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1999/073 - Martes 08 de Junio de 1999

I. DISPOSICIONES GENERALES
Consejería de Obras Públicas, Vivienda y Aguas

Regresar al sumario 939 DECRETO 82/1999, de 6 de mayo, por el que se aprueba el Plan Hidrológico Insular de Gran Canaria.

La Ley Territorial 12/1990, de 26 de julio, de Aguas, regula, en el Capítulo III de su Título III, los criterios a que habrá de ajustarse la redacción y aprobación de los Planes Hidrológicos Insulares como instrumentos básicos de la planificación hidrológica.

Los artículos 7.c) y 41 de la citada disposición legal establecen que la aprobación definitiva de los Planes Insulares compete al Gobierno de Canarias, que la otorgará salvo que aprecie en su texto vulneración de disposiciones legales, inadecuación al Plan Hidrológico Regional o defectos formales graves, en cuyo caso procederá la devolución del proyecto, con expresión motivada de la causa al Cabildo, que cuando proceda, lo remitirá al Consejo Insular.

El Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria presentó ante la Consejería de Obras Públicas, Vivienda y Aguas, para su aprobación por el Gobierno de Canarias el Plan Hidrológico Insular de Gran Canaria. Dicho Plan fue aprobado provisionalmente por el Pleno del Cabildo Insular de Gran Canaria, en sesión celebrada el 8 de febrero de 1999.

En razón a la inexistencia de Plan Hidrológico Regional, y a la adecuación de este Plan Insular a las disposiciones legales, la Dirección General de Aguas, según establece el artículo 23.5 del Decreto 161/1996, de 4 de julio, ha informado favorablemente la solicitud de aprobación del Plan Hidrológico Insular de Gran Canaria.

En su virtud, a propuesta del Consejero de Obras Públicas, Vivienda y Aguas y previa deliberación del Gobierno en su reunión del día 6 de mayo de 1999,

D I S P O N G O:

Artículo único.- Aprobar el Plan Hidrológico Insular de Gran Canaria que consta como anexo, con los siguientes condicionantes:

a) Que las propuestas de fuentes de financiación de los programas de actuaciones del Plan Hidrológico Insular de Gran Canaria tendrán un carácter meramente indicativo.

b) Que en el plazo de seis meses posteriores a la aprobación del Plan Hidrológico de Canarias, el Cabildo Insular de Gran Canaria eleve al Gobierno de Canarias, para su aprobación, un Plan Especial relativo a la programación temporal de las inversiones públicas en materia hidráulica de la isla, donde se especifiquen los plazos de ejecución de todas las actuaciones contempladas en el Plan Hidrológico Insular y las aportaciones financieras de los distintos organismos e instituciones públicas con competencia en la materia.

DISPOSICIÓN FINAL

Única.- El presente Decreto entrará en vigor el mismo día de su publicación en el Boletín Oficial de Canarias.

Dado en Santa Cruz de Tenerife, a 6 de mayo de 1999.

EL PRESIDENTE

DEL GOBIERNO,

Manuel Hermoso Rojas.

EL CONSEJERO DE OBRAS PÚBLICAS,

VIVIENDA Y AGUAS,

Antonio Ángel Castro Cordobez.

A N E X O

PLAN HIDROLÓGICO DE GRAN CANARIA

1 - MEMORIA

• PREÁMBULO

• EL MEDIO COMO PUNTO DE PARTIDA

• EL CICLO HIDROLÓGICO

• RECURSOS SUPERFICIALES

• ACTUACIONES

• RECURSOS SUBTERRÁNEOS

• ACTUACIONES

• LOS RECURSOS NO NATURALES

• ACTUACIONES

• EL USO DEL AGUA

• USO DOMÉSTICO

• CONSUMO AGRARIO

• CONSUMO TURÍSTICO

• OTRAS CONSIDERACIONES

• PRINCIPIOS, DIRECTRICES Y PREVISIONES

• ELECCIÓN DE OPCIONES

• LAS ORDENANZAS

• PROGRAMAS DE ACTUACIÓN

• FINANCIACIÓN

• ESCENARIOS FUTUROS: 2002, 2006 y 2012.

PREÁMBULO

La redacción del Plan Hidrológico de Gran Canaria ha sufrido los suficientes avatares para que su narración sea obligada. Estos comienzan cuando a instancias del Gobierno de Canarias se firma un convenio de colaboración entre la Consejería de Obras Públicas, Vivienda y Aguas y el Cabildo Insular, en junio de 1988, iniciándose los trabajos y estudios para la redacción del Plan Hidrológico Insular.

La publicación de la Ley de Aguas de Canarias, Ley 12/1990, de 26 de julio, y en especial su Disposición Adicional Segunda que permite la redacción de Avances de los Planes Hidrológicos, que como norma provisional y con una duración de tres años tuviesen el carácter de un Plan Hidrológico, hizo que los trabajos se recondujeran hacia la obtención de un Avance del Plan Hidrológico y que en mayo de 1991 se dispusiera de ese primer documento de planificación. A pesar de su divulgación (Las aguas de Gran Canaria. Comisión de Recursos Hidráulicos del Cabildo Insular. 1991), razones de oportunidad aconsejaron no tramitarlo administrativamente y por tanto que se continuaran los trabajos hasta la obtención del Plan Hidrológico Insular.

El conocimiento de la situación de la problemática del agua en la isla que aportaron los estudios realizados hasta el momento junto con los tres principios que han inspirado todos los trabajos de planificación y que son:

1º.- La consideración del agua como un recurso escaso, condicionante del desarrollo económico, social y medioambiental de la isla.

2º.- La atención al bien colectivo antes que al individual, propiciando la reordenación de los aprovechamientos incentivando la fusión o agrupamiento entre Comunidades o Heredades.

3º.- Promover la acción de la Administración con el fin de:

a) Aumentar el volumen de agua puesto a disposición del mercado.

b) Disminuir la sobrexplotación del acuífero garantizando aportaciones alternativas al uso existente en las mismas condiciones, como mínimo, de cantidad y calidad.

permitieron disponer en 1995 de un Plan Hidrológico Insular que incluso fue sometido a información pública.

La existencia de un Plan Hidrológico como éste, el de Gran Canaria que presentamos, es un factor de tranquilización. Quienes fuimos conscientes, desde la niñez, de la escasez de nuestros recursos hidráulicos y asistimos luego, al desarrollo de un modelo de crecimiento económico, que resultó excelente caldo de cultivo para la especulación inmisericorde, pudimos en algún momento pensar que la necesaria racionalidad en el uso de las aguas no sería jamás patrimonio intelectual de los grancanarios y que la destrucción de la isla era irremediable. Pedro Lezcano Montalvo. Presidente del Cabildo Insular de Gran Canaria. Las Aguas del 2000. 1995.

El Plan Hidrológico de Gran Canaria es el instrumento de que vamos a disponer en los próximos años, para atender en cantidad y calidad crecientes, los incrementos de las demandas, intentando a la vez recuperar nuestro tan utilizado acuífero insular ... Partiendo del hecho de que la pluviometría no va a aumentar, habrá de recurrirse a las tecnologías ya al alcance de nuestra mano. Estas tecnologías han de orientarse a satisfacer el consumo humano -la desalación- y las necesidades de la agricultura -reutilización de las aguas depuradas en las debidas condiciones- ya que estos son los dos sectores de mayor demanda de agua. La simplificación obligada en estas líneas de lo que se pretende con el Plan Hidrológico no puede dejar de mencionar otros objetivos, como la mejora de las infraestructuras para reducir pérdidas en las redes de abastecimiento y en las conducciones de regadío, o la creación de organismos encaminados a administrar, incrementar y mejorar el uso y gestión de un recurso tan fundamental. Miguel Jorge Blanco. Consejero de Recursos Hidráulicos. Las Aguas del 2000. 1995.

Los párrafos anteriores correspondientes ambos a la presentación del libro “Las Aguas del 2000”, libro de divulgación del Plan Hidrológico de 1995, reflejan los principios y líneas de actuación, de forma simplificada, que inspiraron el Avance y el Plan y sustentan este documento que en el fondo no es más que una fusión de ellos y su actualización, ya que por desgracia los problemas que la falta del agua acarrea aún persisten y las soluciones adoptadas no tienen efecto inmediato.

Siguiendo la metodología tradicional, este Plan Hidrológico se ha dividido en tres documentos. El primero es la Memoria que, como ya se ha dicho, es una fusión de las correspondientes del Avance (1991) y al Plan de 1995, con la actualización que los trabajos posteriores del Consejo Insular de Aguas han permitido. En esta Memoria se ofrece una visión de la realidad tanto de los recursos, su origen, disponibilidad, etc., como de los consumos, concluyendo el análisis de cada apartado con las consideraciones que sustentan las medidas de ordenanzas y de inversión que constituyen el Plan Hidrológico. Estas consideraciones unidas a los principios que inspiran el Plan, junto con las directrices que fijan los instrumentos de planificación de orden superior y con las previsiones de evolución previstas en este Plan se han confeccionado los escenarios de futuro que son los objetivos a obtener con la aplicación de las Ordenanzas e Inversiones previstas. El último apartado de la Memoria del Plan lo constituye la descripción del Marco de Gestión y Financiero en el que se sustenta y que ha de constituir la prueba de viabilidad.

El segundo documento es el correspondiente a las Ordenanzas. Las medidas de inversión no son las únicas que harán mejorar el panorama actual del uso y de la conservación en cantidad y calidad, del agua en la isla. Las Ordenanzas, como labor de todos, son las líneas básicas que como normas de obligado cumplimiento darán el marco jurídico y técnico que limitarán la discrecionalidad de las administraciones y de los particulares haciendo posible la atención al bien colectivo antes que al individual, teniendo en cuenta que la política hidráulica ha de diseñarse a largo plazo, corrigiendo los desequilibrios con prudencia y con la participación de todos los sectores sociales, y abriendo cauces de participación y de preocupación colectiva.

Las Ordenanzas se componen de artículos, algunos de ellos extraídos de la Ley 12/1990 de Aguas o de los Reglamentos que la desarrollan con el fin de darle coherencia al articulado y otros para modificar aspectos concretos de las Normas Provisionales aprobadas por los Decretos 152/1990, 177/1990 y 186/1990. De los restantes artículos, son de destacar aquellos que declaran las áreas en riesgo de salinización. Esta declaración implica una automática situación de vigilancia especial “con controles periódicos de las extracciones y seguimiento inmediato de la evolución del equilibrio hidrológico” (artº. 48 de la Ley de Aguas).

Los Programas de Inversiones reflejan las actuaciones, las obras y su financiación, que harán que se puedan solucionar las disfunciones actuales y las necesidades generadas en los años horizonte 2002, 2006, y al 2012. Las disfunciones actuales son conocidas y en cierto modo fácilmente valorables. Se ha previsto que sean resueltas en el 2002, y que además se atienda al crecimiento de las demandas hasta ese primer horizonte sin perder de vista las demandas al 2012 y la forma de atenderlas. Es claro que la precisión de estas estimaciones es menos fiable que las realizadas al 2002 pero hace que las líneas de actuación contemplen con la perspectiva adecuada la continuidad de las acciones. Aún así en las Ordenanzas se ha dispuesto que el Plan Hidrológico tenga una vigencia de cuatro años, lo que asegura su renovación. Las actuaciones se han agrupado en cinco programas:

• Abastecimientos.

• Saneamiento.

• Regadíos.

• Regulación de los recursos naturales.

• Investigación y desarrollo.

Por último, un Plan de Inversiones no tiene sentido si no existe una financiación adecuada. Ya hay previstas actuaciones financiadas por el Convenio de Obras Hidráulicas, con el Ministerio de Medio Ambiente, o el previsto convenio del Plan Nacional de Regadíos del Ministerio de Agricultura, pero otras han de ser financiadas por la Comunidad Autónoma, Cabildo Insular, Ayuntamientos y particulares. Es el grado de aceptación de este Plan el motor que hará que las inversiones previstas tengan su financiación adecuada en cada una de las administraciones y con ello y con el cumplimiento de las Ordenanzas se debe lograr que el agua en el futuro no sea ese bien escaso, limitante de nuestro desarrollo económico y social como lo ha sido en el pasado.

José Luis Guerra Marrero.

Gerente del Consejo Insular de Aguas

Director del Plan Hidrológico de Gran Canaria

EL MEDIO COMO PUNTO DE PARTIDA

Gran Canaria tiene forma redondeada de unos 50 km de diámetro y con una altura de 1.949 metros y con una superficie de 1.554 km2 soporta una población de 714.139 de derecho según el avance de resultados del censo de 1996, lo que significa una densidad media de 460 hab./km2, con un extremo en Las Palmas de Gran Canaria con 3.593 hab./km2.

El crecimiento y desarrollo de esta población ha sido condicionado por, y, a su vez, ha condicionado la obtención y el uso del agua.

Por otro lado, el origen volcánico de Gran Canaria, al igual que el resto del archipiélago, contribuye a que aumente la complejidad de los problemas que la obtención y el almacenamiento del agua, superficial o subterránea, conllevan. Numerosos pozos secos o presas que no almacenan agua son testigos de esto.

Se puede afirmar que existe un basamento formado por los fragmentos de la corteza oceánica levantados que constituyen sus núcleos profundos y afloran en Fuerteventura y La Gomera. Sobre este basamento se sitúan materiales correspondientes a emisiones submarinas y están compuestos por lavas y una densa malla de diques y rocas plutónicas a los que hay que añadir los sedimentos de la capa superior oceánica. Este conjunto de materiales se conoce como Complejo Basal y tampoco aflora en Gran Canaria.

La fase de construcción subárea (hace 17 m.a.) de la isla se sitúa por encima de ese Complejo Basal y se pueden definir dos ciclos principales; en el primer ciclo domina el vulcanismo basáltico fisural emitiéndose una gran cantidad de material en poco tiempo y produciéndose volúmenes más o menos importantes de diferenciados sálicos, traquitas y fonolitas, en sus etapas finales de mayor duración. El segundo ciclo, mucho menos importante en volumen continua en la actualidad y se caracteriza por emisiones más puntuales, aunque conserva el carácter fisural, de materiales de carácter explosivo junto con otras emisiones fisurales más tranquilas, en las que pueden incluirse el vulcanismo basáltico reciente.

Tres son los períodos principales de emisión, alternándose con dos períodos también grandes de ausencia de actividad volcánica en los que los procesos son de erosión y sedimentación. Los tres períodos eruptivos, en orden cronológico son:

- Basaltos Antiguos: Ciclo I constituido por lavas basálticas con algunos niveles piroclásticos y diques básicos. Sus afloramientos principales se localizan en el Oeste de la isla.

- Formación Sálica: incluye las formaciones traquítico-siolítica y fonolítica del Ciclo I. Está constituido por lavas vitrofídicas e ignimbritas en el interior de la caldera de Tejeda y productos piroclásticos, ignimbritas y brechas producidas fuera de la caldera aflorando al exterior principalmente en el Sur y Suroeste.

- Serie Basáltica Moderna: se agrupan en esta definición las emisiones correspondientes al Roque Nublo y posteriores. Son coladas básicas, que evolucionan a materiales tefríticos y fonolíticos intercalándose niveles piroclásticos y depósitos detríticos. Se agrupan en esta formación las series basálticas conocidas como II, III y IV ya que su facies permite un tratamiento hidrogeológico unificado. Se encuentran al norte de una línea estructural que, con dirección noroeste-sureste, divide a la isla en dos mitades.

Las unidades sedimentarias presentan una menor extensión y potencia pero su comportamiento hidrogeológico está claramente diferenciado y se corresponden con los procesos erosivos entre los diferentes ciclos magmáticos.

La simplificación en la descripción de cada ciclo hace que se escondan la gran diversidad que cada formación representa. El tipo de roca y sus alteraciones, las emisiones: lavas, piroclásticos, cenizas, etc., las fracturaciones y sus rellenos, la variada morfología, las diferentes superposiciones y la presencia irregular de diques, pitones y almagres son parámetros que se encuentran en el terreno casi en cualquier conexión imaginable.

EL CICLO HIDROLÓGICO

El origen de los recursos naturales del agua es la lluvia. Ya desde 1979, y como consecuencia de una recomendación del Estudio Científico de los Recursos de Agua en las Islas Canarias (SPA/69/515), el SPA-15, se ha investigado su formación y la posibilidad de incrementar la precipitación de forma artificial sin haberse contrastado aún la validez del método aplicado y consecuentemente su viabilidad.

La lluvia sobre Gran Canaria se estudia mediante una red estable de pluviómetros que permite determinar la cantidad de agua que cae cada 24 horas. La precipitación anual, obtenida como media de los últimos 37 años, es de 300 mm, equivalente a 466 hm3. No se han apreciado variaciones que obedezcan a ciclos estables y significativos.

Los valores de la precipitación en los años húmedos llegan a ser superiores en un 144% al valor medio y en los años secos inferiores en un 64%.

El plano de isoyetas que se adjunta muestra la variabilidad de la precipitación con la altura y con un eje de orientación NO-SE. Se observa además la aridez relativa de la cuenca del Barranco de La Aldea a pesar de tener los máximos de precipitación en su divisoria.

El gráfico refleja la variación de la precipitación anual en los últimos cuarenta años, pudiéndose observar que no existe una repetición de ciclos definidos aunque sí que el número de años con precipitaciones inferiores a la media es mayor que el de años superiores a la media.

El estudio de episodios lluviosos puntuales, que implica el registro continuo de la precipitación, no ha sido posible por no disponer de suficientes datos ya que los pluviógrafos digitales se comenzaron a instalar en 1994 con una distribución de las estaciones climatológicas completas adecuada a la variedad de microclimas de la isla. La falta de esta información, que es necesaria para el estudio de la aportación superficial además de para estudios de avenidas, erosión, arrastres, etc., implica el tener que recurrir a metodologías de menor precisión.

Durante el SPA-15 se determinó, en el período 1970-1974, mediante balances diarios, que el 65% de la cantidad de lluvia caída durante un año se evapotranspira, mediante evaporación directa y mediante transpiración de la cubierta vegetal, que el 16% forma escorrentía superficial y que el 19% restante se infiltra. Estos valores, si bien pueden tomarse como base para este Plan, por el tiempo transcurrido desde su determinación -veinticinco años- y la escasez de datos climatológicos utilizados en su día, aconsejan su revisión.

La escorrentía superficial, que es producida por episodios lluviosos aislados de carácter torrencial, se aprovecha mediante presas y tomaderos que interceptan las avenidas cuando estas se producen. Esta escorrentía, expresada como un porcentaje del valor medio anual de la precipitación, es un dato simplemente indicativo, dado el régimen variable de las precipitaciones. Aunque en el apartado dedicado a recursos superficiales se hablará en mayor profundidad del tema, los recursos superficiales estimados como media interanual de los volúmenes aprovechados en embalses no representan mas de 11 hm3, por lo que su porcentaje dentro de los recursos totales usados -5%- es poco significativo como tal valor medio, aunque en años húmedos pueda llegar a ser importante. Por otra parte, al ser considerada la escorrentía como agua de dominio público desde la primera Ley de Aguas del siglo pasado, se ha generado una dinámica de expedientes administrativos que, aunque su tramitación ha sido procedimentalmente correcta, con las informaciones públicas pertinentes, en la práctica no sólo no han significado una mejor regulación de la escorrentía -los aprovechamientos no se han concedido en base a estudios hidrológicos de regulación- sino que actualmente incluso dificultan la realización de otras actuaciones, como por ejemplo, obras de corrección y de recarga.

La infiltración de la lluvia da lugar a la existencia del agua subterránea. Ha quedado establecido, con la observación de la evolución de niveles y calidades del agua extraída, que la isla puede considerarse, desde un punto de vista simplificado y conceptual, como un acuífero único heterogéneo y anisótropo. Este concepto debe ser entendido a efectos de la transmisión a muy largo plazo de ciertas perturbaciones que se producen en el acuífero, por ejemplo, descensos globales. No obstante, a corto plazo, dadas las diferentes características hidrológicas e hidrogeológicas de las distintas zonas de la isla, la respuesta del acuífero es diferente en cada una de ellas y se transmite sobre áreas de menor tamaño, lo que justifica un tratamiento diferenciado en cuanto a las medidas a adoptar en las distintas Áreas que se establecen en la planificación.

La realización de inventarios de captación de agua subterránea, nacientes, pozos y galerías, en diferentes años, 1972, 1980 y los inventarios por zonas de la isla y sobre todo de los acuíferos costeros, junto con el conocimiento de situaciones puntuales a nivel histórico-molinos de agua, fuentes públicas, etc., no ha hecho más que constatar que se ha estado extrayendo más agua que la que permitiría el equilibrio del acuífero, produciéndose como consecuencia el descenso del nivel freático, secado de fuentes, profundización de pozos y el empeoramiento de calidades por la extracción de agua con mayor tiempo de residencia en el acuífero e incluso por intrusión marina. Paralelamente, la práctica habitual de las Comunidades, Heredades y personas particulares llevó a una sobreabundancia de autorizaciones que en muchos casos no eran más que medios de defensa para evitar que el agua alumbrada pudiera ser distraída del punto de captación. En cualquier caso, la extracción de agua subterránea ha sido el único medio de continuar la explotación de cultivos exigentes en agua que han intentado mantener la agricultura de la isla.

No obstante, aunque sólo a nivel puramente administrativo, la existencia de unas 4.000 autorizaciones distintas de puntos de agua subterránea es en sí mismo un dato que indica la necesidad de regularización con todas las garantías.

Si hasta ahora ha sido necesario para la economía insular la extracción de agua subterránea en un volumen superior al deseable para mantener el equilibrio del acuífero, el aumento del nivel y de la calidad de vida, junto con las consecuencias de la sobrexplotación -escasez, carestía y empeoramiento de la calidad del agua- están obligando al uso de aguas de procedencia no natural, fundamentalmente para el suministro urbano y turístico las aguas desalinizadas y para la agricultura las depuradas, sin olvidar las procedentes de desalinizadoras de aguas salobres, empleadas en ambos usos eventualmente.

El hecho de que en el plazo de cuatro años se pretende que el abastecimiento doméstico de una población de más de 500.000 habitantes esté resuelto mediante desalinización de agua de mar y el que el agua residual producida, será depurada y reutilizada, con el consiguiente incremento de recursos que esto supondrá, nos dan la señal de partida de la reestructuración de la extracción del agua subterránea.

La necesidad de evitar la contaminación del agua subterránea, prácticamente irreversible a escala humana, implica la adopción de medidas que obliguen en un plazo determinado de tiempo la supresión de focos contaminantes, como los pozos negros y las fosas sépticas. Por otro lado la consideración del agua residual como recurso implica paralelamente la extensión del saneamiento de tal modo que permita el aprovechamiento del agua de buena calidad como será la del abastecimiento doméstico.

En los puntos siguientes se describirá, según el origen del agua aprovechada, la situación actual, las disfunciones apreciadas y las medidas necesarias para su solución.

< Ver anexos - Página/s 8223-8229 >
RECURSOS SUPERFICIALES

Desde el punto de vista de la planificación hidrológica, el conocimiento de los recursos hidráulicos superficiales tiene interés según una doble vertiente. Por una parte, por la necesidad de cuantificación y localización de las aportaciones superficiales, y por consiguiente de la infraestructura de captación y almacenamiento existente, porque permite conocer los caudales aprovechados. Por otro lado, en cuanto recurso natural, en aquellos aspectos medioambientales a los que la planificación hidrológica no debe permanecer ajena a tales como el estudio y caracterización de avenidas, aportaciones sólidas y erosión.

Recursos Totales.- La única estimación de la aportación superficial realizada hasta la fecha tuvo lugar durante el SPA-15. Utilizando los datos conocidos de pluviometría y estimando la evapotranspiración en la isla se dedujo una aportación superficial comprendida entre 64 y 85 hm3 según diferentes referencias. Ya el mismo estudio expresa toda una serie de cautelas sobre la validez de estos datos. Estudios de la aportación superficial a diferentes presas de Gran Canaria mediante la correlación entre precipitación y volumen embalsado y el análisis de sucesivos episodios lluviosos durante un período de al menos diez años, han hecho concluir que el método usado durante el SPA-15, del número de curva del U.S.S.C.S., era de dudosa validez.

Conocida la precipitación, es importante acotar los valores de la evapotranspiración y de la escorrentía superficial para determinar no sólo los recursos directos que ésta última supone sino, también, la infiltración. La realización de nuevos estudios, con datos actualizados, se hace imprescindible por lo que se deberán incluir las actuaciones necesarias dentro de los programas de inversión.

Recursos Aprovechados.- El aprovechamiento de las aguas superficiales se realiza mediante presas y tomaderos. Durante el SPA-15 se realizó un Inventario de presas con una altura del muro de contención mayor de 15 m que ha sido actualizado en los trabajos previos del Plan Hidrológico incluyéndose además los pequeños aprovechamientos y las obras de almacenamiento (estanques y depósitos). El número de obras de grandes presas es de 60 y la capacidad de almacenamiento total de las mismas asciende a 76,8 hm3. Esto implica una capacidad media de 1,2 hm3 que se reduce a 0,71 hm3 si no se considera la presa de Soria, caso singular con 32,8 hm3.

El número de pequeños aprovechamientos superficiales concedidos asciende a 590. Estas concesiones de aprovechamientos de aguas públicas superficiales se han otorgado autorizando a derivar bien un caudal expresado en litros por segundo o bien un determinado volumen en metros cúbicos. En el documento citado en el párrafo anterior se relacionan los caudales y volúmenes autorizados con la precipitación media, poniéndose de manifiesto que no ha existido criterio de regulación de la aportación superficial a la hora de otorgar dichas concesiones, por lo que se habrán de adoptar medidas de Ordenanza que actualicen las concesiones. Otra consideración a tener en cuenta es que muchas de dichas concesiones no se encuentran ejecutadas.

Como no existen en esta isla sistemas como el de las gavias, el aprovechamiento de los recursos superficiales mediante tomaderos supone la conducción del agua a depósitos fuera del cauce. Se hace, pues, necesario facilitar la instalación de tales conducciones estableciendo las correspondientes servidumbres de acueducto mediante su declaración de utilidad pública. Por otra parte, para conseguir una mejor explotación de los recursos superficiales, se debe fomentar el agrupamiento de los particulares que capten dichos recursos dentro de una misma cuenca y un mismo recinto de los definidos en la zonificación de la isla.

En el mismo documento, se actualizó el inventario de depósitos realizados en 1980 paralelamente al MAC-21. Se recoge la existencia de 711 depósitos con una capacidad superior a 5000 m3 y con una capacidad de almacenamiento total de 14,2 hm3. Aunque el llenado de estos depósitos no procede exclusivamente de aguas superficiales, esta cifra en cualquier caso, indica una cota superior al volumen anual de aprovechado de recursos superficiales mediante tomaderos.

El SPA-15, por diferencia entre los consumos de agua y los datos estimados de los recursos subterráneos y desalados, obtenía una cifra de 20 a 30 hm3/año como aprovechamiento medio de aguas superficiales. Del estudio de los volúmenes embalsados en grandes presas, realizado del Servicio Hidráulico de Las Palmas, se deduce la cifra de un 12% de la capacidad de embalse como el volumen medio interanual aprovechado. Suponiendo ese mismo porcentaje para las presas y la totalidad de los depósitos, se obtiene como volumen medio interanual la cifra de 11 hm3. La relación entre recursos aprovechados y recursos totales, tomando como valor medio de estos 75 hm3, asciende pues al 15%.

Este escaso porcentaje, aunque pueda estar sobrevalorada la estimación de los recursos totales, han de entenderse como estimación media ya que la irregularidad del régimen pluviométrico da lugar a años con nulo aprovechamiento de aguas superficiales, mientras que en otros se supera ampliamente la media.

En los últimos años el Consejo Insular ha estudiado exhaustivamente las posibles localizaciones de nuevas presas obteniéndose un documento que permite fijar al menos nueve (9) localizaciones que habrán de ser sometidas a estudios de viabilidad que determine su adecuación y dimensionamiento. Con ello se habrá completado el aprovechamiento directo de la escorrentía superficial. Actuaciones concordantes han de ser el aprovechamiento mediante tomaderos y balsas de regulación anual, e incluso interanual en algunos casos, para culminar la regulación integral de cada cuenca incluyendo la recarga y la corrección de cuenca hasta el límite impuesto por la viabilidad económica y aquellos trasvases en los que su viabilidad técnica y económica esté justificada.

Por último se debe proteger y preservar la capacidad de embalse existente, el aprovechamiento del recurso y la calidad del mismo, al menos en aquellas áreas en las que el aprovechamiento de la escorrentía superficial es la fuente mayoritaria del recurso, como sucede en las Áreas Altas de los Sectores 3 y 4 de la Zona Sur y el Área Alta de la Zona Oeste y también se debe incentivar el aprovechamiento mediante tomaderos realizados fundamentalmente por iniciativa privada, puesto que esta acción es previsiblemente imposible de realizar en su totalidad directamente por la Administración Hidráulica. Teniendo en cuenta la permeabilidad del terreno, la existencia de embalses y pequeños aprovechamientos y las posibilidades de uso del agua de escorrentía, se fijan para este fin, de acuerdo con la zonificación establecida, todas las Áreas Bajas de la Zona Norte, al Área Baja del Sector 1 de la Zona Sur, los sectores comprendidos entre el 5 y el 8 de la Zona Sur, el Área Baja del Sector 1 de la Zona Oeste y el Sector 2 de esta Zona.

ACTUACIONES

De lo expuesto en los puntos anteriores cabe concluir como acciones a realizar:

Actualizar y perfeccionar el conocimiento de los elementos del balance: precipitación, evapotranspiración, infiltración y escorrentía.

Perfeccionar el conocimiento de las aguas superficiales aprovechadas. Imponer en todos los aprovechamientos la instalación de aparatos de medida necesarios y la obligación de enviar a la Administración el volumen aprovechado con la periodicidad que se requiere.

Declarar en caducidad aquellas concesiones de aprovechamientos superficiales que no estén ejecutadas conforme a lo autorizado en el título concesional.

Fomentar el agrupamiento de los particulares que capten recursos superficiales dentro de una misma cuenca y un mismo recinto de los definidos en la zonificación de la isla.

Incentivar el aprovechamiento mediante tomaderos, subvencionando económicamente a particulares, en aquellas Áreas que se especifican al final del apartado anterior.

Declarar de utilidad pública, a efectos de imposición de servidumbre de acueducto, las conducciones que enlacen los tomaderos con los depósitos.

En aquellos cálculos precisos para las acciones en cauces o para el aprovechamiento de la escorrentía superficial, fijar como criterio la consideración de la existencia de sólidos en suspensión en un 20% como mínimo, y la existencia de arrastres. Asimismo, se ha considerar la avenida correspondiente a un período de retorno de 500 años para las obras y actuaciones que impliquen una variación de la sección del cauce y en las de aprovechamiento, su dimensionamiento se atenderá al estudio de episodios lluviosos con una duración equivalente a la vida útil de la obra.

En las concesiones de ocupación de cauces públicos se dará prioridad a aquellas solicitudes cuyo fin sea el uso público de los terrenos ocupados frente al uso privado, debiéndose imponer que en la documentación que acompañe a la solicitud figure un estudio de los efectos ecológicos que las obras solicitadas producirían.

Realizar las obras necesarias que solucionen los riesgos de inundación en aquellos puntos en que se ha detectado la existencia de los mismos, incluyéndolas en el Plan de Inversiones del Avance.

Establecer en las Ordenanzas las medidas necesarias encaminadas a proteger y preservar la capacidad existente de embalse, el aprovechamiento del recurso y la calidad del mismo, en aquellas Áreas indicadas en el apartado 2.1.2.

Definir como pequeño aprovechamiento de aguas pluviales a aquel que capte el agua que no discurra por el cauce público y se encuentre en predios propiedad del beneficiario. El volumen anual máximo no podrá exceder de 1.500 m3.

Elaborar un plan de uso y gestión de cada cuenca superficial.

< Ver anexos - Página/s 8232-8239 >
RECURSOS SUBTERRÁNEOS

Recursos Totales.- La única evaluación de la cantidad de agua subterránea que es explotable se realizó durante el SPA-15 (1971-1973) y ascendió a 2.125 hm3. Esta cifra se calculó estimando una determinada capacidad de almacenamiento de agua a cada clase de terreno y asignándosele al volumen de terreno con agua. Como ejercicio teórico y con el fin de resaltar lo que significa esa cifra, suponiendo que únicamente hayamos extraído de las reservas 50 hm3 cada año, que han sido más, en los últimos 25 años se han consumido más de la mitad de las reservas calculadas en el SPA-15.

Tan importante como conocer nuestra reserva de agua subterránea es determinar que volumen se puede disponer sin afectarla, esto es sin que descienda el nivel freático ni, en teoría, empeore la calidad del agua extraída. El cálculo de este valor como se ha dicho al hablar del ciclo hidrológico, pasa por saber que parte de la lluvia se infiltra, y una vez en el subsuelo, que parte descarga al mar, ya que la diferencia entre estos dos valores es el volumen del agua subterránea renovable anualmente.

En la situación inicial el acuífero se encontraba en equilibrio entre el agua que se infiltraba y la que se drenaba naturalmente, tanto mediante los nacientes y fuentes como por descarga de agua subterránea al mar. Al iniciarse la extracción de agua mediante pozos y galerías, se produce la variación en el equilibrio del acuífero y por consiguiente también varía la descarga del agua superficial y del agua subterránea al mar. Si la infiltración es igual a la suma de las salidas se produce una situación de equilibrio que se alterará positivamente, recuperando el acuífero, cuando las salidas fuesen menores que la infiltración.

Como se ha visto, del conocimiento de la infiltración, de la descarga al mar y del volumen extraído depende el que exista una buena gestión del agua subterránea.

El valor de esta recarga fue determinado en varios apartados del SPA-15, llegándose a resultados no concordantes. Así, en el estudio del balance precipitación, evapotranspiración, escorrentía e infiltración a nivel interanual, se estimó la infiltración en 190 hm3. Sin embargo, estudiando este balance a nivel diario, durante los tres años hidrológicos 1979/71, 1971/72 y 1972/73, tiempo de realización del SPA-15, se estimó una media de infiltración de 154 hm3. Finalmente se consideró en el balance hídrico una recarga total de 153 hm3/año, desglosada en 95 hm3/año de infiltración de la lluvia, 18 hm3/año de infiltración por retorno de riegos, es decir, por el agua no utilizada por las plantas que se infiltra después de regar. Por otro lado, la descarga al mar se estimó por dos procedimientos distintos, obteniéndose valores de 17 hm3/año y 40 hm3/año.

Con el inventario realizado durante el MAC-21 y en la elaboración del “Modelo matemático de simulación del flujo subterráneo en Gran Canaria”, realizado en junio de 1981, se llegó a calcular la infiltración de agua de lluvia en 101,5 hm3/año y la de retorno de riego en 22,2 hm3/año. Por otra parte, la descarga de agua al mar se cifró en 59,1 hm3/año.

A la vista, por lo tanto, de esta información cabe hacer la misma consideración que se ha hecho con los recursos superficiales, y es la necesidad de evaluar con mayor precisión los elementos del balance de la precipitación y, en general, acotar el valor de infiltración interanual y de la descarga de agua subterránea al mar, porque, sin ir más lejos, la cifra dada de retorno de riesgos, entre un 18% y un 26% de la recarga total estimada, hoy día debe de ser bastante menor por el cambio de métodos de riego, que precisamente tratan de evitar esa pérdida por infiltración.

Adoptaremos como valor de los recursos totales, a falta de mejor estimación, la media de las diferencias entre la recarga y los retornos de riego con la descarga de agua subterránea al mar, que asciende a 119 hm3.

Recursos Aprovechados.- La estimación del volumen de agua subterránea extraído anualmente, y su caracterización físico química, pasa por el inventario y control de las captaciones existentes. Es fundamental conocer cuanto, donde y con qué calidad se extrae. En un primer trabajo de inventario, en 1991, se abordó la identificación entre puntos de captación autorizados y sus expedientes administrativos, así como entre captación existente y autorización. Con este inventario, llamado de nivel 1, por ser la primera aproximación a la realidad se llegó a que de un total de 5.542 expedientes diferentes, que corresponden 4.599 autorizaciones para pozos, 610 galerías, 39 sondeos junto con 294 no diferenciados se han ejecutado un total de 2.358, correspondientes a 1.876 pozos, 431 galerías, 35 sondeos y 16 no diferenciados. De este total únicamente se encontraban en uso 1.337 aprovechamientos.

Sirviendo como base este inventario de nivel 1 se han iniciado distintos inventarios de nivel 2 en los que además de la identificación de forma exhaustiva de los datos del inventario anterior, se toman otras medidas como datos de propiedad, de sus características constructivas o de instalaciones, su profundidad y nivel, datos de la explotación, caudal, volumen, tiempo de funcionamiento, etc. Por último se determina “in situ” características del agua extraída tales como la conductividad, el pH, CO2 , TAC y TA, y además se toma una muestra para el análisis de laboratorio.

Ya se encuentra inventariada toda la isla a este nivel 2, teniéndose datos de 3.639 captaciones de las que se encuentran en explotación efectiva 805.

También se ha realizado un estudio en profundidad de la red de control del acuífero costero responsabilidad en su momento del Instituto Tecnológico Geominero permitiendo poner al día sus datos.

Por último y como medio de conocer mejor la geología insular y por tanto el comportamiento del agua subterránea, se realizó un inventario del nivel 3. Se eligieron para ello pozos situados en los mismos perfiles que los realizados durante el SPA-15, consiguiéndose así reelaborar los costes hidrogeológicos de dicho proyecto a efectos de comparación. Así en 136 pozos se completaron los datos anteriores con su columna geológica y en casi todos, análisis de los isótopos naturales presentes en el agua.

La realización de estos inventarios ha permitido profundizar en el conocimiento del agua subterránea y su caracterización y poder así acotar los problemas y anomalías físico-químicas que presenta.

Toda esta información y la que se dispone por la práctica administrativa habitual, permite considerar determinadas zonas de la isla en riesgo de sobrexplotación ya que los niveles y la calidad del agua, y su evolución en los últimos 25 años, muestran claramente un proceso de intrusión marina más o menos desarrollado y un descenso de niveles piezométricos de más de 10 metros por año en algunas zonas. En consecuencia habrá de preverse la declaración de zonas en riesgo de sobrexplotación con el fin de obtener el seguimiento continuo de las captaciones implicadas en cuanto a extracción, niveles y calidad de las aguas que permita un mayor conocimiento de los parámetros que definen las características del acuífero y su evolución, con el fin de adoptar las medidas oportunas encaminadas a una explotación óptima del mismo.

La realización de un inventario completo simultáneamente de toda la isla sería la forma perfecta de obtener el volumen extraído. El inventario por zonas, que es el procedimiento que se ha seguido durante la realización del Plan Hidrológico nos arroja un volumen total de 78,0 hm3; valor que parece coherente al ser contrastado con el volumen de agua consumido, teniendo en cuenta la producción de otros recursos. En 1991 la extracción se estimó en 98,0 hm3; se constata así la progresiva disminución de la extracción de agua subterránea por haberse alcanzado en muchas captaciones el umbral de la rentabilidad económica por la baja productividad y el consiguiente aumento del gasto energético por la mayor profundidad de extracción.

El volumen de agua subterránea extraído, dista de ser homogéneo. La variación de la composición química es notable entre las aguas alumbradas a cotas altas y las correspondientes a zonas costeras, variando de unas pocas partes por millón a salinidades en algunos puntos similares a las del mar. Influyen distintos factores, tales como el tiempo transcurrido desde su infiltración, composición de las rocas, existencia de gases volcánicos y la contaminación antrópica. Las aguas en general van pasando de bicarbonatadas cálcicas a cloruradas sódicas en función de la altitud y del mayor o menor grado de intrusión marina. Tan grave como la degradación de la calidad del agua por la mezcla con agua de mar es el efecto de la contaminación por abonos y pesticidas, así como por la existencia de pozos negros y las pérdidas de las redes de saneamiento, junto con el lavado de residuos incontrolados, sólidos y líquidos, que llegan al acuífero insular. Por otro lado, la mejora del acuífero pasa por aumentar la recarga tal y como se ha visto al comentar la pluviometría, donde mayor es ésta es sobre la cota 800 en la zona Norte.

ACTUACIONES

De lo expuesto en los puntos anteriores cabe concluir que se hace necesario:

La realización de estudios básicos acerca de los parámetros hidrogeológicos más importantes que debe culminar con la puesta operativa de un modelo matemático del flujo subterráneo, que permita la proyección de resultados ante distintas hipótesis de explotación.

Realizaciones periódicas de inventarios de captaciones para el conocimiento al día de los volúmenes extraídos, energía consumida, niveles y calidad del agua.

Potenciar el agrupamiento de captaciones mediante el uso de los instrumentos de la Ley de Aguas (artículos 87, 88 y 120.2).

Como medida cautelar y necesaria, declarar las Áreas indicadas en el apartado 2.2.2, en las que existen indicios fundados para ello, como zonas con riesgo de sobrexplotación de acuerdo con el artículo 48 de la Ley de Aguas.

Declarar como no objeto de concesión o de mantenimiento de caudales aquellas captaciones que hayan presentado o presenten un aumento significativo en su contenido en cloruro en el agua extraída.

Imponer en todas las captaciones la instalación de aparatos de medida y la obligación de enviar la información del volumen extraído con una periodicidad a determinar.

Definir como zonas para favorecer la recarga del acuífero, donde se limitara la extracción de agua subterránea con las medidas necesarias que se incluirán en las Ordenanzas, las Áreas indicadas en el apartado 2.2.2.

Definir como pequeño aprovechamiento de agua subterránea o de naciente a aquél que, destinándose al autoconsumo, su volumen anual aprovechado no exceda de 1.500 m3.

Dictar normas técnicas acerca de la determinación de los caudales de las captaciones.

Impulsar la creación del Centro Insular de Analítica de Aguas.

< Ver anexos - Página/s 8242-8246 >
LOS RECURSOS NO NATURALES

La diferencia entre los recursos naturales renovables, 58 hm3, y los 147,5 hm3 que son necesarios para satisfacer el consumo actual es de 89,5 hm3. Hasta 1970 esa diferencia, que entonces era mayor, se salvó usando las reservas de agua subterránea. La cada vez menor disponibilidad de agua y el aumento de la salinidad, que la hacía a veces no apta para el consumo humano, fue imponiendo la necesidad de recurrir cada vez más a la desalación de agua de mar.

La primera planta se instaló para el abastecimiento de Las Palmas de Gran Canaria, en 1970, con una capacidad de producción de 18.000 m3 diarios. Desde esa fecha y hasta ahora, la capacidad de producción de las plantas de Las Palmas de Gran Canaria se eleva a 54.000 m3/día sin contar precisamente esa primera planta ya obsoleta. Hay que señalar que la capacidad instalada no quiere decir que se produzca ese valor ya que toda planta tiene un coeficiente de utilización en función de las paradas obligatorias para mantenimiento y revisión. En virtud de los programas de desalación en colaboración con el Ministerio de Medio Ambiente la capacidad instalada asciende a 80.370 m3/día en la actualidad, estando previsto alcanzar 197.000 m3/día en 1999. Además de estas desaladoras de agua de mar, están instaladas por la iniciativa privada desaladoras de agua salobre.

La existencia de la primera depuradora de Las Palmas de Gran Canaria (Barranco Seco I, instalada en el año 1970) supuso la primera experiencia de reutilización de agua depurada para la agricultura, la cual no estuvo exenta de problemas derivados de la salinidad. Hoy día esta experiencia se ha ido extendiendo al resto de la isla.

La falta de capacidad económica y técnica de los Ayuntamientos para poner en funcionamiento y mantener las plantas depuradoras hizo que desde el conocimiento de los trabajos de planificación se propusiera la creación del Consorcio Insular de Aprovechamiento de Aguas Depuradas, con el fin de que las aguas residuales recogidas en las redes de saneamiento sean tratadas evitando así la contaminación de cauces y costas y del acuífero, así como la reutilización del agua de la mayor parte de las depuradoras que gestiona.

Recursos Totales.- Es obvio que las aguas desalinizadas de agua de mar, consideradas como recurso, no son cuantificables. Ahora bien, es conocido que en determinadas captaciones se ha producido un empeoramiento de la calidad del agua extraída, no sólo por el aumento de la salinidad total sino además por el incremento del contenido en cloro. Esto permite distinguir dos clases de aguas salobres: una sería aquella que ha adquirido dicha salinidad por su permanencia en el acuífero, y otra la que la adquiere no sólo por ese motivo sino, además, por mezcla con el agua del mar. Esta mezcla es la que hace incrementar significativamente el contenido en cloro del agua extraída. Dado que este fenómeno implica una introducción del agua del mar dentro de la captación por ascenso de la interfase -intrusión marina- y que este hecho no es puntual sino que abarca una zona donde hay derechos de terceros, y supone una contaminación irreversible del acuífero, debe de ser evitado, por lo que únicamente cabe considerar como recursos utilizables aquellas aguas salobres donde este fenómeno no se presenta. No obstante estas aguas están incluidas en el total de recursos subterráneos.

El volumen total de aguas depuradas será, como máximo, el volumen anual suministrado al consumo urbano, turístico e industrial. Pero esta cifra, no es alcanzable en la realidad, debido a las distintas pérdidas existentes, tanto en el suministro, como en el propio uso, en las redes de saneamiento y en el proceso de depuración. Por este motivo, parece razonable considerar que el volumen total de los recursos aprovechables sea el 50% del enviado a la distribución urbana.

Recursos Aprovechados.- La capacidad actual de las plantas desaladoras del agua de mar es de 138.000 m3/día, con una producción real de 34 hm3, que suponen un factor de utilización del 68%. En el momento actual, la aportación al uso de 29 hm3 significa el 56% de los consumos urbanos, turístico e industriales.

Por otro lado, es notoria la escasez de agua en la isla, por lo que también será de aplicación la disposición contenida en el artículo 91.1 de la citada Ley, por el que se “impondrá a los usos de esparcimiento, turístico e industrial la utilización de agua de producción industrial”. En el documento de Ordenanzas se hará referencia explícita en que zonas será de aplicación.

Asimismo, hay que hacer referencia a la necesidad de obtener una máxima eficiencia en el uso de las plantas desaladoras de agua de mar construidas con capital público o que utilicen tarifas aprobadas por la Administración, ya que su utilización adecuada es la que permite el que no se use aguas de otra procedencia, preferidas por su menor coste. El volumen de agua depurada procedente del consumo urbano en la actualidad se cifra en 7,2 hm3/año. Pero esto no significa que se esté efectivamente aprovechando dicho volumen. De hecho, para poderse utilizar -reutilizar- es necesario que exista la conexión de las redes de depuradoras con las localizaciones del consumo y que además la calidad del agua depurada sea adecuada.

La realidad es que existen reutilizaciones puntuales en el entorno de las grandes depuradoras: Barranco Seco, Guía-Gáldar, Cardones, Sureste, Las Burras, etc. y se prevé la inmediata puesta en funcionamiento de la red de reutilización de la zona Sur.

La situación actual se puede resumir diciendo que:

- Se producen grandes pérdidas en las redes de saneamiento y faltan acometidas domiciliarias.

- Ya se ha comentado al hablar de los recursos que la existencia de pozos negros significa un punto de contaminación del agua subterránea. Pero, visto desde la perspectiva del aprovechamiento de recursos, salvo excepciones, en pozos negros constituyen un despilfarro grave si se tiene en cuenta el coste del agua de abastecimiento, en gran medida desalada.

- De modo análogo hay que considerar la reducción de las pérdidas en las redes de saneamiento, por lo que se dictarán normas técnicas para aumentar los recursos aprovechables.

- El aprovechamiento del agua depurada implica el continuar con la labor de ejecución de la infraestructura necesaria para su distribución a los agricultores. Las depuradoras están localizadas en aquellos sitios que exige la red de saneamiento, que no tienen por que coincidir con los lugares de consumo. Se hace, por tanto, necesario seguir ejecutando redes de uso exclusivo para la reutilización del agua depurada, muchas veces con estaciones de bombeo que impulsen el agua a una cota suficiente para cubrir las áreas de consumo. Otro hecho a considerar es que el agua depurada se produce constantemente, con puntas diarias pero uniformemente día a día, mientras que las necesidades de agua de cada cultivo y la práctica del riego no son así. Es de prever, por tanto, la capacidad de almacenamiento adecuada que contemple, además, la distribución estacional del consumo, llegando en caso necesario a la expropiación de depósitos notoriamente infrautilizados, en aplicación del artículo 94 de la Ley de Aguas.

- Asimismo, la Ley de Aguas al considerar el agua residual como recurso, cita expresamente, al hablar de la protección de las aguas y sus cauces, que los objetivos de esta protección se extienden en las Islas Canarias a la reutilización de las aguas (artículo 56.1.b). Particularmente el artículo 68.3 “prohíbe expresamente la introducción y vertido a las redes de alcantarillado de sustancias o productos que dificulten la depuración o la reutilización de las aguas”. Dado que ya existe conocimiento por parte de la Administración tanto del uso del agua de mar en piscinas y en saneamientos de edificios urbanos, y consiguientemente su vertido a la red como agua residual, como incluso el vertido del agua de rechazo de plantas desaladoras a las redes de saneamiento, es necesario eliminar lo antes posible tales vertidos mediante una intervención directa en su detección y eliminación.

- Por último, la cultura del riego con agua depurada es distinta de la del riego con agua superficial o subterránea, por lo que una acción necesaria es la divulgación de información para una buena utilización del agua depurada. Estas acciones de asesoramiento a agricultores tienen su adecuado tratamiento en el apartado de esta memoria dedicado al consumo agrario.

ACTUACIONES

De lo expuesto anteriormente cabe concluir como acciones a realizar las siguientes:

- Condicionar la instalación de plantas desaladoras de aguas salobres, en las áreas bajas, en aquellas captaciones que no presenten variación significativa en el contenido de cloruro, ni históricamente, ni en la actualidad después de un ensayo de bombeo prolongado.

- Arbitrar medidas transitorias que conduzcan progresivamente a la exclusiva utilización de aguas desaladas de mar para los usos de esparcimiento y turístico, en cumplimiento del artículo 91 de la Ley de Aguas.

- Fomentar y potenciar la ejecución de acometidas domiciliarias a la red de saneamiento. En este sentido, deberá prohibirse la existencia de fosas sépticas en aquellos casos en que exista la posibilidad de conectar con una red de saneamiento y elaborar un Plan de Control de las existentes.

- Continuar con la instalación de redes de reutilización y depósitos de almacenamiento de las aguas residuales en aquellas depuradoras que no han entrado en la fase de reutilización de sus aguas, teniendo en cuenta la calidad química del agua de salida, llegando en caso necesario a la expropiación de depósitos notoriamente infrautilizados, en aplicación del artículo 94 de la Ley de Aguas.

- Eliminar los vertidos de sustancias o productos que dificulten la depuración o reutilización de las aguas a las redes de saneamiento, mediante una intervención directa en su detección y eliminación.

< Ver anexos - Página/s 8249-8256 >
EL USO DEL AGUA

Un estudio primordial en cualquier planificación hidrológica ha de ser el de los usos del agua, ya que la planificación tiene como fin no sólo la corrección de las disfunciones sino también la mejor satisfacción de las demandas en los años futuros.

Desde el SP-15 hasta la actualidad se ha estudiado cada uso agrupándolos en agrario, industrial, urbano y turístico. En sentido estricto no existe un tipo puro de consumo ya que cada uno contiene parte de otro. Así, el urbano incluye parte del turístico y del industrial por ser establecimientos suministrados por la misma red, e incluso, en municipios de medianías, hasta parte del consumo agrario. El turístico también comprende el suministro a residentes que no se pueden catalogar propiamente como turistas. Como se comprenderá, la complejidad que supone la desagregación no está justificada, a nivel insular, por el escaso porcentaje que representan estas singularidades dentro de cada consumo.

Hasta hace poco, con una disponibilidad limitada de agua, existía una clara competencia entre los distintos usos. La introducción de la desalación rompió esa dinámica y la reutilización del agua residual depurada, en el futuro, puede hacer llegar a que desde el sector agrario se potencie el consumo urbano con agua de la mejor calidad para así disponer de más y mejor agua depurada para el riego.

Es de señalar que en un ámbito geográfico tan reducido como es la isla, no tiene sentido la disparidad tan amplia de tarifas que existe en el abastecimiento urbano debido fundamentalmente al coste de adquisición del agua. Sería un objetivo a alcanzar el homogeneizar las tarifas aplicables mancomunando la producción y la obtención de agua en Consorcios de Abastecimiento en Alta que supusiese mejorar la oferta de agua para aquellos núcleos que no disponen de desalación y a su vez pudiera unificar la gestión y mantenimiento de las desaladoras.

El agua para otros usos como la industria de suministro propio, puertos y aeropuertos es a nivel insular una cantidad muy baja no alcanzando los 2 hm3 anuales, escasamente el 1% del consumo total. Esta cantidad se mantiene estable, según demuestran las encuestas realizadas, y por lo tanto no será objeto de una explicación específica. Se deberá prever las medidas para que puertos y aeropuertos se suministren con agua desalada de mar.

El consumo agrícola ha ido reduciendo su participación dentro del total del consumo pero sigue siendo el sector que más agua demanda. Aunque será analizado específicamente hay que señalar aquí que cualquier acción que mejore la eficiencia del riego tiene una repercusión inmediata en el ahorro de agua. Por otro lado, el futuro pasa por el ya mencionado reuso del agua depurada, por su menor coste, pero el riego con esta agua requiere controles adecuados y, fundamentalmente, nuevas técnicas de regadío que es imprescindible que se difunda.

El consumo turístico, aunque en los cuatro últimos años se ha incrementado, desde su comienzo ha tenido un crecimiento sostenido, alcanzando para uso estrictamente turístico 11,5 hm3 que con la industria asociada alcanza los 15 hm3 anuales. Se encuentra gestionado por empresas de capital privado que paulatinamente van suministrando agua desalada en lugar de agua subterránea ante la progresiva pérdida de calidad de ésta.

USO DOMÉSTICO

La Ley de Aguas en su artículo 36 considera al uso del agua para abastecimiento a la población como prioritario. Por otra parte, la Ley de Bases de Régimen Local, en su artículo 26, indica que son los municipios los que han de prestar el servicio de abastecimiento domiciliario, bien por sí o bien asociados a otros municipios.

Los servicios de abastecimiento cubren prácticamente toda la isla, de tal forma que el 98% de la población recibe el agua doméstica a través de redes de distribución municipal. El 2% que no es abastecido por redes municipales corresponde a núcleos aislados de los municipios de San Bartolomé, La Aldea y Mogán.

Los 47 hm3 que se enviaron a distribución en 1997, produjeron un consumo neto de 33 hm3, lo que significa un aprovechamiento del 70% y una dotación media neta insular de 103 l/hab./día que es significativamente baja. Esta dotación es muy variable entre municipios: Las Palmas de Gran Canaria, San Bartolomé, Valsequillo y Santa Brígida tienen una dotación superior a 125 l/hab./día, mientras que Valleseco, San Nicolás y Artenara no llegan a 90 l/hab./día. Del mismo modo, la eficiencia en la distribución es variable ya que algunos municipios no pasan del 50% y otros dicen alcanzar más del 86%. El volumen no facturado, 14 hm3; equivale al volumen de agua obtenido de los recursos propios del total de los municipios. El volumen no facturado producido en Las Palmas de Gran Canaria, Telde y Arucas suponen el consumo del resto de los municipios insulares. Los municipios que presentan el porcentaje de volúmenes no facturados más elevados son Arucas, Santa María de Guía y Valleseco, sobre un 50%. Por el contrario, San Bartolomé presenta un menor volumen de agua no facturada, en torno a un 18%.

Hay que tener en cuenta que no todos los volúmenes no facturados son imputables al estado de las redes; existen otras causas como el escaso o nulo control del volumen de agua que llega al origen de la red o de los consumos de las instalaciones municipales, o también el defecto de medida de los contadores cuando funcionan a baja velocidad. Por tanto, disminuir los volúmenes no facturados corresponde muchas veces a la adopción de medidas de gestión y no necesariamente a medidas de reposición o de inversión.

El cuadro adjunto representa el coste de la factura de 30 m3; de agua consumidos en dos meses, según se aplique la tarifa de cada municipio; es decir una familia de cuatro miembros que consuma cada uno 125 l/h/día pagará según el municipio en que se encuentre las cantidades que se señalan, su análisis es elocuente y justifica la necesidad de impulsar la creación de Consorcios de Abastecimiento en Alta con el fin de conseguir una mayor igualdad entre ellas.

< Ver anexos - Página/s 8258 >
Otro aspecto a considerar dentro del abastecimiento urbano es el de la garantía del suministro en cuanto a calidad y cantidad. La normativa vigente acerca de la calidad sanitaria se refiere tanto a la salinidad del agua, como a las medidas necesarias de esterilización y de control del agua y de las instalaciones de suministro. Por otro lado, no hay que olvidar que se precisa de un agua de buena calidad en el abastecimiento para así conseguir que el agua enviada a la depuración sea lo mejor posible. En cuanto a la cantidad, todo abastecimiento debe disponer de depósitos que permitan la regulación en la distribución de tal modo que se garantice el abastecimiento a la población durante un tiempo prudencial, si se producen fallos en el suministro de agua desde las fuentes de alimentación. Comentar que la garantía en días en el suministro a los distintos municipios es muy variable. Frente a los cinco días de media insular nos encontramos con unos tres días en Telde y unos cincuenta y uno en Artenara. Hay que tener en cuenta que se trata de una capacidad global en la que no se tiene en cuenta las diferentes redes existentes en cada municipio. En cuanto al tratamiento, la característica común de todos los municipios es la cloración de sus aguas para el abastecimiento, estableciendo otros tratamientos los municipios de Arucas, Las Palmas de Gran Canaria y Mogán. El período de tratamiento es muy variable y va desde el nivel diario a según el llenado de depósito.

Por último, el plano donde se comparan las zonas abastecidas con las cuencas vertientes a depuradoras es indicativo de la necesidad de mejorar el saneamiento ya que, como se ha dicho anteriormente, el agua residual doméstica se debe seguir potenciando como una fuente que suministre a la agricultura mediante su depuración.

< Ver anexos - Página/s 8259 >
CONSUMO AGRARIO

REGADÍO

Para determinar la superficie cultivada bajo riego se ha trabajado con la fotointerpretación del vuelo de GRAFCAN de febrero de 1996 a escala 1:18.000, con fotogramas en color. Sobre el plano 1:5.000 de anteriores estudios del Plan Hidrológico se han retintado las parcelas cultivadas, determinando comparativamente con los anteriores trabajos, las variaciones sobre la superficie cultivada y las correspondientes a cada cultivo. El resultado final ha sido de 10.837 ha en cultivos bajo riego con un consumo total en parcela de 79 hm3.

< Ver anexos - Página/s 8260 >
DOTACIONES

Platanera: la introducción de nuevas variedades (Gran Enana) (más productivas que las tradicionales), el traslado del cultivo a las zonas costeras, mayor consumo en invernadero de las mismas variedades (consecuencia de la mayor masa foliar), mayor rentabilidad del cultivo, consecuencia de la subvención por la pérdida de renta por la Organización Común del Mercado (O.C.M.) del plátano, junto con la exigencia en calidad del agua de riego ha dado como resultado que el consumo unitario de este cultivo se sitúe según las zonas entre los 9.655 y 14.960 m3/ha, estimándose las áreas con mayor superficie de cultivo Agaete, Guía, Gáldar en 13.154 m3/ha.

Todo lo anterior ha originado que, a pesar de mantenerse la superficie cultivada (de 2.018 Has en 1990 a 1.981,7 Has en 1996) el consumo se haya incrementado en un 18,5% (pasando de 19,96 hm3 en 1990 a 23,66 hm3 en 1996).

Hortaliza y Flor de Exportación.- Se ha procedido a determinar las necesidades del cultivo del tomate, utilizando la fórmula de PENMAN y tomando como referencia la ETP de la zona de Gando, obteniéndose un resultado de 9.807 m3/ha, equivalente a 150 horas/fanegada (hora = 10 l/seg). Las encuestas zonales han mayorado significativamente la cifra anterior, dando como resultado en las áreas de mayor superficie en cultivo una dotación de 12.078 m3/ha. Este incremento de consumo unitario es consecuencia, como ya se indicaba en los documentos anteriores, de la ampliación del calendario de cultivo (exportación octubre/mayo), y la introducción de hidroponía a solución perdida. Comparando con los datos de 1990, se ha producido un incremento espectacular en la superficie cultivada bajo malla, pasando de 1,222 ha en 1990 a 2.847,2 ha en 1996, aunque dicho incremento en parte ha sido como consecuencia de la transformación del cultivo al aire libre 1.886 ha en 1990 y 843,8 ha en 1996, por lo que, globalmente, el incremento de superficie es de un 20%. El consumo, por lo indicado anteriormente, baja a 10 hm3 al aire libre y se incrementa 24 hm3 en cultivo protegido, por lo que el incremento global de consumo ha sido del 52%.

Cítricos y subtropicales.- Se ha determinado el consumo unitario de este tipo de cultivos por debajo de la cota 300, para plantaciones adultas, en explotación regular y con una media de 400 plantones por hectárea, según la encuesta zonal, cuyo resumen figura en el cuadro adjunto. Extrapolando los resultados a las distintas zonas según sus peculiaridades climáticas, el consumo oscila entre 7.419 m3/ha y 8.607 m3/ha. Para cotas superiores a los 300 m el consumo unitario se ha estimado en 4.748 m3/ha/año variable anualmente en función de los riegos de apoyo necesarios. Aunque la superficie se ha incrementado únicamente un 6,9% (931,1 ha en 1990 a 995,6 ha en 1996) el consumo pasa de 3,39 hm3 a 6,33 hm3 por la mayor edad de las plantaciones, en gran medida iniciadas en 1990.

Frutales Templados.- Ubicados en su totalidad en cota superiores a la 300 las necesidades de riego son muy variables en función del año climatológico, orientación y cota. Se ha estimado una dotación media de 2.500 m3/ha.

Papas.- De difícil estimación en lo que respecta a superficie, por el minifundismo, por la falta de ordenación del sector, por la variabilidad en el número de cosechas y según circunstancias del mercado y por la dedicación parcial o total del agricultor. Las mismas razones inciden en el consumo de agua para riego, añadiendo en este caso una gran dependencia de la climatología. Las cifras obtenidas han resultado poco coincidentes, por lo que se ha decidido tomar como dotación unitaria media 3.150 m3/ha.

Hortalizas Medianías. Basadas principalmente en lechuga, zanahoria, col, etc., que a diferencia del cultivo de la papa, son explotaciones con más grado de organización y profesionalidad, por lo que las superficies de cultivo se consideran válidas. Las dotaciones unitarias según encuestas zonales, centradas en las áreas de mayor cultivo, han dado como resultado 3.500 m3/ha.

Evolución futura.- El análisis de la evolución futura de las superficies cultivadas y de los consumos de agua en la agricultura es diferente según cada cultivo. En las hortalizas se habrá de centrar en el tomate ya que no sólo representa con diferencia la mayor superficie cultivada sino que del resto, el pimiento prácticamente ha desaparecido por su exigencia de agua de calidad y por las plagas, habiendo ocupado su lugar el sureste peninsular y el pepino, limitado a unas pocas firmas exportadoras no es de prever un incremento de la superficie cultivada sino incluso se debe considerar un descenso de la misma.

El cultivo del tomate se mantendrá en los términos actuales con tendencia a la baja, pues hay que tener en cuenta la saturación del mercado por el incremento de la producción en la zona sur peninsular unida a la benignidad climática de los últimos años y a la competencia marroquí, a pesar de los nuevos ingresos compensatorios como el precio de retirada consecuencia de la O.C.M. de frutas y hortalizas y la subvención al transporte. El descenso de la superficie cultivada será consecuencia de la sustitución por otro cultivo, fundamentalmente platanera, y por la falta de solidez empresarial.

En relación con el plátano, hay que señalar que la O.C.M. ha ocasionado un incremento espectacular en los últimos cuatro años de tal modo que aún se encuentran un número importante de hectáreas en transformación sin haber entrado aún en producción, fundamentalmente en la zona Sureste, donde en la actualidad se están realizando trabajos para la implantación de 100 nuevas hectáreas con previsión de seguir aumentando.

La reciente renegociación de la O.C.M. del plátano que amplia el horizonte hasta el 2005, incentivada la subvención por pérdida de renta, hace prever que de momento la tendencia siga creciente, pero el límite de producción subvencionable de 420.000 Tn hará que, cuando se supere, la superficie se mantenga estable o incluso descienda ligeramente, en detrimento de las explotaciones marginales.

< Ver anexos - Página/s 8262-8263 >
CONSUMO TURÍSTICO

Para el cálculo del volumen de agua usada por el turismo se han considerado cuatro zonas en la isla. La primera desde el Barranco del Berriel hasta Maspalomas, que es la de mayor consumo y se encuentra abastecida por ELMASA. La segunda es la zona abastecida por Aguas de Arguineguín y comprende las urbanizaciones entre el Barranco de Arguineguín y Puerto Rico. La tercera, pero segunda en importancia, es la correspondiente a la urbanización de Puerto Rico, siendo la propia entidad urbanizadora la encargada de su suministro. La cuarta corresponde al Puerto de Mogán.

Como se ha dicho anteriormente la diferenciación, en el resto de la isla, del consumo turístico es de difícil cuantificación en la actualidad y en cualquier caso de escasa relevancia, por estar englobado en otros consumos.

El número de plazas turísticas abastecidas asciende a 126.454, correspondiendo 85.280 al municipio de San Bartolomé de Tirajana y 27.682 al municipio de Mogán. El volumen de agua usada en el turismo fue en 1996 de 11,5 hm3.

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Al ser unos servicios de abastecimiento de instalación relativamente reciente, la red más antigua es de 1966, el volumen de las pérdidas es escaso. Aún así, alcanza el 21,60% en Aguas de Arguineguín, el 20,20% en Puerto Rico y el 16,10% en Playa del Inglés. Las características del tipo de turismo se pone de manifiesto en las dotaciones, ya que en Playa del Inglés es de 225 l/p/día y en la zona abastecida por Aguas de Arguineguín es de 106 l/p/día. En general las garantías del suministro son altas en cuanto a calidad pero no así en regulación ya que la capacidad de almacenamiento es inferior a cuatro días, por ejemplo en Playa del Inglés. Todos los servicios de abastecimiento someten sus aguas a cloración y tan sólo ELMASA y Puerto Rico, S.A. las someten a otros tipos de tratamientos. El período de tratamiento es continuo, excepto en el caso de Puerto de Mogán en el que es diario.

La Ley de Aguas, en su artículo 91, dice que el Consejo Insular, “ante la insuficiencia de recursos ... impondrá a los usos de esparcimiento, turístico e industrial la utilización de agua de producción industrial”. Este es un argumento más para el uso del agua desalada de mar en el abastecimiento urbano y turístico para su posterior reuso en la agricultura.

OTRAS CONSIDERACIONES

La administración de los recursos hidráulicos comprende tanto la ordenación de las aguas superficiales y subterráneas como la regulación de las materias relacionadas con el dominio público hidráulico. Así, existen usos concesionales para labores agrícolas, usos deportivos, viales públicos, etc.; autorizaciones de corte de cañas, de pastoreo, de extracciones de áridos, uso de ocio de embalses, etc. Ya se han realizado en los últimos años trabajos de deslinde de los terrenos de dominio público en muchos de los cauces; también existen programas de regeneración de cauces donde el impacto de las extracciones de áridos ha sido notable; pero, a pesar de ello, es necesario continuar con dichos trabajos por lo que se han de prever las actuaciones correspondientes.

Por otro lado y de forma general, el uso de un recurso produce necesariamente una afección medioambiental. En el caso del uso de recursos no renovables de agua subterránea, se altera el equilibrio natural produciéndose la desecación de nacientes, la inexistencia de cursos de agua superficial o de zonas húmedas, etc. La modificación de los cauces por la extracción de áridos o por la construcción de aprovechamientos de agua también afecta negativamente al medio físico. El consumo de energía en la desalación, depuración y en los bombeos implica a su vez, entre otras consecuencias, la generación de residuos contaminantes que se ven aumentados por el impacto de los vertidos de agua residual bien por pérdidas en las redes de saneamiento o por el vertido directo al acuífero, pozos negros, o al mar. Los excedentes de riego, ricos en nutrientes y en compuestos fitosanitarios que son adecuados para los cultivos, no lo son para el acuífero que sufre un proceso acumulativo difícil de recuperar dada la lenta renovación del agua subterránea.

Aunque existan impactos positivos, como la indudable utilidad recreativa y paisajística de algunas presas, y aunque los cauces puedan llegar a convertirse en zonas públicas de ocio, es preciso ser conscientes de los impactos ambientales que produce la obtención y el uso del agua para que con la ayuda de las medidas de inversión y de gestión, estos sean los mínimos indispensables. Con este fin se han definido áreas de tamaño suficiente según sus características hidrogeológicas, geográficas, sus recursos y sus consumos, etc. de tal modo que sea posible la aplicación de medidas de gestión. Es necesario recordar que la toma de decisiones para adoptar esas medidas de gestión precisa de un alto grado de información, que es vital para poder determinar de forma prospectiva, con mayor precisión que actualmente, los escenarios futuros que se producirán.

También se ha detectado una necesidad de información técnico-cultural acerca de varios aspectos del mundo del agua por parte de empresas privadas, organismos públicos y universidades, que unido a la evidente falta de coordinación con otros organismos e instituciones, produce a veces duplicidades, otras veces carencias de información y en cualquier caso un despilfarro de los escasos medios disponibles.

A lo largo de la explicación de la situación actual se ha puesto de manifiesto la carencia de datos suficientes y las disfunciones existentes en muchos campos del conocimiento, obtención y aplicación del agua. Esto ha obligado a que a lo largo del tiempo que han durado los trabajos para la redacción de este Plan Hidrológico, ya se hayan adoptado medidas encaminadas a solucionar dichas carencias, destacando entre ellas la creación del Consorcio Insular de Aprovechamiento de Aguas Depuradas, el comienzo del establecimiento de estaciones climatológicas completas, la terminación de inventarios de aguas subterráneas, la redacción de Planes Especiales de Regeneración de Cauces, etc.

Como última consideración y con el fin de indicar el marco económico en el que nos movemos, y con referencia a 1995, es de señalar que una estimación del dinero que significa la venta de agua se eleva a 17.800 millones de pesetas anuales, cifra que se ha calculado aproximadamente aplicando la tarifa media del bloque de consumo más usual al consumo doméstico e industrial asociado y al consumo turístico, 170 y 230 pesetas, y supuesto el precio del metro cúbico de agua en la agricultura de 83 ptas./m3, equivalente a 3.000 pesetas la hora.

También se ha estimado el coste de obtención tal y como se indica en el gráfico adjunto, suponiendo un coste de 30 ptas./m3 para el agua superficial, aplicando a la producción de agua subterránea el gasto en energía incrementado en un 50% por reprofundización, 50 ptas./m3, 150 ptas./m3 el agua desalada de mar, y un supuesto coste medio de obtención del agua reutilizada de 35 ptas./m3.

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PRINCIPIOS, DIRECTRICES Y PREVISIONES

Los dos objetivos que marca la Ley de Aguas de Canarias a los Planes Hidrológicos Insulares son la consecución de la mejor satisfacción de las demandas de agua y la racionalización del empleo de los recursos hidráulicos. La Ley señala además que esto se debe lograr protegiendo la calidad de los recursos y economizándolos en armonía con el medio ambiente.

El estudio de la situación actual ha puesto de manifiesto las disfunciones que impiden poder dar por cubiertos dichos objetivos hoy día. Esto es así porque hay demandas no satisfechas, tanto por cantidad como por calidad o precio, y porque la obtención del agua, su distribución y su uso, han producido situaciones que no se encuentran en armonía con el medio ambiente ni significan un uso racional del agua.

Estas disfunciones comienzan con el desconocimiento del volumen existente o aprovechable del propio recurso, bien sea de agua superficial, o del volumen de agua subterránea extraíble anualmente para al menos no empeorar la degradación del acuífero. Las pérdidas de la distribución, en las conducciones en alta o en los abastecimientos urbanos y turísticos, junto con el despilfarro que significa el que no se aproveche todavía toda el agua depurada para el regadío, son otros aspectos, y no los únicos, de estas disfunciones. Consecuentemente, la primera meta a conseguir es su solución en un plazo razonable de tiempo.

Al introducir el tiempo en el análisis de las demandas y de los recursos necesarios para satisfacerlas, se cumple el fundamento de la planificación, el proceso por el que se ordenan unos medios, en el tiempo y en el espacio, para conseguir unos objetivos que cubran las necesidades futuras.

La definición de las demandas en los años horizonte y la forma en que se han de asignar los recursos no se pueden realizar sin determinaciones previas, consecuencia de la expresión de la política hidráulica (principios), de medidas de homogeneización a nivel regional o nacional (directrices) y, por último, de previsiones técnicas o metodológicas.

Como se ha dicho, los objetivos están señalados por la Ley de Aguas. Los medios con los que la Administración puede intervenir para dirigir este proceso se reducen a dos: medidas de ordenanza y actuaciones de inversión. Se ha de entender que ciertas actuaciones de inversión necesitan a su vez de gastos previos de definición y que las ordenanzas no son más que la expresión en forma de normas de las medidas por la que se ha de conducir la labor de todos.

Los principios que inspiran este Plan son:

1º) La consideración del agua como un recurso escaso, condicionante del desarrollo económico, social y medioambiental de la isla.

2º) La atención al bien colectivo antes que al individual, propiciando la reordenación de los aprovechamientos, incentivando la fusión o agrupación entre Comunidades y Heredades.

3º) Promover la actuación de la Administración con el fin de:

a) Aumentar el volumen de agua puesto a disposición del mercado.

b) Disminuir la sobrexplotación del acuífero garantizando aportaciones alternativas al uso existente, en las mismas condiciones como mínimo, de cantidad y calidad.

Previsiones acerca de los recursos.

Suponer que el volumen de los recursos de agua superficial no varía en los años horizonte, significa estimar que el volumen medio interanual aprovechado sigue constante, o lo que es lo mismo, que la lluvia en el futuro se comportará análogamente al pasado y que el posible incremento del aprovechamiento, no supondrá un aumento significativo de los recursos totales.

La previsión de que sea el 50% de los volúmenes enviados al abastecimiento, el volumen del agua depurada aprovechable, responde a una estimación de unas pérdidas de: un 20% en la distribución, un 10% en el uso urbano o turístico, un 20% en el saneamiento y un 10% en el proceso de depuración. Teniendo en cuenta el estado actual de las redes de abastecimiento y de saneamiento se ha previsto este objetivo para el horizonte 2006, teniendo como objetivo intermedio el 30% en el 2002.

Previsiones acerca de las demandas futuras.

Como se ha visto en el estudio de la situación actual, el consumo agrario ha crecido significativamente en los últimos años pero no hay que olvidar que la situación de los mercados ha sido y será el gran condicionante de la producción agraria y, por consiguiente, de la demanda de agua en este sector. Teniendo en cuenta esto se ha supuesto que la demanda futura será como máximo 83,5 hm3.

La demanda industrial asociada al sector servicios y suministrada directamente por las redes municipales se ha supuesto que mantiene su porcentaje dentro del crecimiento que experimenta el suministro urbano, ya que no se prevé que aumente significativamente el grado de industrialización de la isla a medio plazo.

< Ver anexos - Página/s 8267 >
La demanda urbana futura viene determinada por la población a abastecer y por la dotación que suponemos va a consumir dicha población. Para la determinación de la población futura en los años horizonte se ha utilizado el estudio de crecimiento demográfico realizado por el Instituto Canario de Estadística (I.S.T.A.C.) mientras que las dotaciones se han fijado según el cuadro siguiente, supuesto un incremento pequeño de las dotaciones en función de un previsible incremento de la calidad de vida.

Hay que señalar que las dotaciones consideradas son sensiblemente inferiores a las que la Orden Ministerial de 14 de septiembre de 1992 (B.O.E. nº 24, de 16 de octubre) fija para los Planes Hidrológicos de Cuenca en cada año horizonte en atención al hábito de ahorro de agua de la población.

Los datos de población por núcleos parten de los datos de población de 1991 adaptando el valor a la población real de 1996 considerando las curvas más desfavorables, abiertas o cerradas (movimientos migratorios). La población de hecho se ha determinado aplacando a la de derecho de 1996 la misma relación que tenían en 1991. En los núcleos con zonas turísticas se ha tomado la población de hecho incrementada en el número de camas.

< Ver anexos - Página/s 8267 >
Los resultados se presentan en el cuadro adjunto que arroja un volumen total para cada año horizonte:

< Ver anexos - Página/s 8267 >
El consumo turístico se ha obtenido como resultado de multiplicar el número de camas turísticas, según datos del I.S.T.A.C. y de los ayuntamientos, por la dotación turística que se ha adoptado la de Playa del Inglés. El incremento de camas turísticas se ha estimado como el 20%; 15% y 10% para cada año horizonte, teniendo en cuenta que en el planeamiento urbanístico aprobado existen autorizadas más de 250.000 camas y con la consideración de que si bien es posible que no se incremente el número de camas en el porcentaje previsto, la diferencia se vería compensada por una mejor calidad del turismo lo que lleva aparejado unas dotaciones superiores a las previstas.

< Ver anexos - Página/s 8268 >
En resumen las demandas en cada año horizonte ascienden a:

< Ver anexos - Página/s 8268 >
ELECCIÓN DE OPCIONES

La satisfacción de las demandas actuales 144 hm3, ya está suponiendo el uso de un volumen de agua subterránea superior a la infiltración. Por otro lado, como ya se ha dicho, no es de prever un incremento del aprovechamiento del agua superficial, por tanto para satisfacer las demandas futuras solo se tienen dos opciones: disminuir las demandas e incrementar la producción de recursos no naturales, la reutilización y la desalación.

Disminución de las demandas: mediante campañas de ahorro de agua y de recuperación del uso tradicional en el consumo urbano junto con una tecnificación de las instalaciones y servicios de abastecimiento doméstico y turístico, procurando la creación de unidades de abastecimiento domiciliario que con un control público tenga una gestión privada y donde las pérdidas en las redes sean las menores posibles. Se habrá de tener en cuenta además la aplicación en tarifas de los gastos de conservación y renovación de las redes. En el consumo agrario implementando progresivamente nuevas redes de suministro a la demanda que eviten las pérdidas en las conducciones tradicionales y adoptando criterios y medidas que limiten el crecimiento de la superficie de riego.

Incremento de los recursos no naturales: reutilización y desalación: bajo la cota 300 se concentra el 87% de la población de la isla y el 89% de la superficie cultivada. Los 300 metros son asimismo una altura razonable de bombeo por lo que parece entonces necesario recurrir a la desalación de agua de mar para el suministro urbano de los núcleos de población situados bajo esa cota y a la reutilización del agua depurada para el riego en unas condiciones de cantidad, calidad y precio que permitan que mediante el uso de los mecanismos de mercado la sustitución del agua subterránea que se usa en la actualidad. Será preciso, dada la disparidad de fuentes de producción y el manejo de las redes de distribución, que exista un instrumento público que disponga de la agilidad suficiente y que viabilice esta actuación ya que por su carácter directo de intervención para la disminución de la sobrexplotación de las aguas subterráneas la reutilización de las aguas depuradas tiene la consideración de estratégica dentro de las propuestas por este Plan Hidrológico.

De acuerdo con la Ley de Aguas, el abastecimiento urbano es prioritario, por lo que el resto de los núcleos de la isla situados sobre la cota 300 se suministrarán con agua subterránea. Se deberán crear los instrumentos necesarios para que se pueda acceder a fuentes propias de suministro de tal modo que la disponibilidad de agua para el abastecimiento doméstico no dependa de la situación del mercado. Por otra parte, hasta que el volumen de agua reutilizable sea el suficiente para satisfacer la demanda agraria, ésta se suministrará también con agua subterránea si no se dispone de agua superficial. El Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria velará para que se cumpla el destino del uso autorizado en cada captación.

El coste ambiental de estas opciones es el fuerte crecimiento del consumo de energía que requiere, que si bien el precio actual del petróleo es tolerable, puede no suceder así en el futuro, y aunque la energía no es objeto de este Plan Hidrológico, se han de desarrollar todas las medidas posibles para que el coste energético no sea un limitante en el futuro uso del agua en la isla, impulsando para ello el uso de energías alternativas. Cobra así mayor importancia la consecución de la máxima eficiencia en la obtención, distribución, uso y recuperación del agua puesto que lo que se pretende es un uso sostenible de este recurso escaso como es el agua en la isla.

LAS ORDENANZAS

El título primero, Disposiciones Generales, comprende los artículos que definen el objeto de las ordenanzas y aquellas normas que son generales, como la declaración de interés prioritario a las acciones encaminadas a la reducción del número de aprovechamientos de agua.

El título segundo, Zonificación, se circunscribe a la definición de las zonas, sectores y áreas en la que se ha discretizado la isla en cumplimiento del apartado 31 del artículo 38 de la Ley de Aguas, con el fin de mantener unidades que permitan la adopción de las medidas administrativas que coadyuven a la consecución de los objetivos del Plan Hidrológico. Se ha dividido la isla atendiendo fundamentalmente a sus características fisiográficas, a la geología superficial y subterránea, a la localización de las captaciones de agua subterránea, a los aprovechamientos de agua superficial, a la situación de los cultivos bajo riego, a los asentamientos poblacionales, etc., tal y como se explica en la Documentación Complementaria editada. El resultado final es la desagregación en tres zonas, diecisiete sectores y treinta y tres áreas.

El título tercero, Recursos Superficiales, se ha dividido en dos capítulos: el primero acerca de los cauces y el segundo de los aprovechamientos de aguas superficiales.

En relación con los cauces se repite la definición que de ellos se da en la Ley de Aguas así como de las zonas de servidumbre y de policía. Se precisa el concepto de avenida ordinaria a efectos del deslinde administrativo del dominio público hidráulico, considerándose como tal la correspondiente a un período de retorno de 100 años, sin considerar el efecto de embalses o aprovechamientos. En relación con el aprovechamiento de los áridos de los cauces públicos, se definen las zonas donde solamente se puede extraer una cuantía mínima de 5.000 metros cúbicos y se supone la condición de que cualquier autorización lleva aparejada la necesidad de la adopción de medidas que minoren el impacto sobre el medio físico. Por último, se hacen precisiones acerca de las condiciones que se han de cumplir en las ocupaciones del dominio público, con un fin social antes que particular; su duración, 25 años prorrogables, y cálculos necesarios para el dimensionamiento de las obras de protección o, en general, de las obras en los cauces públicos.

En relación con los aprovechamientos de aguas superficiales se plantean dos líneas de actuación: por un lado la definición, de una vez, de las obras necesarias para el máximo aprovechamiento de las aguas superficiales en cada cuenca, mediante embalses y tomaderos; y por otro lado, incentivar los tomaderos en aquellas zonas no cubiertas por algún embalse, ya que este tipo de obra no puede ser atendido por la Administración. Es de señalar que el aprovechamiento de las aguas superficiales es una práctica habitual, que va desde los aljibes domiciliarios para aprovechar el agua de la lluvia que cae sobre el tejado, hasta la escorrentía de un camino o de la cuneta de una vía pública. Por ello, se producen a veces situaciones conflictivas entre aprovechamientos tradicionales y aprovechamientos legalizados. Se prevé que no sea necesario título administrativo para los aprovechamientos inferiores a 500 m3 anuales; sin embargo, se considera pequeño aprovechamiento de aguas superficiales en el sentido estricto de la Ley de Aguas, a aquellos inferiores a 1.500 m3 anuales, se dispone la obligación de facilitar los datos de aprovechamiento de las aguas públicas superficiales y su control mediante contador.

Por último, se hace la precisión técnica de que se deben dimensionar los aprovechamientos como obras de captación de avenidas y no como derivaciones de un caudal continuo.

El título cuarto, Aguas Subterráneas, define los instrumentos que han de servir para la adopción de medidas que permitan disminuir la sobrexplotación del acuífero siempre que existan aportaciones alternativas para el uso existente, de acuerdo con los principios que inspiran esta planificación. Por ello se dictan normas, declarando las áreas que se deben someter a vigilancia especial y otras donde se determinan las zonas de recarga preferente.

Tal como se ha dicho en el análisis de la situación actual, es notorio que el volumen de extracción anual es superior al de los recursos renovables, y que esta situación se ha producido durante los últimos años. Aún así, se ha dispuesto no declarar inmediatamente zonas sobrexplotadas, ya que se considera que el agua que se extrae es necesaria para las actividades económicas y, por consiguiente, restringir la extracción significa restringir dichas actividades; pero, mientras no se disponga de agua de otras procedencias, se quiere contar con la información suficiente para que se puedan adoptar en su momento las medidas locales necesarias.

Por otra parte, la declaración de zonas de recarga preferente, donde no se autorizarán nuevas concesiones, como su nombre indica tiene como objeto el favorecer la recuperación del acuífero. La determinación de dichas zonas obedece a dos razones: la primera, porque es donde se produce la mayor pluviosidad y la segunda, porque la recuperación en zonas altas con aguas de mejor calidad, dada la supuesta dirección radial del flujo subterráneo, tiene un efecto multiplicador en las captaciones situadas aguas abajo.

Otras ordenanzas se refieren a condiciones para nuevas concesiones, siendo de destacar la que prohíbe realizar cualquier actuación en aquellas captaciones que presentan un contenido en cloruros superior a los seiscientos miligramos por litro, o en las que se haya constatado un aumento de dicho ion. Esta decisión se adopta ya que, si existen cloruros en esa proporción o aumenta es un índice de que se está produciendo una mezcla con agua de mar.

La ordenanza que indica que podrá exigirse una explotación coordinada, consorciada o común, en aquellas explotaciones que se afecten, no es más que reconocer que si existen casos en que esta situación se da, la solución para que no se realicen inversiones estériles pasa por una explotación común.

Con la definición como pequeño aprovechamiento, de aquellas captaciones con un volumen extraído inferior a 1.500 m3/año y una profundidad menor de veinticinco metros, se pretende que sea aplicable solamente a una situación de autoconsumo doméstico.

Son de destacar las Normas para el aprovechamiento de las aguas subterráneas, las normas reguladoras de la protección de la calidad de las aguas y las normas reguladoras de la medición de caudales y otros datos que sustituyen a las Normas provisionales recogidas en el Decreto 152/1990, de 31 de julio, y el Decreto 186/1990, de 5 de septiembre.

Por último, la ordenanza que prevé un Plan Especial de Ordenación del Agua Subterránea en el área baja correspondiente a la Aldea de San Nicolás, tiene como objeto regular una zona donde existen más de quinientos pequeños aprovechamientos.

Las ordenanzas correspondientes al título quinto, La Protección del Dominio Público Hidráulico, en relación con la depuración y los vertidos, recoge varias ordenanzas significativas. Entre ellas, destaca la prohibición de la construcción y funcionamiento de pozos negros y fosas sépticas cuando exista una red de saneamiento, dándose un plazo de un año para la adecuación a esta ordenanza de las viviendas construidas. Se ha adoptado esta ordenanza por dos motivos: uno, el aumento de los recursos disponibles de agua depurada y otro, evitar la contaminación del acuífero. Las limitaciones a los vertidos, tanto al suelo como a la red de alcantarillado, a las que hacen alusión otras ordenanzas de este título, son imprescindibles para que la depuración sea factible. También se considera la reutilización y las condiciones de su concesión ya que de acuerdo con la Ley de Aguas Nacional son de dominio público.

Las ordenanzas correspondientes al título sexto, se refieren a la Desalación. Entre ellas, destaca la que se refiere a las características del agua producto destinada al abastecimiento urbano y turístico. Tiene por objeto garantizar una calidad del agua adecuada para su posterior reutilización en la agricultura, después de depurada. La norma que limita la desalación de aguas salobres a las alumbradas sobre el nivel del mar, pretende no favorecer la utilización de aguas intrusionadas.

El título séptimo se refiere a Depósitos de Almacenamiento y Regulación.

El título octavo referente al Abastecimiento y Saneamiento entre otras consideraciones acerca de la necesidad de controlar el origen del agua destinada al abastecimiento, crea un registro de empresas de abastecimiento urbano y turístico con el fin de garantizar un suministro adecuado en calidad y en cantidad. Tanto en los proyectos de abastecimiento como en los de saneamientos se impone la supervisión técnica del Consejo para su adecuación al Planeamiento Hidrológico.

El título noveno regula la Participación en el Aprovechamiento y Gestión de las Aguas, es decir las Comunidades de Usuarios y de Regantes con especial mención a las que constituidas al amparo de la Ley de Auxilios de 1956 liguen efectivamente el agua a la tierra en cultivo.

El título décimo, Infracciones y Sanciones, desarrolla lo dispuesto en la legislación actual.

PROGRAMAS DE ACTUACIÓN

Las actuaciones necesarias para el logro de los objetivos previstos que hacen posible la consecución de los escenarios futuros esperados se han agrupado en cinco programas. Dentro de ellos se han definido las actuaciones a realizar y las subactuaciones o acciones necesarias para llevarlas a cabo. Los programas se han llamado:

1.- Abastecimiento.

2.- Saneamiento.

3.- Regadío.

4.- Regulación de Recursos Naturales.

5.- Investigación y Desarrollo.

El Programa de Abastecimiento tiene dos actuaciones diferenciadas: Aumento de Producción, que diferencia entre Desalación y Abastecimiento en Alta, y Distribución, que comprende la Ampliación y Renovación de Redes y el Incremento de la capacidad de almacenamiento.

La desalación constituye uno de los pilares fundamentales del planeamiento hidrológico insular, junto con la reducción de las pérdidas en las redes de abastecimiento y saneamiento y la reutilización de las aguas depuradas. Tal como se ha dicho anteriormente, se ha estudiado el crecimiento poblacional de cada núcleo y, en función de las dotaciones previstas y de la opción de abastecer con agua desalada de mar a los situados bajo la cota 300, se ha determinado la capacidad de desalación que debe existir. Este aumento de la capacidad de desalación no cubre la reposición de aquellas instalaciones que vayan quedando obsoletas, ya que se supone que las medidas de conservación lo deben hacer.

La segunda actuación, Abastecimiento en Alta, pretende impulsar la obtención de fuentes de suministro propias para así garantizar la obtención de las dotaciones previstas, la reducción de los costes de obtención, la progresiva reducción de las diferencias entre las tarifas aplicables en cada municipio, la definición de aquellas conducciones que han de enlazar fuentes de producción propia, que se han de adquirir o construir, con los núcleos a abastecer, así como unificar y mejorar notablemente la gestión, atendiendo a criterios de economía de escala y calidad, modernidad, uniformidad y eficiencia del servicio público de abastecimiento mediante la creación de Consorcios.

La otra forma de actuación es la Distribución donde se recogen las necesidades de ampliación de redes, su renovación y por último el incremento de la capacidad de almacenamiento de tal modo que se garantice al menos el suministro de al menos siete días y superior incluso, donde resultara preciso, como sucede en determinados núcleos de las Medianías Altas. Dentro de la ampliación de redes se recogen asimismo las necesidades surgidas por la implantación de nuevas desaladoras. También se han diferenciado, por su repercusión en la correspondiente financiación, las obras de marcado interés turístico.

Mención especial merece la partida destinada a Conservación y Reposición, cuyo coste total asciende a 24.008 millones de pesetas, en un Programa de 73.507 millones, que se desglosan en inversiones de 27.670, 18.280 y 27.557 millones de pesetas para los períodos 2002, 2002-2006 y 2006-2012 respectivamente.

Las actuaciones de control continuo de las pérdidas en las redes de distribución del abastecimiento a los diferentes núcleos están incluidas en el programa de Investigación y Desarrollo.

El Programa de Saneamiento está orientado a paliar las grandes deficiencias en Saneamiento, Depuración y Calidad del Agua, que afectan directamente a la calidad de vida, a la contaminación del acuífero, al medio ambiente y a la calidad y cantidad de las aguas que llegan a depuración y que no podemos olvidar que la reutilización directa de las aguas depuradas constituye un muy importante aumento de los recursos disponibles para regadío, a un coste relativamente bajo en comparación con otras alternativas por lo que adquiere el carácter de actuación estratégica para la sustitución de las aguas subterráneas. Todo ello hasta dar cumplimiento a la Directiva 91/271 de la C.E.E., acerca del tratamiento de las aguas residuales urbanas y la supresión de los vertidos que impidan la depuración. Las actuaciones dentro de este programa se dirigen a:

- Disminuir la contaminación del acuífero y de las zonas costeras e interiores, a través de la construcción de infraestructuras de depuración y emisarios submarinos, así como la reposición de la red actual donde fuese necesario.

- Extender y completar las redes de alcantarillado, de forma que lleguen a dar servicio correcto a todos los núcleos de población, intercomunicando las redes a nivel supramunicipal cuando fuese necesario para que sea posible aplicar economías de escala a la inversión en depuración.

- Desarrollar los conocimientos, experiencias y capacidad de gestión en relación con los sistemas de depuración, reutilización y vertido de las aguas residuales mediante la potenciación de la estructura adecuada, con el fin de conseguir mejoras notables en la gestión atendiendo a criterios de economía de escala, justa compensación, modernidad, uniformidad y eficacia del servicio.

Este programa se desarrolla en dos líneas; la primera, Inversión en Nuevas Actuaciones, que comprende la Red de Saneamiento, Estaciones de Bombeo e Impulsión, Depuración y Emisarios, y la segunda, la necesaria Inversión de Reposición, dividida en los mismos conceptos.

Se ha acudido a la información disponible en los Ayuntamientos y a la consulta con los técnicos responsables de este servicio en cada uno de ellos y se ha evaluado la red actual analizando: la existencia de red de alcantarillado, su estado de conservación y su suficiencia, y evaluándose económicamente en función de precios índice y del análisis comparativo del costo de otras obras similares.

Cada municipio se ha dividido en cuencas, entendiéndose por tales las redes vertientes a una misma EDAR independientemente de que ésta se encuentre dentro o fuera del término municipal. Por ejemplo, el municipio de Teror se divide en tres cuencas: EDAR Teror (donde vierte la mayor parte), EDAR Cardones (donde vierte la zona de El Palmar), y EDAR Tamaraceite (donde llegan las aguas residuales de San José del Álamo).

Se ha confeccionado la relación de obras precisas para completar la infraestructura de cada cuenca con su correspondiente valoración. Esta valoración es la inversión que se considera realizar, en la actualidad, para completar la red hidráulica sanitaria de la isla.

Se han individualizado las obras necesarias, por términos municipales, y a partir de ellas se han confeccionado los listados que configuran los Programas de Obras de Interés General, Regional e Insular para el período que concluye en el año 2012, en materia de saneamiento. Asimismo se han considerado los Planes Operativos de Medio Ambiente Local y la existencia de actuaciones de marcado interés turístico, de cara a la correspondiente financiación de las obras resultantes.

Consideración especial merece la partida resultante de Reposiciones en Saneamiento, que contempla la conservación y reposición de las instalaciones tanto existentes como las nuevas a desarrollar en el período que concluye en el año 2012. Esta partida supone, en dicho período una inversión de 14.938 millones de pesetas. El global del Programa asciende a 36.457 millones de pesetas, desglosado en 10.953, 11.857 y 13.647 a invertir en los períodos 2002, 2006 y 2012.

En el Programa de regadío se contempla la construcción de las redes comunitarias de riego a la demanda abastecida desde grandes depósitos reguladores existentes o por ejecutar que permitan tanto el óptimo manejo de las aguas públicas (blancas y depuradas), como aprovechamiento de otros recursos, públicos o privados, así como la culminación de las redes de reutilización y distribución de aguas depuradas, tanto para las aguas obtenidas con las depuradoras actuales como para las de futura implantación.

Para evaluar las necesidades de inversión se ha recurrido al PRECAN modificado (en elaboración), Plan de Regadíos de Canarias, el cual se ha asumido íntegramente y se han ampliado sus previsiones con aquellas actuaciones propuestas por el Consorcio de Aguas Depuradas que no fuesen coincidentes con las previstas en el PRECAN y atendiendo asimismo a la urgencia de las mismas, según se trate de disfunciones o de otras actuaciones, programables a lo largo del período considerado, que concluye en el año 2012.

Todas las actuaciones resultantes se han incluido en alguna de las nueve comarcas en que se ha dividido la isla.

El Programa de Regulación de los Recursos Naturales agrupa aquellas actuaciones que tienen como misión mejorar el aprovechamiento de las aguas superficiales. Comprende desde el mantenimiento de las redes hidrometeorológicas, a los estudios de definición de las obras de regulación de cada cuenca, con el fin de definir el aprovechamiento óptimo con presas y tomaderos. Este programa incluye también las actuaciones de regulación de Avenidas, Inundaciones y Corrección de cuencas, y las de Mejora Ambiental y tiene una conexión evidente con el de Investigación y Desarrollo, por lo que sus actuaciones han de estar coordinadas entre sí.

Las actuaciones dirigidas a la regulación de Avenidas, Inundaciones y Corrección de cuencas comprenden las que han de evitar los daños que se puedan producir por avenidas. Las de corrección de cuencas se han de realizar en coordinación con los Planes Hidrológicos Forestales.

Las actuaciones en Mejora Ambiental, comprenden las que permiten la regeneración del acuífero mediante actuaciones que se pueden ejecutar conjuntamente con las medidas de gestión que tienen el mismo fin. Esto es así, en el caso de las actuaciones de declaración de zonas en riesgo de salinización y de recarga preferente. Es claro que las actuaciones se encuentran entrelazadas ya que, después del análisis de la información generada por la declaración de zona en riesgo de salinización, siempre y cuando puedan satisfacerse las demandas con agua de otra procedencia, se pasará a la declaración de zona sobrexplotada. La puesta en marcha de un modelo hidrogeológico, no sólo validará los datos y parámetros utilizados, sino que también permitirá obtener una imagen proyectada de los resultados de las actuaciones emprendidas por éste y otros programas.

Asimismo, se incluyen las grandes obras de aprovechamiento y regulación de recursos superficiales y se contemplan las inversiones necesarias para el mantenimiento y conservación del patrimonio hidráulico. Como singularidad, se prevé la redacción de planes de uso y gestión de los cauces, de acuerdo con lo expuesto en las Ordenanzas. La inversión total asciende a 26.376 millones de pesetas, 5.142 hasta el 2002, 7.850 del 2002 al 2006 y la inversión mayor, 13.384 millones, para el período 2006-2012, por la necesidad de priorizar otras inversiones.

Por último, el Programa de Investigación y Desarrollo, recoge las actuaciones que han de salvar las carencias de información detectadas con la redacción de este Plan Hidrológico. También ha de servir para crear los mecanismos que permitan detectar y contrastar las desviaciones de las previsiones de este planeamiento con la realidad, tanto en los recursos como en los usos. Particular mención merece la necesaria difusión que ha de tener la práctica del riego con agua depurada y el establecimiento de estrictos mecanismos de control de su uso. Hay que señalar que desde 1970 (SPA-) hasta la actualidad sólo han existido impulsos aislados que han permitido avanzar en el conocimiento y en el planeamiento hidrológico insular, pero con una gran ineficiencia perdiéndose no sólo información sino, lo que es peor, también los equipos humanos, muchas veces formados precisamente en cada impulso y no utilizados en la acción siguiente. Se pretende que el Consejo Insular pueda disponer de una forma dotada y estable, de los instrumentos que permitan que se adopten las decisiones más adecuadas para que el agua no sea limitante en nuestro desarrollo.

Se ha incluido una nueva línea de actuación consistente en la Mejora de la Gestión del Abastecimiento y Control Permanente de las Pérdidas, dotado con 2.530 millones de pesetas, dada su repercusión directa y de importante cuantía en la recuperación de recursos naturales. En ella se consideran los diversos aspectos relacionados con dicho tema como son: cartografía, localización de fugas, modelización, instalación de control de caudales, telecontrol y los mantenimientos correspondientes.

Este Programa supone una inversión de 4.264 millones de pesetas, distribuidos en 904 millones para el primer período que concluye en el 2002, 1.403 millones de pesetas a desarrollar entre los años 2002 y 2006 y 1.957 millones de pesetas entre el 2006 y 2012.

FINANCIACIÓN

Las actuaciones de cada programa han de ser financiadas con los recursos provenientes de las administraciones local, autonómica y central, y en su caso con la aportación de los particulares beneficiarias de las actuaciones.

La previsión de financiación, tendencia de las inversiones realizadas hasta la fecha por las distintas administraciones son del siguiente orden:

Administración Central

Ministerio de Medio Ambiente 3.500 M ptas./año

Ministerio de Agricultura 200 M ptas./año

Administración Autonómica

Consejería de Obras Públicas,

Vivienda y Aguas 1.500 M ptas./año

Consejería de Agricultura 200 M ptas./año

Administración Local

Cabildo Insular 1.500 M ptas./año

Ayuntamientos 3.275 M ptas./año

La inversión pública asciende por tanto a 10.175 M ptas./año complementándose la financiación del Plan hasta los 152.196 M ptas. mediante la inversión privada en las parcelas correspondientes: turismo y agricultura.

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ESCENARIOS FUTUROS

La ejecución de las medidas marcadas en el Plan, mediante las actuaciones administrativas correspondientes, por la aplicación de las Ordenanzas y por la ejecución de las obras y acciones previstas en los programas de inversión hasta que en los horizontes de la planificación la situación haya cambiado. Es evidente que la descripción de cada escenario será menos precisa cuanto más alejado es su año horizonte, y precisamente porque la aplicación de las actuaciones en cada momento tiene un cierto grado de variabilidad se ha previsto la revisión del planeamiento hidrológico al menos cada cuatro años.

Horizonte 2002: ya se encuentran instaladas y operativas las plantas de desalación para abastecimiento urbano y para regadío en Agaete-Gáldar con lo que la capacidad de producción es de 13.750 m3/día y en Guía con 5.000 m3/día quedando en reserva la actual de 1.500 m3/día. En Arucas-Moya se estarán produciendo 8.000 m3/día y en la Granja Agrícola Experimental 5.000 m3/día para uso urb