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Se busca: el enemigo público número uno de la palmera canaria

SE BUSCA: EL ENEMIGO PÚBLICO NÚMERO UNO DE LA PALMERA CANARIA

El Ejecutivo autonómico articula un conjunto de medidas para controlar la multiplicación del picudo rojo y evitar su expansión por los palmerales naturales, lo que significaría la desaparición de uno de los principales endemismos del Archipiélago.

Tiene una fuerte mandíbula que le permite penetrar en el interior de su presa y allí alojarse mientras obtiene alimento y hospedaje. Camuflado y guarecido dentro del ejemplar contagiado, indetectable con una simple inspección visual, el invasor deposita sus huevos -entre 300 y 400 de media por proceso, al menos tres veces al año- y tanto él como su progenie se nutren del huésped hasta dejarlo sin vida y en descomposición. Lo siguiente es alejarse del lugar y buscar otra víctima.

Fechoría o circunstancias de la vida, lo cierto es que el malo de esta película es el picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus Olivier), un llamativo escarabajo originario del sureste asiático y que encuentra una gran atracción por las palmeras, en especial por la Phoenix canariensis, endémica de las Islas. Este espécimen se está difundiendo por todo el mundo con gran rapidez como consecuencia del comercio creciente de palmeras de gran porte, procedentes en elevado número de terceros países afectados, caso de Egipto, norte de África y sur de Asia. Se explican así los brotes de esta plaga por distintos puntos del planeta.

En septiembre de 2005 fue localizado por primera vez en Canarias un ejemplar de picudo rojo, en concreto en la capital grancanaria, y desde entonces se han detectado tres focos en esta isla, otros tres focos en Fuerteventura y uno más en Tenerife. El resto de islas se consideran libres de la plaga.

En marzo de 2006, la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación ya declaró la existencia de la plaga, calificó de utilidad pública la lucha contra este escarabajo en el ámbito de la Comunidad Autónoma de Canarias y estableció las medidas fitosanitarias a desarrollar. Desde entonces, el departamento gubernamental, con la participación de los especialistas del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias y el consenso del sector, diseñó un Plan de Erradicación del Picudo Rojo que ha contado con un fondo de 1,5 millones de euros en 2006, 1,6 millones en 2007 y 1,7 millones de euros en los Presupuestos de 2008, además de financiación extra con capacidad para poder cubrir todas las incidencias de plagas y enfermedades que pudieran desarrollarse durante ese periodo.

La razón de este esfuerzo humano y presupuestario puesto en marcha por el Ejecutivo regional en esta materia se explica por la importancia ecológica de la palmera canaria, como uno de los principales endemismos del Archipiélago. Para ello se ha emprendido un tratamiento de protección integral que comprende no sólo la lucha contra el picudo rojo, sino ante cualquier amenaza contra su pervivencia, como la Diocalandra Frumenti, o picudo de las palmeras.

La Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno regional ha logrado hasta ahora mantener a raya al picudo rojo del área de influencia de los palmerales naturales, con una serie de prospecciones específicas que se suman a las tareas de vigilancia y control ordinario de esos entornos rurales. Asimismo, la administración autonómica ha trabajado en la elaboración de un banco de germoplasma, con semillas, cultivo de tejidos y esporas de los diferentes palmerales isleños, que permitan la repoblación de esos espacios en el supuesto de ser agredidos por plagas de la peligrosidad del picudo rojo.

Los trabajos realizados hasta ahora en la comunidad canaria sirven de ejemplo a otras autonomías donde el picudo rojo se ha extendido a sus anchas, en particular en los palmerales diseminados por el sur y el levante peninsular.

En Canarias funciona un plan de actuación que incluye iniciativas para combatir el escarabajo en el ámbito competencial de la Consejería de Agricultura (cultivo de palmeras, viveros y espacios ajardinados). Se última asimismo un plan de contingencias entre las consejerías de Agricultura y Medio Ambiente ante la posible afección de alguno de los 700 palmerales naturales de las Islas (con un protocolo para la coordinación de medios materiales y humanos).

Está en marcha un sistema de información geográfica (SIG) para el seguimiento de la plaga; zonas de vigilancia y foco; censo e inspección de palmeras y viveros; acreditaciones para trasplante y movimiento de palmeras; eliminación de palmeras infectadas; tratamientos fitosanitarios y trampas; una campaña de divulgación; página web; charlas y seminarios, y cursos, boletines, folletos y trípticos informativos.

Antonio López, gerente de la Asociación de Cosecheros y Exportadores de Flores y Plantas Vivas de Canarias (Asocan), destaca la coordinación con la Consejería de Agricultura para controlar el ingreso de palmeras susceptibles de infección. La agilización en la inspección y movimiento de palmeras "ha sido crucial para limitar el efecto de la plaga", subraya.

Entre enero y agosto de 2008 eran más de 78.300 las palmeras inspeccionadas en las Islas con focos: Fuerteventura (con 50.481 ejemplares), Gran Canaria (22.707) y Tenerife (5.127). De éstas, 28.800 palmeras fueron tratadas, diez eran sospechosas de infección y fueron eliminadas 55. Además, se han capturado 31 picudos (23 en Fuerteventura y 8 en Gran Canaria). En Tenerife no se han detectado desde junio de 2007 (en el municipio de Arona), pero se precisan dos años sin detectarse ningún rastro del escarabajo para que una zona esté libre de la plaga.

Más información:

www.icia.es
www.picudorojocanarias.es
http://sigpac.gobiernodecanarias.org/sigpac/visor

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