En la elaboración de los vinos rosados, al igual que en los blancos, los racimos (de uvas tintas) son llevados al proceso de despalillado estrujado, a diferencia de que la uva ya estrujada se traslada a un depósito, donde se mantiene el mosto en contacto con el hollejo pocas horas, entre 6 y 16, impidiendo, por control de temperatura, que comience la fermentación.
Una vez transcurrido el tiempo de maceración deseado durante el cual el mosto ha tomado color, se procede a la separación del mosto y la pasta sólida por medio del prensado.
El proceso de desfangado es igual tanto para los vinos rosados como para los blancos, aconsejándose realizar la fermentación a una temperatura controlada entre los 18 y los 20ºC, obteniéndose así vinos frescos y afrutados, que son las cualidades más apreciadas en este tipo de producto.
|