad, especialmente en zonas con flujos de bajo gradiente, como la Llanura Central.

• Infiltración en zonas permeables.

Su importancia en el ciclo depende de la capacidad de infiltración y de la localización, es decir, de las aportaciones. Por lo tanto serán importantes las situadas en la superficie de influencia de las zonas de mayor precipitación.

Como singularidad cabe destacar la existencia de cuencas superficialmente cerradas por materiales de alta permeabilidad que permiten la circulación subterránea, generalmente subsuperficial. Es el caso de la zona de Pozo Negro en la que es evidente la existencia de recursos que discurren bajo el malpaís. También es singular el caso de la zona endorreica de los alrededores de Lajares-La Oliva o el malpaís de la Cordillera del Bayuyo en el extremo norte.

• Infiltración en gavias, nateros y presas.

Es muy importante, especialmente la de las gavias en uso, ya que los nateros y presas van perdiendo capacidad de infiltración con el tiempo. Mediante el encharcamiento del agua de escorrentía el suelo de la gavia recibe un aporte adicional de agua de unos 200 mm, al que ha de sumársele la pluviometría de la zona correspondiente. Por ejemplo en la zona de Tetir-La Matilla, cuya pluviometría media es de 260 mm, supone una recarga de hasta unos 460 mm en la superficie ocupada por gavias.

Salidas

• Evapotranspiración.

En Fuerteventura se trata fundamentalmente de evaporación, dada la escasa vegetación. Asimismo contribuye al aumento de la salinidad, tal como ocurre en las presas y balsas sometidas a evaporación durante un tiempo prolongado o en cursos de agua como el de Río Cabras, donde las señales de evaporación son evidentes.

Favorecer este factor merma los recursos en cantidad y calidad, en consecuencia serán perjudiciales aquellas intervenciones que la favorezcan.

• Nacientes.

Los nacientes son una descarga natural, suponen el punto de corte del nivel freático o de un nivel colgado con la superficie. Su distribución es indicativa del nivel de descarga. En toda la costa noroeste las salidas se producen cerca del mar (Aljibe de la cueva, Esquinzo, Tébeto, Jarugo, Los Molinos) y con un contenido en sales elevado. Son de mejor calidad los de la cara norte de la península de Jandía y en general los situados en las cabeceras de los barrancos, hecho que es lógico por corresponder a una zona de mayor pluviometría.

Estas salidas, aunque están sin cuantificar de forma estricta, se producen durante todo el año, lo cual parece indicar que se trata de descargas del nivel freático general, que va cargándose en sales a lo largo de su recorrido por el terreno. Su alta salinidad limita el aprovechamiento y por ello son interesantes aquellos estudios encaminados a la determinación de su origen, tiempo de residencia (permanencia en el terreno), etc., que aporten criterios para su gestión.

• Extracción.

A lo largo del tiempo se han realizado distintos inventarios y recopilación de información con la finalidad de cuantificar y localizar el número de captaciones existentes y la cantidad de agua extraída, con los siguientes resultados expresados en número de captaciones:

< Ver anexos - Página/s 11815 >
Actualmente no se conoce el número de captaciones ejecutadas, su estado de conservación, sus características y si se encuentran abandonadas o no. Esto supone un fuerte condicionante a la gestión, ya que no se conoce la cantidad, calidad y localización de la extracción.

A pesar de ello, a partir de los datos contenidos en la documentación de base (especialmente ITGE 1990), de las observaciones de campo y entrevistas realizadas durante la redacción de este Plan, puede realizarse de forma simplificada la siguiente caracterización del funcionamiento hidrogeológico, apoyada en los planos adjuntos:

- La recarga se encuentra muy condicionada por intervenciones antrópicas y se produce fundamentalmente en barrancos y gavias, y en menor medida en otras zonas permeables, nateros y presas secas.

- El flujo de agua subterránea es asimétrico, con gradientes en algunas zonas muy bajos (Llanura Central) y son visibles descargas naturales durante todo el año.

- El comportamiento hidrogeológico es anisótropo y las características primarias de los materiales se encuentran modificadas, por lo que son variables hasta varios órdenes de magnitud.

- Aunque en principio se definen dos tipos de acuíferos: insular (asociado a series antiguas) y someros (asociados a formaciones sedimentarias cuaternarias y a formaciones volcánicas modernas), éstos se encuentran conectados, tal y como se pone de manifiesto en zonas en las que los nuevos sondeos han dejado secos pozos antiguos. Esta situación desestabiliza el funcionamiento y sostenibilidad del sistema.

- En general la productividad de las captaciones es baja y el contenido en sales alto.

- Puede haber problemas de intrusión marina en el sector de Puerto del Rosario, Caleta de Fuste y Morro Jable; sin embargo a la hora de detectar el problema debe tenerse en cuenta el alto contenido natural de Cloruros del agua subterránea de la isla. Este es un aspecto que debe precisarse y controlarse.

- Parece que hay variaciones estacionales de los niveles y de la calidad.

- No se descarta la posibilidad de que existan reservas en la Península de Jandía y en el Macizo de La Muda-Aceitunal. Estas reservas tendrían la consideración de recursos no renovables o difícilmente renovables.

• Salidas al mar.

Este es siempre un parámetro difícil de cuantificar, fundamental en las zonas con riesgo de intrusión marina. La distribución de los nacientes en la costa noroccidental puede ser indicativa de la importancia de la misma. En bibliografía se citan valores hipotéticos calculados de unos nueve (9) hm3/año.

< Ver anexos - Página/s 11816-11820 >
Otro aspecto importante es la vulnerabilidad del agua subterránea a la contaminación. Es fundamental tenerlo en cuenta en general, pero especialmente en aquellos casos en los que el agua subterránea es utilizada para abastecimiento.

En su valoración influyen factores como la profundidad del nivel piezométrico y la permeabilidad natural del terreno.

Por otra parte la presencia de una gran cantidad de pozos abandonados aumenta significativamente la vulnerabilidad del acuífero a cualquier tipo de contaminación. Todos estos aspectos han de tenerse en cuenta en la ordenación del territorio y en la autorización de actividades que pueden generar efluentes con capacidad para contaminar recursos aprovechables. Asimismo deben evitarse malas prácticas agrícolas.

Respecto a la valoración de este último aspecto, contaminación de origen agrícola, cabe destacar que las únicas aguas que presentan facies sulfatadas (datos procedentes de ITGE 1990), se encuentran en los alrededores de Tuineje-Tiscamanita y Chilegua. Esto hace pensar que ello pueda estar relacionado con la actividad agrícola intensiva de regadío. En cuanto al contenido de Nitratos del agua, también los contenidos más altos parecen estar asociados a zonas con actividad agrícola; pero en este caso sin distinción de regadío o secano. En cualquier caso ha de tenerse en cuenta que la mayor parte de las captaciones se encuentran en zonas en las que los niveles son someros y esto las hace más vulnerables.

Este Plan considera que, tomando como nivel de fondo las 10 ppm de contenido máximo de nitratos que tienen la mayoría de las captaciones de las que se dispone de datos, a partir de este valor se dan fenómenos modificadores a los que debe prestarse atención, considerándose que valores en torno a las 25 ppm (nivel guía de límite de calidad deseable para aguas potables) pueden ser indicativas de zonas vulnerables a la contaminación por nitratos. Además, como ya se ha dicho, la coincidencia de que en algunos casos se trate de aguas sulfatadas, incide en la idea de que el origen de la contaminación pueda ser agrícola.

En el plano se indican las zonas que a priori presentan síntomas de vulnerabilidad respecto a este parámetro, y que debería ser objeto de seguimiento y control. A este respecto se tiene en cuenta también la posibilidad de contaminación procedente de otras fuentes, como por ejemplo los pozos negros filtrantes.

Como ejemplo de malas prácticas, se ha observado la aplicación de riegos con agua evidentemente mal depurada junto a pozos cuyo nivel está a menos de 10 metros (por ejemplo en el entorno de Tarajalejo).

Otros riesgos evidentes son las pérdidas en conducciones o vertido de salmueras de desaladoras de agua salobre, pozos negros, granjas, aplicación de fertilizantes y fitosanitarios, etc.

Se han tomado algunas medidas como en el caso de la salmuera de rechazo de las desaladoras de agua salobre y se ha ejecutado, aunque todavía no está operativa, una conducción de aguas de rechazo de las desaladoras de la cuenca del Barranco de Gran Tarajal, en los siguientes tramos: Tiscamanita-Gran Tarajal y ramales Violante-La Fuentita y Juan Gopar-La Fuentita, en el término municipal de Tuineje (ver plano).

< Ver anexos - Página/s 11822-11826 >
Esta medida es una buena solución para la evacuación de la salmuera; sin embargo conlleva nuevos riesgos que deberán ser tenidos en cuenta. En la justificación del proyecto se detectan algunos: se describen las indudables mejoras y ventajas que se obtienen al realizar el proyecto y todas ellas son referentes a la consecuencia de regar con agua de menor salinidad; sin embargo se hace el razonamiento como si se tratara de un recurso ilimitado y se expone que la desalación del agua subterránea permite complementar la actividad tomatera en épocas de zafra y fuera de ella. Se habla de lo ilimitado de las posibilidades agrícolas de Fuerteventura al disponer de aguas de calidad todo el año. Este es el riesgo: la desalación de agua subterránea es una corrección de calidad pero no un aumento de recursos. La instalación de esta conducción supone indudables ventajas pero el agua subterránea debe tratarse como un recurso natural, cuya disponibilidad es limitada. Además se están previendo unos volúmenes de extracción, suponiendo un rechazo del 50% del agua extraída, del orden de 7.700 m3/día, durante todo el año en la cuenca del Barranco de Gran Tarajal, sin duda superiores a las posibilidades de renovación interanual y, en consecuencia implica un uso no sostenible de los recursos, que podrían suponer un agotamiento de los mismos en pocos años. En tal caso se subsanaría el problema de la evacuación de las salmueras pero a costa de generar otro de difícil solución, fomentándose la extracción por encima de la tasa de renovación de los recursos.

En general las explotaciones se hacen de forma individual y sin coordinación alguna, siendo los titulares personas físicas, empresas o cooperativas agrícolas. Existe un proyecto de constitución de una comunidad de regantes que sería una figura adecuada para la explotación de cuencas como la de Gran Tarajal, siempre que su constitución supusiera una explotación coordinada y racional de la cuenca.

Problemas principales:

- No se conoce el número de captaciones y extracción real.

- Zonas con síntomas de riesgo o contaminación por nitratos.

- Gran número de captaciones abandonadas y sin sellar.

- Explotación simultánea de captaciones someras y profundas.

- Consecuencias y malas prácticas de desalación de agua salobre.

- Riegos con agua insuficientemente depurada junto a pozos someros.

- Otros vertidos y malas prácticas.

Prácticas a fomentar:

- Protección de cauces como zonas de infiltración.

- Inventario y Registro de captaciones.

- Obras de recarga: ejecución y mantenimiento.

- Protección de captaciones.

- Control y precauciones de la desalación de aguas salobres.

- Explotación equilibrada.

- Precauciones en la reutilización de agua depurada.

- Regulación de usos y actividades en función de la vulnerabilidad del agua subterránea.

2.2. Recursos no naturales.

La escasez de recursos naturales ha hecho de la desalación de agua de mar un recurso imprescindible para el sostenimiento de la vida y de la actividad económica insular. Desde la década de los setenta se ha ido incrementando su disponibilidad hasta el nivel actual (en el cuadro adjunto se expresa de forma sintética con indicación del tipo de tecnología utilizada y año de puesta en funcionamiento) en que puede considerarse aceptable. Sin este recurso, nunca se habría alcanzado el nivel de población actual ni sería posible plantearse crecimiento alguno en este sentido.

Dada la alta vinculación de este recurso con el abastecimiento tanto urbano como turístico el análisis de su situación actual y de su problemática se aborda desde dicha perspectiva en el apartado correspondiente.

En cuanto al potencial recurso que constituye la reutilización del agua depurada, puede decirse que es anecdótico y en general inadecuado. A la vista de la situación, la depuración actualmente constituye un residuo más que un recurso utilizable. El análisis de este aspecto se aborda también en el apartado correspondiente.

< Ver anexos - Página/s 11828 >
2.3. El uso del agua.

En este apartado no sólo es importante analizar la demanda y exigencia de cada sector, sino también la repercusión de cada uso en el balance hídrico insular, incluyendo los residuos y afecciones derivadas.

Además es importante valorar el grado de adecuación de la calidad al uso y las competencias, relaciones e interferencias entre los mismos.

- Uso urbano y turístico.

Una parte importante del ciclo del agua es el consumo destinado al abastecimiento urbano, importante no sólo por la cantidad del recurso requerido, su procedencia y la calidad necesaria, sino por ser el consumo prioritario (El orden de prelación de los consumos será el siguiente: 1) Abastecimiento de la población ... artΊ. 36.2 de la Ley 12/1990).

Para analizar este consumo se abordan varias ópticas a fin de observar por separado los parámetros más importantes que inciden directamente sobre el mismo, sin olvidar que junto al consumo directo en abastecimiento de la población debe contemplarse el de las industrias de poco consumo de agua conectadas a la red.

• Población.

Numéricamente la población actual puede evaluarse del orden de 45.000 habitantes, aunque tanto o más importante que el número en sí es su evolución, que presenta un fuerte incremento a partir de los años 70. No se incide más en esta evolución por estar suficientemente documentada en los distintos textos que han servido de base para la redacción de este plan, y especialmente en el Plan Insular de Ordenación de Fuerteventura actualmente en proceso de redacción, pero se representa gráficamente la evolución a fin de tener una constatación visual de la misma.

La población insular se caracteriza en cuanto a su ubicación por su dispersión sobre el territorio así como por la escasez de núcleos de entidad suficiente como para abordar su abasto de forma independiente. Y en cuanto a la distribución es de notar no sólo la cantidad de entidades de población cuyo número de habitantes es inferior a 500, sino también la alta dispersión sobre el territorio de los mismos.

• Infraestructura: captación y producción.

Las necesidades de producción se cubren básicamente por desalación de agua de mar (86-88%), complementada con desalación de agua subterránea (10-11%), y en menor medida con agua subterránea de forma directa en el interior de la isla (zona de Antigua). Las producciones y ubicación de los centros que abastecen de agua subterránea se expresan en el cuadro que se adjunta.

Esta última circunstancia se contempla también desde la óptica de los recursos subterráneos y energéticos, habiendo llegado a la conclusión de que, mientras sea posible, e independientemente de garantizar el abasto mediante otros medios, el coste de oportunidad que supone el cambio de los recursos utilizados en la zona de Antigua hace que sea una alternativa sostenible para el futuro, siempre y cuando se proteja la zona de posibles fuentes de contaminación de acuerdo a su vulnerabilidad, y se contemplen las adecuadas actuaciones de tratamiento.

Destaca la ligera tendencia a la centralización de la desalación que ha tenido lugar a lo largo de los años, que en su origen estaba justificada por el problema que representaba el factor de escala. Esto ha llevado a que más de la mitad de la producción de agua del Consorcio esté ubicada en Puerto del Rosario.

En la actualidad el proceso utilizado de forma mayoritaria es el conocido como Ósmosis Inversa, y la fuente energética utilizada de forma casi exclusiva es la eléctrica.

La situación de las plantas de titularidad pública, numéricamente, es descentralizada ubicándose en Puerto del Rosario, Gran Tarajal, Corralejo y Morro Jable, sin embargo la producción está centrada en Puerto del Rosario.

Se representa de forma gráfica en el esquema adjunto la importancia proporcional de cada centro productor enfrentado a un plano insular en que se ha representado un círculo por cada mil habitantes.

< Ver anexos - Página/s 11829-11830 >
• Infraestructura: transporte.

Estructuralmente, al existir y estar en funcionamiento el Consorcio de Abastecimiento, se puede considerar la isla como una unidad cubierta casi en su totalidad por la red existente. No obstante esta red no cubre el cien por cien de la población y presenta además deficiencias dignas de mención aparte, siendo dos de las principales la falta de adecuación de algunos tramos (diámetros insuficientes) y la presencia de pérdidas significativas.

El estado actual corresponde, lógicamente, a un proceso de evolución durante el cual se han ejecutado diversas actuaciones que, al tener como objetivo único el cubrir una necesidad puntual tanto en el espacio como en el tiempo, no contemplaron la incidencia sobre ellas de situaciones futuras. Así, determinadas tuberías de transporte, suficientes en el momento de su implantación, han resultado insuficientes por incremento de población o inadecuadas como ramales de una red al extenderse ésta, siendo el resultado la ya citada insuficiencia que los continuos crecimientos han provocado.

• Infraestructura: almacenamiento.

A nivel insular el conjunto de depósitos suman unos 72.000 m3 que proporcionan garantía suficiente para la población actual. No obstante, analizando por separado los núcleos de población y los depósitos de los que se suministran, no todos tienen las mismas garantías, habiéndose detectado subsistemas (conjunto de núcleos que dependen del mismo depósito o ramal secundario de alimentación) como el de Valles de Ortega que presentan déficits de almacenamiento de más de 1.000 m3. Estos déficits se presentan en las tablas que figuran a continuación y para su cálculo se ha estimado una garantía de siete días en base a un consumo de 125 litros habitante y día.

< Ver anexos - Página/s 11831-11832 >
• Infraestructura: otras consideraciones.

Existen otras consideraciones que caracterizan el estado actual, así por ejemplo aparecen consumos agrícolas y ganaderos ligados a la red de abastecimiento, con el inconveniente añadido de que los agrícolas, debido a su estacionalidad, presentan puntas de consumo por encima de los márgenes de regulación con que cuenta el sistema.

Así las subvenciones concedidas en el segundo semestre de 1996 supusieron una dotación de casi 3.000 m3/mes sólo para la ganadería y hasta 20.000 m3/mes durante los meses en que coincidía también el consumo agrícola.

Se resalta además esta consideración por la posible contradicción, si no se planifica de antemano, que puede suponer el subvencionar el consumo agrícola con aguas del consorcio, tal y como se está haciendo en este momento.

Otra variable que hasta el momento parece que sólo se ha tenido en cuenta de forma simple es la de la calidad. Existe la tendencia a considerar la calidad como un único valor indicativo, escogiendo para su determinación el resultante de considerar que toda el agua que se pone a disposición ha de cumplir los valores de agua potable para el consumo humano. Esta inercia simplifica el tratamiento de las calidades del agua, pero cuando se da el caso como ocurre en la isla de Fuerteventura de que la práctica totalidad del agua proviene de un proceso industrial, y éste tiene unos costes que son función directa del grado de desalación, parece que puede ser conveniente plantearse de cara al futuro próximo empezar a diferenciar entre las distintas calidades requeridas en función del tipo específico de consumo. Como ejemplo más significativo, no parece lógico desalar agua de mar con calidades de consumo humano (del orden de 500 ppm) para enviarla a la red y abastecer con ella un consumo agrícola como el del tomate que no sólo puede sino que es conveniente que se riegue con aguas cuyo contenido en sales sea mayor.

Problemas principales.

- Evolución de la población, incrementos muy rápidos.

- Insuficiente protección del agua subterránea utilizada para el abasto.

- Pérdidas en el transporte.

Prácticas a fomentar.

- Fomentar la descentralización de la producción.

- Utilización de energía eólica.

- Adecuación de la calidad al uso.

- Ahorro en el consumo.

< Ver anexos - Página/s 11833 >
• Saneamiento.

Tal y como se describe en cuantos estudios abordan el tema, no sólo aparece la necesidad del saneamiento y depuración como una consecuencia de la presencia del abastecimiento, sino que debe considerarse que no debe existir abastecimiento sin su correspondiente saneamiento.

Esto, sin embargo, no corresponde a la situación insular actual. Por otro lado las situaciones son distintas en función del tipo de asentamiento que se considere.

a) Núcleos urbanos.

En general el saneamiento existe, aunque con deficiencias, en los núcleos principales. La más importante de las deficiencias detectadas es la capacidad de transporte de las zonas bajas de los núcleos cuando estos se extienden por crecimiento hacia las zonas más altas. Otra deficiencia que aparece con frecuencia es la limitación física al crecimiento de los elementos que ocupan superficie, como las estaciones de bombeo, cuya ampliación al no estar prevista, resulta difícil o cuando menos costosa.

Si las redes de saneamiento presentan deficiencias, la depuración, en su estado actual, está en unas condiciones aun más deplorables, con instalaciones fuera de uso, insuficientes, en algunos casos con limitaciones a la ampliación, y que no cumplen en general los parámetros de depuración mínimos. Además, y salvo excepciones la depuración no llega a valores que permitan la reutilización correcta del efluente.

b) Asentamientos de población dispersos.

El otro rasgo característico del saneamiento viene dado por el tipo de asentamiento de la población sobre el territorio. Este tipo de población dispersa ha solucionado sus necesidades de evacuación sin redes de saneamiento, de forma individual, generalmente con pozos negros (filtrantes), más raramente con fosas sépticas estancas aunque esta solución tiende a imponerse en la actualidad, y a veces con reutilización en autoconsumo agrícola del efluente, unas veces como agua residual y otras después de una pequeña depuración.

Esta situación tiene como otra de sus características destacables la rápida evolución por crecimiento que se ha producido en los últimos años, crecimiento que no parece haber llegado a su límite.

Problemas principales.

- Población dispersa.

- Escasez de mantenimiento de las estaciones depuradoras.

- Existencia de pozos negros.

Prácticas a fomentar.

- Depurar hasta parámetros que permitan la reutilización.

c) Instalaciones turísticas.

Finalmente las instalaciones turísticas tanto hoteleras como en urbanización, cuentan en general con sistemas adecuados, siendo la principal deficiencia la gestión y control, lo que origina que no se detecten paradas de funcionamiento, vertidos sin depurar, etc. debido a averías no reparadas o problemas crónicos no detectados.

- Uso agrícola.

De los factores físicos el agua es el que más ha condicionado el desarrollo de la agricultura en la isla, ya que “a priori” el factor suelo no se muestra como limitante puesto que la superficie a transformar es mayor que la que permiten los recursos hídricos naturales, sin que existan limitaciones fisiográficas tales como fuertes pendientes generalizadas, heladas, etc. Respecto al clima los rasgos determinantes son la aridez, los fuertes vientos y sus excelentes condiciones térmicas.

En Fuerteventura la agricultura interviene en el ciclo del agua en dos aspectos fundamentales:

a) Como actividad que influye de forma determinante en la retención del agua de escorrentía y en la recarga del acuífero.

b) Como consumidora de recursos y potencial generadora de concentración de sales por lavado y retornos de riego, así como de contaminación difusa.

En el primer caso hablamos esencialmente de cultivos de secano y en el segundo de regadíos. En cuanto a su distribución espacial los primeros se sitúan predominantemente en la mitad norte, haciendo centro en Antigua, y los segundos en la sur; sin embargo, la cuantificación y localización exacta de uno y otro es difícil ya que varía todos los años según el clima y la situación del mercado, respectivamente.

Cabe hacer la observación de que algunas de las parcelas de regadío se han implantado sobre antiguas gavias, con el consiguiente cambio en el sistema.

Secano.

A pesar de su baja potencialidad climática, el sistema de cultivo más extendido es el secano. Son poco productivos, con predominio de cereal y leguminosas. En los últimos años se ha ido experimentando para el desarrollo de forrajeras, a las que basta con los primeros riegos de apoyo. Estos cultivos son considerados como marginales; sin embargo su práctica, en concreto el sistema de gavias, es fundamental para el ciclo hidrológico natural y para el mantenimiento del suelo en condiciones de salinidad que no restrinjan el cultivo. Por otra parte es compatible con la política agroambiental de la Unión Europea, con posibilidades de revalorización bajo esta perspectiva (ver plano de superficie potencial de gavias). Además se ha convertido en un elemento integrado en el paisaje rural e históricamente ha sido fundamental como agricultura de subsistencia.

< Ver anexos - Página/s 11835 >
Regadío.

Como actividad económica la agricultura se centra básicamente en el cultivo de tomate para exportación. La estructura de la explotación agrícola se caracteriza por la coexistencia de explotaciones medianas que comercializan directamente junto con cooperativas que agrupan al resto de los horticultores. A lo largo del año 1995 se realizaron inversiones relevantes en el sector de horticultura de consumo interior y floricultura, con una parte importante de la inversión destinada a la captación y desalación de agua. Esta actividad está fuertemente condicionada por aspectos de mercado exterior y política internacional.

Según el Avance del Programa de actuaciones en materia de Regadíos en las Islas Canarias hasta el año 2000 (PRECAN 2000), elaborado por la Consejería de Agricultura Pesca y Alimentación del Gobierno de Canarias (1995), la superficie cultivada y su consumo es la que figura en el cuadro siguiente:

< Ver anexos - Página/s 11836 >
* modificado en 1 ha de más por entrevista a usuarios.

Cabe destacar que actualmente se cultiva también Aloe Vera, que ya cubre una extensión de varias hectáreas y parece encontrarse en situación creciente.

- Dotaciones.

Las dotaciones dependen del sistema de cultivo y riego utilizado. En general, como referencia, se considera razonable para hortalizas bajo malla (tomate) con riego por goteo, una dotación de 2 a 3 litros/planta/día y una densidad de 1 a 1,5 planta/m2, es decir entre 1.000 y 1.500 plantas/ha. Esta dotación se aplica durante la zafra (septiembre a mayo) para los cultivos de exportación y durante todo el año para los de abastecimiento local. Es algo mayor en los cultivos de hortalizas al aire libre.

Además la cantidad de agua aplicada dependerá también de la salinidad del agua que a su vez repercute también en la producción y calidad. Este es el equilibrio con el hay que jugar.

- Calidad.

Aproximadamente el 80% de la superficie de hortalizas (sobre todo tomate) se riega con agua desalada proveniente de pozos o sondeos. La aplicación de agua de baja salinidad (menos de 0,5 gramos/litro) permite el uso de una cantidad mayor de fertilizantes y nutrientes.

En algunos casos por razones económicas y de exigencias de calidad del producto, se recurre a mezcla de agua desalada de baja salinidad con agua salobre hasta obtener salinidades cuyo óptimo depende del cultivo. Para el tomate, por ejemplo, puede considerarse razonable respecto a la relación producción/calidad hasta unos 2 gramos de sales. Otros como el pepino, calabacinos o cebolla son medianamente tolerantes a la salinidad y cultivos como la alfalfa son más tolerantes.

Actualmente unas 40 ha de hortalizas y 9 de flores (esquejes de geranio y poinsetia) se encuentran en hidroponía, siendo el recurso utilizado agua subterránea desalada con estrictos controles de calidad del agua aplicada.

Cabe destacar que se está experimentando la viabilidad de cultivos como el plátano, cuyas exigencias en calidad y cantidad de recursos son mucho mayores.

Otros cultivos en expansión, como el Aloe, son poco exigentes: tolerantes a la salinidad (se riegan sin problema con aguas de 3 gramos/litro) y a los que se aplica unos 6 litros por planta dos veces a la semana, pudiendo subsistir con cantidades menores.

- Origen del recurso.

La mayor parte del agua utilizada es subterránea, ya sea con corrección posterior de calidad (desalación) o sin ella. Según ITGE (1990), en ese momento se extraen para uso agrícola 2,4 hm3/año. El resto de la demanda se cubre con otros recursos:

- Agua superficial (según lluvia). De esta parte corresponde al aprovechamiento mínimo de las presas de Las Peñitas y los Molinos y el resto a la recogida y almacenada mediante presas secas y charcas.

- Agua del Consorcio (desalada de mar y subterránea): que ha creado una situación de competencia con el abastecimiento a la población.

- Agua depurada: no se tiene constancia de que se riegue con agua depurada, salvo algunas plantaciones en bordes de carreteras y de gavias, siendo evidente su mala calidad (olor, color, turbidez, etc.).

Ganadería.

La ganadería, especialmente cabra y también oveja, es una actividad importante en el sector primario de Fuerteventura. Su intervención se analiza, al igual que la agricultura, desde una doble perspectiva:

1. Como consumidor demandante de recursos.

2. Como agente erosivo y con capacidad de nitrificación del suelo.

1. Como consumidor.

- Dotaciones.

El consumo de agua del ganado varía según factores tales como el tipo de explotación y la alimentación. Además debe tenerse en cuenta que los censos y Registros de Explotaciones Ganaderas por lo general no son fieles a la realidad, por lo que su cuantificación es difícil.

Se considerará aquí como aproximación la demanda correspondiente a los datos del agua subvencionada por el Cabildo con este destino. Los consumos unitarios considerados y los totales son:

< Ver anexos - Página/s 11837 >
- Calidad del recurso.

El agua consumida por el ganado se está suministrando con los mismos recursos que el abastecimiento a la población. En consecuencia, presumiblemente cumple la Reglamentación de Aguas Potables destinadas a consumo humano.

A priori la calidad excede con mucho los mínimos, ya que el ganado tolera aguas de mayor contenido salino y con requisitos sanitarios menos estrictos. Puede considerarse razonable una salinidad en torno a los 3 g/l, salvo que razones de productividad indiquen lo contrario.

- Origen del recurso.

El agua procede del Consorcio de abastecimiento y por tanto es desalada de mar complementada en algunas zonas por mezcla con agua subterránea, desalada o no.

2. Como agente erosivo y con capacidad de nitrificación del suelo.

El ganado caprino es con mucho el más importante de la isla. Según la clasificación establecida por la FAO, a partir de la relación entre la capacidad de carga potencial y la real, la presión ganadera en la isla es muy grande (Estudio Agrohidrológico de la isla de Fuerteventura).

El pastoreo intensivo y desorganizado degrada la cubierta vegetal, enriqueciéndose en especies nitrófilas y en aquellas que el ganado desecha. Son visibles en el paisaje los efectos de la erosión derivada de la presión del ganado en lugares con altas pendientes. Cabe destacar que entre las zonas sometidas a sobrepastoreo se encuentran Espacios Naturales Protegidos. Todo ello contribuye al aumento del peligro de desertización y pérdida de capacidad de infiltración, llegando incluso a inducir o aumentar el aterramiento de obras de captación de agua superficial.

Problemas principales.

- Competencia del uso agrícola (agua agrícola, incluyendo ganado) con el uso urbano, creando problemas de desabastecimiento.

- Calidad inadecuada al uso (exceso o defecto).

- Para la mayoría de los cultivos y captaciones el agua subterránea necesita corrección de calidad.

- La demanda agrícola concentra la explotación máxima en un determinado período (septiembre-mayo).

- Sustitución de gavias en secano por cultivos de regadío.

- Introducción de cultivos exigentes.

- Sobrepastoreo y erosión.

Prácticas a fomentar.

- Priorización de la demanda y adecuada distribución de recursos.

- Adecuación de la calidad al uso.

- Aumento de recursos disponibles.

- Cultivo de forrajeras y conservación de pastos.

- Acotación del pastoreo.

2.4. Gestión.

Una de las principales dificultades a la hora de abordar de forma integral la gestión del agua y del dominio público hidráulico, es la fuerte relación y conflicto de competencias con otros sectores y administraciones.

A la hora de redactar este Plan se ha hecho evidente una dispersión de la información y de las actuaciones entre el Gobierno Autónomo y el Cabildo e incluso entre las distintas Consejerías del Cabildo, en ocasiones sin coordinación alguna. A modo de ejemplo, dentro del Cabildo, las presas secas las ha llevado Vías y Obras por ser la Consejería que dispone de maquinaria para su ejecución, el colector de salmuera Carreteras, el estudio de “Evaluación de la incidencia de los tarajales y otros factores ambientales en la salinización de las presas” Política Territorial, etc.

En cuanto a las actuaciones del Gobierno de Canarias, las que el Consejo Insular de Aguas sigue de forma más cercana y coordinada son las de la Consejería de Obras Públicas, Vivienda y Aguas, hecho lógico porque es el origen de las competencias transferidas al Consejo Insular; sin embargo, otras como las de Agricultura y las de Política Territorial y Medio Ambiente parecen abordarse sin intervención alguna del Consejo Insular de Aguas a pesar de que pueden tener importantes repercusiones en su campo de actuación.

Esta dispersión tiene su razón de ser dado lo limitado de los recursos humanos y económicos y por solapamiento de competencias; sin embargo, por la misma razón, debe potenciarse la coordinación de las actuaciones y la fluidez o centralización de la información, actuaciones y estudios que vayan llevándose a cabo.

Por otra parte cabe destacar que la dotación de medios humanos y técnicos del Consejo Insular de Aguas es todavía insuficiente para abordar las funciones que por Ley le corresponden. Esta dotación debería abordarse desde las distintas disciplinas que intervienen en la gestión del Dominio Público Hidráulico.

En cuanto a la regulación del Régimen de Explotación del Dominio Público Hidráulico, aforos y controles técnicos, se ha evidenciado una inadaptación de las Normas Provisionales a la realidad insular. Prueba de ello es que hasta el momento sólo han podido inscribirse en el Registro de Aguas 8 expedientes, encontrándose 17 pendientes de aprobación, de las casi 3000 solicitudes presentadas en plazo, hecho achacable en la mayor parte de los casos al incumplimiento de dichas Normas.

En unos casos la inadaptación de la Norma es técnica y en otras económica; es decir, que los controles exigidos suponen unos costos elevados dada la baja rentabilidad de la mayor parte de las captaciones. Por ello, los usuarios no parecen estar dispuestos a asumir los costes de los controles, estudios y proyectos exigidos. Como consecuencia de ello el Consejo Insular de Aguas se dispone a abordarlos de oficio para aquellas solicitudes que se efectuaron dentro de los plazos marcados por la Ley de Aguas; sin embargo, ésta no deja de ser una solución limitada a su vez por los recursos técnicos y económicos del Consejo que de prolongarse en el tiempo y con la dotación actual podrían mermar su capacidad para atender sus funciones.

En cuanto a los aspectos técnicos, las Normas Provisionales de aforo no tienen en cuenta el régimen de funcionamiento anual cuando éste es un factor que en Fuerteventura es muy importante ya que hay aprovechamientos que tienen lugar sólo en época de lluvia y que no son posibles si no la hay, con variaciones sustanciales en caudal y calidad, dependiendo de la pluviometría. Es decir, no se hace distinción alguna entre captaciones que explotan recursos renovables anualmente de otras que explotan recursos difícilmente renovables.

En cuanto a los caños y presas secas, no se ha inscrito ninguno ya que los interesados han de presentar Acta de Notoriedad que acredite el disfrute del aprovechamiento, por prescripción, o presentar la solicitud como concesión; sin embargo está claro que un caño es una obra de derivación que ha de ir ligada a gavias, nateros o presas, que serán los que finalmente determinen el volumen aprovechado incluyendo la recarga. Por tanto la definición del aprovechamiento no es posible hacerla con el caño sino con la presa o gavia. Es más, un mismo caño puede derivar agua que finalmente va a distintos aprovechamientos cuyos propietarios pueden ser diferentes.

Además, es fundamental para la gestión de los recursos que los datos históricos y los que vayan adquiriéndose se almacenen de forma sistemática y accesible. Este hecho constituye en la actualidad una barrera para una gestión fluida y correcta, que es imprescindible para que los objetivos fijados por este Plan sean posibles.

Bajo esta óptica, analizando esta tarea para poder engranarla con la Planificación Hidrológica, se ha detectado que en las solicitudes de inscripción se identifican con un solo número varios aprovechamientos agrupados por solicitante y sin relación física alguna. Asimismo es imprescindible una sistematización y control en la introducción de datos en bases de datos cuya ausencia limita su utilidad práctica.

Problemas principales.

- Actuaciones e información dispersa.

- Medios humanos y técnicos insuficientes.

- Inadaptación de las Normas Provisionales a la realidad insular.

- Información y datos históricos difícilmente accesibles.

Prácticas a fomentar.

- Coordinación.

- Dotación de medios humanos y técnicos adecuados y suficientes.

- Adaptación de las Normas a la realidad: priorizar objetivos a normalización.

- Almacenamiento sistemático y accesible de la información.

3. MARCO NORMATIVO Y TERRITORIAL

3. Definición del marco normativo y territorial.

Tal y como se ha expuesto en el apartado metodológico, es imprescindible para la viabilidad del Plan el adaptarlo al marco normativo y territorial afecto. Este es un aspecto importante para que la isla tenga un desarrollo coherente y para que las distintas planificaciones estén debidamente coordinadas. Por ello hay que definir y analizar este marco que es el objetivo principal de este apartado.

Cabe destacar que para su definición, además de las normas y legislaciones afectas, se han consultado, analizado y tenido en cuenta las siguientes planificaciones correspondientes a los organismos de la Administración que se citan a continuación:

- Plan Hidrológico Regional (PHR), en elaboración. Consejería de Obras Públicas, Vivienda y Aguas del Gobierno de Canarias.

- Planes hidrológicos insulares de Gran Canaria, Tenerife y Lanzarote. Cabildos Insulares respectivos.

- Plan Insular de Ordenación del Territorio (PIOF)/Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), en elaboración. Cabildo de Fuerteventura.

- Planes de Ordenación de Espacios Naturales. Consejería de Política Territorial y Medio Ambiente del Gobierno de Canarias.

- Avance del Programa de actuaciones en materia de Regadíos en las Islas Canarias hasta el año 2000 (PRECAN 2000). Consejería de Agricultura, Pesca y Alimentación del Gobierno de Canarias.

- Plan Canario de Salud. Consejería de Sanidad y Consumo.

En el caso que nos ocupa, nos encontramos que tanto la normativa legal como las diferentes planificaciones pueden afectar, bien directamente, bien indirectamente, al Plan Hidrológico de Fuerteventura (PHF).

Con respecto a la normativa legal que afecta directamente, nos encontramos con la Ley 29/1985 y la Ley 12/1990. Ellas configuran el marco legal básico en el que ha de desenvolverse el PHF.

Por lo que hace a la normativa legal indirecta, señalaremos, simplemente a título ilustrativo, la Ley 12/1994, de 19 de diciembre, de Espacios Naturales de Canarias, y el Decreto 174/1994, de 29 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de Control de Vertidos para la Protección del Dominio Público Hidráulico. Este tipo de normas afectan únicamente a ciertos aspectos que se contemplan en el PHF, por lo que es necesario tenerlos en cuenta a la hora de la redacción de la Planificación y de su aplicación. A algunos de ellos hace remisión el PHF a fin de proceder a su aplicación en cada caso.

En este punto es necesario indicar que las normas a las que se ha hecho referencia en los dos párrafos anteriores son siempre de necesaria aplicación, lo que supone que el PHF ha de estar sujeto a lo en ellas prescrito.

Por otra parte, para la elaboración del PHF también se ha tenido en cuenta los diferentes Planes de Ordenación, como el Insular del Territorio, el de Recursos Naturales, así como el Plan Hidrológico Regional. Aquí nos encontramos con que la coordinación entre el PHF y estos Planes es, en la mayoría de los casos, bastante complicada, debido al hecho de que la mayor parte de estos Planes se encuentran en diversas fases de proyecto o elaboración, lo cual se traduce en que no es posible proceder a una coordinación definitiva con ellos, ya que las previsiones que se contienen pueden sufrir alguna alteración durante su tramitación hasta su aprobación definitiva. De cualquier manera (con la salvedad del Plan Hidrológico Regional al que ha de someterse el PHF), estos Planes tienen como objetivo, de un modo directo como los de Recursos Naturales, o de un modo indirecto como los de Ordenación del Territorio, la ordenación y protección de bienes de dominio público, si bien se trata, o bien de diferentes bienes, o bien tratados con diferentes enfoques. A este respecto es de señalar que por tratarse de un Plan que ordena y racionaliza de una forma integral un bien de dominio público concreto, el PHF es el instrumento que debe prevalecer para la regulación del agua como parte del dominio público hidráulico. Ello no obsta a que pueda darse el caso inverso, es decir, que una actuación en principio permitida por el PHF, no lo sea por alguno o algunos de los otros Planes, por perjudicar la protección o la racional ordenación de algún otro recurso o bien de dominio público, con lo cual aquellas actuaciones no podrán verse realizadas. Sin embargo, hay que notar que en estos Planes, normalmente, las actividades, independientemente de sus requisitos, son permitidas, pero no obligatorias, con lo que, en todo caso, nos encontraríamos con una actividad permitida, pero no realizable por contravenir aspectos fundamentales de algún otro Plan.

Por otra parte, con base en las distintas planificaciones y tendencias se han estudiado las previsiones de desarrollo de la isla a fin de incorporarlas como criterio de este Plan.

4. MODELO DE ORDENACIÓN Y GESTIÓN

PLANTEAMIENTO DE FUTURO: MODELO

DE ORDENACIÓN ADOPTADO

4.1. Introducción.

Una vez realizado el diagnóstico de la situación actual y analizado el marco normativo y territorial, este Plan Hidrológico ha optado por un planteamiento de futuro que pretende ser realista. En consecuencia se renuncia a la quimera de un conocimiento exhaustivo y preciso de elementos que bien por extremadamente cambiantes o bien por limitaciones técnicas y científicas, no llegarían a precisarse más de lo que están, mermando los esfuerzos necesarios para una gestión correcta y eficaz.

Por ello, y además de programar inversiones y actuaciones, se hace especial énfasis en la integración del quehacer administrativo diario, con la gestión global o planificación. Se concibe el Plan como un hilo conductor que coordine y encamine las actuaciones y criterios a los objetivos fijados en el marco de la planificación, constituyendo el sentido y fundamento de la misma. Como medio de hacerlo viable se plantea que el sistema debe ser auditado con una periodicidad bianual. Estas auditorías pueden ser internas o externas, pero las personas que la lleven a cabo deben tener la formación adecuada para realizar su función de forma efectiva y objetiva.

4.2. Asignación de recursos a usos.

En el cuadro adjunto se sintetiza la valoración del uso actual de los distintos recursos, indicando aquellos que se han valorado en el diagnóstico como inadecuados o conflictivos. En él se expresa de forma resumida la adscripción de los recursos a los usos correspondientes determinada por este Plan. Se tenderá a la adaptación de la situación actual a la prevista.

< Ver anexos - Página/s 11841 >
4.3. Zonificación.

Se han delimitado seis zonas hidrológicas, que homogeneizan su comportamiento hidrológico esencial y las medidas de gestión a adoptar, especialmente en cuanto a los recursos naturales. Dentro de estas zonas se han hecho subdivisiones que en algunos casos llegan hasta tercer rango.

El criterio de división ha sido delimitar zonas claramente diferenciadas: la península de Jandía y la zona norte (carente de drenaje hacia el mar). En el centro de la isla marcar las zonas que sirven fundamentalmente de alimentación hídrica. Separar el resto en zona este y oeste en función del desagüe y marcar la llanura central caracterizada por su escasa pendiente y flujo subterráneo con bajo gradiente. Cada una de ellas va asociada a un tipo de explotación y uso de los recursos diferenciado.

Los topónimos y grado de detalle utilizados son los marcados en los mapas del Servicio Geográfico del Ejército, año 1980, edición de 1981, a escala 1:100.000.

Estas unidades se consideran válidas en lo esencial y pueden aplicarse los criterios de gestión adoptados a cualquier zona asimilable a las mismas, según los criterios de funcionamiento expuestos.

La división es la siguiente:

- Zona Norte (N). Corresponde a la parte más septentrional de la isla, caracterizada por el Malpaís de La Arena y formaciones de dunas, carente de barrancos que drenen al mar. Incluye la cuenca endorreica de Lajares. Para marcar su límite sur se ha utilizado la montaña de La Arena y los límites norte de las cuencas del Barranco de Las Pilas por el este y del Barranco de El Esquinzo por el oeste.

De Este a Oeste y siempre por las líneas de máxima pendiente con el siguiente trazado: desde el mar hasta la Montañeta del Mal Nombre, a un vértice de cota 329 m situado al sur, hasta Montaña del Caimán, de ahí a Montaña Escanfraga, Montaña de La Arena, vértice de La Oliva; en dirección noroeste hasta alcanzar Montaña Blanca por los vértices de cotas 211, 227, 201 y 206 metros; pasando por Montaña Milocho, Montañeta Negra, Montaña del Fraile, Montaña de Los Corraletes, y montaña de la Costilla, y desde ese vértice hasta el mar.

- Zonas de Alimentación (A): son los macizos montañosos de la parte central de la isla, coincidentes con las zonas de máxima pluviometría y fuertes pendientes. Se han definido dos zonas:

A1.- La Muda-Aceitunal: contorno marcado por la cota trescientos (300) alrededor del macizo del mismo nombre.

A2.- Macizo de Betancuria: contorno marcado por la cota trescientos (300) alrededor del macizo citado, incluyendo además la cuenca vertiente a la Presa de Las Peñitas, (trazando desde el muro la línea de máxima pendiente hasta alcanzar tanto al norte como al sur la cota 300), y excluyendo el Morro de Las Tinajas, Morro El Castillejo La Ampuyenta y el vértice de Casa Blanca (la línea de exclusión es la de máxima pendiente que parte desde la Degollada del Valle tanto en dirección norte como sur hasta alcanzar la cota 300).

- Jandía (J). Comprende toda la península del mismo nombre y el istmo de La Pared, subdividida a su vez en norte y sur. Geográficamente se ha delimitado como la zona situada al Suroeste del vértice de El Granillo.

La divisoria es la línea de máxima pendiente que pasando por ese vértice llega hasta el mar en Punta de los Molinillos por el sur y Punta del Burranco al norte.

J1.- Subdivisión de la zona anterior cuyas aguas vierten hacia el norte (Barlovento).

J2.- Subdivisión de la zona anterior cuyas aguas vierten hacia el sur (Sotavento). La divisoria parte del vértice de El Granillo y termina en Punta del Corralito.

- Oeste (O). Llanos y valles vertientes al oeste entre las zonas Norte y Jandía, con límite marcado por la divisoria de cuencas y las zonas marcadas como de alimentación. En su extremo norte incluye la cuenca endorreica de La Oliva.

Sus límites vienen marcados por: el límite de la zona norte entre la costa oeste y la Montaña Escanfraga, la divisoria este-oeste hasta alcanzar la cota 300 a la altura del Morro de Los Rincones, la cota 300 (límite oeste de La Muda-Aceitunal). Divisoria este-oeste pasando por el vértice de Tao, Morro Las Tinajas, la Morra y Casa Blanca hasta alcanzar la división del Macizo de Betancuria (zona A2), límite oeste de esta zona hasta el punto de la línea de cota 300 metros situado más al sur, con el vértice del Cardón al norte, y divisoria este-oeste hasta el vértice Granillo, y divisoria de la zona de Jandía.

Se subdivide en Oeste 1 (al norte) y Oeste 2 (al sur) siendo la línea de división la marcada por el límite sur de la cuenca vertiente al Barranco de Los Molinos.

- Llanura Central (C). Zona de escasa pendiente delimitada entre el Macizo de Betancuria, el Malpaís Grande y los límites interiores de los cuchillos del este y sur.

El límite norte viene marcado por: el vértice de la Rosa del Taro, Montaña de la Rosa y la divisoria este-oeste por el vértice de Casa Blanca hasta la cota 300 (límite este de la zona A2); a partir ahí en dirección sur por la línea de cota 300 hasta un punto al sur del Morrete de los Becerros, sigue por la poligonal que pasa por dicho Morrete, Morro de los Aguaciles, Montaña Tirba, y vértice de cota 183 (extremo norte de los cuchillos de Lomo Negro); línea que enlaza este vértice con el extremo sur del Malpaís Grande, límite oeste del Malpaís hasta el norte a la altura de la Caldera de La Laguna, poligonal envolvente de ese extremo, extremo norte por la cota doscientos (200) del Morro de los Halcones, y extremo noroeste por la cota 150 del Morro del Halconcillo, y el vértice de cota ciento cuarenta y dos (142) al norte de ese morro; línea recta hasta el vértice de Montaña Bermeja (cota 167) hasta interceptar la cota 200 del Cuchillete de Buenavista, rodeándolo por esa cota hacia el oeste y norte hasta la Degollada Bermeja, y por Montaña del Sombrero y Montaña del Negrito hasta la Cuesta del Cuchillo, y por la divisoria hasta cerrar por el vértice de la Rosa del Taro.

- Zona Este (E). Comprende básicamente los barrancos de la zona este de la isla y valles y cuchillos de la zona este y sur.

Este 1.- Comprende desde el límite norte del Barranco de Las Pilas hasta la divisoria de Cuesta del Cuchillo. Sus límites corresponden a: la divisoria norte de la cuenca del Barranco de Las Pilas hasta la Montaña Escanfraga (Límite zona Norte), divisoria este-oeste hasta el macizo de La Muda-Aceitunal, línea que marca el extremo este de dicha zona (cota 300), divisoria este-oeste y divisoria hasta el mar por la Rosa del Taro y Cuesta del Cuchillo.

Se subdivide en Este 1 baja y Este 1 alta siendo el límite la línea marcada por la cota cien (100).

Este 2.- Limita al norte con la zona Este 1, al oeste con la llanura central y estribaciones sur del macizo de Betancuria, y por la divisoria este-oeste hasta alcanzar el límite norte de la zona de Jandía.

4.4. Gestión de los recursos naturales: caracterización, problemática, sistema de captación y gestión prevista para los recursos naturales.

• Recursos superficiales.

En principio se renuncia a plantear como prioritarios estudios hidrológicos exhaustivos. También a las grandes obras para captación de agua superficial, dada su poca adaptación al medio que conlleva una vida útil tan corta que hace desmedida la inversión. El recrecer, limpiar o impermeabilizar las existentes este Plan no lo considera adecuado, salvo que un estudio detallado demuestre su viabilidad técnica, socioeconómica y ambiental. Además deberían tomarse previamente medidas efectivas para frenar la erosión y reducir la velocidad de colmatación. No obstante en el marco del Plan Hidrológico Regional se contempla la posibilidad de construir una gran balsa aguas abajo del actual embalse de Las Peñitas que quedaría como tomadero y obra de decantación, lo que en principio parece que cumple los condicionantes de viabilidad antes citados.

Deben seguir estudiándose nuevas formas de captación que subsanen los problemas detectados y mejoren las obras tradicionales. Entre tanto, se fomentarán los sistemas tradicionales de la isla que son los que han dado mejores resultados hasta el momento y que se encuentran en recesión sobre todo por estar asociados a la actividad agrícola, y en especial aquellos que más favorezcan la infiltración y que minimicen la evaporación.

• Recursos subterráneos.

Se considera como modelo óptimo para la gestión de los recursos subterráneos aquel que siendo sostenible se adapte más a la realidad insular. En consecuencia se plantea un aprovechamiento no agresivo que garantice el que los recursos no se agoten en pocos años.

Se pretende tender al equilibrio del sistema y al aprovechamiento máximo de los recursos renovables o fácilmente renovables. Para ello se fomenta el aumento de la capacidad de infiltración, especialmente mediante gavias que tendrán la consideración de obras de recarga.

Asimismo se apuesta por la búsqueda de modelos conceptuales cualitativos de las distintas zonas más que por una cuantificación precisa que no redundaría en un mejor aprovechamiento y uso racional del sistema. Ello sin perjuicio de los estudios de investigación que puedan plantearse. Sobre este último aspecto el plan plantea priorizar las posibles líneas de investigación de acuerdo con las necesidades detectadas en cuanto a falta de criterios para la gestión y uso racional de los recursos.

Dado el funcionamiento general de precipitación asociada a las mayores altitudes y de gavias en las faldas de las mismas o en zonas susceptibles de recoger el agua mediante caños y conducirla hasta las gavias, se consideran áreas de recarga preferente aquellas con el funcionamiento descrito y se fomentará el mantenimiento y nueva construcción de elementos que favorezcan este sistema. Asimismo se consideran como tales todos los barrancos siempre que no se demuestre con rigor suficiente lo contrario.

En base al funcionamiento descrito en el párrafo anterior, se propone un modelo de gestión basado en zonas con funcionamiento asimilable. Ello no es óbice para que la relación entre las distintas zonas deba abordarse en su caso en cada cuenca.

A partir de la caracterización y del análisis de los problemas detectados en el diagnóstico de la situación actual, se ha establecido como perímetro de protección para defender el ciclo hidrológico natural y las captaciones de agua, las zonas denominadas como A y C en la zonificación establecida. Esta determinación se toma con base en la superposición de los siguientes criterios: zonificación, concentración de captaciones destinadas a abastecimiento a la población, mayor calidad natural del agua, concentración de pozos someros, permeabilidad superficial y síntomas de contaminación por nitratos.

Como ilustración debe superponerse la transparencia con la zonificación que se adjunta al final del documento a los distintos mapas temáticos que figuran en el diagnóstico de la situación actual.

A modo de síntesis, a continuación se expone el sistema de gestión previsto para cada zona, precedido de sus características y problemática principales:

• Zona norte.

Caracterización y problemática:

- Prácticamente carece de drenaje al mar. Como singularidad cabe destacar la cuenca endorreica de Lajares con riesgo de inundación.

Modelo de gestión y actuaciones:

- Valoración de riesgos de inundación.

- Búsqueda de soluciones posibles.

- Explotación mediante gavias, aljibes y pozos.

• Llanura central.

Caracterización:

Llanos asociados a zonas de mayor precipitación y alta pendiente (zonas de alimentación) con alta escorrentía y baja capacidad de infiltración. El aprovechamiento se produce generalmente mediante gavias, nateros o presas o bien mediante pozos.

A una escala de más detalle pueden asimilarse a estas zonas, aunque queden fuera de la delimitación establecida, todas aquellas de baja pendiente que circunden elevaciones relativas con alta pendiente, que drenan hacia ellas.

Problemática:

- Pozos profundos junto a pozos someros.

- Explotación desequilibrada: afección a pozos someros y a los flujos aguas abajo.

- Riesgo de sobreexplotación en la cuenca de Gran Tarajal por abuso de desalación, en general en pozos profundos. Se asimila desalación a recursos ilimitados.

- Aguas con la menor salinidad natural de la isla y no protegida.

- Síntomas de contaminación por nitratos.

Modelo de gestión:

- Extracción mediante pozos someros:

• Menor consumo de energía (+).

• Posibilidad de explotarlo como pequeño aprovechamiento con aeromotores de diámetro menor de 3,5 metros.

• Recurso de mejor calidad (+).

• Alta vulnerabilidad (-).

• Dependiente de la lluvia (-).

• Uso sostenible (+).

• Permite recarga de zonas bajas (+).

- Fomento de la infiltración en gavias y cauces o mediante obras de drenaje asociadas a pozos.

- Protección de captaciones contra la contaminación.

• Zonas de alimentación.

Caracterización:

Zonas de precipitación máxima y con altas pendientes. Alimentan a las zonas circundantes.

Problemática: alta erosión y abandono de las gavias, nateros y terrazas que retengan la escorrentía e induzcan la infiltración.

Modelo de gestión:

- Control de la erosión.

- Extracción en cauces preferentemente mediante pequeños aprovechamientos.

- Posible existencia de recursos no explotados, que deben considerarse no renovables o difícilmente renovables. Deben investigarse estos recursos, considerándolos como reserva estratégica.

• Zona Este.

Caracterización y problemática:

- Corresponde a los barrancos y cuchillos del este. Barrancos encajados con interfluvios bien diferenciados.

- Elevada salinidad por permanencia en el terreno y otras alteraciones.

- Alimentación procedente de interfluvios y de flujos subterráneos procedentes de zonas más altas.

- Posible captación de agua antigua de circulación profunda.

- Riesgo e indicios de intrusión marina.

- Riesgos de avenidas en zonas bajas por modificación del cauce y forma de aprovechamiento (cauce bajo de Gran Tarajal).

Modelo de gestión:

E1a:

- Fomento de infiltración en gavias y cauces.

E1b:

- Explotación con control de intrusión marina.

- Desalación para corrección de calidad.

E2:

- Vigilancia y control del riesgo de sobreexplotación en la zona incluida en la cuenca de Gran Tarajal.

- Posible afección de/al sistema llanura central.

- Control de la extracción. Fomento de la explotación consorciada y coordinada en la zona incluida en la cuenca de Gran Tarajal.

- Mezcla de recursos con diferente calidad para obtener una gama amplia que permita una adecuación de la calidad al uso agrícola (especialmente en la cuenca de Gran Tarajal).

- Control de intrusión marina.

- Vigilancia de la modificación del desagüe en zona baja del cauce de Gran Tarajal.

• Jandía.

Caracterización y problemática:

Zona de precipitación máxima, con dos vertientes bien diferenciadas y asimétricas, con mayor pendiente hacia el norte.

- Norte: descargas naturales poco salinas. Posible indicio de recursos no explotados.

- Sur: asimilable a los barrancos del este. Riesgo e indicios de intrusión marina en zonas bajas.

Modelo de gestión:

- Posible existencia de recursos no explotados, que deben considerarse no renovables o difícilmente renovables. Deben investigarse estos recursos, considerándolos como reserva estratégica.

- Explotación en zonas bajas de los barrancos con control de intrusión marina.

- Desalación para corrección de calidad.

• Oeste.

Caracterización y problemática:

- Alta salinidad natural.

- Descargas naturales próximas a la costa.

- Mejor calidad en la O.2 por influencia de la zona de alimentación del macizo de Betancuria y/o otros factores naturales.

- Incluye la cuenca endorreica de La Oliva en la que deben valorarse riesgos de inundación.

Modelo de gestión:

- Valoración de riesgos de inundación en la cuenca de La Oliva y en su caso búsqueda de soluciones posibles.

- Fomento y conservación de caños y gavias en la cuenca de La Oliva.

- Estudio del origen de la salinidad como herramienta para optimización del aprovechamiento.

- Posibilidad de mejora del aprovechamiento de los flujos hacia el oeste.

< Ver anexos - Página/s 11846 >
4.5. Gestión del abastecimiento y saneamiento: caracterización, problemática y modelos de gestión.

• Abastecimiento.

- Planteamiento de futuro.

Como paso previo al planeamiento, y complementando la descripción de la situación actual conviene hacer una serie de puntualizaciones marcando pautas de los objetivos a conseguir que no se deducen directamente de la evolución de la situación actual.

Uno de estos puntos sería el relativo a la calidad, marcando para cada consumo la calidad adecuada.

Otra máxima a contemplar dada la procedencia del recurso utilizado y la dependencia energética es el ahorro en todas sus vertientes, consumo de agua, consumo energético, distribución etc. Considerando que la mejor agua es la que no se produce.

También se adopta como estrategia a seguir la diversificación con el objetivo de minimizar en lo posible la dependencia de factores externos o al menos el impacto que produciría un cambio drástico de alguno de ellos. Esta diversificación debe extenderse tanto a las tecnologías como a las fuentes energéticas.

- Evolución.

De los parámetros que influyen en este tipo de consumo en cuanto al volumen necesario, es de prever que se modifiquen al alza tanto la dotación necesaria, aunque de forma moderada, como el número de habitantes.

A este respecto, de las previsiones de crecimiento analizadas tanto por tendencias de evolución ya citadas como por las previsiones de crecimiento que se plantean desde el desarrollo del Plan Insular de Ordenación de Fuerteventura, éste será uno de los puntos más sensibles, esperándose un crecimiento poblacional para el lapso de duración del presente Plan de más del doble (120.000 habitantes).

- Formas de crecimiento.

Tal y como se plantea el crecimiento de población parece lógico pensar que se presentará de varias formas diferenciadas, al menos en cuanto al punto de vista necesario para el objetivo de planificar infraestructuras. Por un lado surgirán crecimientos difusos por incremento de población en los núcleos establecidos. Otra parte del incremento previsible tendrá su asentamiento en lo que se ha denominado población dispersa, y por otro lado se tendrán los crecimientos programados en el sentido urbanístico del término (Planeamiento municipal). Se hace esta diferenciación por la ventaja que supone para el planeamiento de infraestructuras hidráulicas este último tipo de crecimiento.

No obstante no se debe olvidar que los crecimientos previstos, aún no siendo los potenciales, que son aún mayores, sí son tan altos que conviene tomarlos con las necesarias reservas, no tanto por el resultado final que previsiblemente se alcanzará, como por el ritmo, que puede ser variable. De todas formas se puede considerar que sólo afectará al horizonte en cuanto a plazos (año en que se alcance el crecimiento esperado), que se puede considerar como orientativo pero móvil.

Así pues se plantea como hipótesis de trabajo que existe un objetivo fijo dado por el número de habitantes con un año horizonte móvil.

En cuanto al origen del agua, no se estima que cambie radicalmente la situación actual, planteando como hipótesis de trabajo que los recursos naturales actualmente empleados no se incrementan (constancia de los volúmenes de agua subterránea tanto desalada como no), corriendo todo el incremento necesario a cargo de la desalación de agua de mar. Los posibles cambios de tecnología no se han tenido en cuenta, considerando que estos, de aparecer, redundarán en eficacia, costes, etc. pero no alterarán los parámetros de planificación.

< Ver anexos - Página/s 11847-11849 >
- Parámetros para una solución.

Como consecuencia de este planteamiento se establece como criterio de planeamiento el proyectar las necesidades de infraestructura en base a un planteamiento de modularidad, marcando como punto de partida para cualquier proyecto el objetivo final, y dividiendo su ejecución en fases o módulos pero incluyendo como parte integrante e imprescindible de la primera fase la estructura necesaria para las posteriores ampliaciones o al menos sus reservas, tales como distribución en planta, necesidades de espacio, ubicación de conexiones, etc.

- Producción.

Una herramienta disponible para uno de los ahorros posibles es la utilización de la energía eólica como pilar básico de la desalación toda vez que los costes de amortización de los equipos necesarios son compatibles con los actuales costes energéticos. Esta medida, además de necesaria desde el punto de vista del ahorro es imprescindible para la estrategia de diversificación, y elimina la incertidumbre que sobre el coste del agua suponen los posibles cambios en el precio del petróleo.

De los diversos estudios realizados tanto por el Instituto Tecnológico de Canarias como por diversos departamentos universitarios, se conocen las zonas de mayor potencial eólico. Estas se representan en la página siguiente, destacando la práctica coincidencia de las zonas con potencial con la situación de los centros de consumo.

La localización de las plantas de producción, se hará pues en base al menor coste posible para lo que se estudiará en cada caso las alternativas entre mayor proximidad al punto de consumo y ubicación en las zonas de mayor potencial eólico.

< Ver anexos - Página/s 11850 >
Respecto al caso singular de la zona centro de la isla, que actualmente se abastece en parte con agua subterránea, y dado que la alternativa a ese uso pasa por unos costes superiores (tanto de producción como de impulsión) se hace reserva especial del agua subterránea de esa zona para el consumo urbano, estableciendo las medidas necesarias encaminadas a proteger su calidad.

Para el abastecimiento del resto de la isla se propugna el abandono del consumo de agua subterránea desalinizada.

En cuanto a tamaños de centros productores, se considera como módulo de trabajo el de 500 m3/día, tamaño para el que existen diseños previos que posibilitan la utilización de aerogeneradores de 500Kw disponibles en la actualidad.

Para garantizar el abastecimiento se estima conveniente que los depósitos de los que se suministra cada subsistema tengan capacidad para siete días y 125 litros por habitante (plano núcleos y conducciones del apartado de diagnóstico). A tal fin e independientemente de la priorización que se obtiene de aplicar esas cantidades a la población actual cubriendo los déficits existentes en la actualidad, se establece un programa de actuación específico cuyas previsiones habrán de irse renovando bianualmente en función de la población real alcanzada en cada momento.

Se incluye a continuación un cuadro en que se han reflejado los subsistemas en los que se ha detectado una menor garantía de suministro a fin de establecer el orden de prioridades para la ejecución de la actuación correspondiente.

< Ver anexos - Página/s 11851-11852 >
• Saneamiento.

- Planteamiento de futuro.

La depuración en la actualidad se contempla como una obligación a cumplir tanto por los ciudadanos como por la administración, con características desfavorables. Así, en general, se piensa en ella como un elemento del que se ven los costes (evaluables en pesetas) sin que sean palpables los beneficios. Cuando se plantea el servicio se considera que su coste es difícilmente traspasable a los ciudadanos ya sea como precio o como tasa (sólo el Ayuntamiento de Puerto del Rosario ha empezado recientemente a repercutir el saneamiento junto al recibo del abastecimiento). Se detecta tanto por parte de las personas como de las instituciones implicadas una inercia en cuanto a los planteamientos sin que exista conciencia del cambio de escala que se ha producido en los últimos años.

Es destacable que este cambio ha sido radical y profundo en todos los parámetros que influyen en la depuración: fuertes crecimientos de población en plazos muy cortos, incrementos notables en cuanto a volúmenes consumidos, tanto o más importantes por cuanto se partía de una situación muy deficitaria, e incluso modificaciones en otros hábitos como los de consumo que repercuten en la carga contaminante a eliminar del agua residual. Y por supuesto todo esto añadido a la tendencia generalizada de dar más importancia al abastecimiento que al saneamiento.

Este cambio de escala conlleva que con los parámetros de población y consumo actuales, y mucho menos con los previstos para un futuro próximo, no sean válidos los planteamientos de cómo sanear y depurar que se han venido aplicando hasta fechas recientes en los que por poco significativo se admitían prácticas como los pozos negros. En su momento la existencia de un número reducido de pozos negros no era detectable, pero a nadie se le ocurre hoy que la solución pase por construir un pozo negro en cada vivienda.

< Ver anexos - Página/s 11853-11854 >
Esta situación, aunque es explicable como consecuencia de la necesidad de repartir unos recursos escasos (los presupuestos) entre unas necesidades amplias, algunas de las cuales son perentorias, no puede mantenerse de forma continuada, siendo necesario un cambio de planteamiento con vistas al futuro próximo.

Esta forma de proceder, aplicada a un ejercicio o un plazo determinado de tiempo, lleva a que por prioridad aparezca un desajuste temporal (se soluciona primero el abasto y se retrasa el saneamiento), pero cuando se aplica de forma continuada el desequilibrio puede llegar a ser funcional entre el binomio abastecimiento-saneamiento.

- Parámetros para una solución.

Dado que la necesidad de sanear proviene de un abastecimiento previo y éste es función directa de la evolución de la población, no se repite en este capítulo lo dicho anteriormente en cuanto a estructura, evolución, disposición geográfica, etc. pero sí conviene recordar que la consecuencia de esas circunstancias nos han llevado a plantear como hipótesis de trabajo la consideración de un objetivo fijo pudiendo ser el horizonte temporal móvil, y que la forma de trabajo más idónea para alcanzar los objetivos pasa por el planteamiento de soluciones aplicables de forma modular.

Por otro lado y con el propósito de romper el mecanismo de costes evaluables frente a beneficios no palpables se plantea que como norma general, y salvo las condiciones especiales que se mencionarán de forma expresa, el saneamiento de las aguas estará ligado a la depuración, y esta se hará de tal forma que permita la reutilización de las aguas una vez depuradas.

Esta conexión entre depuración y reutilización deberá ser tenida en cuenta en todos y cada uno de los planes o proyectos de las instalaciones de depuración, tanto los de obra nueva como los de ampliación, mejora, modernización, etc., independientemente de que en el momento en que se planteen, exista demanda del recurso, siendo sólo admisible la depuración sin reutilización en aquellos casos en que se pueda demostrar la imposibilidad de reutilización futura del recurso. Cuando por falta de demanda, se prevea la no utilización del agua depurada, se estudiará la posibilidad de separar en módulos independientes la depuración hasta límites de vertido de la depuración para la reutilización, siempre y cuando este módulo contemple las características y dotaciones necesarias para su mantenimiento y puesta en funcionamiento inmediata sobre demanda.

Otra adecuación a tener en cuenta proviene de los previsibles cambios en cuanto al consumo, así una depuradora diseñada para 12.000 habitantes quedará desfasada no sólo si se produce un aumento de población, sino también por incrementos en el consumo aunque no se modifique la población, por ello los datos utilizados en el resto de este documento se reflejan en caudales y no en habitantes equivalentes pues como ya se citó en el apartado de abastecimiento las dotaciones al consumo se modifican a lo largo del plazo previsto por este Plan.

En cuanto a los asentamientos dispersos parece claro que han de abordarse desde otra perspectiva, al menos en cuanto a su solución. Partiendo de la misma premisa de que no debe quedar ningún punto abastecido sin su correspondiente saneamiento, la dinámica de asentamientos no permite ni económica ni técnicamente las mismas soluciones que para los núcleos, pues a igualdad de población los requerimientos en cuanto a infraestructura (conducciones, estaciones de bombeo, etc.) se multiplican de tal forma que hacen inviable la solución considerada tradicional de recogida mediante red para su transporte a una estación depuradora.

- Pozos negros vs. Fosas sépticas.

Entendiendo como pozo negro las obras que después de recoger las aguas residuales eliminan éstas mediante filtración y como fosas sépticas exclusivamente aquellas obras que cumpliendo con el mismo fin tienen como característica la de ser estancas, cualquier solución basada en pozos negros es totalmente inadmisible desde el punto de vista del ciclo completo del agua, independientemente de que la legislación actual contemple los pozos negros como puntos en los que es de aplicación el reglamento de vertidos con lo que esto conlleva en cuanto a condiciones para su autorización e incluso plazos para la legalización de los ya existentes.

Si se opta por la solución de admitir el saneamiento en base a fosas sépticas para los asentamientos dispersos, es obligado el cerrar el ciclo mediante el transporte y tratamiento de los fangos procedentes de estas.

- Forma de recogida.

Igual que el abastecimiento a un consumidor aislado puede realizarse mediante transporte por cubas en vez de tender una tubería, así la retirada de los residuos procedentes de fosas sépticas puede hacerse bien por tuberías, bien mediante transportes adecuados.

La recogida de residuos procedentes de fosas sépticas, puede abordarse tal y como se aborda la recogida de residuos sólidos urbanos (basuras). Su transporte no se hace mediante conducciones sino mediante camiones de recogida que en unos casos transportan el residuo directamente a la planta de tratamiento o vertedero y en otros casos a plantas de transferencia como puntos intermedios entre la recogida y su destino final.

En cuanto al tipo de instalación en que se recogerían estos fangos, existen dos alternativas, habiendo escogido la solución específica para éstos de una estación depuradora de residuos procedentes de fosas sépticas.

Siguiendo los parámetros de población utilizados anteriormente, esta estación deberá contemplarse con una capacidad final equivalente a una depuradora de 5.000 m3/día, ejecutándose de forma modular en cuatro fases, de las que la primera contemplará la infraestructura y reserva de terreno suficiente para la planta completa.

El tratamiento de fangos procedentes de las fosas sépticas puede realizarse, dado el volumen al que puede llegar, en un único punto para todo el ámbito insular, no siendo necesaria al menos en el horizonte previsto ni la presencia de plantas intermedias ni la descentralización del servicio.

Dado que en la actualidad el tratamiento que se le da a estos residuos termina con el vertido de los mismos, la localización deberá tener en cuenta como uno de los polos del que deberá buscar la equidistancia el único vertedero insular. El otro punto a tener en cuenta es el que conforma el centro de gravedad de las fosas sépticas, de tal forma que se minimicen las necesidades de transporte, no incurriendo en sobrecostes innecesarios.

Otra posibilidad que se evalúa y desecha es el tratamiento en alguna de las EDAR existentes.

Esta alternativa, presenta algún inconveniente. Así en primer lugar, si se incorporan los residuos a la línea de agua de entrada, habría que habilitar algún sistema de aportación en continuo pues el diseño de las plantas y su forma de trabajo no admiten la variación puntual de la carga contaminante que se aporta, pudiendo producir malfuncionamientos de las plantas y en el peor de los casos el colapso de éstas por destrucción o inhabilitación de los fangos activados en los que se basa la depuración.

Otra posibilidad sería incorporar los residuos a la línea de tratamiento de fangos.

Esta sería una solución admisible al menos técnicamente, pues si bien no hay en la actualidad ninguna EDAR con capacidad suficiente como para hacerse cargo de esta tarea, es una alternativa factible la ampliación de la línea de fangos de una EDAR dada, especialmente si parte de una infraestructura que no contemple la utilización de eras de secado y sí el tratamiento de los fangos mediante banda, centrifugadora, etc. A pesar de ello la gestión simultánea de dos servicios distintos puede ser una fuente de conflictos en los cuales alguno de los servicios sería el perjudicado por lo que esta solución se propone exclusivamente como alternativa que sólo habría de abordarse si previamente se acotan y solucionan todos los problemas inherentes a esa gestión conjunta.

Finalmente y como consecuencia del punto ya citado de ligar la depuración con la reutilización queda por abordar el punto de vista de la gestión en la que hay que contemplar la posibilidad de aunar un proceso (la depuración) en el que la competencia al menos en el estado actual de las cosas es municipal (independientemente de que la gestión sea directa o que esté cedida a empresas privadas) con otro que ya desde el principio parece que ha de plantearse desde el ámbito insular. Esta fuente de posibles conflictos competenciales ha de eliminarse desde el origen procurando la gestión consorciada.

En cuanto a infraestructura con forma no tradicional mediante plantas depuradoras (EDAR), las previsiones de depuración a contemplar son las que figuran en el siguiente cuadro que eleva la necesidad de depuración para el año 2.012 a 29.500 m3/día.

< Ver anexos - Página/s 11856 >
5. ORDENANZAS

ÍNDICE

PARTE I.- DISPOSICIONES NORMATIVAS GENERALES.

PARTE II.- ORDENANZAS DE CARÁCTER JURÍDICO.

TÍTULO I.- DISPOSICIONES GENERALES.

TÍTULO II.- RECURSOS NATURALES.

CAPÍTULO I.- RECURSOS SUPERFICIALES.

Sección 1ͺ.- De las aguas superficiales.

Sección 2ͺ.- De los caños y gavias.

CAPÍTULO II.- CAUCES.

CAPÍTULO III.- RECURSOS SUBTERRÁNEOS.

Sección 1ͺ.- Régimen General.

Sección 2ͺ.- Normas de Protección del Agua Subterránea.

Sección 3ͺ.- Régimen de Autorizaciones y Concesiones.

TÍTULO III.- RECURSOS NO NATURALES.

CAPÍTULO I.- DESALACIÓN.

CAPÍTULO II.- DEPURACIÓN.

TÍTULO IV.- CONSUMOS.

TÍTULO V.- SANEAMIENTO Y VERTIDOS.

PARTE III.- NORMAS DE PROCEDIMIENTOS ADMINISTRATIVOS.

TÍTULO I.- DEL TIPO DE TÍTULO HABILITANTE.

TÍTULO II.- DEL OTORGAMIENTO DE CONCESIONES, AUTORIZACIONES Y PERMISOS DE INVESTIGACIÓN.

CAPÍTULO I.- DISPOSICIONES GENERALES.

CAPÍTULO II.- DE LAS CONCESIONES.

CAPÍTULO III.- DE LOS PERMISOS DE INVESTIGACIÓN.

CAPÍTULO IV.- DE LAS AUTORIZACIONES.

CAPÍTULO V.- DE LA DECLARACIÓN DE PEQUEÑOS APROVECHAMIENTOS DE AGUAS PLUVIALES.

PARTE IV.- NORMAS TÉCNICAS REGULADORAS DEL RÉGIMEN DE EXPLOTACIÓN Y PROVECHAMIENTO.

RECURSOS SUBTERRÁNEOS.

1. Información técnica necesaria para autorización o concesión de cualquier aprovechamiento de agua subterránea.

2. Autorización de obras para mantenimiento de caudales.

3. Autorización de pequeños aprovechamientos.

4. Permisos de investigación.

5. Autorización de actividades en perímetro de protección.

AFOROS Y CONTROLES TÉCNICOS.

6. Normas para el aforo de pozos y sondeos.

7. Normas para el aforo de galerías y nacientes.

DESALADORAS DE AGUA SALOBRE.

Información técnica condicionante para la adscripción de captaciones de agua salobre a una planta desaladora.

AGUAS SUPERFICIALES.

8. Normas para declaración e inscripción de pequeños aprovechamientos de agua superficial.

9. Información técnica necesaria para autorización o concesión de cualquier aprovechamiento de agua superficial.

10. Autorizaciones de ocupación de Dominio Público Hidráulico.

ORDENANZAS

PARTE I

DISPOSICIONES NORMATIVAS GENERALES

Artículo 1.- El Plan Hidrológico de Fuerteventura (en adelante PHF) es el instrumento de ordenación integral de los recursos hidráulicos de la isla, así como de las obras e instalaciones que componen la infraestructura del agua.

Artículo 2.- Las presentes Ordenanzas tienen por objeto la regulación de aquellos aspectos administrativos, jurídicos, técnicos y de gestión que son necesarios para la ejecución del Plan Hidrológico de Fuerteventura. Las normas técnicas, jurídicas y administrativas deberán interpretarse de conformidad a los criterios y con los objetivos contenidos en el modelo de ordenación y gestión adoptado correspondiente, contenido en este Plan.

Artículo 3.- En lo no previsto en estas Ordenanzas, se estará a lo dispuesto en la Ley 12/1990, de 26 de julio, de Aguas y Reglamentos que la desarrollan.

Artículo 4.- El Plan Hidrológico de Fuerteventura entrará en vigor desde la fecha oficial de publicación de su aprobación definitiva y tendrá vigencia indefinida, sin perjuicio de las revisiones o modificaciones que puedan proceder.

Artículo 5.- El desarrollo y ejecución del PHF corresponde al Consejo Insular de Aguas de Fuerteventura (en adelante CIAF), sin perjuicio de las competencias que la Ley 12/1990 de Aguas reserva al Gobierno de Canarias, y, en su caso, a los Ayuntamientos de la isla.

Artículo 6.- El PHF es el instrumento básico para dirigir y coordinar las actuaciones y criterios a los objetivos fijados en el marco de la planificación, constituyendo el sentido y fundamento de la misma.

Artículo 7.- El sistema debe ser auditado con una periodicidad bianual. Estas auditorías pueden ser internas o externas, realizadas por personas o entidades de acreditada solvencia profesional que cubran todas las disciplinas necesarias para realizar esta función de una forma efectiva y objetiva. Contemplará tanto la adecuación de las actuaciones a la planificación como la adaptación del Plan y revisión de los aspectos que hayan resultado inadecuados o imprevistos proponiendo, en su caso, las modificaciones que se estimen pertinentes.

Artículo 8.- A los efectos de lo previsto en el artículo 31.1 de la Ley 12/1990, se establece que los actos administrativos y las actuaciones públicas y privadas referidas al dominio público hidráulico y a la utilización de las aguas, deberán ser puestos previamente en conocimiento del CIAF, a fin de comprobar su adecuación a la planificación hidrológica.

PARTE II

ORDENANZAS DE CARÁCTER JURÍDICO

TÍTULO I

DISPOSICIONES GENERALES

Artículo 9.- Se considerarán prioritarias todas las acciones tendentes a la unificación de la gestión de la totalidad del ciclo del agua (recarga, producción, transporte, distribución, vertido, depuración y reutilización) en todos